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sábado, 2 de diciembre de 2017

AVISOS


AVISOS DE LA PARROQUIA

DOMINGO 3 DE DICIEMBRE:
Primer Domingo de Adviento.
Misa  de ADVIENTO  a las 11 DE LA MAÑANA.
A LAS 6: Misa de Adviento en LAS ROSAS.

LUNES 4 :
A LAS 7: Reunión CATECUMENADO ADULTOS PARA LA CONFIRMACIÓN.

MARTES 5:
A las 7: Reunión padres con niños  en l catequesis del DESPERTAR RELIGIOSO (2º)

JUEVES 7:
Este día la misa es a las 8 de la tarde por ser víspera de fiesta.

VIERNES 8: Día de la Inmaculada Concepción.
A las 11 de la mañana: Misa con participación de los niños del Despertar Religioso (2º)  y sus padres.

A las 6 de la tarde: MISA Y PROCESIÓN  en el Polígono de Arinaga. Fiesta en honor a la Inmaculada Concepción  y Santa Marta. 

SÁBADO 16:  Visita Belenes y Excursión CON ALMUERZO: 12 Euros. Menores de 8 años, 8 EUROS: Teror, Firgas, Las Canteras, etc.

      Nos unimos a la visita organizada por el ayuntamiento. Plazas limitadas. Apuntarse en la iglesia. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Escribe Paco Mira:


EL ESPERANZÓMETRO

            Les confieso que fui al diccionario y no encontré la palabra que inicia esta reflexión. Pero claro, si uno lee ciertas informaciones tendría que estar en el diccionario: ¡cuantas veces hemos oído que la esperanza de vida es de....!. Y yo me he preguntado si la esperanza se puede medir y si es así, cómo se llamaría el aparato que la mide. Le he puesto ese nombre, pero si hay alguno que encuentre otro mejor, pues fenomenal.

         Se preguntarán por qué hablo de esta palabreja y es que vamos a entrar en tiempo de esperanza. Uff, ¿pero eso no es todo el año?, probablemente, pero es que los cristianos hemos acabado el año y ahora vamos a empezar uno nuevo sin campanadas y sin uvas, pero con los deseos de las pilas cargadas de esperanza de poder ser un tiempo nuevo y por supuesto un tiempo mejor.

         Entramos en el adviento, tiempo por esperanza del año litúrgico, pero claro, ¿los tiempos que corremos tienen visión de esperanza?: paro, guerra, gente que duerme en la calle, las pensiones en la cuerda floja porque la hucha se ha vaciado, la economía va creciendo muy lentamente pero en nuestros bolsillos no se nota mucho.... ¿hablamos de esperanza?.

         Muchos, ante las dificultades, pueden pensar que Dios es un Dios lejano, ausente, pero Él ha estado presente animando y fortaleciendo la esperanza de las víctimas, sufriendo con ellas y alentando los esfuerzos de quienes, yendo  a contracorriente de los mercaderes de la muerte y la exclusión, han dedicado sus vidas a la construcción de la sociedad de hermanos y hermanas soñadas por Dios. ¡El Dios de la vida y de la misericordia ha estado, está y estará siempre en medio de nosotros!. Es un Dios-con-nosotros.

         A muchos, a mí el primero, me encanta el adviento. Y me encanta porque me hace soñar en que el tiempo que viene es un tiempo mejor que el que tenemos y eso me/nos hace o nos debería hacer ver la vida de otra manera, de otra forma y de otra manera. Es un tiempo, como ya vaticinaba el gran Isaías, de allanar senderos y de enderezar lo escabroso y que nos permite eliminar obstáculos que impiden que Dios esté presente en nosotros.

         Pero el adviento es un poco como el faro, el vigía que avisa y que como la parábola que leíamos no hace mucho, nos hace estar en vela, no vaya a ser que nos pille en "fuera de juego" ahora que está tan de moda en el mundo del deporte. Tenemos y hemos de estar en vela, para ofrecer los mejores materiales para la construcción del un belén creíble. Un belén del que muchos se quejan que no es el adecuado tal y como lo ha vivido un tal  Jesús de Nazaret. Seguro que si construimos ese belén, estemos haciendo la verdadera Navidad.

