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lunes, 30 de julio de 2018


DIARIO DE UN CURA


TODO IRÁ BIENÍSIMO 

Lo tengo que escribir. Es algo insignificante pero me resulta muy  bonito y no lo puedo guardar sólo para mí.  
Hoy, 30 de Julio, es el  Día Internacional de la Amistad. Y esta mañana, al abrir mi agenda, junto a la fecha,  vi que tenía escrito “cumpleaños de Mariola (Cáritas y Sagrado Corazón)”.  Pero la buena amiga Mariola los está cumpliendo ya en el lugar donde Todo Está Bien. 
En uno de los grupos de whatsapp de los voluntarios de Cáritas hicimos muchos comentarios esta mañana. Recordamos a Mariola y su canción favorita: Todo irá bien de Luis Guitarra. Paqui comentó que había enviado  la canción a un niño que se iba a operar para que le sirviera de ánimo. Acabada la operación la madre le envió este mensaje a Paqui: “Ya salió de la operación. Todo bienísimo. Me pidió tu canción para tranquilizarse y se tranquilizó.
Estos temas los hablamos esta mañana con bastante  emoción, con recuerdos y nostalgia y alegría. Yo estaba en el sur de la Isla, en una zona turística y allí llevaba mi coche aparcado seis días en la calle.  Esta tarde, dispuesto ya a venirme a la parroquia, al subir al coche vi que el cristal estaba lleno de polvo y cuando fui a limpiarlo vi que una persona desconocida había dibujado un corazón, una cara sonriente y estas palabras: “Todo irá bien”. Demasiadas coincidencias. Yurena lo supo interpretar: “Eso es un regalo de Mariola”.
Hermoso regalo en un cumpleaños muy especial. Seguro que todo va a ir bienísimo.



jueves, 14 de junio de 2018


DIARIO DE UN CURA




ENCUENTRO DE JÓVENES EN TÍAS          (LANZAROTE)
Me ha gustado que este año la diócesis haya decidido hacer el encuentro de jóvenes en Lanzarote. Y me ha gustado que, además, sea en la parroquia de Tías. Allí estuve de párroco hace muchos años. Tenía yo unos treinta años. Fueron para mí unos años intensos en los que disfruté mucho. Por cierto que recuerdo algo que me pareció muy bonito. Yo estaba de párroco en Ojos de Garza. Y  casi todos los curas de las parroquias de Telde  me acompañaron a  Lanzarote para que no me sintiera solo en los primeros días. D. José Díaz, Antonio Melián, Antonio Parrilla, Pancho López, Carmelo Ventura… todos ellos viajaron a Lanzarote hasta el pueblo de Tías donde fui a sustituir a otro buen amigo, Luis Marrero, que ahora está por San Gregorio de Telde.
 Bueno, pues  ahora mismo ando ilusionado con  volver al querido pueblo de  Tías y participar en el  encuentro de jóvenes de  Lanzarote, Fuerteventura y Gran canaria. No quiero perdérmelo.  Por eso estos días mi memoria me ha ido trasmitiendo mensajes de aquellos años en lo que yo,  casi iniciando mi experiencia pastoral, me encontré con un pueblo pequeño, bonito  y lleno de muchísima vida. Sobre todo de jóvenes. En aquel tiempo, aquella  parroquia era pura juventud.  El Junior, un movimiento de niños y jóvenes,  estaba muy presente: arrasaba. Podíamos decir que toda la juventud de Tías pasó por allí. Y no era por el cura, que conste. Era por el grupo de jóvenes animadores del Junior que ponían toda su alma y todo su entusiasmo para que fuera posible que, por ejemplo los domingos por la tarde, los chicos y chicas del pueblo llenaran el salón parroquial para hablar, debatir, reflexionar, y jugar. Por recordar algunos nombres, aunque me vienen muchos más a la memoria, escribo los de Julián, Paco, Dulce Delgado, Severita y toda una tropa de chicos y chicas inolvidables. Era el año   1976 y siguientes. La casa parroquial era “la casa de la Juventud”.  Que lo digan, si no, Inma, Berna, Mari, Marcos, Efi y tantos otros.   Hablar de Tías y hablar de jóvenes es exactamente lo mismo.  Por eso, gran acierto que sea el lugar elegido para este año.
Los encuentros de Jóvenes, como este que se celebra a final de mes,  sirven para muchas cosas. Pero una de las principales,  en mi opinión, es para que en  la Iglesia como en  las demás instituciones,  nos planteemos  seriamente lo que estamos haciendo o casi mejor, lo que no estamos haciendo con la juventud. Hay que dedicar más tiempo a ella. Y más ilusiones y más ideas y más dinero. Este año, el encuentro de Jóvenes tendrá , seguro,  consecuencias interesantes. Me apunto a él. 

