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miércoles, 14 de marzo de 2018

LA PLAZA DE LA IGLESIA


EL DOMINGO, DÍA DEL SEMINARIO
EN “LA PLAZA DE LA IGLESIA”
CHARLAMOS  CON LOS  SEMINARISTAS  YERAY Y ALEJANDRO.

Antonio Lozano nos habla de su libro sobre Nelson Mandela




jueves, 17 de marzo de 2016

El rinconcito

EL RINCONCITO

En la catequesis del viernes pasado, los jóvenes hablamos de cosas muy importantes que nos ayudaron a reflexionar mucho sobre la mujer, sobre las cosas que hacemos mal, sobre el evangelio, etc.

En el primer punto del día  hablamos de la mujer, que como saben ustedes el pasado 8 de marzo fue el día de la mujer trabajadora.

El segundo punto que vimos fue el de San Juan el evangelista ya que el evangelio que leería Suso el fin de semana sería sobre la mujer adúltera (San Juan  8, 1-11)Después de leer el evangelio y comentarlo, vimos el vídeo.

El tercer punto trató sobre el seminario. Además el pasado domingo a la iglesia vino un seminarista que se está preparando en el seminario. Nos habló también sobre sus rutinas del día a día.

También cantamos en catequesis una canción muy bonita, llamada “Caminante del tiempo”. A continuación el estribillo:

CAMINANTE DEL TIEMPO

ENSÉÑAME A VOLAR,

CON LA FUERZA DEL VIENTO

Y EL ÍMPETU DEL MAR.

A ENCONTRAR TU CAMINO EN CADA DESPERTAR,

CAMINANTE DEL TIEMPO QUIERO CAMINAR.

Para terminar la catequesis hablamos sobre la Semana Santa que como saben, es una semana para descansar y participar en los actos de la parroquia. Recuerden chicos que este domingo es la procesión y misa del domingo de Ramos  a las 11 de la mañana.

Nos vemos este viernes 18 para ensayar la danza de la palabra a las 7 de la tarde.

¡Feliz Semana Santa!

Paula Artiles Medina





viernes, 11 de marzo de 2016

EN LA FÁBRICA DE CURAS: PIEDRAS NO. PERDÓN SÍ.

 Escribe Paco Mira:

EN LA FÁBRICA DE CURAS:
PIEDRAS NO. PERDÓN  SÍ.

      Estamos en el año de la misericordia. Lo más probable es que no nos cansemos de recordarlo a lo largo de lo que dure. Y no nos cansaremos, entre otras cosas porque el Papa Francisco lo recuerda con cierta frecuencia.  Le dirá a los curas que no sean acusadores de pecados sino pastores de la misericordia. Qué bonita la frase, pero qué difícil el cumplimiento, sobre todo en quien a veces tiene la "sartén por el mango" y se dirige a los suyos en nombre del Padre, del Hijo y también del Espíritu.

         Este año, por el capricho del calendario y al coincidir el día del Seminario con la víspera del Domingo de Ramos, la fiesta de la vocación se adelanta. Y hablo de fiesta, de vocación... porque entiendo que la respuesta a la llamada a la que cada uno se siente invitado, tiene que ser un motivo de gozo, de alegría... porque en el fondo tenemos que ser servidores de los demás.

         Una vez alguien me dijo que el seminario era una fábrica donde se hacían curas. La verdad que no ha mentido del todo, pero dicho así parece algo muy banal. Pero siguiendo con el símil, yo diría que es una fábrica que no sé si andará cerca de la suspensión de pagos. Una suspensión de pagos, porque los trabajadores cada vez son menos y las retribuciones no siempre son las que uno espera por un trabajo de muchas horas, sin límite en el tiempo y abierto las 24 horas y casi sin días libres.

         Quizás las causas por las que cada vez hay menos trabajadores en esa fábrica,  las podríamos achacar a la situación social convulsa y en declive que estamos viviendo. Pero a lo mejor sería tranquilizar nuestra conciencia. A lo mejor hay que buscar el grado de compromiso que la sociedad de hoy en día tiene en infinidad de situaciones, entre ellas las del sacerdocio. Habrá que buscarlas en el grado de implicación sin recibir nadad a cambio del mundo actual. Habrá que buscarlas en seguir siendo fiel a un mensaje, a una Persona que a la mayoría de los mortales de hoy, quizás no le diga nada.

         Es curioso que el evangelio de este domingo (Juan 8) nos presenta una realidad que puede ser hoy la vía de escape para muchos. Hace poco conmemorábamos el día de la mujer y muchas mujeres que se dedican a la prostitución quizás, para muchos, no sean personas con derechos, sino objetos de los que puedo disponer porque por ello pago. En la época de Jesús, era un delito, pero él pregunta ¿quién está libre de pecado?, ¿quién está libre de errores? ¿quién está libre de acusaciones?, pues.... que empiece a tirar piedras, pero .... contra su cabeza.

         El Seminario es la fábrica sí de curas, pero también es donde se debe moldear el corazón para la misericordia. Es el lugar donde se debe moldear el corazón para abrirse a los demás. Nunca debe ser el lugar donde habitualmente se dice que no. El seminario ha de ser el lugar que sirva de ejemplo donde salen personas que han de ser fieles para tantos y tantos que buscan un refugio a tantos males que les puedan achacar.

         El seminario ha de ser el lugar desde donde se envía a la gente a la reconciliación. Lo más probable que se encuentren infinidad de situaciones de miseria humana y como decía San Agustín, "frente a la miseria, misericordia". ¡qué bonita frase, qué difícil cumplimiento!. El perdón siempre tiene que tener una nueva oportunidad, nunca tiene que cerrar puertas. La prostituta tuvo también su segunda opción.