         Probablemente para hacer bien esa Navidad y en este adviento quizás sea bueno revisar nuestra vida, ahora que acabó el año y comenzamos uno nuevo. Qué hicimos que no tengamos que volver hacer; tenemos - quizás - que remover todo aquello que impide la verdadera presencia de Dios, no solamente en nuestras vidas, sino en la de aquellos que nos rodean y sobre todo renovar la vida con ilusión abriendo espacios para volver a Jesús y a la alegría de su evangelio.

         Dificultades vamos a encontrar un montón. Desesperanzas también, pero nuestro esperanzómetro mide la capacidad que tenemos nosotros de insuflar lo que otros, por las circunstancias de la vida, no tienen. Los cristianos tenemos que ser cristianos de esperanza ya que esta es lo último que perdemos. Los cristianos tenemos que tomarnos las uvas del deseo de un nuevo año mejor que el que hemos acabado, pero sobre todo tenemos que marcarnos objetivos reales como la propia vida de Jesús de Nazaret.

         Feliz año en el adviento.

         Hasta la próxima.        

         Paco Mira

viernes, 2 de diciembre de 2016

LA CONVERSIÓN

Escribe Paco Mira

LA CONVERSIÓN,
¿PRODUCTO BLACK FRIDAY
O DE BOUTIQUE?

            Uff, ha sido una semana intensa. Semana llena de emociones, algunas como muy encontradas e incluso dispares. Las emociones más llamativas de esta semana incluso marcadas por el dolor, el sufrimiento por la pérdida de un ser - para algunos - querido, marcadas por la muerte. Una semana en la que se han ido, nos han dejado, dos pesos pesados de la historia nacional y mundial. Por un lado Rita y por otro Fidel.

            ¿Saben?, me acordé de la frase del evangelio, que si el grano de trigo no muere no da fruto. Para una parte del pueblo cubano, la esperanza del adviento político puede dar paso a una libertad con la que habían soñado desde hace tiempo, y por otra se ha acabado una parte oscura de un político al que se había señalado con el dedo. En ambos casos surge el renacer de, como dije antes, una esperanza llena de ilusión, de ganas, de esfuerzos....

            Casi como los cristianos. Estamos camino de la Navidad. Estamos camino de que Jesús deje de cumplir promesas y se haga realidad para marcarnos un camino que todos estamos deseando. Para ello nos manda por delante uno de sus grandes precursores, a Juan, el Bautista que nos oferta un regalo que se me antoja que no es del Black Friday?

            Juan nos habla este finde de conversión, de darle la vuelta al calcetín de nuestra vida para poder tener claro que nuestra vida no puede seguir como hasta ahora, entre otras cosas porque aunque el Verbo se haga carne, lo hace en un lugar limpio, aseado... no en una pocilga personal donde la limpieza del corazón brille por su ausencia.

            La conversión es un producto no de Black Friday, no es un producto de rebajas donde todo vale. Es como si yo voy a comprar un regalo y no pienso en la persona a la que yo le voy a regalar algo, y regalo aquello que a mí se me antoja con la realidad de fracasar en el intento. La conversión ha de ser una apuesta personal por la que estamos dispuestos a ser de otra manera, que estamos dispuestos a trabajar por un mundo mejor del que tenemos y en el que tienen cabida todos aquellos por los que luchamos y queremos.

            La conversión que predica Juan es la que llama directamente al corazón de todos y cada uno de nosotros. Que llama a lo más íntimo y personal de cada uno. Que llama al motor primordial que mueve todas y cada una de las acciones que nos llevan a abrir los brazos de la solidaridad, y de la fraternidad.

            La conversión es un producto caro. No es un producto de rebajas. No es un producto de regateo como el que compra en un mercadillo de oportunidades. Sí, la conversión, es una oportunidad para abrir a infinidad de oportunidades. Es una de las grandes opciones del adviento que nos prepara y que nos lleva hacia la luz de la Navidad..