lunes, 11 de junio de 2018


DIARIO DE UN CURA:
PRESUPUESTOS  
y MEDIO AMBIENTE
Los presupuestos son un tema que trae de cabeza estos días a mucha gente. Los presupuestos del Estado, me refiero. Sobre todo, porque afecta directamente al bienestar de muchas personas. Pero también en muchas familias, se piensa  estos días y cada día en el presupuesto. Una señora me lo contaba así:
“Yo, cada mes, voy a cobrar la pensión y hago varias separaciones: Una  parte, para  la luz y el agua¸ otro montoncito,  para el alquiler;  y el resto, para lo más difícil: Con esos euros que me quedan tengo que intentar comer y hacer  otros  gastos que van apareciendo para  llegar a fin de mes. Se hace muy difícil”
En Cáritas y en la diócesis y las parroquias también hacemos nuestros presupuestos. Todos son importantes porque cada uno, con el montoncito de lo que queda después de pagar lo imprescindible, intentamos resolver el día a día.  Es complicado muchas veces. Y para algunas personas, por desgracia, imposible. 
El 5 de Junio es una fecha importante. Lo digo porque se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente.  Y aquí también hay que hacer un presupuesto, un presuponer. Presuponer que todos vamos a intentar cuidar esta Tierra que nos da de comer y nos ofrece tantos espacios para disfrutar de la Naturaleza. Pero hay quienes no piensan así. No piensan así quienes siguen destrozando la naturaleza, los que utilizan los espacios públicos como vertederos y se quedan tan panchos. 
Ayer me fui a dar un paseo, como tantas veces, por un hermoso parque que hay cerca de donde vivo. El parque tiene unos senderos para caminar o circular en bici. Hay árboles grandes y plazoletas y bancos que invitan a sentarte,  contemplar la Naturaleza y relajarte. Era el Día del Medio ambiente  y quise pasar una hora contemplándola y dando gracias a Dios y a quienes han hecho posible su existencia. Fui  a pasarlo bien, pero lo pasé muy mal. ¿Quién había llevado aquellas bolsas de plástico   enredadas entre las plantas? ¿Quién había dejado allí dos botellas vacías de cerveza? ¿Quién había pintado en el suelo  el nombre de una niña? ¿Qué hacían allí,  al lado de mis pies, cincuenta y cuatro  colillas de cigarros que las fui contando una a una?  ¿ Hay que gastar dinero público para corregir la falta de educación ciudadana?
Los ayuntamientos hacen sus presupuestos y suponen – así debiera ser- que los ciudadanos ponen también de su parte el cuidado, el cariño que les corresponde para que  las calles y plazas y playas estén limpias, libres de plásticos y otros residuos.
Hoy, aquí, en mi diario, un compromiso por mi parte. Eliminar de mi compra las bolsas de plástico. Predicar con el ejemplo el amor a nuestra Tierra.  Y, cada vez que pueda, decirlo también a quien quiera escucharme. Me interesan los presupuestos del Estado y de las familias. Me interesa que el respeto a la Naturaleza entre en los presupuestos de todas las personas.


jueves, 1 de febrero de 2018

UNA GRIPE PASAJERA

DIARIO DE UN CURA

UNA GRIPE PASAJERA

Hace bastantes años conocí a Marcos, un joven  del pueblo de Tías, en Lanzarote, que disfrutaba mucho haciéndonos  preguntas absurdas a los demás: ¿Dónde está la otra mitad del medio Oriente? ¿Para qué sirve la gripe?  ¿Por qué hay que sortear los peligros si se sabe que nadie los quiere? ¿Para qué sirve la guantera del coche si allí nunca hay guantes?

Me acordé de Marcos  porque esta semana, como ha ocurrido en muchas casas, la gripe me hizo una visita breve. Espero que no vuelva. Y recordé su pregunta: ¿Para qué sirve la gripe? Esta vez te voy a responder, Marcos.

Me ha servido para dormir un poquito más. Y para hablar por teléfono con algunas personas a las que hacía tiempo que no llamaba. Y para organizar un poco la agenda colocando reuniones y actividades que estaban sólo en la mente. Y para darme cuenta lo desordenada que está la casa. Y para comprobar lo débil que uno es, con sólo unas décimas de fiebre. Y para responder correos atrasados. Y para pensar y rezar y leer. Y para convencerte otra vez que la televisión no es alternativa para nada. 

Sí, me gustó esta gripe ligera, que me liberó de un par de reuniones y me ayudó a conocerme un poco más.  No está mal que, de vez en cuando, deje uno el coche en el garaje y se mantenga en el calorcito del hogar. Para eso debe ser la gripe: para recordarnos que hay cosas y personas que estamos abandonando. Para ayudarnos a pensar que no somos imprescindibles; que el mundo no se termina aunque uno, aparentemente,  desaparezca de él  un par de días.

Yo no quiero más gripes ni catarros. Pero si vienen, habrá que sacarles provecho. Porque en la vida todo nos sirve: los momentos dulces y los amargos. Los momentos de compañía y los momentos de soledad. De todo se puede aprender. Por cierto que un momento dulce fue la reunión de anoche con los padres de los más de  cien niños que este año harán su primera comunión. Da gusto hablar y escuchar a los padres cuando se ve un ambiente receptivo, de mutua colaboración, de sintonía.  

Marcos, amigo conejero,  he tardado bastantes años en contestarte. Pero ya tienes mi respuesta aprendida en la experiencia: la gripe vale para muchas cosas. Hasta para acordarme de ti, de Lanzarote y de tus preguntas.

