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sábado, 15 de octubre de 2016

DIOS NO SE CANSA DEL CARBONERO

Escribe Paco Mira:

DIOS NO SE CANSA DEL CARBONERO

         Este fin de semana, la Palabra de Dios, Jesús, nos invita a algo que en nuestro mundo no se estila mucho: a la paciencia. Y digo que no se estila mucho, porque la vertiginosidad de nuestra sociedad nos lleva a lo inmediato, a lo rápido, a lo que se pueda ver y tocar en un solo momento. Es curioso que hasta el "abre fácil" me parece complicado y nos cabreamos porque no nos abre en el tiempo y forma. Los cafés, aunque algunos los sigan pidiendo hirviendo, otros llegan al camarero con el que tienen confianza y le dicen " no me lo calientes mucho, que me voy ya".

         ¡Qué poco nos gusta saborear lo bueno: esos paisajes que la naturaleza (Dios) nos ofrece; esos ratos sin prisas de compañías agradables; esas conversaciones con personas solas, sin nadie que les escuche y que no tengamos prisas...! Me gustaría que cada uno dejara de leer la carta un momento y piense en uno de esos ratitos. Dicho y hecho, ¡qué pena que no los tengamos!.

         En la vida y en las de las parroquias también, en más de una ocasión exclamamos: ¡"ya está bien, me he cansado y tiro la toalla!". En definitiva que ante ciertas situaciones no tenemos la paciencia suficiente y no aguantamos más, tiramos la toalla, damos - a veces - un espantón o una mala contestación y hasta la próxima y que venga otro porque esto yo no lo aguanto.

         Por eso el evangelio de este fin de semana nos invita a la paciencia. Es curioso como Pablo, cuando le escribe a su amito Timoteo, un amigo que también lo está pasando mal, un amigo que predica en un lugar donde se da de todo menos la fe, le dice: ten paciencia, insiste a tiempo y a destiempo, si hace falta también reprocha....¡ay nosotros si nos reprenden!. Nuestra sociedad está a la que salta y quizás no esté para ciertos consejos.

         Hoy que queremos dar solución para muchas cosas; hoy que queremos  ser maestros de mucho y no dejar que nos den un consejo... estamos perdiendo - los cristianos al menos - la posibilidad de centrarnos en hablar con nuestro Padre Dios. Estamos perdiendo no la posibilidad de masticar oraciones, sino de ponernos cara a cara con nuestro Padre, para que él nos diga lo que tenemos que hacer en cada momento.

         Nuestros mayores, quizás no sabían mucho de pedagogía, de teología, de... grandes conocimientos... pero sí tenían eso que llamamos la fe del carbonero: esa fe humilde, sencilla, sincera, honrada... que se equivoca, pero que tiene la capacidad de rectificar, pedir perdón y salir adelante. Esa fe no rebuscada, pero una fe que se hereda y no se olvida. Una fe de rezo por la noche, (quizás contando las esquinas de mi cama) de presignarse al salir de casa, de agradecer el alimento que al almuerzo nos ha tocado, de oración ante un difunto, de respeto en una procesión, ....

         Por eso hoy el evangelio  (Lucas 18,1), nos pregunta si cuando venga el Hijo del Hombre, encontrará fe en la tierra. Como diría el Quijote a su fiel escudero Sancho, "cual largo me lo fiáis, amigo Sancho". A veces nuestras comunidades son islas en medio de un océano y me ha gustado que en el libro del Exodo a Moisés le ponen piedras debajo del brazo, le ayudan a que no decaiga en su labor.

         No perdamos la paciencia. Seamos capaces de, como mínimo, tener la fe del carbonero. Seamos alegres en el devenir de nuestra fe, que seamos contagiosos. Este fin de semana recordábamos a la gran Teresa de Jesús, maestra de espiritualidad y maestra de oración. Una mujer que no lo tuvo nada fácil, pero que a base de tesón y constancia, fue capaz de salir adelante. Quizá con paciencia, con entusiasmo y con energía, fue capaz de salir adelante.

         ¿Como andamos de paciencia?
      Hasta la próxima.

          Paco Mira

sábado, 10 de septiembre de 2016

LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD

Escribe Paco Mira:

¿SABÍAN QUE LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD?
POR EJEMPLO, ACARICIAR, BESAR, ABRAZAR....

            Siempre me acordaré que una vez se me lió una cuerda, de tal manera que se hizo un nudo impresionante. Claro, empecé a ponerme nervioso, porque la cuerda la necesitaba. Solución fácil: tijera en ristre y se acabó el problema. Pero mi padre, que en eso de paciencia - al menos para algunas cosas - sabe algo, me dijo: ¡espera, tranquilo....!. El hombre, con todo el tiempo del mundo, sin prisa, sentado en la mesa de la cocina, casi sin uñas.... empezó manos a la obra. Utilizó todos los recursos posibles: calor, unas tijerillas, un cuchillo chico... total que después de 34 minutos, cronometrados, la cuerda fue utilizada para lo que yo la quería. Le di las gracias, pero al mismo tiempo me preguntaba, pero ¿qué prisa tenía yo?.

