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viernes, 11 de marzo de 2016

CARTA AL VIENTO

PRIMERA CARTA AL APÓSTOL
SAN PABLO DESDE CHIPRE

Admirado Pablo de Tarso: Te escribo desde    Chipre,   a   donde     he    venido     con   compañeros de Cuenca, Madrid y Canarias.  Hemos llegado aquí intentando encontrar las huellas de tu paso por esta Isla. Y las hemos encontrado. Pisamos con cariño y respeto este lugar en  donde  tú estuviste anunciando el evangelio con tu amigo Bernabé.  Hemos estado en Pafos donde  te enfrentaste a un mago, un falso profeta (Hechos 13) que engañaba a la gente declarándose  hijo de Jesús. Pienso  que seguimos  rodeados, y no solamente en Chipre, de falsos profetas que  anuncian y prometen y engañan. Magos que, por puro amor al dinero, no tienen escrúpulos en quedarse con el dinero y las ilusiones de aquellos a quienes logran engañar. Lástima que ya tú no andes entre nosotros para invitarte a hacer un viaje a nuestra tierra.  Y lástima que a muchos  cristianos de esta generación nos falten la fuerza  y la fe  tuya para, sin miedo, desenmascarar  a quienes se esconden tras la careta de la política o la religión buscando el propio beneficio. Es una pena  que no seamos los suficientemente decididos como tú lo fuiste  para anunciar sin miedo  a Aquel que dio la vida por la causa más noble posible.

Hemos visitado Salamina, la patria de tu amigo Bernabé,  y rezamos ante su tumba en una zona que actualmente está ocupada  por turcos musulmanes  y donde han hecho desaparecer todos los signos cristianos de las viejas iglesias y catedrales. Tengo que decirte, Pablo, que también en nuestra tierra se están destruyendo muchos signos cristianos y no me refiero sólo a las cruces. Algunos dicen que es señal del progreso. Pero cuando leo tus cartas y la pasión que ponías, pienso que lo que  nos falta a nosotros es esa fortaleza  tuya  para luchar no  contra  los que  no admiten señales de Jesús en su vida sino para los que, llamándonos cristianos,  nos acomodamos a la vida fácil y somos un mal ejemplo para los demás. Tendremos que leer y meditar más tus escritos y el Libro de Los Hechos de los Apóstoles.

Un ortodoxo  en una exposición de iconos
           En nuestra visita a esta Isla de Chipre, acompañados por Nina, Bianca y Fela como guías,  hemos tenido ocasión de visitar y dialogar con cristianos que ahora se llaman ortodoxos en su mayoría. También hay unos pocos miles de  católicos maronitas. Ha sido una experiencia gratificante descubrir que, a pesar de la división de ritos y tradiciones, unos y otros se respetan mutuamente. Recordamos, Pablo,  tus llamadas a la unidad de los creyentes cuando escribías a los corintios. También  ahora estamos saboreando algunos gestos de unidad entre diferentes Iglesias separadas. Gestos pequeños pero que  indican que hay voluntad de hacer caso a Jesús de Nazaret cuando nos decía que la mejor señal de nuestro seguimiento a Él es estar unidos.

            Y pienso no solamente en la Iglesia. Mi pensamiento se va rápidamente a las situaciones políticas que se viven en nuestro país  o aquí en Chipre. Mientras en España los políticos se pelean y no son capaces de llegar a un acuerdo porque todos quieren gobernar,  en Chipre hemos encontrado una Isla más dividida aún.  El Norte fue invadido.  Y en Nicosia, la capital, hemos encontrado las alambradas o bidones que separan a la población musulmana de la cristiana. 

Catedral convertida en mezquita en la zona ocupada de Chipre
            Si te digo la verdad, Pablo, como suele ocurrir en casi todos los viajes, una de las mejores experiencias en Chipre está siendo  la convivencia, unión  y buen rollo  entre los compañeros  llegados aquí: Alejandro, Higinio, Antonio, Ignacio, Daniel, Carlos, Antón, Isidro, José Carlos y  José María. Todos estamos aprendiendo  mucho de esta tierra y de los amigos y mucho de ti, amigo Pablo de Tarso. Estar en Chipre está significando un especial encuentro contigo a través de las huellas que has dejado y que la Iglesia cuida con tanto esmero.   

            Nos gustaría regresar a nuestras parroquias llenos de entusiasmo por lo aquí vivido y poder decir a nuestros feligreses lo mismo que tú decías, por ejemplo a los filipenses: “Doy gracias a Dios cada vez  que me acuerdo de ustedes. Les recuerdo en mis oraciones  a cada instante. Y lo hago con alegría.” (Filipenses, 1). Desde aquí,  este mismo saludo que te copio para mis comunidades de Cruce de Arinaga e Ingenio.

viernes, 29 de enero de 2016

NUNCA MÁS USAR LA VIOLENCIA...Y SONREIR

CARTA AL VIENTO

NUNCA MÁS USAR LA VIOLENCIA 
Y SONREIR.

Las noticias malas siempre son las que más se nos quedan grabadas en la memoria. Y, por desgracia, buena parte de las informaciones que nos llegan se refieren a hechos  negativos: asesinatos, violencia de género, acoso…  Pero algunas veces, junto a la noticia desagradable,  aparece el hecho bonito y emotivo que vale la pena recordar. Porque, aunque parezca  raro, la verdad es que la mayoría de los políticos son honrados; la mayoría de los funcionarios son buenos trabajadores; la mayoría de los curas  son tolerantes y la mayoría de los periodistas rechazan el amarillismo y no disfrutan informando de lo mal que está el mundo.

En estos días, los colegios  celebran el Día de la No violencia y la Paz, con ocasión del aniversario de la muerte de Gandhi.  Hay que aplaudir que muchos centros de enseñanza realicen actos entre los alumnos para fomentar el diálogo, el respeto y la tolerancia. Y hay que aplaudir más fuerte aún a los profesores que no sólo cuidan celebrar el “Día” de la No violencia  sino que procuran que a lo largo de todo el curso se trabajen y se vivan valores fundamentales como la paz y el diálogo. Y con más ganas hay que aplaudir a los niños y jóvenes que ponen la mejor nota de humanidad y de amor con gestos de un valor inmenso. A veces, intentando apaciguar a su padre o su madre  en momentos de discusión. Y en otras ocasiones, mediando entre los compañeros para que no se use la violencia de las palabras que suelen ser el primer paso para pasar a la violencia física.