            ¡Qué  bueno sería que los cristianos ofertáramos en estas fiestas dosis de conversión!. Pero que ofertáramos dosis que pudieran ser creíbles y que la gente estuviera haciendo cola para quitárnoslas de las manos. Por desgracia a veces pienso que nosotros no somos los mejores ejemplos de conversión, sino de todo lo contrario y que quien nos ve tocará en otra puerta donde le puedan ofertar algo mejor.

            Me estoy imaginando a Juan, el Bautista, quedándose afónico gritando a los cuatro vientos lo que merece la pena. Hoy nosotros ya no estamos afónicos, ya no nos quedamos roncos de tanto propagar que el único y válido camino para la Navidad parte por la conversión de todos y cada uno de nosotros. Pues nada,

      Hasta la próxima.

            Paco Mira

sábado, 26 de noviembre de 2016

Morado...

MORADO, ¿COLOR PARA LA ESPERANZA
Y PARA LA CAMPAÑA NAVIDEÑA?

         ¿Saben?. No sé si felicitarles el año o no. Lo digo porque algunos me dirán que no estamos en la época de ello, que todavía queda un mes y máximo cuando muchos nos quejamos que las grandes superficies, en beneficio económico, lo único que hacen, es adelantar fechas. No me gusta, pero por desgracia habrá que acostumbrarse a convivir con ello. Pero litúrgicamente, les voy a decir feliz año.

         Pero la Iglesia es diferente. No porque “no quiera ser de este mundo”, sino porque siendo del mundo y estando encarnada en el mundo, utiliza una pedagogía y una metodología que ya quisieran muchos pedagogos que se precian de utilizar los métodos que ella utiliza.

         Uno de esos métodos, quizás por novedoso, son los colores. Colores que identifican momentos. Colores que resaltan tiempos especiales. Colores que marcan un camino de fe y que a veces no le prestamos la atención que se merece. Pero a veces me resultan contradictorios ciertos colores, y es que el morado sea el color característico de un tiempo de espera, un tiempo que puede ser novedoso, un tiempo esperanzado, un tiempo de incertidumbre y nerviosismo final. Quizás habría que identificar ese tiempo con el verde, pero no seamos tan ordinarios y lo dejamos para cuando el devenir diario nos lo haga patente.

         En este tiempo que ahora comenzamos, el tiempo de adviento, me quiero unir a alguien que escribió que “las ventanas se pueden abrir, que cambiar de aire depende de ti. Te ayudará, vale la pena una vez más. Saber que se puede, querer que se pueda. Quitarse los miedos, sacarlos afuera. Pintar la cara color esperanza”.

         Creo que Diego Torres no sé si estaba pensando en el adviento, pero sí estaba, sin querer, pensando en todos nosotros. Creo que nadie nos tiene que marcar los tiempos en los que nuestra fe nos tiene que mover. Nosotros somos los que tenemos que marcar el tiempo que queremos que se nos note lo que estamos viviendo.

         Nunca mejor una explicación que pintarse la cara de color del adviento, de color esperanza. Quitarnos en nuestra Iglesia los miedos de anunciar que el camino que ahora recorremos es un camino que puede tener un color morado en alguno de los momentos, de angustia por alguna de las veredas que podamos transitar, pero que la esperanza de un mundo mejor es posible, porque la luz de la Navidad empieza a dejar el reflejo.

         Sigue diciendo Diego Torres, que es mejor perderse que nunca embarcar. La vida nos ofrece continuamente las posibilidades de dar lo mejor de cada uno. Jesús se arriesga a perderse y su desenlace en la cruz puede parecerlo, pero prefiere embarcarse en una aventura a través de María. Y nos invita a ello.

         Y nos invita, casi como las grandes superficies, a hacer nuestra propia campaña de Navidad. A veces pensamos que los equipos de marketing no funcionan en la Iglesia. ¡Que pena!. Nosotros, en Adviento, tenemos la posibilidad de hacer nuestra propia campaña. Una campaña en la que hay que anunciar, es la llegada de lo que da sentido a nuestra vida. Como nos dice la canción de Diego Torres, aunque ya ves que no es tan fácil empezar, sé que lo imposible se puede lograr. A nadie le resulta fácil y en este tiempo serán los profetas los encargados de avivar nuestra campaña navideña.