        Hoy las lecturas nos hablan de paciencia, de tranquilidad, de segundas, terceras, infinitas oportunidades. Quizás la vida no nos deje tiempo para la tranquilidad, sino más bien para todo lo contrario. Hoy la vida nos mete tal prisa que incluso los artículos que consumimos cada vez tienen menos tiempo de caducidad porque de lo que se trata, es de consumir y de una manera feroz.

        Pero es curioso que esta maravillosa vida, a la que a veces criticamos con crueldad; esta vida que a veces nos castiga y no sabemos por qué; esta vida que al mismo tiempo puede ser signo de contradicción y nos oferta maravillosas oportunidades, posibilidades de besar, abrazar, acariciar, contemplar, disfrutar.... en definitiva vivir, nos dice que no corramos, al contrario todo lo que podemos hacer de bueno, requiere de una virtud: paciencia. Un hijo, o un padre no puede besar o acariciar a su hijo con prisa, corriendo, como si el reloj marcara una hora más importante que el fruto del amor y de su sangre; no podemos abrazar al amigo, al brazo derecho cuando el reloj nos marca la hora de un deporte o de un medio de comunicación; una puesta de sol o un amanecer, signo de la presencia de Dios para los cristianos, no podemos contemplarla con el reloj en la mano. Así lo que uds. quieran.

        Dios en las lecturas de hoy, desde Moisés que le pide a Dios que al pueblo le de una segunda oportunidad; Pablo que confiesa que Dios tuvo paciencia con él y Jesús en las parábolas en las que nos manifiesta la alegría del arrepentimiento del tesoro escondido, de las monedas....son signo claro que la paciencia es una virtud y que como todas las virtudes hay que practicarlas para que no se oxiden.

        No hace mucho alguien me comentaba que tenía un empleado que por más que le dijera que había que entrar a la hora, que había que sacar la basura en su momento, que el teléfono había que cogerlo cuando sonaba....no había nada que hacer. Que había hablado con él infinidad de veces, pero que no cambiaba, ¡"¿Qué voy a hacer, Paco?!", pues tener paciencia que no queda otra.

        Quizás nuestros mayores son los que más entienden de paciencia. Ellos esperan a que nosotros tengamos tiempo para atenderles. Muchas veces decimos que la gente no tiene paciencia con nosotros, pero quizás es que nosotros tampoco tenemos paciencia con ellos. Creo que la paciencia son de esas virtudes recíprocas: no puedo pedir que me den aquello que yo no doy, pero es que además es una virtud muy fácil de aplicar, pero que nos cuesta una enormidad.


        Ojala que el año de la misericordia, apliquemos la paciencia misericordiosa. Dios lo es con nosotros, y ¿nosotros con los demás?

     Hasta la próxima.

        Paco Mira

viernes, 4 de diciembre de 2015

CARTA AL VIENTO: TENGAN PACIENCIA, QUE TODAVÍA NO ES NAVIDAD

Carta al viento

TENGAN PACIENCIA:

TODAVÍA NO ES

NAVIDAD

Salí  a la calle y lo primero que vi fue un papa Noel  colgado de una ventana. Y quedé desconcertado: ¿qué día será hoy?  Más arriba,  sobre el portal de una casa, habían colocado, como si estuvieran compitiendo,  a unos reyes magos escalando la pared.  Y otra vez  me vino la confusión. Me gustan más los reyes que el papá Noel;  pero de esa forma y en estos días, tampoco me agradan. Y el frontis de la tienda de zapatos está lleno de estrellas relucientes  desde octubre. A mi móvil llegaron, antes de acabar el mes de noviembre, varias felicitaciones de Navidad.  ¿Feliz Navidad el 24 de noviembre? ¿Estaremos locos? 
Los grandes acontecimientos precisan de  una preparación previa. Pero no hay que precipitarse. Cuando hay elecciones, como  es el caso, no se permite que un candidato pida el voto hasta  quince días antes. Yo tampoco quiero que nadie me felicite la Navidad con un mes de antelación. Porque si no, rompemos con esa liturgia preparatoria que es necesaria y es hermosa. Ahora estamos en Adviento, sólo adviento. Los cristianos nos preparamos para celebrar que el Señor está entre nosotros. Pero no hay que precipitarse porque romperíamos el misterio. Todavía es  tiempo de preparar.
Adviento es ponerse a soñar un mundo más justo y bueno permitiendo  que Dios entre en nuestra historia. Es intentar que la paz no sea una palabra sino una búsqueda apasionada cada día. Las señales de que uno ama y quiere vivir la Navidad se demuestran con gestos que tengan eficacia. Asistir a la manifestación para reclamar la defensa del Medio Ambiente puede ser un signo de adviento. Luchar  con todas las  fuerzas para erradicar la violencia en las familias, eso es preparar la Navidad. No se hace  colocando al extranjero rojo en la ventana de la casa. En todo caso, lo que hay que hacer es descolgar  de nuestra  vida las peleas  entre compañeros o  el tono de las discusiones familiares.  O decidir  compartir tiempo, dinero, comida, con  quienes están necesitados. O echar  una mano como voluntario o voluntaria en cualquier ONG o en la parroquia del pueblo.  No nos engañemos. Todavía no es Navidad por muchas luces que se enciendan en la calle. No se puede permitir que esta fiesta sea una mentira o que  nos quedemos en lo puramente superficial.
Y en todo caso, recuerda que aún es Adviento. Que hay tiempo para  preparar la Gran Fiesta colocando estrellas de verdad: honradez, afecto, ternura, sencillez, sinceridad, servicio.   Y así la Navidad irá llegando poquito a poco. Y si no, recuerda lo del Principito:
   “Al día  día siguiente volvió el principito.
-Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-.
Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas.”
Por eso hay que tener paciencia. Hay que ir haciendo la Navidad. Y cuando ya esté casi hecha, entonces sí. Entonces felicita, enciende luces y canta. Entre tanto, vivamos el rito del adviento.  
P.D.