         Ojalá que nuestros seminarios sean espejos de hombres de reconciliación, de perdón, de concesión de segundas oportunidades, de frases como yo no te condeno. Ojalá que nuestros seminarios sean lugares de personas coherentes de vida y de ejemplo. Que sean fieles al estilo de un tal Jesús y que puedan ser espejo donde muchos creen verse y puedan, mediante su ejemplo, sentir una llamada que puede estar escondida.

      Hasta la próxima.

         Paco Mira


sábado, 14 de marzo de 2015

CARTA AL VIENTO: YO NO QUIERO SER CURA

CARTA AL VIENTO

YO NO QUIERO SER CURA

Me ocurrió hace ya algún tiempo. A la madre de Tomás le hacía ilusión que su hijo fuera sacerdote. Y la mujer andaba todo el día intentando animar al muchacho para que fuera al Seminario. Todos los días encontraba una razón más para intentar convencer al chiquillo de que su lugar en la vida estaba en ser párroco de algún pueblo. Y Tomás, uno de esos muchachos que van habitualmente a misa y muy a gusto,  también buscaba argumentos para decir a su madre que no. Que él quería ser un buen cristiano y un buen monaguillo y un buen catequista;  pero cura, ni soñarlo.  La madre, agotadas ya todas sus maniobras, optó por llevarlo a la parroquia asegurando que yo lo convencería. Recuerdo la escena. Sacristía de un pueblo de la Isla. Madre sonriente, cosa inhabitual en ella. Hijo muy serio, cosa igualmente inhabitual en él. Nos sentamos junto a la mesa y empezó la mujer:
-Que venimos porque mi hijo quiere entrar al Seminario, a ver qué podemos hacer.
El chico no abrió la boca. Disimulaba observando los cuadros colgados en la pared.  Y la madre seguía,  esta vez intentando convencerme a mí, para que hablara  a Tomas del Seminario y así él tomara la decisión de entrar.
-El Seminario, le dije a Tomás,  es un lugar a donde van los chicos que quieren tener una formación cristiana porque piensan que tal vez, en el futuro, pueden ser sacerdotes. Allí hay unos buenos formadores y se vive en un ambiente agradable y juvenil. No es como el Seminario de mi época que resultaba muy duro, tenías muy poca libertad y veías poco a tu familia. Ahora no. Ahora  se hace una vida normal de familia y amigos y, además de los estudios, los chicos van recibiendo una formación cristiana adecuada a su edad. La convivencia es buena y si uno ve que aquel no es su sitio, no pasa nada. Lo dices y te vuelves a tu casa.
Tomás me miró  como diciéndome ¿pero tú no te das cuenta que todo esto es sólo cosa de mi madre?, y me dijo:
-A mí todo eso me parece bien. Pero es que yo no quiero ser cura. Yo quiero ser un buen cristiano. Pero cura no.
Entonces me volví a su madre  y le comenté que la vocación de cura, como cualquier otra, es algo muy personal. Nadie debe forzar a nadie a tomar una dirección en la vida. Cada uno tiene que descubrir su propia vocación. Y todas son importantes y hermosas. Cuando yo voy al médico sé si aquel hombre o mujer tiene vocación. Se nota enseguida. Hay médicos y curas y maestros y enfermeras y otros que están ejerciendo una actividad para la que no tienen vocación. Y las consecuencias las pagan las personas que son atendidas por ellos. Ojalá alguien les hubiera hecho descubrir que no tenían vocación. Si Tomás no quiere ser cura, señora, déjelo tranquilo. Ayúdele a descubrir cuál es su papel en el mundo, pero que sea él quien decida. Tal vez más adelante quiera planteárselo. Pero no lo atosigue.
Su intención, amiga, es buena. Pero oriéntela de otro modo. Ayude a los chicos que están en el Seminario. Conozca el centro situado en Lomo Blanco y Tafira. Visítelo, delo a conocer. Pida a Dios que siga habiendo chicos que, libremente, descubran la llamada de Dios al sacerdocio.   Transmita en su entorno la necesidad de que, sea la profesión que sea, se elija no solo pensando en sí mismo sino en un servicio a los demás.  La vocación es cosa de Dios y la persona llamada. Nosotros sólo podemos orientar y animar. Nunca atosigar.
En estos días un seminarista llamado Rayco está visitando algunas parroquias. Su testimonio puede servir para que Tomás y todos los chicos que lo escuchen consideren que ser sacerdote es una posibilidad que no hay que descartar. Pero no la única. Lo importante es descubrir el camino a seguir.  Y si Tomás o quien sea dice que no quiere ser cura, que nadie lo atosigue, por favor.

P. D. El próximo fin de semana se celebra el Día del Seminario. Mi apoyo y ánimo a Salvador Santana, Juan Carlos Arencibia y Manuel J. Arencibia,  formadores del centro que llevan a cabo una importante labor de acompañamiento para ayudar a descubrir la vocación de los jóvenes seminaristas. Con libertad.  

sábado, 7 de marzo de 2015

AVISOS DE LA PARROQUIA

AVISOS:

1.   Jueves día 12: Charla y diálogo con la pareja que lleva en la diócesis la Pastoral Familiar. A las 7,30 en Cruce de Arinaga. Se hablará de temas relacionados con la familia.

2.  El próximo fin de semana se celebra el Día del Seminario. Vendrá a la parroquia un seminarista (Rayco) para hablarnos del seminario y de las vocaciones. Las colectas que se hacen en la misa la próxima semana serán destinadas al Seminario.

3.  Sábado 14. Convivencia de nuestras parroquias. Será en el Colegio N. S. del Rosario de Agüimes. De 9 de la mañana a 3 de la tarde. Hay que llevar algo para el almuerzo y compartir. Conviene avisar para confirmar quiénes van a ir.