Jesús Vega Mesa 


miércoles, 17 de enero de 2018

DIARIO DE UN CURA


ABURRIMIENTO

Marina me lo preguntó con mucho tacto, casi con temor a ofenderme.
-¿Y tú no te aburres con las misas, diciendo lo mismo al celebrar la misa?
Yo, también con mucho tacto, casi con temor a ofenderla, le pregunté:
-Marina, cuando tú vienes a la misa ¿tú crees que yo siempre digo lo mismo?
Ella, que sólo tiene 17 o 18 años, sonrió tímidamente, se puso un poquito roja lo que la hacía más guapa y me dijo algo así como “Tú sabes lo que te quiero decir”. Y yo lo sabía, claro y me dio oportunidad para contarle cosas. Le comenté que lo de la misa es una parte, sólo una parte, aunque muy importante, de la vida de los curas. Pero que hay muchas tareas más. Si uno ama lo que hace, no hay tiempo para aburrirse. Casi ni para ver televisión ni ir al cine. Ser cura es sentir que te debes a la gente del pueblo. Que todas las horas del día deben estar marcadas por el deseo de servir. Y siempre falta tiempo para visitar a todos los enfermos, para preparar reuniones, organizar actividades, reunirte con los diferentes grupos o simplemente estar con la gente de tu pueblo.
Le pregunté: -¿Tu madre se aburre, Marina? Y ella  se rió abiertamente. ¿Mi madre? Yo no sé cómo aguanta con tantas tareas, trabajando fuera y cuidándonos a nosotras. No tiene tiempo de aburrirse.  A lo mejor, siguió reflexionando ella, sería bueno que se aburriera algo. Así al menos descansaría. Pero siempre tiene cosas que hacer.
Así es. Las madres nunca se aburren. Los curas tampoco debiéramos aburrirnos nunca. Si fuera así sería señal de  que estamos  descuidando algo nuestras tareas o que nos hemos acomodado. Y lo de la misa, Marina, aunque dure sólo algo más de media hora, hay que prepararla, hay que dedicarle  tiempo. Porque si no, lo más probable es que quienes acaben aburridos son los que vienen a la misa. Por eso no me aburro.  Porque no quiero aburrir a nadie. 

jueves, 28 de diciembre de 2017

DIARIO DE UN CURA


CINCO MINUTOS


Casi todas las noches, antes de irme a la cama, dedico unos minutos a pensar en cómo ha sido mi día. A veces, según las ganas y el sueño, escribo algunas de las impresiones en mi diario. Casi siempre acabo la jornada con algún agradecimiento. Hoy he pensado en la navidad que he estado compartiendo. Han sido, hasta ahora, muchos momentos inolvidables. El sábado concelebré la misa en la cárcel de Juan Grande. Un joven  con quien nunca había hablado, se acercó espontáneamente, antes de empezar las eucaristía  y me dijo todo contento: ¡Ya esta semana salgo de la cárcel. Y llevo aquí diez 10 años. 10 años por sólo 5 minutos que hice lo  que no debía haber hecho. 5 minutos de una pelea que arruinaron 10 años de mi vida. 

Me alegré con él y lo felicité. Y en muchos momentos he seguido pensado en esos 5 minutos que también muchas veces hemos estropeado. Y en los 5 minutos con los que muchas veces hemos arreglado cosas, hemos construido y  nos sentimos entusiasmados y alegres.

En la parroquia, el día de Navidad, estaban eufóricos los  niños que, durante no más de 5 minutos, se transformaron en pastores y en ángeles. O los padres que representaban a José y María.  Me acordé también en la cena familiar con mis hermanas y sobrinos. Cuántas colecciones de cinco minutos bien aprovechados, llenos de comprensión y de perdón cuando ha hecho falta.    No vale la pena, no, perder amigos o la libertad o la tranquilidad o la alegría por cinco minutos, o menos, mal aprovechados, en los que perdemos la paciencia para luego darnos cuenta, algo tarde,  de que metimos la pata.

Para que sea Navidad de verdad  hay que vivir plenamente los minutos de cada día y hacerse un poco niños.  En la Nochebuena, cuando pedí a los que estaban en misa que me dijeran algunos de los sentimientos que tenían, una de las niñas que hizo de pastora, de apenas 5 años,  me llamó tres veces para intervenir. En los tres momentos, con distintas palabras,  me venía a preguntar, más o menos, que  cuánto tiempo estaba Jesús con nosotros. O que por qué no era siempre Navidad. O que le deseaba muchos años de vida al niño recién nacido.  Le podría haber dicho que,  para eso,  bastaría con  que  multiplicara muchos 5 minutos de su vida para seguir siendo buena niña, buena persona.

Porque 5 minutos mal aprovechados, cinco minutos de pelea,  pueden convertirse en 10 años de condena. Pero cada  5 minutos de amor, de perdón, de respeto pueden ser muchos años de felicidad. Y muchos años de Navidad.    


jueves, 1 de junio de 2017

ME GUSTA MI TIERRA...

DIARIO DE UN CURA:

ME GUSTA
MI TIERRA Y TAMBIÉN OTRAS TIERRAS
El día de Canarias, que coincide con el día de San Fernando, lo pasé en Maspalomas. No en la playa, que también estaba apetecible, sino en la parroquia. Me gustó encontrarme allí con personas amigas de la zona.   Y con bastantes  compañeros curas. Ninguno con el traje típico o el cachorro. Pero todos demostrando sensibilidad por lo canario. En la conversación surgieron los  temas más dispares relacionados con nuestra tierra: los beneficios para las islas de la aprobación de los presupuestos del Estado, la atención religiosa en Lanzarote y Fuerteventura o los problemas relacionados con la salud y los hospitales en nuestra Comunidad.

Al salir de la iglesia, ya por la tarde, un periodista me preguntó lo que me gustaba de Canarias y lo que no.    
 
Le dije  lo que admiro  y quiero a mi Isla de Gran Canaria. Y que me cuesta mucho mucho vivir fuera de ella. Pero que también  soy admirador de  Lanzarote y Tenerife y de las demás islas. Como me encanta igualmente   Galicia y Cantabria y Madrid y Castilla. No desprecio ningún lugar del mundo. Y me ilusiona  conocer y comprender y respetar la cultura y costumbres de cada lugar. No hay por qué despreciar ni tampoco copiar lo del otro.