          Ayer empezaron  los políticos su particular adviento. A toda prisa preparan el camino para su posible llegada al poder. Pero algunos están vendiendo el oso antes de cazarlo. También tienen que aprender a esperar y a no cantar la victoria antes de jugar el partido. Feliz Adviento en lo religioso, lo social y lo político para todos. Pero sólo eso. Adviento. 

martes, 19 de agosto de 2014

A SU TIEMPO....

A SU TIEMPO. UNA CANCIÓN PARA ESCUCHAR TRANQUILAMENTE
A mí me ayuda a serenarme, a mantener la calma cuando lo necesito, a buscar el don de la paciencia, a confiar en Dios... Espero que también a ustedes les ayude.  Intenta escucharla tranquilamente. Como tiempo de oración. 

lunes, 4 de agosto de 2014

El bambú japonés... y paciencia

El bambú japonés... y 

la paciencia

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego. También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece!


Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece
¡más de 30 metros!
¿Tardó sólo seis semanas crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Tiempo… Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi… nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué…

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…
¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…

quizá solo estés echando raíces….

lunes, 10 de octubre de 2011

LA PACIENCIA DE DIOS, una bella narración de Dolores Aleixandre

LA PACIENCIA DE DIOS


          Habíamos decidido no esperar más. No era la primera vez que Justo, sin hacer honor a su nombre, incumplía sus promesas y no era fiel a la palabra que había dado y estábamos ya cansados de él.

          Al principio pareció decidido a responder a la llamada que le hizo Jesús y se había adherido con entusiasmo al grupo de los que le seguíamos, pero aquella primera disposición no resistió la prueba del tiempo. Un día desapareció sin dar explicaciones y supimos que había vuelto a Betsaida, la ciudad donde vivía con su familia, ayudando a su padre que poseía un gran higueral y vendía cargamentos de higos a los mercaderes que los embarcaban rumbo a Chipre.

          Al cabo de un tiempo reapareció inesperadamente con aire de arrepentimiento y Jesús lo acogió de nuevo sin tener en cuenta nuestro malestar. Caminaba con nosotros pero siempre rezagado y soportaba en silencio las palabras mordaces que algunos le dirigían:

          “- ¿Os habéis dado cuenta de que hoy en la sinagoga han hablado de Justo? Parecía que las palabras de Oseas estaban escritas pensando en él: “Vuestra fidelidad es nube mañanera, rocío que se evapora al alba…” (Os 6,4).

          Él se mordía los labios para no enzarzarse en la discusión pero debió cansarse de nosotros porque un día que nos alojamos cerca de su pueblo dijo que tenía que acercarse a su casa a recoger un cesto de higos y que volvería pronto, pero llegó la noche y no había regresado.

          Estábamos indignados y supusimos que Jesús también porque un día le habíamos oído descalificar a los que, después de poner la mano en el arado, vuelven la vista atrás. Por eso nos sorprendió que, cuando nos disponíamos a reemprender el camino al amanecer, él propuso que lo retrasáramos para esperar a Justo.

          “- Pero Maestro”, le dijimos, “¿es que de verdad crees que va a volver? ¿No te das cuenta de que es inconstante como una hoja llevada por el viento y que sus promesas no valen más que la hierba de un tejado? ¿Vas a permitir que se ría otra vez de nosotros?”