4.   El miércoles de la otra semana, el día 18, RETIRO DEL OBISPO para todos los agentes de pastoral y cuantas personas  quieran. Será en la iglesia de  N. S. de la Candelaria de Ingenio de 5 a 7 y la misa a las 7. Pondremos una guagua para asistir.  Los tiques valen dos euros y ya los pueden pedir. Salimos desde Arinaga y Cruce de Arinaga  a las 4 de la tarde y regresaremos al acabar la misa. A las 8 aproximadamente.  

martes, 30 de diciembre de 2014

POR QUÉ ME HICE CURA

POR QUÉ ME HICE CURA
Con bastante frecuencia algunas personas me preguntan que por qué me hice cura.  Y yo casi siempre respondo tímidamente y hasta con miedo de defraudar a quien me lo pregunta. Porque tal vez  piensa alguno que la vocación es siempre una llamada de Dios con ángeles o sueños  o hechos extraordinarios.  Lo mío es lo más sencillo del mundo. Es más. Yo creo que nunca he contado la misma historia porque siendo tan simple, a veces acentúo un hecho familiar, o una corazonada o un capricho de niño o una decisión personal envuelta en dudas o una decisión tomada después de un encuentro de oración. Todo es posible porque la llamada de Dios, normalmente,  se produce por medios humanos y naturales. Sin ningún hecho extraordinario.
La llamada de Dios no ocurrió un día concreto y se acabó.
Supongo que pocas parejas serán capaces de recordar el momento exacto que se enamoraron. Siempre hay una sucesión de hechos por los que se encontraron, se gustaron, se enamoraron…y continúan manteniendo el amor. Así pasa, normalmente, con la vocación sacerdotal. Una cantidad de pequeños pasos le hacen descubrir a uno que esa es la elección correcta, la que Dios ha querido poniéndose al alcance. Pero igual que enamorarse no es cosa de un día, la vocación es cosa de cada día. Hoy día 30 de diciembre de 2014 tengo que preguntar de nuevo al Señor en mi oración  qué quiere de mí. Y mañana otra vez. Y preguntarme a mí mismo si estoy dispuesto a decir que sí a lo que el Señor quiere.
A veces resulta difícil. Aunque hayan pasado más de 40 años. Cada día se renueva la vocación. Cada día la llamada de Dios puede ser distinta. Cada día se acumulan cansancios y dificultades y defectos. Y a pesar de eso uno puede decir de nuevo que sí a Dios.
El profeta Jeremías sintió la llamada de Dios y dijo lo mismo que yo diría muchos siglos después: Piensa en otro, Señor, mira que soy un chiquillo, que me cuesta hablar. Y Dios, respondió en una y otra ocasión y en miles de ocasiones más: No digas eso. Yo pondré mis palabras en tu boca, déjate llevar. Esa no es excusa, hazme caso.  Y uno, dijo: Pues venga. Haré lo que me digas
Lo que estoy contando se confirmó conmigo hace 43 años.  Y hoy quiero decir lo mismo.
Pero no me pregunten mañana que por qué me hice cura. A lo mejor mañana les cuento que muchos niños amigos de mi infancia querían ser cura y que como yo no quería separarme de ellos, también me fui al Seminario. O tal vez lo que les digo es  que, estando en el Colegio La Salle de Agüimes,  el Hermano Tomás me animó a que le pidiera a Jesús que me ayudara a ser cura y a escribirle una carta al rector del Seminario que entonces era D. Heraclio Quintana y que le hice caso.
O tal vez les cuento que a los 17 años quería dejar el Seminario y fue entonces cuando la oración de unos niños de San Bartolomé de Tirajana me hicieron cambiar y decir que sí de nuevo al Señor.
Lo único que puedo decirles es que hoy, en el aniversario de mi ordenación de cura allá en Ingenio en 1971, hoy escucho que el Señor me sigue llamando para una tarea concreta en su Iglesia. Y cuando le digo al Señor que mira que yo soy un desastre, que por qué no se lo dices a otro, él me vuelve a decir: No digas eso. Yo pondré mis palabras en tu boca, déjate llevar. Esa no es excusa, hazme caso
Por eso hoy sigo siendo cura. Y con mucha alegría.



sábado, 15 de marzo de 2014

¡Qué bien se está aquí!

Escribe Paco Mira:

¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!. 
Y TÚ CALLADO

            Me quiero imaginar una escena de satisfacción. Quiero imaginar una escena de paciencia, tranquilidad, sin prisas y disfrutando del momento. ¡Cuánto tiempo perdemos nosotros en estresarnos y no disfrutar de la paciencia!. ¡Qué pocas veces decimos qué bien se está aquí!. Y lo más probable es que no sabemos disfrutar no sólo del momento, sino de la propia vida.
            La vida, nuestra vida, debe ser como las buenas comidas: olerlas, saborearlas, masticarlas con tranquilidad, catarlas en su justa medida… que nos lleven a ser como Pedros de la vida y que nos lleven a manifestar ¡qué bien se está aquí!. Sin embargo, las circunstancias de la misma nos llevan a todo lo contrario. Nos llevan a la prisa, a la incertidumbre, a la inmediatez de cada momento y no saboreamos aquello que nos apetece.
            Yo quiero imaginar que la gente que vive en el seminario, también dicen “¡que bien se está aquí!., claro, si no, no estarían. Quiero lanzar una flecha a favor de los valientes, de las especies humanas en vías casi de extinción y me da que los seminarios y los seminaristas están llamados a la supervivencia. Por ello cada vez más son ellos los que tienen que decir, ¡qué bien se está aquí!. Tienen que estar a gusto y disfrutar de lo que hacen; tienen que saborear la vocación y tenemos que ayudarles a que su paladar en la vida sepa ser de lo más exigente, porque en el fondo es de lo que mejor se aprecia.
            Ojalá que el seminario sea la cuna no de una especie en extinción, sino el semillero de quienes entregan su vida a favor de los demás, porque los demás también necesitan de ellos. Los sacerdotes tienen sentido porque la comunidad los demanda, los quiere y los necesita. Por ello será la comunidad la primera que sienta la necesidad de ellos.
            Pero no quiero olvidarme, tampoco de José, el carpintero, el virutas, el padre putativo, el personaje bíblico en silencio, pero significativo en la infancia del propio Jesús. La Biblia no nos habla mucho de él. Da la impresión que en el nacimiento de Jesús no aparecía un padre biológico, en esa escena faltaba algo. Quisiera significar en este personaje, a todos aquellos que dentro de una iglesia y en silencio, contribuyen al buen funcionamiento de una parroquia. En la nuestra, quiero acordarme de Carmelo, ese sacristán que en silencio es imprescindible y a veces lo valoramos muy poco; y con Carmelo a tantos y tantos sacristanes. Con José como bandera, quiero acordarme de los grupos de acogida; de esos grupos callados que hacen que nuestra celebraciones sean más reconfortantes…
            ¡Cuántos Pepes hay en nuestras comunidades parroquiales y, a veces, no somos capaces de valorarlos en su justa medida. Vaya desde aquí mi respeto y mi admiración para ellos.
            También, y para finalizar, quisiera acordarme de los padres. Siempre hablamos y valoramos a las madres, pero creo que los padres tienen su justa medida y cabida en la vida. Mi respeto y admiración a todos los que contribuyen de una manera digna al crecimiento, aunque sea desde el silencio, y fortalecimiento de la vida familiar. Felicidades Papá.
            Amigos, valoremos lo que tenemos e intentemos mejorarlo. Valoremos el seminario, valoremos la figura de José el artesano carpintero y con él a todos aquellos que desde el silencio son capaces de contribuir a un crecimiento bullicioso; valoremos a los padres, a los no perfectos, a aquellos que día a día intentan superar las dificultades. Ojalá que al final podamos decir, como Pedro, ¡qué bien se está aquí!

Hasta la próxima.
           
Paco Mira


sábado, 16 de noviembre de 2013

FOTOS DEL ENCUENTRO DE LOS COMPAÑEROS DE SEMINARIO DE JESÚS MENDOZA EN EL RECUERDO A LOS COMPAÑEROS FALLECIDOS

LOS VIEJOS COMPAÑEROS DE SEMINARIO NOS REUNIMOS
La ocasión nos la ofreció el compañero Jesús Mendoza fallecido recientemente. Y eso motivó un amable encuentro de buena parte de los 59 compañeros que entramos al Seminario el 9 de diciembre de 1959. Antonio Berriel y Suso vega celebramos la eucaristía en Playa de Arinaga y allí estaban unos 30 compañeros de nuestra misma promoción. Y familiares de los compañeros que ya no están con nosotros. Les dejo el texto de la homilía y, por supuesto, las fotos. 
MI COMPAÑERO SUSO Y OTROS COMPAÑEROS
A  Jesús Mendoza González sacerdote y compañero del mismo curso lo conocí el día que entramos en el seminario cuando teníamos apenas 15 años. Aquel día llegábamos al Seminario de Las Palmas, en la calle Doctor Chil, muy cerca de la catedral, más de 50 chiquillos de diferentes lugares de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. Íbamos a empezar una aventura nueva.  Ibamos a intentar descubrir, de la mano de los curas que nos orientaban (D. Andrés Rodríguez, D. Juan Ramírez y D. Heraclio) si teníamos vocación para ser sacerdotes. Suso venía de Juncalillo. Cachetes colorados, muy alto, fuerte y vestido con un cubre polvo color marrón.
Con el tiempo, poco a poco, muchos iban dejando el Seminario y marchaban a otros estudios o trabajos. Suso se hizo dominico y estuvo por Córdoba y  Tenerife donde lo quieren con locura.
Cada vez que alguien dejaba el seminario se rompía algo en nosotros. Y es que los compañeros eran compañeros todas las horas del día. Allí vivíamos unidos en todo. Juntos en clase, en el recreo, en las repudiosas comidas, en las bromas, en los momentos de tristeza. Aquella era nuestra vida. Por eso, pasados los años, hemos sentido necesidad de reencontrarnos. Era una alegría ir a Tenerife y pararse a saludar a Suso que estaba en Candelaria. O ir a Mogán y, obligatoriamente, preguntar por Paco Bueno. O buscar a los de Lanzarote y preguntarles  lo que en el seminario siempre discutíamos. Si las brevas son frutos de la higuera o de la brevera como ellos aseguraban.
Y de repente, hace menos de un mes nos llega la noticia de la muerte del compañero Suso. Y ocurre el milagro de que todos queremos volver a vernos. Que todos queremos reunirnos con los que viven y recordar a los que ya no están. Y empiezan a surgir recuerdos. Y con el trabajo meticuloso de José Miguel Suárez se logra contactar con todos los compañeros, tarea nada fácil. Lo bonito es que todos queremos vernos. Y que incluso hemos vivido estos días con mucha ansiedad, como si de nuevo fuéramos a reencontrarnos en el viejo edificio del Seminario. 
Todavía sin vernos, en los mensajes de correo y wassap que nos hemos enviado estos días  hemos empezado ya a recordar momentos de aquellos días de hace más de 50 años: la poesía que D. Heraclio nos dedicó nombrándonos a cada uno de nosotros. La diarrea colectiva por comer pescadillas en mal estado, los gorgojos que venían en el potaje, las bromas con los de cada pueblo y una frase. Estaba escrita en latín en  la pared con letras grandes. Decía DOCE EOS VIAM BONAM. Nosotros, que todavía no sabíamos suficiente latín lo traducíamos a nuestra manera: Doce eos viam bonam…. Nos sonaba algo así como “Doce deos tenía la mona”. Más tarde supimos que la traducción de verdad era : CONDUCE A ESTOS POR EL BUEN CAMINO.
Y estamos hoy aquí por eso. Porque el seminario, aunque cada uno tomara después un camino diferente, nos ha llevado por buenos caminos. Y nos ha ayudado a intentar cada uno con sus hijos o sus parroquianos a hacer lo mismo: Doce eos viam bonam: A enseñar a otros el buen camino.
El buen camino de Suso Mendoza por esta vida terminó hace menos de un mes. Ya llegó a la meta. Y lo celebramos hoy aquí. Con alegría. Él desde el cielo ha hecho posible este reencuentro. Y, además, nos ha traído el recuerdo de otros compañeros  que anteriormente nos han dejado:
Carmelo Artiles Bolaños, el de Arguineguín, siempre con nuevas ideas, que más tarde presidió el Cabildo de Gran Canaria.
José Maestre de Armas, aquel chico de Arucas siempre fino y educado.
El pequeño Elpidio Fernández Romero, revoltoso y alegre y servicial.
Juan Enrique Melián Hernández, que siempre nos contaba la dura realidad del sur y Juan Grande en concreto. El hombre reflexivo.
Felo Sánchez Díaz, Chico amigable y cordial,  con mucha sensibilidad para el arte y más tarde pintor: Felosdi.
Del Pino, José Antonio del Pino que era todo una sonrisa y alegría para los seminaristas.
Y Manolín Medina, el primero que nos dejó, pequeño, sacrificado y travieso.
Nuestro recuerdo cariñoso para todos ellos.
El evangelio de hoy nos recuerda: “El que pretenda guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará”.
Suso, Carmelo, Maestre, Elpidio, Melián, Felo, Del Pino y Manolín  han perdido esta vida pero han recuperado otra mejor.  Nosotros aún estamos en el camino. Vale la pena “perderla” por los demás. Vale la pena dedicar nuestro tiempo y nuestras cualidades y nuestros esfuerzos a servir a los demás. Fue lo que hizo y nos enseñó Jesús de Nazaret. Nos queda un lema mientras estemos pos los caminos polvorientos de la vida: Doce eos, viam bonan. Que con nuestra vida, con nuestro ejemplo,  como hicieron nuestros amigos hoy recordados, enseñemos el buen camino a los demás.