¿Quién no recuerda aquella foto de Alejandro, un niño de 5 años, separando al árbitro y al entrenador de un equipo de fútbol de pre benjamines?  No se puede olvidar a aquel chiquillo de Gran Canaria.  Alejandro se acercó por detrás de las dos personas mayores y estirando los brazos, les pidió que dejasen de pelear. Y lo consiguió. Y el público aplaudió. Alejandro  sirve  de ejemplo para algunos  padres que no han aprendido todavía  que el fútbol es un deporte. Y  que  en el deporte, además del ejercicio físico, se comparten otros muchos valores, más importantes aún,  como el compañerismo, la humildad y el respeto. Las iras y apasionamientos de poco valen.

Gandhi decía que “existen  muchas causas por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la cual esté dispuesto a matar. Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo”.   Y Jesús de Nazaret, que sufrió la furia de sus mismos paisanos, nunca utilizó la violencia. Por eso Pablo de Tarso, cuando descubrió el mensaje cristiano y lo adoptó como suyo,  pudo escribir  aquello que tantas veces hemos leído: “Aunque hablara las lenguas de los ángeles,  aunque conociera todos los secretos del saber, aunque tuviera mucha fe, aunque repartiera en limosnas todo lo que tengo, si me falta el amor, no soy nada”.  Es decir que no hay camino para la paz. Que la paz es el único camino. Lo dijo Gandhi. Y lo practicó. También lo practicó el pequeño Alejandro y tantos niños y jóvenes que hoy nos lo recuerdan a los mayores.
Las noticias malas de cada día, siempre nos dejan un pequeño hueco para encontrar lo bueno de tantas personas que, desde la humildad, practican el bien.

Permítanme hoy acabar  con los versos de la canción de Antonio Flores que cantaban  a coro los alumnos de un Instituto:

Si pudiera olvidar todo aquello que fui
si pudiera borrar todo lo que yo vi
no dudaría, no dudaría en volver a reír.  



sábado, 19 de diciembre de 2015

CARTA AL VIENTO: A PESAR DE TODO, CREO

CARTA AL VIENTO

A PESAR DE TODO, CREO

Creo en los amigos, a pesar de que hay quien no se cansa de contar las traiciones recibidas. Creo que hay motivos para la alegría, aunque algunos afirmen que no es posible mirar esta tierra y sonreír. Creo que acabarán las guerras, porque tengo confianza en los pacifistas y los que se defienden no con violencia sino con diálogo y respeto. Creo en la Vida eterna porque no puedo resignarme a no ver nunca más  a los seres que he querido y ya no viven.  Creo que el mundo será mejor, porque veo a muchos que se esfuerzan por transformarlo.
Creo en  las personas porque, a pesar de su debilidad y la tentación al egoísmo, se emocionan ante el sufrimiento  de los demás. Creo en la igualdad de todas las personas porque, cuando vemos abusos y  diferencias de quienes se creen superiores,  a una mayoría nos hace sufrir y protestar.  Creo en la bondad, porque me basta conocer el corazón de mis amigos.  Creo que se puede ser feliz en la tierra, porque lo he experimentado muchas veces.  Creo que vale la pena luchar contra el mal y la tristeza porque son muchos los que han vencido.  Creo en las cosas que me parecen increíbles, porque no me fío sólo de nuestra pequeña  inteligencia. Creo en lo que no puedo demostrar, porque también tengo fe en el corazón. Creo en la otra vida, porque ésta me parece muy pequeña. Creo en la resurrección porque es posible salir de la muerte que llamamos  droga o  envidia o venganza.  Creo que Jesús resucitó,  porque he visto a muchos resucitar del odio, la desilusión  y el fanatismo.
Creo en lo que no he visto ni nadie me ha demostrado, porque siempre me fío de la palabra de mis amigos.  Creo en la poesía y en las utopías, porque son más exactas que las matemáticas.  Creo en lo que no veo ni comprendo, porque sé que no tengo capacidad para abarcarlo todo. Creo en mis amigos, porque me fío más de ellos que de mí. Creo en Dios y en Jesucristo, como creo en Xaquelina, Fran, Mélani, Alex Omaira o Verónica. Porque creo en su palabra  y sé que quieren lo mejor para mí.  No necesito garantías, ni milagros ni silogismos que demuestren que son amigos.
Cuando a un amigo se le acepta por sus títulos de bondad , o porque “me cae bien”, será cualquier cosa, menos amigo. Sólo hay verdadera amistad  cuando se acepta al otro, incluyendo  sus defectos.  Cuando se cree en Dios porque hay pruebas, porque está demostrado científicamente o  porque no choca con la razón, entonces no se hace un acto de fe sino que se comprueba  una fórmula  matemática.
No creo en las matemáticas. Yo creo en Dios. Y porque muchas veces  no lo veo ni lo comprendo, por eso creo mucho más. 
P. D.
En esta semana falleció Mario, el hijo de Remigio y Cesarita. Creía en las personas. Y en los amigos. Y  en la igualdad. Y en el respeto. Amaba a Ingenio, su pueblo. Y a la familia.  Y a su parroquia de La Candelaria. Amaba este camino que conduce a Dios. Y este camino es el camino de Jesús de Nazaret. 


viernes, 4 de diciembre de 2015

CARTA AL VIENTO: TENGAN PACIENCIA, QUE TODAVÍA NO ES NAVIDAD

Carta al viento

TENGAN PACIENCIA:

TODAVÍA NO ES

NAVIDAD

Salí  a la calle y lo primero que vi fue un papa Noel  colgado de una ventana. Y quedé desconcertado: ¿qué día será hoy?  Más arriba,  sobre el portal de una casa, habían colocado, como si estuvieran compitiendo,  a unos reyes magos escalando la pared.  Y otra vez  me vino la confusión. Me gustan más los reyes que el papá Noel;  pero de esa forma y en estos días, tampoco me agradan. Y el frontis de la tienda de zapatos está lleno de estrellas relucientes  desde octubre. A mi móvil llegaron, antes de acabar el mes de noviembre, varias felicitaciones de Navidad.  ¿Feliz Navidad el 24 de noviembre? ¿Estaremos locos? 
Los grandes acontecimientos precisan de  una preparación previa. Pero no hay que precipitarse. Cuando hay elecciones, como  es el caso, no se permite que un candidato pida el voto hasta  quince días antes. Yo tampoco quiero que nadie me felicite la Navidad con un mes de antelación. Porque si no, rompemos con esa liturgia preparatoria que es necesaria y es hermosa. Ahora estamos en Adviento, sólo adviento. Los cristianos nos preparamos para celebrar que el Señor está entre nosotros. Pero no hay que precipitarse porque romperíamos el misterio. Todavía es  tiempo de preparar.
Adviento es ponerse a soñar un mundo más justo y bueno permitiendo  que Dios entre en nuestra historia. Es intentar que la paz no sea una palabra sino una búsqueda apasionada cada día. Las señales de que uno ama y quiere vivir la Navidad se demuestran con gestos que tengan eficacia. Asistir a la manifestación para reclamar la defensa del Medio Ambiente puede ser un signo de adviento. Luchar  con todas las  fuerzas para erradicar la violencia en las familias, eso es preparar la Navidad. No se hace  colocando al extranjero rojo en la ventana de la casa. En todo caso, lo que hay que hacer es descolgar  de nuestra  vida las peleas  entre compañeros o  el tono de las discusiones familiares.  O decidir  compartir tiempo, dinero, comida, con  quienes están necesitados. O echar  una mano como voluntario o voluntaria en cualquier ONG o en la parroquia del pueblo.  No nos engañemos. Todavía no es Navidad por muchas luces que se enciendan en la calle. No se puede permitir que esta fiesta sea una mentira o que  nos quedemos en lo puramente superficial.
Y en todo caso, recuerda que aún es Adviento. Que hay tiempo para  preparar la Gran Fiesta colocando estrellas de verdad: honradez, afecto, ternura, sencillez, sinceridad, servicio.   Y así la Navidad irá llegando poquito a poco. Y si no, recuerda lo del Principito:
   “Al día  día siguiente volvió el principito.
-Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-.
Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas.”
Por eso hay que tener paciencia. Hay que ir haciendo la Navidad. Y cuando ya esté casi hecha, entonces sí. Entonces felicita, enciende luces y canta. Entre tanto, vivamos el rito del adviento.  
P.D.

          Ayer empezaron  los políticos su particular adviento. A toda prisa preparan el camino para su posible llegada al poder. Pero algunos están vendiendo el oso antes de cazarlo. También tienen que aprender a esperar y a no cantar la victoria antes de jugar el partido. Feliz Adviento en lo religioso, lo social y lo político para todos. Pero sólo eso. Adviento. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Carta al viento. EL PAPA Y EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS NIÑOS


Carta al viento

EL PAPA Y EL DÍA INTERNACIONAL
DE LOS NIÑOS

El papa, como se sabe, es un personaje tremendamente popular.  Todo el mundo lo nombra y lo cita, aunque a veces se le apliquen cosas que él no ha dicho. Está claro que cae bien. Cuando pregunto a los niños  si saben cómo  se llama el obispo de Canarias  o el cura de su parroquia, algunos dudan mucho o no lo saben. Pero si pregunto por el nombre del papa, los niños, todos,  pronuncian su nombre antes de acabar la pregunta.  

         Con ocasión del reciente  Día Internacional de los Derechos de los Niños y Niñas el cura de una parroquia visitó un colegio de primaria. Cuando llegó, muchos  le reconocieron y le saludaron con la espontaneidad  y alegría que muestran los niños.  Gustavo,  de unos 8 años,  hijo de padres no católicos,  se acercó con asombro al cura y le dijo: Tú eres el papa, ¿verdad?  Y el profesor, tratando de no defraudar al niño le dijo que bueno, que no es el papa, pero en cierto modo lo representa. Y todos quedaron satisfechos con la sabia respuesta del maestro.

Los niños saben del papa. Y el papa también sabe de los niños. Y de sus derechos. En una ocasión, tirando de la oreja a algunos párrocos, dijo que “a los niños que lloran, nunca hay que echarlos de la iglesia. Es la mejor predicación”.  Hombre, mejor que la de algunos curas, seguro que sí. Y hace unos meses, en el rezo del ángelus,  afirmó   que “una sociedad sin niños es triste y gris”. Y concluyó recordando que  “los niños dan vida, alegría y esperanza”. Lo cual es una gran verdad, aunque también a veces den dolores de cabeza.

Hace unos días  el  Papa expresó su confianza en que “la comunidad internacional vigile atentamente las condiciones de vida de los niños, en particular allí donde están expuestos a ser reclutados por grupos armados.  Y que ayude a las familias a garantizar a todos los niños y niñas el derecho a la escolarización y la educación”.

Francisco ha  sido muy claro al denunciar los abusos de todo tipo a los que algunos niños han sido  sometidos.  Y no se ha mordido la lengua para censurar las conductas inmorales de los mayores, aunque fueran  hombres de Iglesia.  Hemos contemplado muchísimos gestos del papa Francisco que transmiten su respeto y cariño a los más pequeños. Recuerdo uno muy singular. El papa Francisco  se acercó  a abrazar a un niño durante su visita a la iglesia luterana en Roma, hace sólo unos días. Y durante una homilía a hijos de inmigrantes,  hizo referencia al “sueño” de  Luther King   afirmando  que él también “sueña que muchos niños tengan igualdad de oportunidades y puedan crecer con alegría”. Excelente deseo que aplaudo con entusiasmo. 