         Ojalá que la esperanza se nos pinte en la cara. Ojalá que el morado no sea el color que impere en nuestra vida, sino que se difumine para que el blanco reluzca más que nunca.

         Amigos, feliz año, feliz campaña navideña del adviento.

     Hasta la próxima.

         Paco Mira

jueves, 24 de diciembre de 2015

VAMOS A PREPARAR EL CAMINO

¡VAMOS A ABRIR
LAS PUERTAS AL NIÑO

La Virgen sueña caminos, está a la espera; 
la Virgen sabe que el niño, está muy cerca. 
De Nazaret a Belén hay una senda; 
por ella van los que creen, en las promesas. 

Los que soñáis y esperáis, la buena nueva, 
abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. 
El Señor, cerca está; él viene con la paz 
El Señor cerca está; él trae la verdad. 

En estos días del año, el pueblo espera 
que venga pronto el Mesías, a nuestra tierra. 
En la ciudad de Belén, llama a las puertas, 
pregunta en las posadas, y no hay respuesta. 

Los que soñáis y esperáis la buena nueva, 

La tarde ya lo sospecha: está alerta. 
El sol le dice a la luna, que no se duerma. 
A la ciudad de Belén, vendrá una estrella, 
vendrá con todo el que quiera, cruzar fronteras. 

Los que soñáis y esperáis, la buena nueva, 
abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. 
El Señor, cerca está; él viene con la paz 
El Señor cerca está; él trae la verdad.




viernes, 18 de diciembre de 2015

Escribe Paco Mira: ELECCIONES Y LA ÚLTIMA DE ADVIENTO: ¿CASUALIDAD?

Escribe Paco Mira:

ELECCIONES Y LA ÚLTIMA 
DE ADVIENTO: ¿CASUALIDAD?

            Yo creo que el Sr. Rajoy, cuando convocó las elecciones generales no cayó en la cuenta que el día 20 era el último domingo de adviento. No cayó en la cuenta y lo más probable es que tampoco tenía por qué hacerlo. Pero no sé si será curioso el saber que la esperanza se acaba porque la realidad se acerca. El adviento se acaba, porque la realidad de la Navidad la tenemos a la vuelta de la esquina. Es la hora de pensar si lo que prometí es lo que voy a cumplir, no solo quien convoca las elecciones, sino todos los que concurren a las mismas. A veces pensamos más en criticar al que está que en dar soluciones para hacerlo mejor, si se puede.

         En medio de todo esto, un personaje del adviento. Un personaje de esperanza que ha luchado contra toda esperanza porque no daba crédito a lo que el ángel le había dicho: María. María que va a visitar a su prima. Dos mujeres que dan a luz y que en el fondo no entienden lo que se les avecina, ni por qué a ellas, pero que asumen, aceptan, acatan... un mensaje que no todo el mundo es capaz de entender.

         ¿Por qué preguntar, si lo que se nos ofrece merece la pena? A veces en la vida damos vueltas y vueltas, cual rumiante con la comida en vez de saborear los manjares de la vida. En nuestra vida de Iglesia a veces damos vueltas y vueltas antes de actuar cuando la decisión tiene que ser inminente. María es que no se lo pensó dos veces, es que no había que pensarlo... la ocasión merece la pena, ánimo, adelante... el proyecto deja de ser esperanza y se convierte en realidad.

         Es curioso como las buenas noticias no se callan. Las buenas noticias no quedan en el vientre por los siglos de los siglos. Las buenas noticias se comparten, se paren,  se iluminan. Por eso María va de prisa, corriendo a la montaña. El mensaje de Jesús, ya desde el vientre materno, es un mensaje de encuentro. Nosotros estamos en un mundo en el que éste no viene a nosotros, nosotros tenemos que ir al encuentro, como María, de él. Un encuentro de alegría, de gozo, de ilusión, de ganas, de entusiasmo.... Dice el texto que en cuanto supo del saludo, la criatura saltó de gozo.