Arinaga, 15 de Noviembre de 2013.


viernes, 15 de noviembre de 2013

ESTA TARDE, MISA POR JESÚS MENDOZA EN ARINAGA Y ENCUENTRO DE LOS COMPAÑEROS DE SEMINARIO

LOS COMPAÑEROS DE SEMINARIO DE  JESÚS MENDOZA SE REÚNEN ESTA TARDE Y OFRECEN UNA MISA POR ÉL

        A las 7 de esta tarde habrá una importante cita en la iglesia de Playa de Arinaga. Los compañeros que estudiaron en el seminario de Las Palmas con Jesús Mendoza, fallecido hace menos de un mes, se reunirán en la eucaristía y en un encuentro fraternal.  Jesús Mendoza, que hasta hace unos meses era párroco en Candelaria (Tenerife) estudió en el Seminario Diocesano, en Las Palmas de Gran Canaria, con otros cincuenta y ocho compañeros. Y aunque la mayoría tomaron después otros caminos distintos al sacerdocio, los buenos recuerdos del seminario y la buena relación existente entre los compañeros, permitirá que esta tarde se reúnan de nuevo. Lo harán para rezar por el compañero Jesús Mendoza y para contactar de nuevo con aquellos muchachitos que vivieron una experiencia imborrable estudiando juntos, conviviendo, participando en la misa de cada día y creciendo en unos valores que, a pesar del tiempo transcurrido, se mantienen vivos en todos.
    En la misa, que será concelebrada por varios compañeros sacerdotes, cantará Melani, hija de Chano Zerpa, del mismo curso de Jesús Mendoza. Y Andrés Santana, también compañero, se encargará de tocar el órgano. 
   Reunir a todos los compañeros de Jesús Mendoza  esta tarde no ha sido tarea fácil. Pero el empeño de José Miguel Suárez, con el apoyo de otros, lo ha logrado suficientemente. En la misa se recordará, además, a los otros compañeros ya fallecidos: Manolín, Maestre, Del Pino, Felo Sánchez, Juan Enrique, Carmelo Artiles  y Elpidio. 
En la foto  de arriba vemos a Jesús Mendoza en la iglesia de Arinaga, hace dos años, con Victoriano Romero, compañero del mismo curso.  Y en la otra foto lo vemos con José Miguel Suárez en Tenerife. 
  

miércoles, 13 de marzo de 2013

AVISOS PARA ESTOS DÍAS







Miércoles 13:Continúan los Ejercicios Espirituales para todas las parroquias del arciprestazgo en Playa de Arinaga. Aunque no hayas acudido en los días anteriores, puedes participar si lo deseas. Esta tarde, misa a las 6,30 en Playa de Arinaga y a continuación la charla del día y tiempo de oración. 
Día del Seminario: Se celebra el domingo 17. Las colectas del próximo sábado y domingo serán destinadas al Seminario.

Domingo 17: 5º de Cuaresma. Misa en Las Rosas a las 6 de la tarde.