Y lo que no me gusta…
No me gustan los pleitos, envidias y celos  entre islas o provincias. Me disgusta que alguien considere que su tierra es la mejor. Me da pena  que no siempre sepamos valorar lo bueno de cada pueblo.

Me disgusta leer mensajes de canarios que utilizan el vosotros, que dicen os quiero  o vuestra casa, porque  creen que es más correcto  hablar o escribir así.

Me gustaría que en las iglesias se hablara el español de Canarias con la forma sencilla y comprensible que hacemos  en la calle.

Me gusta Canarias  porque aquí he nacido y crecido.  Porque soy parte de esta tierra que me ha alimentado y cuidado y enseñado. Porque  sus tradiciones y defectos y  virtudes son también míos.     


jueves, 23 de marzo de 2017

LA PRIMAVERA

DIARIO DE UN CURA:

LA PRIMAVERA
Estamos ya en primavera. Me gustaría haberlo descubierto  con poesía y perfume de flores como los versos que aprendimos de niños.  Pero hay otras muchas formas de saber que ya está aquí.  Por ejemplo, a mí me no me avisó con poesías ni canciones, qué va.  Lo supe por  la nariz trancada por las alergias, la dificultad para respirar y los estornudos.   Siempre las buenas cosas traen efectos colaterales no tan buenos. Lo perfecto de verdad, estará en el cielo. Al fin y al cabo, la primavera y la cuaresma vienen siempre de la mano.  Y la cuaresma nos recuerda que estamos en camino.  Aunque a veces los senderos  nos resulten muy agradables.

Anoche estuve en Vecindario.  Fui a confesar a los padres de los niños que este año harán su primera comunión.   Y pensé que el hecho de que muchos  estén preparándose para un encuentro con Jesús es un buen  anuncio de primavera. Cuando me senté  a confesar, disfruté.  Primero, porque a aquellas madres que se acercaban al sacramento de la penitencia las había conocido siendo niñas. Y, como ahora sus hijos, se acercaban entonces  para prepararse a comulgar por vez primera.  Y también  porque nada hay más primaveral que abrir el alma a otra persona sabiendo que en medio está Jesús. Me supo a primavera. Realmente, a pesar de los catarros y las alergias, y a pesar de los problemas de la humanidad y de la iglesia, por donde quiera,  surgen pequeñas primaveras.   No hay que desaprovechar ningún momento de florecimiento. En las parroquias, en el trabajo, en el trato con los compañeros.

Después de las confesiones, el grupo de sacerdotes nos fuimos a cenar a la casa parroquial. Y me vino a la mente el salmo: ¡Qué bueno y agradable que los hermanos estén unidos! Qué bueno que los curas se ayuden y se reúnan. Qué bueno que la familia haga esfuerzos para juntarse y animarse. Qué bueno que sea primavera. Qué bueno que, aunque el tiempo esté frío o ventoso y se nos tranque la nariz, podamos hacer primavera entre nosotros.



sábado, 7 de mayo de 2016

Diario de un cura

Entierros,  bodas y  bautizos

Los días en la parroquia corren veloces y los acontecimientos se multiplican. Hay semanas, esta ha sido un de ellas, en las que abundan los entierros y funerales. Es un momento al que  acudo casi siempre acompañado por alguien para saludar a los familiares y rezar. Es el momento de acompañar y mostrar la condolencia y cercanía de la comunidad cristiana. Normalmente, todo fluye con normalidad. Y aunque el acontecimiento se repite, no es algo a lo que uno se acostumbre. A veces hay situaciones que se hacen difíciles. No tiene mucho sentido, por ejemplo,  que, como ocurrió hace unos días, una familia tenga que esperar casi tres días para enterrar a su madre que había fallecido en el Hospital. Recuerdo que en otros tiempos se hacían entierros de primera, de segunda y hasta de tercera clase. Gracias a Dios eso fue suprimido por la Iglesia hace ya más de cincuenta años. Pero,  por desgracia, en algunas instituciones se siguen manteniendo   diferencias hasta para enterrar a los muertos. Y, aunque  no está escrito en ningún sitio, sólo faltaría eso,  a veces, si la situación económica es débil,  hay que buscar influencias. No es justo.

Los entierros y funerales, donde lo religioso y lo meramente social se confunden, procuramos  llevarlos con la máxima atención y respeto hacia la persona fallecida y a sus familiares. Ojalá nunca lo convirtamos en un acto rutinario, como denunciaba León Felipe:

“No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos  como debemos,
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero”

Lo que ha descendido notablemente en la Iglesia son las bodas. La gente se lo piensa no sé si mejor o peor. Al menos se dan más tiempo para decidirlo. Pero de vez en cuando hay quien viene a decirte:
-¿Qué tengo que hacer que quiero casarme otra vez?
Así me dijo la semana pasada  el argentino Jorge Salinas. De entrada, la pregunta desorienta un poco. Pero más tarde aclara:
-    Es que yo contraje matrimonio hace cincuenta años con Ana María Salas y quiero decirle que la sigo queriendo.

Alegra escuchar estas cosas.  Ellos habían olvidado el nombre de la parroquia y el cura que les casó. Pero mantenían vivo lo fundamental: El amor.  Estas bodas, las de oro y de plata, suelen ser más frecuentes ahora. Por eso intentamos celebrarlas  con igual entusiasmo que si fuera la primera vez que se prometieron amor y fidelidad.  

