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martes, 14 de abril de 2015

HOMENAJE PÓSTUMO A UN AMIGO

Carta de Juan Santana

HOMENAJE PÓSTUMO A UN AMIGO

En el día de ayer, lunes 13 de Abril, coincidí en el supermercado con una vecina, a la cual conozco desde que tengo uso de razón.
Lo clásico es hablar de cosas cotidianas, preguntar por la familia y todo lo que se puede hablar en el poco rato que duran las compras del día a día.
Pero ayer resultó especial, ya que esta mujer, de la cual omito su nombre, pues no sé si le gustará que lo diga, aunque eso no es lo más importante, ya que me lanzó una pregunta, mezclada de afirmación, de esas que te lo preguntan y responden a la vez.
La cuestión fue la siguiente: ¿Sabías que don José “el maestro” falleció hace unos pocos meses?
Yo me sorprendí bastante, pues en verdad no lo sabía, aflorando a mi memoria la imagen de aquel hombre, algo grueso, que antes de comprarse su coche, venía casi siempre en el vehículo del panadero, que ya estábamos nosotros alerta cuando llegaba, aunque en alguna ocasión nos pilló despistados.    
Esta vecina que me comunicó la noticia, hace casi dos años me dijo que don José le había pedido mi número de teléfono, pues quería darme las gracias por nombrarle en mi libro “Memorias de Arinaga”, cosa que hizo, pero yo insistí en que eso era lo que recordaba de él y por supuesto eso será lo que siga recordando, porque la misma respuesta que le dí a él en ese momento, es la misma que dije a la señora que me comunicó la fatal noticia, que algo aprendí en el Instituto “Joaquín Artiles” de Agüimes, pero los cimientos de lo que hoy en día sé me los enseñó, el para mí, siempre presente en el recuerdo; don José Gil Bosa, pidiendo a Dios que lo acoja en su seno, porque bastante que nos inculcó la religión, rezando todos los sábados el Santo Rosario y copiando de la pizarra el Evangelio que tocaba al día siguiente en la iglesia.
Por todo lo hecho: ¡Gracias don José!
      
Uno más de sus alumnos: Juan Santana Méndez




viernes, 9 de diciembre de 2011

EL AMIGO INOPORTUNO...O CÓMO ORAR CON INSISTENCIA

EL AMIGO INOPORTUNO...O CÓMO ORAR CON INSISTENCIA
Dedicado a un amigo que me decía siempre que él era  muy "persistente".
Dedicado a todos los que alguna vez nos cansamos de pedir a Dios ... y tiramos la toalla

jueves, 21 de abril de 2011

JUEVES SANTO. APUNTES PARA LA REFLEXIÓN

JUEVES SANTO. APUNTES PARA LA REFLEXIÓN 

     Esta noche habrá Luna Llena. Cuando esta tarde, acabada la misa y  mire al cielo, veré esa  gran  luna blanca, la misma que alumbró al pueblo judío para poder escapar  de la esclavitud en la que estaban en Egipto. Y recordaré que los  judíos, agradecidos, cada vez que llegaba esta fecha, miraban y siguen mirando a la luna para dar gracias a Dios porque fueron esclavos y Dios les permitió ser libres. Y la libertad es de los regalos más hermosos que podemos recibir.
Esta noche habrá Luna Llena. 
     Cuando esta tarde, acabada la misa y  mire al cielo,  veré esa  gran  luna blanca, la misma que vieron  Jesús y los apóstoles después de haber cenado juntos. La misma luna que cada jueves santo  nos recuerda que Jesús quiso poner luz en la oscuridad de los traidores, de los que no creen en la amistad, de los que se hacen esclavos del pecado, del odio, del egoísmo, como Judas. Que la esclavitud no viene de fuera sino que es uno mismo quien se esclaviza  al dinero, a los caprichos y  a la comodidad.
     En esta fecha de Jueves santo celebramos muchas cosas entrañables, que sólo se pueden mirar con la luz de la fe, mucho más fuerte que la luz de la luna.
     El Jueves santo Jesús lavó lo pies a los discípulos para enseñarles a ser servidores de los demás, ellos que creían que ser discípulo de Jesús, ser apóstol,  era un prilegio y Jesús le dijo que no. Como ahora. Nos está diciendo Jesús que ser cura no es para que le laven a uno los pies sino para lavárselos a los demás. O que los voluntarios de cáritas y los agentes de pastoral, los catequistas, los que colaboran en las iglesias no tenemos un puesto para mandar, para imponer, sino para srevir, para ayudar, para darnos a los demás.
      Y el jueves santo Jesús se estaba dando cuenta de lo que estaba tramando Judas. Y de otras traiciones nuestras. De las infedilidades en muchas parejas y en muchos amigos y en muchos cristianos que prometimos ser fieles a Dios o al amigo, o a la mujer o al novio…y no. La fidelidad no es un valor caducado. Hace falta gente fiel, gente clara, gente que esté dispuesta a sacrificar sus caprichos y egoísmos por algo tan grande y hermosos como la amistad, como el amor. 
Y el Jueves santo Jesús celebró, con la última cena… la primera misa. Dijo que él se quedaba en el pan, porque no quería apartarse de nosotros más nunca.  Los seguidores de Jesús empezaron a repetir lo que hacía Jesús porque así lo tenían presente..
     Yo sé de muchas personas que están lejos de su familia o de sus amigos. Encienden el ordenador. Encienden la cámara y, se conectan con esa persona a la que quieren aunque ella está allá en Venezuela o en Argentina. Y le ve el rostro y la sonrisa y le escucha… Se están viendo a través de una pantalla…
La misa es algo así. Encendemos la pantalla… Conectamos la cámara… y resulta que Jesús se hace presente. Lo vemos, lo sentimos…nos ve, nos habla…¡Y de manera presente! Hay personas a quienes aburre la misa. ¿No será que no están “escuchando, hablando con Jesús?
     Hay personas que no dan importancia a la misa, que no la valoran, que no le encuentran sentido ¿Será que, a quien no dan importancia, a quien no valoran, a quien no le ven sentido  es a Jesús?
¡El regalo más grande que nos dejó Jesús fue la misa!. Porque nos dio la posibilidad de estar con él, de escucharlo, de decirle mil veces que queremos ser sus amigos, de sentirnos amigos todos los que somos sus amigos.
     Es muy difícil, muy difícil ser cristiano si no se valora estos momentos. Cuando uno deja de hablar, de ver, de interesarse por un amigo… también deja de ser amigo.
     Cuando uno deja de escuchar la palabra de Dios, deja de visitarlo en el sagrario, deja de reunirse con otros amigos en la misa… es que la amistad se ha perdido.
     Queridos amigos. Yo quiero hoy renovar ante ustedes mi compromiso de ser cura, ¡para servirles! Y pido perdón por las veces que no he sido buen cura.
Quiero renovar ante ustedes mi compromiso de GUSTAR, SABOREAR, GOZAR LA MISA, con la misma alegría que cuando mi mejor amigo me llama por teléfono o me encuentro con él. Quiero tener ansiedad  por vivir la eucaristía.
     Y quiero estar ansioso de vivir en la parroquia, de estar con ustedes los feligreses, mis hermanos a donde el señor me ha mandado.
     Cuando esta noche mire la luna, la luna llena de cada Jueves santo, recordaré que un día así fue cuando Jesús pensó en cada uno de nosotros y nos invitó a vivir con alegría la suerte de ser sus amigos. 
         Los horarios de estos días de la semana santa, tanto en Cruce de Arinaga como en Playa de Arinaga pueden verlo en la franja izquierda de esta página, debajo del número de lectores.