Martes 19. Día de San José.
A las 5,30: Eucaristía en Arinaga. A las 6: Celebración penitencial (Estarán tres sacerdotes para confesar)

A las 7: Misa en Cruce de Arinaga. A las 7,30: Celebración penitencial (Estarán tres sacerdotes para confesar).

Sábado 23:Encuentro Diocesano de Jóvenes. Este año, en La Isleta.

lunes, 11 de marzo de 2013

CARTA AL VIENTO. EL SEMINARIO AYER Y Y HOY

CARTA AL VIENTO 
EL SEMINARIO AYER Y HOY 

 Hace unos quince días, cuarenta y pico años después de habernos conocido en el Seminario Diocesano, un grupo de más de treinta ex alumnos, casi todos con sus esposas, nos reunimos para cenar juntos. Como ocurre siempre en encuentros semejantes, alguien trae las fotos que ayudan a las comparaciones y a las risas y anécdotas de todo tipo. 

   -¿Te acuerdas, Pepecho, dice Silverio, cuando me mordiste la oreja…? ¡Todavía me queda aquí la cicatriz! 
Y otro, con la misma cara de pillo de cuando tenía 13 o 14 años: 
   -¿Y se acuerdan de la vez que nos escapamos del seminario para ir al cine y no se enteró ninguno de los curas porque ya habíamos cuidado todos los detalles para entrar y salir del edificio de Tafira sin que nadie se percatara?
    Este encuentro, comentaba más tarde Quico, un ex seminarista de Ingenio, “fue algo entrañable. Los recuerdos avivaron como el agua de un manantial. Mis compañeros,todos con alegría, aquellos abrazos de hermanos, que sin querer parecíamos decir “nos necesitamos”. Nunca olvidaré esa gran familia del Seminario por tantas y tantas cosas que me dio a cambio de nada.”
    Entre la concurrencia, varios hombres de la política, empresarios, trabajadores de la construcción, comerciantes, educadores, empleados en medios de comunicación y tres curas. Todos con una historia común durante dos o cinco o diez años. Y todos con el mismo discurso: El Seminario me fue útil. Si no hubiera sido por él no habría podido estudiar pues mis padres no tenían medios económicos. Fue la “Universidad de los pobres”. Los valores que me inculcaron me han servido para la vida …. 
   ¿Y el seminario de ahora? El seminario de ahora es diferente, claro que sí. Ya no hace falta escaparse para ir al cine ni nadie le muerde la oreja a otro. Pero los valores perennes del evangelio siguen siendo sus pilares. Como hace cuarenta o cincuenta años. La mayoría de los que ahora entran al centro diocesano ya tienen iniciados o acabados los estudios universitarios. Pero también hay muchachitos de 12 o quince años que acuden muchos fines de semana al Seminario Menor y allí alimentan su posible vocación o fortalecen y animan los valores cristianos. Entre unos y otros son veintisiete los jóvenes que están viviendo el día a día del seminario, también ahora cargado de risas y anécdotas y vivencias imborrables. 
   Salvador Santana, rector del Seminario, invita “a seguir trabajando con esmero la pastoral vocacional en todas sus dimensiones teniendo en cuenta que el Espíritu Santo nunca nos va a fallar”. No, no nos falló hace cuarenta o cincuenta años y ahora seguro que tampoco. Porque lo importante es aprender a servir en el campo que sea. Como cura, como maestro, como periodista o camarero en un restaurante. Y en ese sentido, el Seminario fue y sigue siendo una buena escuela. 
   El próximo fin de semana se celebra el Día del Seminario y ha elegido un lema muy clarificador: “Sé de quién me he fiado”. Los chicos que hoy conviven en el Seminario llegarán a ser curas o no. Y a pesar de la falta de sacerdotes, uno tiene que alegrarse si de allí salen, simplemente, personas con ganas de trabajar por una sociedad más justa, donde la honradez, la generosidad y el respeto, sean valores normales en la vida. 
   Algún día, tal vez dentro de cuarenta años, irán también a cenar juntos, se verán calvos, viejos y con una barriguita destacada. Y volverán a repetir que el Seminario fue la escuela que les ayudó a ser felices y a ayudar a que otros también lo fueran un poco más. Y que los caminos del Señor son muchos, pero todos están construidos de generosidad y llegan al mismo sitio. Lo dijo Pablo a Timoteo (2ª Tim. 1, 12): No me avergüenzo “pues sé de quien me he fiado”.

jueves, 15 de marzo de 2012

DÍA DEL SEMINARIO. TE PROMETO "UN TRABAJO FIJO" COMO SACERDOTE

DÍA DEL SEMINARIO. TE PROMETO "UN TRABAJO FIJO" COMO SACERDOTE
Si eres joven, es momento de plantearte tu vida, tu trabajo, tu vocación. No descartes esta opción. También tú puedes ser sacerdote: Te prometo un trabajo fijo...

domingo, 11 de marzo de 2012

EL EVAGELIO DE ESTE DOMINGO : JESÚS EXPULSA A LOS VENDEDORES DEL TEMPLO. Y EL TESTIMONIO DE UN SEMINARISTA: ADRIÁN

EL EVAGELIO DE ESTE DOMINGO EN DIBUJOS ANIMADOS: JESÚS EXPULSA 
A LOS VENDEDORES DEL TEMPLO
Este domingo hablamos del Seminario en nuestras misas. Adrián (en la foto con Pepita, sacristana de Arinaga)  es un chico que cursa cuarto de Teología y hace el 2º curso de Seminario. Este fin de semana nos acompaña en las eucaristías donde nos  cuenta su vocación y cómo se vive en el seminario.  El próximo fin de semana, coincidiendo con la festividad de San José, rezaremos por el Seminario. La colecta de todas las misas se enviarán para el sostenimiento de la casa en donde se forman los futuros sacerdotes de nuestra Diócesis.
     En los dibujos podemos ver una escenificación de lo que nos cuenta el evangelio de este domingo. 