Precisamente esta próxima semana, serán varios curas de nuestra Diócesis los que celebrarán un destacado aniversario de su ordenación sacerdotal. El martes día 10, dos amigos sacerdotes, Antonio Viera, párroco de Escaleritas y Luis María Guerra, profesor de Teología,  celebrarán sus primeros 25 años de cura. Ellos, como la pareja argentina, renuevan ilusionados su compromiso ante Dios y ante los compañeros.

Y lo mismo hará el salesiano José Luis Cardenete que cumple cincuenta años en el sacerdocio. Mi felicitación sincera a los tres.

Los bautizos son otra historia. Otras historias. Más importantes que las bodas, que cualquier boda.  Lo comentaré otro día. 

sábado, 23 de abril de 2016

EL DERRUMBE DE ECUADOR

Diario de un cura


EL DERRUMBE DE ECUADOR

Comparto con ustedes algunas hojas  de mi Diario. Son páginas en donde cabe todo lo que un cura de pueblo vive y sueña. Lo que te hace sonreír o llorar.  Como a cualquier ciudadano. Cada día abro la agenda para recordar las tareas e intentar que la memoria no me juegue ninguna mala pasada. Como aquel día que olvidé la boda de unos feligreses. Afortunadamente, eran amigos y perdonaron mi olvido. No suele ocurrir que uno se olvide, pero hay que estar precavido. Porque los días suelen venir cargados  de reuniones, visitas, diálogos personales, preparación de homilías  y otras celebraciones. Aunque muchos siguen pensando que la tarea  del cura consiste sólo en decir misa.  Como aquellos que te decían que lo de cura es el trabajo más agradable: Trabajas sólo media hora al día. Y encima, con vino.   

Chistes aparte, es verdad que es un trabajo agradable.  Como todo aquello que se hace cuando se tiene vocación, se hace con gusto. Pero el trabajo es mucho más. Hay que meterse en la piel de la gente, solidarizarse con el sufrimiento de las familias que acuden a Cáritas, adaptarse al lenguaje de los niños, intentar transmitir adecuadamente el mensaje cristiano, animar la fe  y ser crítico con uno mismo para no dejarse llevar de la rutina ni aburrir a quienes habitualmente participan en la eucaristía o los encuentros. Es agradable,  pero muchas veces difícil y costoso.

En estos días, al acercarse ya las fechas de la primera comunión,  toca confesar a los niños. En mi parroquia fueron  el pasado martes. Te ríes con ellos, te diviertes con sus expresiones, su sinceridad y sus nervios por tener que contar algunas de sus travesuras. Y disfrutas viendo cómo los chiquillos empiezan a valorar la honradez, el respeto o el perdón. Y cómo se inician en el camino de la oración y el camino de la verdad.

Pero  un párroco, como cualquier otro cristiano, tiene que huir del parroquialismo que nos impide levantar la vista y ver otras realidades y otras  tareas.

En estos días,  la mirada ha estado puesta en dos países: Ucrania y Ecuador. Este fin de semana la colecta de todas las misas, por iniciativa del Papa Francisco, irá destinada a echar una mano a Ucrania que está sufriendo  la violencia con varios miles de muertes. Es una colecta especial que se hará en todas las Iglesias de Europa.

Y también está Ecuador. Ecuador sufrió  un fuerte terremoto el sábado  pasado. Como todos hemos podido conocer por la Prensa y medios audiovisuales, hay  centenares de personas fallecidas y miles de familias que se han quedado sin vivienda y sin nada. También la Iglesia ha reaccionado con prontitud. Y esta vez, a través de Cáritas.    En nuestra Cáritas Diocesana se ha abierto una cuenta con 10.000 euros y se espera que esta cantidad se multiplique con las aportaciones de los ciudadanos y otras instituciones. Ya algunas parroquias, como en el Sureste de Gran Canaria,  han acordado dedicar la colecta del primer domingo de mayo a colaborar con Cáritas Ecuador. Una excelente iniciativa.

Hoy mi Diario se centra en el derrumbe de Ecuador. Pero no se derrumba la esperanza en la solidaridad de nuestra gente.

martes, 9 de febrero de 2016

PENSAMIENTOS EN LA NOCHE

DIARIO DE  DE UN CURA
LA SONRISA NECESARIA
     Son Las tres de la mañana de un día cualquiera  de febrero. Me asomo por la ventana y parece que la vida está detenida. La carretera sola. Silencio. Aparentemente todo se ha parado con la noche. Pero por algo se despierta uno. Porque la vida que se ha detenido por fuera recobra vitalidad por dentro. Los pensamientos y sentires están activos y se asoman un poquito en la madrugada.
     Pensé en  la cuaresma que va a empezar y me desperté.
     Recordé lo que me dijo Aday y sonreí.
     Me vino a la mente la misión pendiente y me costó dormir.
     No puede ser que uno se duerma  del todo con el evangelio sin anunciar. He recordado a todos los jóvenes que en estos años han vivido su experiencia creyente en la comunidad y que ahora han quedado aparentemente paralizados. Y a algunos  catequistas que transmiten conocimientos pero que no pueden transmitir experiencia de Dios porque no la están viviendo. Y en los que llenan las calles del pueblo cuando sale el sol sin descubrir el otro Sol.
     Y siempre te queda la inocencia.
     Aday se encontró en la iglesia un trozo de una pulsera. A los cinco años, todo lo que brilla es bonito. Y con los ojos más brillantes que  el trozo de pulsera, esperó impaciente y educado a  que  acabara de hablar con una señora. Cuando le tocó su turno,  me lo dijo todo seguido: “Le dices a Dios que si él sabe quien perdió esto que me lo diga a mí para yo devolvérselo”. - No entendí bien. ¿Cómo dices, Aday?  Eso, que le digas a Dios que yo me encontré esto  ( y me lo enseñó como un tesoro) y que si sabe de quién es que me lo diga…