P. D. Dedicado a los niños del colegio Beñesmén de Cruce de Arinaga que están ilusionados porque el  domingo 29 van a cantar en la iglesia,   dirigidos  y animados por los profesores Alejandro y Domingo.  Seguro que, si estuviera por aquí el papa Francisco, se sentiría muy satisfecho y  les dedicaría una sonrisa cariñosa. Y, a falta del papa, el párroco del lugar “que en cierto modo lo representa”, sonreirá también de oreja a oreja. Por los derechos de los niños y niñas de todo el mundo.  

sábado, 7 de noviembre de 2015

CARTA AL VIENTO. GRACIAS A CÁRITAS, CREO EN DIOS Y CREO EN LA IGLESIA

CARTA AL VIENTO
Gracias a Cáritas, creo en Dios

y creo en la Iglesia

            El miércoles me senté plácidamente a “sufrir” el telediario de cada día. De repente, la primera noticia me golpea muy dentro con los  nuevos escándalos en el Vaticano. Qué gran escándalo.  Y, mientras detallaban la noticia, empecé a sentir vergüenza, lo confieso,  por haber defendido tantas veces a unos impresentables que  viven como reyes a costa de la religión. Gente que, aunque se  hagan llamar “monseñores” están manchando el buen nombre de la Iglesia que otros, sin ningún título honorífico, testimonian con su buen ejemplo en aldeas, pueblos y ciudades  del mundo.
 Hace pocos días,  varios jóvenes de mi pueblo vinieron a hacerme varias preguntas para su clase en el Instituto. Eran preguntas relacionadas con la Iglesia.   Y yo, ingenuo de mí, respondiendo a una de sus cuestiones, les dije que eso de las riquezas y mal uso del dinero vaticano era una leyenda negra.  Aunque  les aclaré que yo la Iglesia que conozco de verdad es la  modesta o pobre que se vive en la mayoría de nuestras  parroquias.  Nunca pensé que la descalificación a mis palabras viniera desde el mismo Vaticano. Tendré que ir al Instituto y pedirles disculpas.
            Recuerdo que hace años una azafata de avión me contó que  no era creyente hasta que conoció Cáritas. Era muy crítica con los obispos y cardenales y los ropajes  y las normas. Y pensaba que esa era la Iglesia. Le repugnaba esta Iglesia a la que tildaba de hipócrita y desleal al evangelio de Jesús. Pero, por motivos familiares, se vio obligada a conocer de cerca cómo  atendía Cáritas. Y me afirmó que, desde entonces,  empezó a comprender y a querer a la Iglesia y a Dios. Consciente de que, como en todos los colectivos, algunos la desacreditan con comportamientos mafiosos. 
            Uno también se irrita  al leer noticias de malversación del dinero que se da para fines sociales o religiosos. No se entiende la corrupción de muchos políticos. Pero mucho menos se entiende la inmoralidad de los que, al mismo tiempo que roban, hablan de Jesús y de generosidad y de amor y de honradez. Afortunadamente, la mayoría no es así. Y gracias a Dios esa no es la Iglesia, sino una parte pequeña, pero podrida, de la comunidad de los llamados cristianos.
            Tal vez a la verdadera Iglesia, la de Jesús,  tendremos que ir a reconocerla, como la azafata, en los grupos de cáritas. Grupos de  voluntarias y voluntarios que, generosamente, multiplican el dinero de las colectas de las misas  del primer domingo de mes para hacerlo llegar con justicia a los que peor lo pasan. Allí se comparte y se escucha y se aconseja y se anima. Gente voluntaria de todas las edades que se reúnen, dialogan y gastan muchas horas de su tiempo porque, en el nombre de Jesús de Nazaret,  quieren repetir sus gestos.

            Precisamente este sábado, en el colegio Claret de Tamaraceite, se reúne el voluntariado de Cáritas de nuestra diócesis para revisar lo que se está haciendo y programar la tarea de los próximos años. Gracias a los 1.272 voluntarios de Cáritas   que hay en la provincia de Las Palmas y a la generosidad de muchos católicos, se atendió el año pasado a más de 13.700 familias. Esta es la Iglesia que me anima a seguir creyendo.  Esta es la Iglesia humilde que puede ensombrecer a los soberbios que actúan sin escrúpulos desde las altas esferas. Gracias, amigos de Cáritas. Ustedes nos ayudan a creer en Jesús y a descubrir uno de los más hermosos rostros de la Iglesia. 

martes, 3 de noviembre de 2015

EN EL DÍA DE SAN MARTÍN DE PORRES

CARTA AL VIENTO


Esta "Carta" fue publicada aqui mismo hace unos años. Pero como hoy es día de San Martín de Porres, la repito de nuevo.



La crisis, Obama,

S. Martín de Porres,

Womad.


Cuando yo era pequeño (han pasado ya unos cuantos años) ver a un negro en Ingenio era algo casi imposible. Pero alguno aparecía de vez en cuando. Los niños nos quedábamos mirándolo fijamente, extrañados, y siempre había alguna persona mayor que nos reprendía porque le parecía ofensivo nuestra mirada sorprendida.



Hace poco, en África, tuve la experiencia contraria. En este caso, yo era el extraño en un país de negros como Malawi. Los niños, no solamente nos miraban con asombro, sino que más atrevidos que nosotros en nuestra niñez, nos gritaban en su idioma blanco, blanco asungu, asungu, que es como decir tío raro, tío raro.



También esta semana el mundo se ha quedado mirando con sorpresa a Obama, el negro que va ocupar …la Casa Blanca. Llegará el día, esperamos, que no tenga que sorprendernos nada de esto porque habremos asumido que negros y blancos somos iguales, que da lo mismo que uno tenga los ojos azules o verdes o azabache. Que lo importante no es lo externo. Pero para que llegue ese día habrá que seguir soñando y trabajando. Y no vale decir que es que el pueblo americano es racista o cosas así. Seguramente lo somos o lo hemos sido todos.



Comentaba estas cosas hace unos días en mi parroquia actual y alguien me preguntó: ¿Y hay muchos santos negros? Dije que sí, que seguramente hay muchos, muchísimos. Pero que, a la hora de ponerles una imagen, bastante pocos. Tenemos uno, al que todos conocemos, fray Martín de Porres y, encima lo calificamos de Fray Escoba. Podíamos haberle llamado Fray Enfermero que también lo fue, o Fray Humilde o Fray Gran Corazón.

El mundo está cambiando. Bueno siempre ha estado cambiando. Pero yo creo que vamos cambiando a mejor. Que tantas gentes se alegren por la victoria de Obama a pesar de que casi lo único que todo el mundo sabe de él es que es negro, ya es una gran cosa. Lo negro está de moda, bendita moda. Y la solidaridad también lo puede estar. Veo que esta es una ocasión para recordar que Jesús no era rubio, aunque hubiera dado lo mismo. Que María la Virgen tendría el pelo risadito y no con esa melena como la pintan habitualmente, aunque tampoco importa nada. En la capilla de las Carmelitas Misioneras en Malawi está la imagen de un Cristo negro negro, de verdad, con los labios abembados y la nariz chata. Me daba devoción rezar ante aquella imagen. Como ahora siento simpatía porque, por fin, la casa Blanca cambie de color –en sus habitantes me refiero- y también me gustaría celebrar que en la Iglesia valoramos a cada persona por lo que son, no por el color de la fachada. Se acuerdan de aquella canción:

Papá de qué color es la piel de Dios? -Dije negra, amarilla roja y blanca es, todos son iguales a los ojos de Dios.