lunes, 21 de febrero de 2011

CARMELO ARTILES, COMPAÑERO AMIGO

CARMELO ARTILES, COMPAÑERO AMIGO


     Anoche murió Carmelo Artiles, conocido como ex Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Pero yo lo recuerdo, sobre todo, como compañero de seminario y amigo. Entramos juntos al Seminario Diocesano y convivimos todos los años de Latín, Filosofía y Teología. Empezamos en el viejo seminario de Las Palmas donde estuvimos un año, seguimos en Tafira (donde hoy está la Universidad) y el último año lo hicimos en la facultad de Teología de Granada. Siempre juntos, siempre amigos. Muchas veces nos íbamos a Arguineguín a la casa de sus padres, Juanito y Basilita, aparceros de los que Carmelo aprendió la sencillez, la generosidad, el buen trato y la educada corrección que siempre tuvo.  Carmelo siempre pensó ser cura aunque, cuando ya habíamos acabado la teología, optó por otro camino, sin abandonar sus ideas sociales tan  fuertemente arraigadas como  su fe cristiana.

     De Carmelo guardo buenos recuerdos. De los deseos compartidos de una Iglesia renovada y más cercana al pueblo, de nuestras escapadas del Seminario (sobre todo en Granada) para ir al cine o a una fiesta, de nuestras apuestas para ver quién tenía más posibilidades de relacionarse con gente nueva en una verbena, de las largas conversaciones en donde soñábamos con ser unos curas tal como Jesús nos hubiera querido... Sueños, fantasías, ilusiones, proyectos, utopías de unos jóvenes que estudiábamos en un seminario viejo pero que queríamos pertenecer a una Iglesia nueva. 
      Carmelo se sintió orgulloso de su familia humilde. Sus padres nos ponían la comida a todos aquellos compañeros que con frecuencia visitábamos su casa. La comida y el afecto que derrochaban. Carmelo, tímido, socarrón, aventurero, tenía  una inteligencia superior. Lo recuerdo siempre leyendo, estando a la última en cualquier novedad editorial, tenía capacidad para escuchar al profesor en clase y, al mismo tiempo, a hurtadillas, estar leyendo el ultimo libro que había caido en sus manos. 
      Con los años, cada uno en sus tareas, sus familias, sus nuevos amigos, Carmelo fue el  que provocaba que nos reuniéramos los viejos compañeros, casi siempre coincidiendo con el día de nuestra entrada al seminario que fue un 9 de diciembre. 
       Cuando cumplí mis 25 años de cura y publiqué  el libro "Cartas al viento" fue el el "padrino" y presentador de la publicación. Carmelo Artiles fue  un hombre preocupado por nuestra isla y especialmente por las personas más desfavorecidas. Lo sentí siempre compañero y amigo.
     Ahora, Carmelo, no sé cuándo será nuestra próxima reunión. Espérame, nos veremos. 
(En el tanatorio de San Miguel este mediodía despediré tu cuerpo,  rezaré por tí  y espero el reencuentro. Un abrazo)
     
      
      


jueves, 8 de abril de 2010

PREPARANDO LAS FIESTAS DE SAN JOSÉ OBRERO






  Este jueves hubo reunión para preparar las fiestas patronales de Cruce de Arinaga. Representantes del ayuntamiento y vecinos nos reunimos durante dos horas para ultimar la programación de las fiestas en honor a San José Obrero.
   Entre los actos programados está el Día de la Aparcería, la actuación de Arístides Moreno, Piedra Pómez, Calero y otros. 
    En la programación religiosa destaca el estreno del nuevo Himno a San José Obrero compuesto por un famoso compositor de música religiosa y, además, la Misa Canaria, la exposición de dibujos por los niños de la catequesis, y la función religiosa que será presidida por D. Juan Antonio Guedes, natural de Cruce de Arinaga y actualmente formador del Seminario de Tenerife.
     La reunión en la que participaron algo más de  veinte vecinos, además de los representantes municipales, fue muy participativa. Se sugirieron algunos actos y fechas para que los diez o doce días de fiesta resulten muy agradables para los vecinos y no supongan un excesivo gasto ya que todos somos conscientes de que, en época de crisis, hay que atender primero lo que es más urgente. En este sentido se recordó que se está preparando una gala solidaria para ayudar a las Cáritas del Municipio. Será el 11 de Junio en la Plaza de Cruce de Arinaga y se contará con la actuación de Pepe Benavente, Clave de Ja, Salvador Santana, Ramón del Castillo y otros artistas.La entrada para la gala costará 8 euros y se beneficiarán las Cáritas de Agüimes, Arinaga y Cruce de Arinaga para poder atender mejor a las familias necesitadas del municipio.