     ¡Ay Aday! Menos mal que viniste tú a poner la sonrisa necesaria cuando uno anda preocupado por la misión.

lunes, 1 de septiembre de 2014

DIARIO DE UN CURA. PASEANDO POR LA PLAYA...Y ENTRE CURAS

DIARIO DE UN CURA

PASEANDO POR LA PLAYA…
Y ENTRE CURAS

Hay días que la Tierra se queda quieta y parece que no ocurre nada. Que entra mi hermana a la casa y me hace la misma pregunta de cada día: -¿Alguna novedad, Suso?  Y yo le doy la misma respuesta de cada día. -Nadita, hermana.
Y hay otros días que no. Que pasan y se viven  tantas cosas que necesita uno contarlas. Por eso los “Diarios” nunca son diarios… Yo, lector de todos los diarios que hayan pasado por mis manos  también  escribo mi “Diario” mensual, bimensual… o cuando me apetece. Hoy me apetece.
Las mañanas de cada uno de estos días que estoy viviendo se parecen, pero no creas. Después de la fiesta de ayer en el cumpleaños de Carlos, 2 añitos, pero que ya dice “suso” como era de esperar, el día de hoy, aunque sea 1 de septiembre, amaneció sonriendo. El día y yo. A las 9,30 empieza la rehabilitación a las “órdenes” de Juan Carlos.  Hay buen ambiente en aquel gimnasio lleno de esguinces, artrosis, faltas de musculaturas y dolores. Nunca faltan las risas de Carmelo y  Enrique, ni las bromas de Benito o  Eloísa….. ni las carcajadas frecuentes del fisio. Se pasa bien en un sitio donde, normalmente se pasaría mal. Yo lo paso bien aunque a veces me cueste empezar.
Tampoco es nada despreciable el momento del café. Las 11 de la mañana y las cuatro de la tarde son dos momentos  importantísimos. Sentados en la cafetería de al lado, Liliana o Judith no necesitan preguntarnos qué queremos. Ellas ya conocen nuestros gustos.  Allí Pepe, Dámaso y Justino, o Rita y  Sonia, o María, Nieves y Sita o quienes en ese momento aparezcan por la iglesia , disfrutamos el agradable aroma del café y el más agradable aroma del diálogo y la amistad. Así ocurrió hoy como ha ocurrido todos los días de estos últimos meses. Cada día es más sabroso este momento. ¡Si los ingleses llegaran a experimentar el sabor del café o la caña limón o la menta-poleo  de las 11 y las 4 de  la tarde ya tendrían olvidado el té de las 5. No hay comparación.
Por las mañanas, hoy por ejemplo, no falta la visita de alguien que quiere hablar un rato o de quien viene buscando un poco de leche “que no me queda nada en casa para comer”. Procuro escuchar y, siempre que me sea posible, atender. Hoy, además, tuve cambio de enfermero. Juanito, que desde hace más de tres meses, día a día,  viene a curar esta herida que tanto me quiere… está de vacaciones. Por eso  hoy ha sido el estreno de la nueva enfermera, Mary Carmen, que, amablemente, intenta convencer a la herida de que ya está bien, que por qué no se cierra de una vez y se depide.
Por la tarde, haciendo caso al médico y a mí mismo, estoy yendo a caminar. Además de las muletas, mi apoyo principal está en los amigos que me vienen a buscar: un día se llaman Adela y Carmen, otro día Paqui y Ángel…. Hoy se llamó Paco y nos fuimos a Arinaga. Fue un acierto.
Al salir de casa, un niño de los que hicieron la primera comunión hace dos años vino contento a saludarme. Muy educado, me preguntó por mi salud y me dio dos besos. Después respiró un poquito y me preguntó con cierta timidez:
-¿Me das un euro?
- ¿Para qué lo quieres?
Se quedó sin saber qué decir, inclinó la cabeza a un lado y dijo algo así como “ohhhh” que traducido podría ser: ¿Hombre de Dios, para qué voy a querer un euro? Yo, utilizando la misma fórmula que mantengo cuando alguien viene a pedir algo y sospecho de su sinceridad, le rebajé el 50 por ciento del pedido.
-Te puedo dar 50 céntimos.
Y se conformó, claro. Abrí la cartera y él se asomó para descubrir que allí había bastante más de 50 céntimos. Pero se fue contento a comunicarlo a los dos otros amigos  que esperaban. Y les contó orgulloso: “me dio 50 céntimos. Es que él me hizo la primera comunión”.
-Y el chiquillo me regaló la primera sonrisa de la tarde. Una sonrisa que valía mucho más de 50 céntimos. Tendré que ser más generoso.
En la iglesia de Arinaga me encontré con bastantes feligreses. Compartimos la alegría de vernos y hablar después de bastante tiempo. Y, oh sorpresa, de repente, aparecen cuatro curas jóvenes, cuatro: Paco el de Arguineguín, Domingo el de Juventud, Santiago el de Carrizal, Carlos María el de Montaña Alta. Y además, yo y el amigo Paco.
            ¿Qué hacen cinco curas cuando se encuentran? Pues eso, contarnos en dos o tres minutos cómo estamos de salud y de ánimos. Y después hablar y hablar y hablar de la parroquia de cada uno, y  del funcionamiento de la diócesis… Después de media hora en la puerta de la iglesia necesitamos ir a la cafetería de enfrente para seguir hablando. Y seguimos con un cortado o un vaso de agua en la mano: la muerte del obispo Echarren, los nuevos destinos de los sacerdotes, lo que se comenta entre el clero, el tema de la juventud y la Iglesia, los proyectos para el nuevo curso. Fue una reunión improvisada, distendida, entusiasta en donde todos nos sentimos bien y, además, coincidiendo en muchos enjuiciamientos de la realidad. Si la hubiésemos preparado y organizado no hubiera salido tan bien. ¡Tenemos necesidad de estos espacios abiertos, espontáneos, libres!
             Y tras más de una hora de retraso, nos fuimos a caminar. Pasear a la orilla de la playa de Arinaga es un lujo. A las 7 todavía aún había  calor y resultaba muy agradable andar, cada cual a su ritmo,  y al mismo tiempo pararte a saludar a amigos de Arinaga o de otros lugares que disfrutaban del lugar.  Acabado el paseo, ya para subir al coche nos saludaron otros dos amigos: Pepe Juan y Carmen Celia con quienes estuvimos un ratillo de buena y alegre  conversación.
Al llegar a la casa parroquial pensaba: Hoy necesito escribir en mi Diario. Fui a la cocina y cené rápido parte de lo que me había sobrado en el almuerzo. Encendí el ordenador y, antes de iniciar este escrito, leí los correos. Rudy un joven sacerdote de Guatemala  al que le “prediqué” su primera misa en su diócesis hace unos 8 años, me mandaba un mensaje. ¿Otro cura? Dije en voz alta aunque estaba solo. ¡Hoy esto va de curas!
            -“Padre Jesús, -me decía y casi lo oía yo en ese tono tan especial de los guatemaltecos- hace tiempo que no leo su Diario. ¿Es que ya no escribe? Miro todos los días su blog a ver si nos cuenta algo”.
Y Rudy me regaló la enésima sonrisa de la tarde, la más parecida al niño del euro.   
-Rudy, amigo guatemalteco: Es que hay días que la Tierra parece que se queda quieta y no hay nada que contar. Y hay otros en los que ocurren mil cosas y uno necesita contarlas.  Hoy es uno de esos días. Va para ti esta página de mi diario…que no sale diariamente, ya sabes.  Aunque se llame Diario.