Este domingo, en Arinaga muchos cristianos –la mayoría blancos- van a celebrar la fiesta de San Martín de Porres. A las 6 de la tarde saldrá en procesión su imagen por la Avenida, junto al mar. Seguramente muchos iremos susurrando los versos de la canción:

Buenas noches dije a mi pequeñín cuando cansado se acostó. Entonces me dijo con clara voz:¡Papá, ¿de qué color es la piel de Dios?
Con tristes ojos me miró y asombrado me preguntó: ¿Por qué entre razas hay tal rencor si somos iguales ante el Señor?
Hijo, eso es parte de un pasado infeliz, pero pronto todo eso llegará a su fin. Y aprenderemos para el porvenir, todos como hijos de Dios vivir.
Cristo nos ha dado la oportunidad de crear un mundo de fraternidad. Las diferentes razas han de trabajar unidas con fuerza de mar a mar.

QUE ASÍ SEA.

sábado, 26 de septiembre de 2015

CARTA AL VIENTO: LA PARROQUIA DE INGENIO CUMPLE 200 AÑOS

CARTA AL VIENTO


LA PARROQUIA DE INGENIO CUMPLE 200 AÑOS
La Virgen de Candelaria, la patrona de Ingenio, salió ayer tarde de su casa en la iglesia parroquial y hasta esta mañana no había regresado. Y es que  los vecinos decidieron que, para celebrar los 200 años de la parroquia, la imagen más querida de Ingenio debiera salir a las calles de forma extraordinaria y así fue. En la tarde de ayer, adornada de flores, canciones y rezos partió muy despacio desde su  lugar habitual y fue acogida con todo cariño en la parroquia hermana del Santo Cristo, en la parte baja del pueblo.
La imagen de la Virgen es todo un símbolo para los vecinos. Su mirada dulce y la leve sonrisa en sus labios ha permanecido en Ingenio durante más de dos siglos. Exactamente 222 años. Y los ingenienses, creyentes y no creyentes,  la tienen como algo suyo muy querido. Que nadie la ofenda porque  ofendería a todo un pueblo. Ella también, estoy seguro,  observa y mira con cariño al pueblo del que se siente una vecina más.  
Lo de hoy ha sido  uno de los primeros actos que se celebran para cantar el cumpleaños a la parroquia porque no se entiende la parroquia sin la Virgen de Candelaria ni al revés. Estamos festejando doscientos años de una parroquia a la que, queremos ver siempre joven y sin arrugas. La queremos así, lo mismo que deseamos para nuestras madres o nuestras abuelas.  Doscientos años de sabiduría, de comprensión, de esfuerzos.  Pero renovándose siempre. Rejuveneciéndose siempre. No anclada en el pasado sino  descubriendo cada día cómo transmitir a la sociedad de ahora el mensaje de siempre.
Es importante ser conscientes de que la Parroquia no son los curas, aunque  sean parte significativa de ella. Los 200 años de la  Parroquia de La Candelaria ayudan  mucho a pensar. La parroquia está llena de historias que algunos autores locales han contado en diversas publicaciones. Ella vio nacer al municipio y ha sido testigo de historias, algunas  llenas de belleza y otras de amargura. La Iglesia ha sido lugar de encuentro de distintas generaciones. Un espacio privilegiado donde se ha cultivado la fe y otros valores como la música, el estudio, la lectura, y el diálogo.  Así debe seguir siendo.
En adelante, los vecinos quieren soñar  con una parroquia llena de juventud.  Que los jóvenes tengan protagonismo.  Y los adultos y los niños. Todos tienen una palabra válida. Tan respetable como la de los sacerdotes o las religiosas. Que  no nos convirtamos en estatuas de sal mirando para atrás o soñando tiempos pasados. La historia no acaba con estos 200 años. La historia continúa.  Y a los hombres y mujeres de ahora nos toca escribir las páginas que siguen. 

La Virgen de Candelaria salió ayer de su casa  para decirnos que los cristianos hemos de estar también en la calle. Esta mañana no había regresado porque quiere decirnos que la fe no se vive sólo dentro de los templos sino entre la gente. Ojalá que sea así.  

viernes, 11 de septiembre de 2015

CARTA AL VIENTO: LA ALEGRÍA DE EMPEZAR

CARTA AL VIENTO

La alegría de empezar



Idayra es una chica que tiene dieciséis años y  está eufórica. El pasado martes, día del Pino,  cuando bajaba en peregrinación desde el Cruce hasta Playa de Arinaga, no pudo resistirse para contarme radiante  de alegría: Estoy enamorada, es la primera vez que me ocurre. La chiquilla, simpática y alegre, expresaba su gran descubrimiento. Y a mí me transmitió la emoción de  esos momentos que dejan una marca imborrable. Siempre son hermosos los comienzos, aunque a veces vayan acompañados de miedos.   
En realidad, siempre estamos empezando. Empezando el día, empezando una nueva relación, o un nuevo curso. Lo bonito es cuando ese diario empezar se hace como el de Idayra: contagiando alegría y emoción.   
El mes de septiembre ha llegado cargado de nostalgias veraniegas y proyectos de futuro. Atrás quedan las vacaciones o los días vividos más lentamente. Ahora vuelve la posibilidad de empezar con ilusión. Como el primer día que uno descubrió su vocación o que sintió algo especial por una persona. La posibilidad de enamorarse del colegio y de la parroquia y de los días aparentemente grises que, sin embargo, tienen un color más dulce cuando se viven con cariño.