domingo, 14 de marzo de 2010

DIARIO DE UN CURA. COSAS DEL SEMINARIO

El próximo fin de semana se celebra el Día del Seminario. Intento vivirlo con mucha esperanza. Con la esperanza de que los seminarios, y el de nuestra diócesis en particular, vuelvan a crecer en número de seminaristas y en calidad humana y cristiana. Al pensar y rezar por el Seminario fácilmente pasan por mi mente los 11 años vividos en el Internado Seminario en Vegueta, Tafira y Granada. También llegan a mi memoria los tres años que me tocaron ser formador del Seminario Menor. Demasiadas cosas para meterlas en las pocas líneas de este diario. Ser cura no parece demasiado atractivo para los jóvenes de hoy. Por eso los seminarios andan tan deshabitados. Me gustaría encontrarme con chicos a quienes anime la idea de trabajar generosamente por los demás, de anunciar el evangelio con sus palabra y con su vida. Me gustaría encontrame con chicos y chicas que se preguntaran cada día lo que Dios quiere de ellos. Pero también pienso que los curas no estamos acertando en la pastoral vocacional. Tal vez hay poco gancho por nuestra parte.
     Este fin de semana, todavía cargando el sueño atrasado del viaje a Venezuela, he disfrutado el reencuentro en la parroquia. Celebré solamente en Cruce de Arinaga ya que Mederico se encargó de las misas de Arinaga aunque estuve en los dos sitios. La parábola del hijo pródigo ofreció materia para rezar, cantar  e incluso comentar con algunos. Hablé con algunas venezolanas  tanto en Arinaga como en Cruce de Arinaga que se alegraron mucho por traerles un detallito de allá y por valorar la belleza de aquella tierra. Al mediodía nos reunimos la familia en "La Meseta", camino de La Pasadilla. Allí escuché "La plaza de la Iglesia". Me encantó el programa y hasta me pareceieron mucho más sueltas las tres presentadoras: Dahelire, Eli y Xaquelina. La entrevista a Mederico, muy interesante y con mucha alegría.
 Ahora, al volver a la casa parroquial, he dialogado un largo rato con Antonio Berriel, el cura de Doctoral y releido el email que el obispo me envió antes de marchar a Venezuela. Se lo leí a Antonio y lo comentamos, como también lo hice ayer con Paco González el cura de Agüimes.
    Quiero terminar mi página de hoy, rezando por el Seminario. E invitando quien lea esto a que se una en l aoración por los futuros sacerdotes. Ésta puede ser una buena oración para cada día de esta semana:

Señor Jesús,que has querido guiar a tu pueblo mediante el ministerio de tus sacerdotes: ¡Gracias por tan preciado regalo a toda la humanidad! Cuida a cuantos has llamado a ser tus pastores y cólmalos con tu Gracia. Fortalece el corazón de aquellos jóvenes que están dispuestos a arriesgarlo todo por Ti para ser testigos de tu misericordia entrañable, para partir, repartir y compartir el pan de la Palabra y de la Eucaristía. Amén.

miércoles, 3 de marzo de 2010

CARTA AL VIENTO: El seminario es de todos.

   Ya saben ustedes que 2010 fue declarado año sacerdotal. Por eso me disculparán que, de vez en cuando, dedique mi comentario a hablar de los curas.
Cuando yo estaba aún estrenándome como sacerdote en la parroquia de Ojos de Garza, un día llegó un joven  de unos veintipocos años a contarme su deseo de ser cura. A mí me extrañó porque era un joven maduro, bastante conocido en la isla, a quien con frecuencia escuchaba en la radio cantando no sé qué de una cieguita, y de la juventud, de las madres o su pueblo. Me resultó extraño, pero fue un enorme motivo de alegría escuchar un planteamiento tan serio y coherente de aquel chico que entonces, creo, estaba haciendo el servicio militar.
   Aquel joven de hace unos cuantos años, Salvador Santana,  es hoy sacerdote y rector del Seminario Diocesano de Canarias. Ahora mismo acabo de recibir una carta suya en la que me invita a una jornada de reflexión sobre Pastoral Vocacional  y a colaborar con todos los medios –oración, animación, ayuda económica- para el sostenimiento del Seminario. Por supuesto, Salvador,  que podrás contar con toda la colaboración que me sea posible..
   Esta mañana estuve en un colegio de un barrio de mi parroquia. El profesor me cedió amablemente la clase en donde había alumnos desde 3º a 6º de Primaria. Dialogué un rato con los chicos, cantamos y les invité a participar en la misa del barrio.  A media tarde me llamó uno de ellos, muy espabilado:
 -Quiero saber qué tengo que hacer porque yo quiero ser cura, me dijo así,  sin anestesia previa.
  -Vamos a hablar más despacito, poco a poco,  le contesté. Y ya me contó que está en quinto, que le interesa mucho la clase de religión, que le gusta ayudar a los demás y que lo tiene muy claro: quiere ser cura.
   Pues no se crean que es un caso del todo raro. Este año he preguntado en varias ocasiones a los niños en la iglesia y siempre encuentro al menos uno o dos que hablan de ser sacerdotes. O al menos no lo descartan. Y que no lo descarten ya me parece bueno.
   A mí todo esto me hace pensar que hay que seguir sembrando, animando, invitando.  Que la vocación es una planta que hay que sembrar, no crece sola. Hay que ayudar a crecer. Cuando leía la carta de Salvador Santana  pensaba que mi primera colaboración con el Seminario iba a ser esa: intentar transmitir a los niños y jóvenes que en la vida, además de profesor, médico, enfermera y abogado, se puede ser sacerdote, religiosa o misionero. Sé que el terreno donde tenemos que sembrar  es bastante árido. Pero con más razón habrá que intentarlo. Voy a continuar esperando, deseando y rezando para que vuelva a ocurrir que, como en aquellos mis primeros años de cura, alguien se acerque a la parroquia y me dé la buena noticia y me diga:
   -Quiero entrar en el Seminario.
   Tal vez lo primero que debo hacer será intentar ser un buen cura, un buen pastor que anime más por su vida que por sus palabras. Porque las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran. Si los curas fuéramos siempre un buen ejemplo, tal vez no haría falta día del Seminario porque el sólo ejemplo fomentaría las vocaciones. Tal vez si los cristianos fuéramos más coherentes, más comprometidos, esta Iglesia estaría más viva.Está en nuestras manos.  El Seminario es algo de todos.