         Quizás es hora de preguntarnos si nuestros encuentros lo son de ganas, de ilusión, de entusiasmo, o por el contrario en nosotros no salta nada ni nadie porque no irradiamos lo que nos une. Es curioso como Isabel, dice el texto, responde a voz en grito. ¡Que pena me da cuando en nuestras celebraciones, en nuestros testimonios nadie salta de alegría porque no insuflamos precisamente alegría!.

         Debemos abrir las puertas de nuestra casa. Dejemos que María entre en ella. Dejemos que quien lleva al salvador dentro de sí, también nos visite, nos ayude a desvelar los secretos de su gran fe y amor. No siempre estamos dispuestos a ello y ella es lo que quiere hacer con nosotros. María hizo lo que dice la carta a los Hebreos, aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Preguntemos y tomemos como ejemplo a María para hacer la voluntad de Jesús. Un niño al que le queda muy poquito para nacer, pero que lo hará con ejemplo de humildad, sencillez, alegría, bondad....

         Ojalá que nosotros, cuando nos visite la madre de Jesús, también saltemos de gozo y alegría, porque el Señor viene.

         Desde aquí mi recuerdo y mi abrazo desde el cariño a Suso Vega Ufff. Se lo vengo diciendo: cada vez veo más cerca Belén, ¿ustedes?

        Hasta la próxima.
         Paco Mira


sábado, 12 de diciembre de 2015

viernes, 11 de diciembre de 2015

Escribe Paco Mira

MISERICORDIA CON LOS 

CIEGOS DE LA VIDA

            Quiero, antes de nada, expresar mi gratitud a los que me leen. A los que tienen la santa paciencia de hacer un alto en su camino para entretenerse con aquello que me surge a raíz de lo que sucede y a la luz de lo que  la palabra de Dios me dice en el domingo que nos toca. La vida da para mucho, pero Dios, a través de su Palabra, da para mucho más. Viene esto a cuento, porque un amigo, Jesús Rodríguez, me corrigió la semana pasada. En mi carta decía que "el martes conmemorábamos la celebración de la democracia". Evidentemente fue un lapsus. La democracia la celebrábamos el domingo 6, no el martes 8, día de la Inmaculada. Pero viene bien, puesto que la democracia conlleva implícito la no censura y veo que en este caso no ha habido. Gracias, Jesús.
         Metidos en harina y en medio del adviento, el Papa, esta vez sin sorprendernos (porque ya lo había anunciado con tiempo), nos ha inaugurado el Año de la Misericordia, es decir el año de la posibilidad de volver a empezar de nuevo. El año en el que todos tenemos las mismas posibilidades y que nadie es mejor que nadie. Es curioso como en medio del tiempo de la esperanza; donde la realidad de la navidad cada vez se ve más cerca, la capacidad de poder   con otro  o de pedir perdón siempre está tocando en la puerta de cada uno de nosotros.
         Mucho se ha hablado a raíz de este año que se nos ofrece: que si los divorciados, que si los que han abortado, que..... pero  ¿quiénes somos nosotros para juzgar la conciencia de nadie?, y... ¡qué dados somos a hacerlo!.
         Este fin de semana que se celebra la fiesta de Santa Lucía, ¡cuántos ciegos de la vida a los que podemos ayudar!. Quizás no sean ciegos de los que por motivos físicos les falte la vista. Ciegos que no son capaces de encontrar su lugar y su puesto en la vida y que una manera desesperada nos piden que les echemos una mano. Ciegos que no encuentran la forma y la manera de poder continuar adelante y quieren que nosotros les podamos conducir por aquella vereda que lleva, en este tiempo, a Belén.
         Este fin de semana es el domingo de "gaudete" es el domingo de la alegría esperanzada. Es el domingo en el que alegremente podemos llevar adelante las promesas que podemos adelantar que se pueden cumplir. Este fin de semana hasta tres veces le preguntan a Juan el Bautista lo que hay que hacer. Quizás nosotros este fin de semana también tendremos que preguntarnos que qué tenemos que hacer, y preguntarnos no solo tres veces, sino un montón de veces.
         Creo que las respuestas en la vida tienen que ser claras y contundentes: todos hemos nacido de la misma manera; todos hemos optado por el mismo camino que es el mismo para todos, como Lucía, la italiana y a la que el miedo del tormento no le separó de lo esencial de su vida que era seguir a Jesús. Una Lucía que en el tiempo en el que ella ha vivido, las circunstancias de la vida no eran fáciles, sin embargo supo dar testimonio, incluso con su vida, de la convicción del evangelio.
         Misericordia. Creo que tenemos todo un año para pensar lo que esta palabra significa. Tenemos todo un año para mirar hacia adentro de nuestro corazón y comprobar si realmente el mensaje del perdón de Jesús se cumple en nuestras vidas. Tenemos todo un año para tomar "resuello" y no juzgar a nadie.
         Tenemos un año para perdonar y que nos perdonen. Tenemos un año para ser nosotros mismos como lazarillos de tantos y tantos que tienen cegueras en esta vida y que nosotros podemos salvarles de caer en alguno de los pozos de la vida. Pero para ello tenemos que ser nosotros primero, portadores de lo que predicamos.
         Se lo vengo diciendo: cada vez veo más cerca Belén, ¿ustedes?
      Hasta la próxima
         Paco Mira