          En situaciones como éstas Jesús que habitualmente es un gran conversador, no contesta preguntas ni entra en diálogo.

          “– Ha dicho que va a volver y voy a esperarlo. Vosotros podéis marcharos si queréis”

          Nos quedamos también aunque malhumorados porque estaba siendo un otoño muy caluroso y tendríamos que caminar en las peores horas del día. Cerca de mediodía le vimos aparecer a lo lejos cargado con un canasto de higos. Se acercó a Jesús y todos oímos las historias que le contó sobre un encargo de su padre, la enfermedad de un criado y la pérdida de un burro que había tenido que ir a buscar. Le agradecía que no nos hubiésemos marchado sin él y nos invitaba a comer los higos que había traído.

          Excepto Jesús, ninguno dimos crédito a sus explicaciones pero como teníamos hambre y los higos estaban deliciosos, nos sentamos a comer. En la sobremesa Jesús dijo:

          - “Estos higos me han recordado la historia que le oí de niño a Azarías, un vecino de Nazaret. En su patio había una higuera espléndida y a mí de niño me dejaba subirme a sus ramas para comer higos.

          –“¿La ves ahora tan hermosa y cargada de frutos? Pues hace muchos años estuvo a punto de secarse y mi padre dijo que iba a cortarla; pero yo le pedí que me dejara ocuparme de ella, la regué, aboné y cuidé tanto que en la primavera siguiente reverdeció y se fue fortaleciendo y ahora es la que da los mejores higos del pueblo.

          Y mi padre, ya anciano, me decía con orgullo:

          - “Hijo, ¡qué bien hiciste en no dejarme que la cortara…!”

          Eso fue lo que me contó Azarías ¿qué os parece? Hizo una pausa mientras cogía el último higo que quedaba en la cesta y, después de comérselo, nos dijo:

          - “Esa paciencia que tuvo mi vecino con un árbol ¿no creéis que vale la pena tenerla también con un hombre?”

          No supimos qué contestarle pero aquel día aprendimos algo más sobre la paciencia de nuestro Dios.



Dolores Aleixandre
(Dolores Aleixandre es Religiosa del sagrado Corazón, teóloga y autora de "Un tesoro escondido. Las parábolas de Jesús".  Editorial  CCS)

viernes, 14 de enero de 2011

SONRÍE CON FRECUENCIA

SONRÍE CON FRECUENCIA

Laura, una lectora de este blog, nos ha mandado un hermoso texto que, según nos dice, le gustó y lo ha querido compartir con todos nosotros. Gracias, Laura, y que cunda el ejemplo. Y a sonreír y dejarnos llevar  por todas estas sugerencias que no tienen desperdicio. 

ME PUSE A LEER ALGO QUE ME GUSTO Y LO QUERIA COMPARTIR CON TODOS:

   "EN ESTE MOMENTO TAN ESPECIAL DE LA VIDA"....PIENSA LIBREMENTE. PRACTICA LA PACIENCIA. SONRIE CON FRECUENCIA. SABOREA LOS MOMENTOS ESPECIALES.VIVE EL MENSAJE DE DIOS. HAZ AMIGOS NUEVOS. REDESCUBRE A LOS DE ANTES. DI A TUS SERES AMADOS QUE LOS AMAS. SIENTE PROFUNDAMENTE. OLVIDA LOS PROBLEMAS. PERDONA A UN ENEMIGO. CRECE. SE LOCO.CUENTA TUS BENDICIONES. OBSERVA LOS MILAGROS. OBRALOS. DESCARTA LAS PREOCUPACIONES. DA. CEDE. TEN ESA CONFIANZA QUE PERMITE RECIBIR. CORTA ALGUNAS FLORES. COMPARTELAS. CUMPLE UNA PROMESA. BUSCA ARCO IRIS.CONTEMPLA LAS ESTRELLAS. PERCIBE LA BELLEZA POR DOQUIER. TRABAJA MUCHO. SE PRUDENTE. TRATA DE COMPRENDER. RESERVA TIEMPO PARA LA GENTE. RESERVA TIEMPO PARA TI MISMO. RIE CON GANAS. ESPARCE LA ALEGRIA. ACEPTA UN RIESGO. OFRECETE. ABRETE A ALGUIEN. PRUEBA ALGO NUEVO. AMINORA LA MARCHA.SE BLANDO,AVECES. CREE EN TI MISMO. CONFIA EN OTROS. MIRA UN AMANECER. ESCUCHA LA LLUVIA. REMEMORA. LLORA CUANDO TE SEA PRECISO. CREE EN LA VIDA. TEN FE. DISFRUTA DE LO MARAVILLOSO. RECONFORTA A UN AMIGO. ALBERGA IDEAS BUENAS. COMETE ALGUNOS ERRORES. APRENDE DE ELLOS.Y ,SOBRE TODO, CELEBRA LA VIDA....