Esta noche acabaré mi día con la oración en la que iré recordando, uno a uno, los nombres de  las personas con las que he estado,  las que me han hablado, las que he escuchado, las que me han escrito, las que me han ayudado, las que han sido parte de este 1 de septiembre a punto de acabar.  

jueves, 19 de junio de 2014

DIARIO DE UN CURA: LAS VISITAS MISIONERAS

DIARIO DE UN CURA
LAS VISITAS MISIONERAS
 Jueves 19 de Junio de 2014

Mientras escucho por la radio (ese es el precio de no tener Canal Plus) el partido de la Unión Deportiva Las Palmas contra el Córdoba, aprovecho para repasar mentalmente la cantidad de personas con las que he tenido oportunidad de hablar en este tiempo que llevo enclaustrado en mi casa.  Todas las visitas han sido muy agradables. Así lo expresé hoy en Radio Planeta y así lo digo en cualquier lugar: Ninguna visita me ha sido incómoda, todo lo contrario. Ha sido una serie de oportunidades de reencontrarme con amigos, con familiares, con amigos más o menos cercanos. Con jóvenes, niños y adultos. Lo paso bien cada vez que suena el timbre de la casa, aunque algunas veces, es verdad, acabo cansado. Bendito cansancio.

       (Momo está a punto de marcar un gol)

Manolín Ramírez
En este tiempo, la casa se ha ido llenando de buenos sentimientos compartidos, de historias, de problemas, de canciones, de risas, de proyectos… Han sido muchas horas de conversaciones constructivas que me han dejado bien bendecida la casa. Sin necesidad de agua bendita. Las palabras también pueden ser benditas…
Estaría feo citar los nombres de sólo algunas de las personas que me han visitado porque de todas estoy igualmente agradecido. Pero voy a nombrar a tres. Manolín Ramírez, nacido en Ingenio y misionero en Mozambique que llegó hace unos días de África. Estuvo antes de ayer aquí, en la Casa parroquial. Siempre es agradable hablar con un compañero. Y más un compañero bueno, generoso,  comprometido por el evangelio. Compartimos un par de horas hablando de Mozambique, de Canarias y de cada uno de nosotros. Encima, Manolo se ofreció a colaborar en la parroquia durante el verano. Y por supuesto, acepté su invitación. Así que tendremos oportunidad de seguir viéndonos. Visitas como ésta producen mucho ánimo.

(Parada “milagrosa” según el locutor, de Mariano Barbosa)

Pablo Prieto es otro joven misionero, nacido en Escaleritas y que trabaja por el evangelio en Nicaragua. Tuve la suerte de compartir con él casa y amistad en Tamaraceite. Cuando ayer llegó a mi casa, lo encontré, además de más flaco, más hecho, más entusiasmado con su trabajo pastoral, más enamorado de Nicaragua. Me habló de la situación que vive en la Misión, de sus proyectos, de la malaria que ha sufrido y de su ilusión por reencontrarse con los amigos y familiares de nuestra Isla. Al marcharse parece que me dejó el buen aroma misionero que contagia.