lunes, 21 de febrero de 2011

CARMELO ARTILES, COMPAÑERO AMIGO

CARMELO ARTILES, COMPAÑERO AMIGO


     Anoche murió Carmelo Artiles, conocido como ex Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Pero yo lo recuerdo, sobre todo, como compañero de seminario y amigo. Entramos juntos al Seminario Diocesano y convivimos todos los años de Latín, Filosofía y Teología. Empezamos en el viejo seminario de Las Palmas donde estuvimos un año, seguimos en Tafira (donde hoy está la Universidad) y el último año lo hicimos en la facultad de Teología de Granada. Siempre juntos, siempre amigos. Muchas veces nos íbamos a Arguineguín a la casa de sus padres, Juanito y Basilita, aparceros de los que Carmelo aprendió la sencillez, la generosidad, el buen trato y la educada corrección que siempre tuvo.  Carmelo siempre pensó ser cura aunque, cuando ya habíamos acabado la teología, optó por otro camino, sin abandonar sus ideas sociales tan  fuertemente arraigadas como  su fe cristiana.

     De Carmelo guardo buenos recuerdos. De los deseos compartidos de una Iglesia renovada y más cercana al pueblo, de nuestras escapadas del Seminario (sobre todo en Granada) para ir al cine o a una fiesta, de nuestras apuestas para ver quién tenía más posibilidades de relacionarse con gente nueva en una verbena, de las largas conversaciones en donde soñábamos con ser unos curas tal como Jesús nos hubiera querido... Sueños, fantasías, ilusiones, proyectos, utopías de unos jóvenes que estudiábamos en un seminario viejo pero que queríamos pertenecer a una Iglesia nueva. 
      Carmelo se sintió orgulloso de su familia humilde. Sus padres nos ponían la comida a todos aquellos compañeros que con frecuencia visitábamos su casa. La comida y el afecto que derrochaban. Carmelo, tímido, socarrón, aventurero, tenía  una inteligencia superior. Lo recuerdo siempre leyendo, estando a la última en cualquier novedad editorial, tenía capacidad para escuchar al profesor en clase y, al mismo tiempo, a hurtadillas, estar leyendo el ultimo libro que había caido en sus manos. 
      Con los años, cada uno en sus tareas, sus familias, sus nuevos amigos, Carmelo fue el  que provocaba que nos reuniéramos los viejos compañeros, casi siempre coincidiendo con el día de nuestra entrada al seminario que fue un 9 de diciembre. 
       Cuando cumplí mis 25 años de cura y publiqué  el libro "Cartas al viento" fue el el "padrino" y presentador de la publicación. Carmelo Artiles fue  un hombre preocupado por nuestra isla y especialmente por las personas más desfavorecidas. Lo sentí siempre compañero y amigo.
     Ahora, Carmelo, no sé cuándo será nuestra próxima reunión. Espérame, nos veremos. 
(En el tanatorio de San Miguel este mediodía despediré tu cuerpo,  rezaré por tí  y espero el reencuentro. Un abrazo)