Es verdad que agobian los comienzos cargados de tareas sin llegar a esa moda extraña que algunos llaman depresión pos vacacional. No es para tanto. Hay que poner corazón. Hay que intentar enamorarse de lo que uno hace y estar dispuesto a que cada día sea nuevo. El trabajo pastoral  que hacemos en las parroquias, igual que el que se realiza desde los colegios o los centros de salud o desde  la política sólo tienen sentido  cuando se está enamorado  de eso que se hace.   
Mario Benedetti lo dijo con palabras más bellas: No te rindas, aún estás a tiempo/ de alcanzar y comenzar de nuevo,/ aceptar tus sombras,/enterrar tus miedos,/ liberar el lastre,/ retomar el vuelo.
 No te rindas que la vida es eso,/ continuar el viaje,/perseguir tus sueños,/ destrabar el tiempo,/ correr los escombros, y destapar el cielo. No te rindas,/ por favor no cedas,/ aunque el frío queme,/ aunque el miedo muerda,/ Aunque el sol se esconda,/ Y se calle el viento,/ Aún hay fuego en tu alma,/ Aún hay vida en tus sueños.

      Así me gustaría comenzar esta nueva etapa. Así me gusta esta Iglesia “franciscana” que se ha llenado de espíritu jovial, rompiendo a veces con doctrinas o costumbres caducas y redescubriendo cada día el evangelio eternamente nuevo de Jesús de Nazaret.  Me gusta una Iglesia así. Siempre ilusionada e ilusionante. Siempre soñando con mejorar y hacer más llevadera la vida de los creyentes y los no creyentes. Enamorada del trabajo que queda por hacer. Así me gustaría que se iniciara este nuevo curso. No agobiados por el peso de las tareas a veces duras que hay que soportar sino con la frescura de quien empieza encariñado de su trabajo y de sus amigos y de sus obligaciones. Y que, como Idayra, tenga necesidad de transmitir, con sonrisas, con miradas y con palabras que está enamorada. Qué cosa más bonita. “Porque cada día es un comienzo nuevo. Porque esta es la hora y el mejor momento. (Benedetti)

P.D.
Un recuerdo amable para los miles de  refugiados que quieren empezar una nueva vida lejos del odio y de la guerra.




viernes, 19 de junio de 2015

Carta al viento: TERESA DE ÁVILA, UNA MUJER PARA ENVIDIAR

Carta al viento
TERESA DE ÁVILA, UNA MUJER  PARA ENVIDIAR
Estoy de viaje por la tierra de  Santa Teresa.  He caminado, junto a un grupo de canarios,   por los lugares donde  ella vivió  y caminó, inquieta, alegre y entusiasta. Por allí, por Ávila, Salamanca y Valladolid hemos revivido sus andanzas, releído sus poemas, y envidiado su fortaleza de mujer. Hace quinientos años que nació esta mujer, la que ahora llamamos  “Doctora de la Iglesia”. Pero  no fue hasta  1970  cuando se le dio este título  ya que, cuando se solicitaba a Roma, a pesar de reconocer que su ejemplo de vida y sus enseñanzas  lo merecían,  se respondió siempre con el tradicional “obstat sexus” (es decir: lo impide ser mujer). Sin embargo en la Universidad de Salamanca, en 1622, en un acto público,  revistieron su escultura con el birrete correspondiente a los doctores.  Y mucho después, en 1970,  el papa Pablo VI  la declaró  oficialmente, por fin, doctora de la Iglesia. La primera mujer en lograrlo.  La paciencia todo lo alcanza, Teresa. Hasta en eso.
Teresa fue una chiquilla vivaracha, alegre, bromista. Y así lo fue también, más tarde, dentro del convento hasta su muerte en Alba de Tormes. Supo compaginar muy bien la seriedad con  la alegría y el buen humor. Porque ya lo dijo ella: Un santo triste es un triste santo.  Tristeza  y melancolía, no las quiero en casa mía.  Cómo le encantaría a ella entrar en nuestros templos y conventos  de ahora y encontrar gente alegre y con buen humor.  A muchos de nosotros también nos gustaría, Teresa.
La Doctora Teresa es Maestra de oración. No oración rutinaria. De hecho, cuando a los veinte años entró  en el convento se encontró con unas monjas rezanderas, con devociones muy piadosas en nada parecido a lo que enseñó Jesús de Nazaret.  Ella entendió la oración como un diálogo espontáneo, sencillo, normal con el Señor. Por eso llegó a decir: De devociones absurdas y santos amargados líbranos, Señor. Que nos libre, sí, de fomentar grupos espiritualistas, ajenos a la realidad, que se conforman sólo  con rezar, sólo rezar. Para mí la oración, escribía ella, es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías. Esta Iglesia te sigue necesitando, Teresa.
La santa abulense reformó los monasterios porque  su amor a Dios y a la Iglesia le hizo rebelarse contra aquella situación y emprender una renovación de la vida monástica. Mujer andariega, decidida, valiente, luchadora, sin miedo a las críticas.  Cruza Castilla  y llega hasta Andalucía fundando  y animando  pequeñas comunidades de  vida y oración. Y piensa uno, qué sé yo, en nuestra Diócesis de Canarias y el Plan Diocesano de Pastoral. Ojalá algunos, Teresa, tengamos un poco de la valentía tuya para no anquilosarnos en viejas formas y poner en práctica lo que ya nos dice el papa Francisco.
Estos días vividos aquí, en  Castilla, nos ha abierto los ojos para descubrir a una santa del siglo XVI que nos gustaría tener hoy. Las habrá, ahora también, sin duda.  Como Teresa de Jesús habrá  mujeres  de este siglo que también piensan, rezan y hablan con libertad.  Que no se dejan seducir  por la vanidad ni por espiritualismos ñoños.  También ahora hay religiosas y laicos que luchan por  una Iglesia más comprometida y más sincera y fiel a Jesús, a veces también con incomprensiones.
Estamos por estas tierras teresianas  encantados  con la escritora. Y encantados con esa presencia suya que  impregna la vida cultural y religiosa de la ciudad.  Hemos leído sus libros y los pensamientos que le inspiraron. Y repetimos lo que ya tú decías: Lee y conducirás. No leas y serás conducido.
Sí, tenemos santa envidia de la Teresa escritora, fundadora, animadora, orante, luchadora, fuerte.  Grandeza y humildad se funden en la santa callejera. Nos gustaría tener tu actitud activa y contemplativa: Vuestra soy, para vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?
Eres envidiable, Teresa.


viernes, 5 de junio de 2015

CARTA AL VIENTO. Cáritas: Fábula de los tres hermanos

CARTA AL VIENTO
Cáritas: Fábula de
los tres hermanos



Se estaba celebrando el cumpleaños de un amigo. Y alguien muy cercano comentó que no solamente deben recibir regalos y felicitaciones quienes están cumpliendo  años  sino también sus amigos. Y no hablaba  de regalos materiales. Hay que saber querer, decía Jorge, y dejarse querer, que no siempre es tan fácil.  Porque   lo correcto no es rechazar una palabra cariñosa, un halago, una felicitación por  el trabajo que se realiza o por los valores que se han cultivado.  Hay personas e instituciones que  tienen un expediente limpio, haciendo siempre el bien. y sin embargo se sienten incómodas  cuando se habla bien  de ellas.  No es lógico.