domingo, 6 de diciembre de 2015

ADVIENTO Y NAVIDAD EN CRUCE DE ARINAGA

ADVIENTO Y 

 NAVIDAD 2015

CRUCE DE 

ARINAGA


Domingo 13: A las 11: Bendición del Nacimiento de de la iglesia. Sembramos el trigo del Belén y TÓMBOLA organizada por los jóvenes

Lunes 14: Reunión de adultos que quieren confirmarse. A las 7 de la tarde en el salón parroquial

Martes 15: A las 5. Reunión de los padres que tienen niños en la catequesis de 2º). En la iglesia.  A las 6, 30: Los niños de 3º cantan villancicos.

Jueves 17:  A las 5. Reunión padres niños de 2º.

Sábado 19: A las 9 de la noche: Belén Viviente. Espinales.

Domingo 20: ELECCIONES A las 6 de la tarde misa en Las Rosas

Lunes 21: La parroquia ofrece una merienda y un rato de diálogo a las personas usuarias de Cáritas.

Martes 22: A las 6, 30. Los niños de 4º cantan villancicos.

Miércoles 23: A las 6: Misa. Y a a las 7,30 Villancicos a cargo de la Escuela de Música de Agüimes.

Jueves 24: A las 11,30 de la mañana, Misa en la Residencia de mayores (pueden asistir otras personas). 
A las 8 de la tarde MISA DE NOCHEBUENA  con la escenificación que realizan jóvenes de la parroquia.

Viernes 25: MISA DE NAVIDAD  con la escenificación que realizan jóvenes de la parroquia.

Sábado 26: Encuentro Villancicos en la iglesia.

Domingo 27: A las 3 de la tarde: VISITA BELENES DE LA ISLA.  Venta de Entradas hasta día 23

Domingo 3 de enero: El paje real recoge alimentos para Cáritas. A la 11,30 , al acabar la misa, delante de la iglesia. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

CARTA AL VIENTO: TENGAN PACIENCIA, QUE TODAVÍA NO ES NAVIDAD

Carta al viento

TENGAN PACIENCIA:

TODAVÍA NO ES

NAVIDAD

Salí  a la calle y lo primero que vi fue un papa Noel  colgado de una ventana. Y quedé desconcertado: ¿qué día será hoy?  Más arriba,  sobre el portal de una casa, habían colocado, como si estuvieran compitiendo,  a unos reyes magos escalando la pared.  Y otra vez  me vino la confusión. Me gustan más los reyes que el papá Noel;  pero de esa forma y en estos días, tampoco me agradan. Y el frontis de la tienda de zapatos está lleno de estrellas relucientes  desde octubre. A mi móvil llegaron, antes de acabar el mes de noviembre, varias felicitaciones de Navidad.  ¿Feliz Navidad el 24 de noviembre? ¿Estaremos locos? 
Los grandes acontecimientos precisan de  una preparación previa. Pero no hay que precipitarse. Cuando hay elecciones, como  es el caso, no se permite que un candidato pida el voto hasta  quince días antes. Yo tampoco quiero que nadie me felicite la Navidad con un mes de antelación. Porque si no, rompemos con esa liturgia preparatoria que es necesaria y es hermosa. Ahora estamos en Adviento, sólo adviento. Los cristianos nos preparamos para celebrar que el Señor está entre nosotros. Pero no hay que precipitarse porque romperíamos el misterio. Todavía es  tiempo de preparar.
Adviento es ponerse a soñar un mundo más justo y bueno permitiendo  que Dios entre en nuestra historia. Es intentar que la paz no sea una palabra sino una búsqueda apasionada cada día. Las señales de que uno ama y quiere vivir la Navidad se demuestran con gestos que tengan eficacia. Asistir a la manifestación para reclamar la defensa del Medio Ambiente puede ser un signo de adviento. Luchar  con todas las  fuerzas para erradicar la violencia en las familias, eso es preparar la Navidad. No se hace  colocando al extranjero rojo en la ventana de la casa. En todo caso, lo que hay que hacer es descolgar  de nuestra  vida las peleas  entre compañeros o  el tono de las discusiones familiares.  O decidir  compartir tiempo, dinero, comida, con  quienes están necesitados. O echar  una mano como voluntario o voluntaria en cualquier ONG o en la parroquia del pueblo.  No nos engañemos. Todavía no es Navidad por muchas luces que se enciendan en la calle. No se puede permitir que esta fiesta sea una mentira o que  nos quedemos en lo puramente superficial.
Y en todo caso, recuerda que aún es Adviento. Que hay tiempo para  preparar la Gran Fiesta colocando estrellas de verdad: honradez, afecto, ternura, sencillez, sinceridad, servicio.   Y así la Navidad irá llegando poquito a poco. Y si no, recuerda lo del Principito:
   “Al día  día siguiente volvió el principito.
-Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-.
Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas.”
Por eso hay que tener paciencia. Hay que ir haciendo la Navidad. Y cuando ya esté casi hecha, entonces sí. Entonces felicita, enciende luces y canta. Entre tanto, vivamos el rito del adviento.  
P.D.

          Ayer empezaron  los políticos su particular adviento. A toda prisa preparan el camino para su posible llegada al poder. Pero algunos están vendiendo el oso antes de cazarlo. También tienen que aprender a esperar y a no cantar la victoria antes de jugar el partido. Feliz Adviento en lo religioso, lo social y lo político para todos. Pero sólo eso. Adviento. 

sábado, 28 de noviembre de 2015

ESTE DOMINGO, FIESTA DE LA MILAGROSA


LES INVITAMOS A LA FIESTA
DE LA MILAGROSA
ESTE DOMINGO
EN CRUCE DE ARINAGA .
LA MISA ES A LAS 11 
Y DESPUÉS, PROCESIÓN

Por aquí estamos ilusionados con la fiesta religiosa de este domingo. Es una fiesta muy sencilla pero se presenta con mucha animación. Va a participar bastante gente y tendremos un coro muy singular formado por las voces de más de 30 niños del Colegio Beñesmén. Y la colaboración importantísima de los profesores Alejandro, Domingo y María, además de Pino, Rodian y Melani. Todo un lujo. A los padres de los niños que están en catequesis les hemos pedido que vengan y estén con los niños en la iglesia. Y empezaremos así el tiempo de ADVIENTO sintiendo la cercanía de la Virgen que nos anima en el camino hacia Jesús.
Después haremos una procesión más cortita que otros años y estoy seguro que lovamos a pasar muy bien. Además vamos a tener un gesto: pararemos en los pinos que recuerdan a losfallecidos en el accidente aéreo de hace 8 años y haremos una breve oración.