(Juan Carlos Valerón , que estaba en el banquillo, entra al campo con el aplauso de los canarios presentes en Córdoba)

Y esta tarde, la tercera visita: Nely, la dominica de San Bartolomé de Lanzarote que, después de 16 años en Chile, ha venido destinada a Tamaraceite. A Nely la conocí hace más de 20 años y mantiene la misma sonrisa, el mismo optimismo, la misma alegría. Se ve que estos misioneros tienen muy vivo el espíritu que transmite el trabajo por los demás y la oración. Con Nely hablamos de nuestra diócesis y de Chile y de la situación de la Congregación Romana de Santo Domingo. Hay proyectos ilusionantes para trabajar con los jóvenes y con los adolescentes. Incluso para compartir entre Tamaraceite y las parroquias de Arinaga y Cruce de Arinaga. La visita de Nely me transmitió mucha paz.
(Acaba el partido con el resultado 0-0. El próximo domingo se decidirá en Gran Canaria cuál de los dos equipos asciende a Primera)
Manolín, Pablo y Nely,  tres jóvenes misioneros canarios que, con su visita, despertaron mi entusiasmo por la Misión. Las otras visitas  también han animando en mí otros valores: la generosidad, la amistad, la alegría, el respeto, el cariño, el compromiso social, el perdón… Valores que también son misioneros.
(Una amiga me envía un mensaje:
¡Lobera, ex entrenador de la U. D. Las Palmas hasta el otro día, es todo un señor: fue a ver el partido de su ex equipo!)
¡Un acto que vale la pena valorar! Dice el refrán que “en la mesa y en el juego (fútbol) se conoce al caballero” ¡En la tierra y en el cielo (lo digo yo) …se conoce al Misionero!


lunes, 19 de mayo de 2014

DIARIO DE UN CURA: VIVIR EL HOY, EL AHORA

DIARIO DE UN CURA
VIVIR EL HOY, EL AHORA

Llevo quince días en una nube. No pensaba que me fuera a sentir tan bien a pesar de no estarlo tanto. Camino mal, me duelen los pies hinchados, sólo salgo de la casa a rehabilitación, la herida me es molesta y siempre con peligro de infección, las curas son algo molestas, no aguanto mucho sentado en ningún lugar, algunos medicamentos resultan desagradables…. y sin embargo me siento realmente feliz. Desde que salí del hospital sólo tengo motivos para dar gracias a Dios. En primer lugar por toda la gente que me  trata tan bien, con tanto cariño. Creo que son la caricia de Dios compensando otros momentos malos anteriores.
Por ejemplo hoy, como cada día, empiezo el día bien temprano, con entusiasmo. Mi primera conexión es RezandoVoy, ese ratito, a veces en la misma cama, en la que escucho la Palabra de Dios del día y que me da impulsos para seguir.
Justino me recoge con una sonrisa cada mañana y me lleva a rehabilitación. El ambiente allí, en Fremap,  es muy agradable. Juan Carlos  pone sus conocimientos y su experiencia y sus risas y su buen humor haciendo amable el rato que estamos allí. Y allí me encuentro siempre con gente conocida: Pino la del Coro, Carmelo del Cruce, Gonzalo mi ahijado… Parece el momento de recreo en un colegio. Juan Carlos me apura, salgo cansado, pero con más agilidad y más alegría.
Y al llegar de nuevo a la parroquia, siempre alguna sorpresa. La visita de alguien que acompaña un rato en la casa. Por ejemplo hoy, Pino y M.  Y más tarde Juanito, el enfermero que con tanta generosidad se acerca cada día a curarme. Me admira su disponibilidad. Me gustaría aprender de él.
Luego vienen las tardes cargadas de visitas, de diálogo, de entretenimiento, de escucha. Esta tarde, Nena, Rosa, Dámaso, Paco y esposa, Adela, Paky, Javi, Tinín, Teresa, Luis, Mayu…Me sorprenden algunos jóvenes que vienen espontáneamente y me avergüenza un poco cuando algunas personas traen un queque, unos bombones, un dulce… Lo agradezco, pero preferiría que vinieran sin nada entre las manos.
Tengo apetito y como bien y abundante. No ha habido un solo momento después de estar aquí en el que me haya sentido mal ni regular. Siempre bien. Habrá que estar preparado para todo. Pero habrá que vivir y disfrutar este momento que Dios me está regalando. No me gusta mucho hablar del pasado, de estos meses últimos. Prefiero hablar y vivir este “ahora” que me parece más bien un regalo divino. Sean pocos o muchos días los que ahora me toquen, el momento presente, este, es el más importante. Quiero seguir disfrutándolo y compartiendo. ¡Gracias, Padre, por estos momentos, por este momento!
Frases sobre vivir el presente que más me gustan
Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir. Dalai Lama
Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. A cada día le bastan sus propios problemas. Mateo 6.34
El tiempo no es en absoluto precioso, porque es una ilusión. Lo que usted percibe como precioso no es el tiempo sino el único punto que está fuera del tiempo: El Ahora. Este es ciertamente precioso. Cuanto más se enfoque en el tiempo -pasado y futuro- más pierde el Ahora, lo más precioso que hay. Eckhart Tolle
Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida. Eckhart Tolle
Se llama El Presente porque de todos los regalos que puedas recibir este es el mas valioso. Spencer Johnson
-¡No tengo tiempo para ti en este momento! -¿Pero si sólo tienes este momento?. Película El Guerrero Pacífico
Dicen que tuviste un muy gran y sabio maestro, a ver dime ¿A qué era lo que tu maestro le daba mayor importancia en esta vida? -Pues a aquello que estuviera haciendo en ese momento.