No sé si saben que en este 2015 estamos celebrando un cumpleaños muy significativo. Los 60 años  de Cáritas Diocesana. 60 años dedicados a querer a la gente.  Cáritas se ha significado por la claridad de su mensaje y su trabajo. Siempre al lado de los empobrecidos. Y no solamente para compartir alimentos sino para trabajar por sus derechos y denunciar la injusta situación que sigue viviendo mucha gente. Es alarmante que,  en nuestra provincia de Las Palmas,  Caritas haya tenido que atender el año pasado  a casi catorce mil familias necesitadas.  Y es muy gratificante que esta institución eclesial cuente con más de mil doscientos  voluntarios que están repartidos por todos los pueblos y ciudades de nuestras islas.  

Alegra mucho que una institución con 60 años de vida esté tan joven, tan activa, tan renovada y tan  sin arrugas. Eso no se consigue fácilmente. El secreto está en la actitud  de apertura y  renovación constante.  Cáritas  ha trabajado sesenta años  adaptándose a cada momento y a cada situación.   Con la mirada puesta en el hoy y también en el mañana. Sin andar con nostalgias de otras épocas.  Fátima Díaz,  la secretaria general de Cáritas, lo explicaba bellamente  citando la  canción de Silvio Rodríguez titulada Fábula de los tres hermanos:

De tres hermanos, el más grande se fue por la vereda a descubrir y a fundar. Y para no equivocarse o errar iba despierto y bien atento a cuanto iba a pisar… Y se hizo viejo queriendo ir lejos con su corta visión. De tres hermanos,  el del medio se fue por la vereda a descubrir y a fundar. Y para nunca equivocarse o errar, iba despierto y bien atento al horizonte igual. Pero este chico listo no podía ver la piedra,  el hoyo que vencía a su pie. Y se hizo viejo queriendo ir lejos  a donde no llegó. De tres hermanos, el pequeño partió por la vereda  a descubrir y a fundar. Y para nunca equivocarse o errar una pupila llevaba arriba  y la otra en el andar…ojo en el camino y ojo en lo por venir. 

La perfección, mientras vamos por las veredas de este mundo, no la va a encontrar nadie. Cáritas  ha estado atenta, un ojo en la realidad y otro mirando al horizonte. Se ha equivocado muchas veces, seguro. Pero ha rectificado otras tantas. Así, 60 años. Así, escuchando, apoyando y animando a los más desfavorecidos de nuestra tierra. 60 años de servicio generoso a la comunidad. Sin embargo  domingo, día de Corpus, en los templos y en las calles de nuestros pueblos  y ciudades, no se va a  hablar de Cáritas. Se va a hablar de las familias que siguen viviendo una situación totalmente injusta y triste. Se harán alfombras de flores o de sal como homenaje artístico a Jesús. Para  recordarnos que Él se hizo Pan y se hizo Pobre. Y hay que ponerle una alfombra de cariño y respeto. Y que lo podemos encontrar cuando vamos a la iglesia y del mismo modo en estos espacios donde es atendido todo aquel  que pasa hambre, que está enfermo, que no tiene trabajo, que está sufriendo las consecuencias de la crisis y de  las injusticias de otros.

Amigos de Cáritas, voluntarios y trabajadores. Gracias por estos 60 años queriendo a la gente. Nuestra gratitud y nuestro apoyo. También ustedes merecen ser queridos. Déjense querer. Que lo de ustedes no es una fábula. Y queriendo ir lejos…no se han hecho viejos. Son más jóvenes que hace 60 años.





sábado, 23 de mayo de 2015

CARTA AL VIENTO: CARTA ABIERTA AL BUEN CANDIDATO

CARTA AL VIENTO
CARTA ABIERTA AL BUEN CANDIDATO


              En estos días las noticias hablan  de un par de monjas que, al parecer, apoyan la campaña política de algunos  de lideres  catalanes. A mí personalmente no me gusta nada Sor Lucía. No soporto sus discursos demonizando a unos y poniendo en el cielo a otros. Todos tenemos algo de ángel y algo de demonios.  También Sor Lucía, faltaría más. Y como nadie es ángel puro,  no hay partido que sea perfecto ni partido que sea el conjunto de todos los males.  La vida tiene  bastante más  colorido. Nunca se me ocurrirá aconsejar a nadie a quién debe votar. Y creo que en esta ocasión que estamos viviendo tenemos que alegrarnos porque, al menos por una vez,  la Conferencia episcopal  no ha caído en la tentación de dar “orientaciones ante las próximas elecciones” en donde siempre se les veía el plumero o lo parecía. Ya es hora de creer que nuestra gente tiene la madurez suficiente para saber quién quiere que gobierne en su pueblo o en su comunidad.
He estado atento a escuchar lo que los candidatos han dicho respecto a la Iglesia y, salvo la tontería de quien propuso prohibir el toque de las campanas de los templos, creo que lo que muchos han defendido, al menos de palabra,  tiene que ver  con lo que habitualmente se predica en las homilías: eliminar la pobreza,  procurar vivienda y trabajo para todos, mejorar la sanidad pública, suprimir impuestos a los desfavorecidos,  facilitar el acceso a la Cultura a todos,  utilizar energías limpias, dar prioridad a los mmás empobrecidos.  ¿ No les recuerda aquello del evangelio de Mateo “Vengan a mí, porque tuve hambre y me dieron de comer, estuve enfermo y me visitaron, estaba desnudo y me vistieron? A mí esta campaña me ha resultado interesante.  Tengo delante las listas de todos los que se presentan al Gobierno, al Cabildo y los municipios por donde vivo y trabajo  y, la verdad, hay mucha gente buena entre todos estos nombres. Entre ellos estás tú, amigo y buen candidato.