Más tarde, en la plaza, habrá actuaciones musicales y actividades para niños.

Siéntanse invitados. Les espero.

SI ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE, POR FAVOR... ¡CUIDÉMOSLA!

Escribe Paco Mira

SI ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE, POR FAVOR... ¡CUIDÉMOSLA!

            La vida nos sigue ofertando posibilidades. La vida se busca el camino para que el hombre no se quede sin la opción de poder llevar a cabo aquello que anhela dentro de las maneras adecuadas. En este maravilloso marco, la Iglesia, nuestra Iglesia, levanta el telón del adviento, levanta las ganas de insuflar lo último que dicen que se pierde que es la esperanza. ¡Que bonita palabra!. Esperanza, lo que no es pero se anhela, lo que quiero pero todavía no poseo, pero que sin embargo me hace vivir en una tensión constante.

         Quizás es lo que nos falte a los cristianos de a pié: la tensión constante para mantener siempre viva la llama. Vivimos momentos convulsos, de incertidumbre, casi de tiempos apocalípticos no reflejados en la Biblia con la claridad que están ocurriendo, pero a lo mejor anunciados en alguno de los evangelios como el caso de Lucas. Quizás estos tiempos convulsos nos estén llevando a los cristianos a agazaparnos y a no ser capaces de dar razón de nuestra esperanza. Quizás los tiempos que corremos son tiempos de profunda crisis de identidad y que más que nunca tendremos que apelar a la valentía que decimos que nos caracteriza.

         El Papa Francisco viajó estos días a la tierra de la esperanza. Viajo a la tierra de la pobreza. Viajó a encontrarse con el pobre y el desvalido, con quien no tiene nada y por eso todo lo espera, porque sus corazones están atentos a recibir aquello que le llena de vida. El pobre, el humilde, el sencillo es el que es capaz de no tener su corazón ocupado en aquello que no le conviene, por eso es capaz de dar razón de aquello que espera.

         Hemos acabado el año, litúrgico, claro. Quizás es la mejor manera de echar un vistazo, a lo mejor de reojo y ver lo que hemos podido hacer y lo hemos dejado pasar. No se trata de tomar las uvas, porque litúrgicamente no corresponde, pero sí de comprobar que hace exactamente un año pedíamos un montón de deseos, sobre todo mirando a una ciudad como la de Belén, donde se iba a producir un acontecimiento único y casi inexplicable.

         Por eso es el momento de tener la mente fría, corazón caliente, para no quedarnos mirando hacia atrás. Es el momento de no tener, como dice Lucas (Lc 21,25) en su evangelio de este fin de semana, la cabeza embotada, no vaya a ser que se nos eche encima aquel que dijo que estaba cerca. Hoy en día los acontecimientos no nos llevan a tener la mente despejada, pero nuestro mensaje tiene que ser de todo lo contrario.

         En la vida que nos ha tocado vivir no hay caminos maravillosos, sino caminantes inigualables. Gente que nos da la mano y a veces sin pedirla; gente que desde el anonimato quiere vivir la misma experiencia que nosotros y que nos pide que no seamos pesimistas, sino todo lo contrario, que les ayudemos a llevar la esperanza que les da ánimo en la vida.

         El adviento es un tiempo que no solo nos invita a la esperanza, sino a la búsqueda de la verdad. Es un tiempo maravilloso, es un tiempo en el que Dios quiere salir al encuentro de cada uno de nosotros para, precisamente, caminar con nosotros.  No le demos la espalda, no soltemos la mano del que nos invita a recorrer el mismo camino que nosotros.

         La esperanza es lo último que se pierde. Seamos capaces de cuidarla; seamos capaces de alimentarla; seamos capaces de decirle al mundo que lo que nosotros esperamos tiene sentido y creemos en ello. Vaya mi recuerdo para los que han celebrado esta semana la jornada de sensibilización de personas sin hogar. Con nosotros a su lado, su esperanza puede ser mayor.

         Felicidad en el adviento.
        
     Hasta la próxima.

         Paco Mira