Nos encontramos el otro día por la calle  y me viste así,  contento, entusiasmado, como si yo también estuviera en las listas. Sabes que no, pero las fechas previas a las elecciones me dan un subidón tremendo. Me alegra ver en postes y periódicos tu cara sonriente  como la de otros candidatos.  Y yo disfruto al máximo cada vez que puedo colocar mi voto pensado en conciencia. Luego pasa que,  con el tiempo,  a lo mejor me decepciono un poco, pero no creas. Yo valoro a los políticos de los que me fío y lo digo de verdad, aunque a veces me haya sentido traicionado.  
              Me encanta verte, amigo Candidato,  transmitiendo ilusión a la gente y  prometiéndoles todo aquello que tú sabes  que la gente quiere oir y quiere que se haga.  Sé que lo haces de buena fe.  Me han gustado tus quince días de sonrisas, abrazos y saludos cordiales y no va dicho con ironía.  Quince días de sonrisas y abrazos son un estupendo capital, aunque al final no logres gobernar.
            Te felicito, amigo Candidato, porque estoy seguro que ha sido una campaña dura, de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, intentando decir cosas nuevas, tratando de que te crean, cantando las verdades de tu partido y ocultando las cosas que avergüenzan un poco. Al fin y al cabo, la ropa sucia se lava en casa. Te he visto intentando convencer  a quienes te escuchan sin necesidad de insultar. Has defendido tu programa por todos los medios posibles.  Has acumulado en poco tiempo mucho cansancio, muchísimos esfuerzos  y ganas, supongo de que ya sea domingo y la gente hable con sus voto.  Te deseo lo mejor. Le deseo la victoria a todos los que sé que, desde la ideología que sea, lo que quieren es mejorar la vida de nuestra gente y en especial de quienes peor lo están pasando. Tal vez cuando llegue la noche del domingo resulta que no, que no has tenido todo el apoyo necesario.  Si fuera así, buen Candidato, sé que no desaparecerás del escenario de la lucha, que  no volverás la espalda a la realidad. Estoy seguro de  que seguirás luchando desde otros espacios para intentar que  esta Canarias nuestra sea más justa y más hermosa. Por eso eres el Buen Candidato.


sábado, 9 de mayo de 2015

CARTA AL VIENTO: LA VOZ DE LOS CURAS

CARTA AL VIENTO
LA VOZ DE LOS CURAS

El wasap de mi sobrina Sara, me hizo cambiar de lugar, aunque no soy muy amigo de la pantalla chica: Ponte a ver la tele. Hay un sacerdote concursando en “La Voz”. Deberías ver su actuación. Canta que no veas, se llama Damián. Hice caso a mi sobrina, como casi siempre, y allí me puse, delante del televisor. Me gustó. Y más aún cuando, buscando en Internet, supe que es misionero redentorista  y que ha estado en la India y en Honduras. Y que ha manifestado que, lo que realmente le importa,  es " transmitir, a través de la música,  el amor en el mundo".
Entre los curas, como ocurre en todas las actividades humanas, encontramos de todo. Pero lo positivo es mucho más,  aunque a veces,  por lo que uno oye,  parezca que la balanza se inclina al otro lado. Ocurre igual que con los  políticos, ahora ya en campaña para las elecciones. Se comentan los abusos de poder o la insensibilidad de algunos que nos gobiernan y los muchos tristes casos de corrupción. Pero es injusto generalizar. No todos los políticos son corruptos. No todos los que aparecen en las listas andan buscando su propio beneficio. Al contrario. Estoy convencido de la honradez de la mayoría de los que gobiernan en nuestros municipios.
Creo que, a través de la música, del sacerdocio y de la política se puede transmitir un mensaje profundo de  amor y muchas veces se transmite. Hace unos días leí la entrevista que en Cataluña hicieron a un cura de Gran Canaria. El titular era muy significativo: “Paco Padrón, el cura que se para a hablar con la gente”. Me gustó. En esta época en la que todos andamos a la carrera es un valor importante que muchas personas encuentren tiempo para hablar y para escuchar. Como interesante y signo de entrega me ha parecido el testimonio del ex cura de Temisas, Antonio Cerpa, que ha contado su experiencia  en el libro “La dignidad conquistada. Memoria de una lucha contra el abandono y las injusticias. Temisas 1968-1971”.  Tal vez muchos sacerdotes de nuestra tierra podrían contar y cantar también sus luchas, sus trabajos y  sus sacrificios por la gente de nuestros pueblos y ciudades. Aunque lo conseguido no haya sido tanto. O que no se hayan parado a hacer balance de su trabajo.
Precisamente hace sólo unos días un grupo de curas celebraron sus 50 o 25 años de servicio a los demás: Paco Martel, Diego Monzón, Julio Sánchez, Vicente Santana, Pepe Mejías y Julio Roldán. Hombres que, con algunos defectos como todos los humanos, siguen sembrando con entusiasmo el amor gratuito y generoso, queriendo a la gente, sintiéndose servidores desde su tarea en la parroquia o el hospital o la investigación. Aunque a veces no se les reconozca.
Los curas, salvo alguna excepción como Damián, no van a la tele. Pero andan por ahí, cada uno con sus peculiaridades, poniendo  voz y vida al evangelio. Son tiempos nada fáciles que exigen mucha dedicación y entusiasmo para no caer en el desánimo que es la tentación que acecha a todos los que hacen un servicio público.  Tienen que escuchar elogios, pero también críticas duras.  Me alegra escuchar palabras bondadosas para los sacerdotes y para los trabajadores de la salud y de la enseñanza. Me gusta escuchar buenas cosas de toda la gente. También me gusta darlas a conocer.
Este domingo se celebra el día de San Juan de Ávila, patrono de los sacerdotes españoles. Dicen de él que, además de ser un predicador incansable, transmitía  dulzura.  Por esa razón  muchos se acercaban a la Iglesia y a Dios.

Por eso, algún día, hoy mismo, cuando escuche una homilía acertada o el testimonio de un cura amable, trabajador y cercano enviaré un wasap a mi sobrina Sara, que no es muy amiga de misas,  para decirle:   Ven a esta parroquia.  Hay un sacerdote que llega muy adentro. Deberías verlo. Celebra y trabaja por los demás que no veas. No canta, pero encanta.