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sábado, 13 de agosto de 2016

MARÍA: MUJER AL SERVICIO

Escribe Paco Mira

MARÍA: MUJER AL SERVICIO (DIACONÍA), 

NO MUJER DE SERVICIO (ESCLAVITUD)

            El otro día, haciendo eso que llaman zaping, en la tele, había una gala para la elección de una miss. Una de las preguntas que le hicieron fue, ¿por qué personaje histórico femenino sientes admiración?. La candidata, sin dudarlo un instante, dijo: por mi madre. Me gustó la respuesta porque lo más probable es que todos hicieran un recorrido por la imaginación de cada uno con la intención de encontrar a alguna mujer que nos marcara por algún lado.

        Este fin de semana, el mensaje de Jesús da para mucho. Empieza diciendo que traerá fuego a la tierra y que ojala que estuviera ya ardiendo (Lucas 12,45). Sin hacer un chiste fácil, lejos de mi intención, no quiero pensar cómo caerá este evangelio en la isla bonita, en La Palma. Claro: entiendo y creo que no podemos aplicar la literalidad del texto. El fuego se refiere a la buena noticia, a eso que llamamos Evangelio.

        ¡Cuántas veces en una familia decimos: "si quieres que nos llevemos bien, prohibido hablar de política y de religión"! Me resulta curioso que el fuego que Jesús trae, sigue estando vigente veinte siglos más tarde. Sigue siendo piedra de toque, de discordia, de enemistad por desgracia en muchos de los casos y encima caemos en la trampa de no comentar o dialogar para no discutir.

        Sin embargo, vuelvo al concurso de miss, del principio, y el lunes vuelvo a sentir admiración por mi madre en la fe, por María. Ahora que el Papa ha convocado una comisión para estudiar la posibilidad de que las mujeres puedan ser diaconisas, me da la impresión que estamos poniendo el acento en esto último, pero no en el significado de la palabra y que muchas mujeres y hombres llevan haciendo sin la necesidad de que ningún Papa convoque a ninguna comisión para estudiar nada.

        Eso que el evangelio del domingo denomina como fuego, a lo largo de la historia, ha habido infinidad de mujeres y hombres que han entendido que el mensaje de Jesús es un mensaje de servicio, de diaconía, de humildad, de entrega, de generosidad... y creo que María cumple con todos esos requisitos.

        Otra cosa es que el servicio lo hayamos entendido como una esclavitud, como una imposición, como una diferencia de clases y en eso... es verdad que la sociedad no ha entendido en su justa medida el papel del hombre y de la mujer. Y cuando hablo de sociedad incluyo a mi querida Iglesia. Muchas veces por ignorancia y otras por diferencia clasista a la mujer, en nuestra Iglesia, no se le ha dado el papel que le corresponde.

        El otro día hablando con una chica comprometida eclesialmente, me decía, Paco, lo que menos me importa es que me den una imposición de manos, sino que valoren el esfuerzo, el trabajo, el tesón que pongo en cada uno de los actos y gestos que hago.

        Es verdad. Me pongo a pensar en asilos, en residencias, en atenciones a dependientes, en hospitales, catequistas... la cantidad de mujeres que en nombre del evangelio, de ese fuego que quema y abrasa, que trabajan y me quito - si lo llevase - el sombrero. Cuando veo que desde la teología hay mujeres que tienen ya su sitio ganado, en el ámbito musical, en el ámbito de la oración... me vuelvo a quitar el sombrero. ¡Cuánto y qué maravilloso servicio de diaconía no ordenada existe en mi Iglesia!. Ojo esa Iglesia que es santa y que también comete pecados, pero ojo... no podemos estar siempre mirando hacia atrás, porque podemos tropezar con la piedra de adelante.

        Solo se puede servir desde la humildad, desde la sencillez. No nos olvidemos que Jesús lavó los pies, seguro, de rodillas. No como gesto de humillación, sino de servicio y éste con alegría. Por eso María es una mujer al servicio ( diaconisa) de la buena noticia, no una mujer de servicio que por un dinero hace una labor

        No hay mejor diaconía - masculina o femenina - que la que parte de la sencillez y de la humildad y María es el mejor ejemplo.
       
    Hasta la próxima.

        Paco Mira

viernes, 18 de diciembre de 2015

Escribe Paco Mira: ELECCIONES Y LA ÚLTIMA DE ADVIENTO: ¿CASUALIDAD?

Escribe Paco Mira:

ELECCIONES Y LA ÚLTIMA 
DE ADVIENTO: ¿CASUALIDAD?

            Yo creo que el Sr. Rajoy, cuando convocó las elecciones generales no cayó en la cuenta que el día 20 era el último domingo de adviento. No cayó en la cuenta y lo más probable es que tampoco tenía por qué hacerlo. Pero no sé si será curioso el saber que la esperanza se acaba porque la realidad se acerca. El adviento se acaba, porque la realidad de la Navidad la tenemos a la vuelta de la esquina. Es la hora de pensar si lo que prometí es lo que voy a cumplir, no solo quien convoca las elecciones, sino todos los que concurren a las mismas. A veces pensamos más en criticar al que está que en dar soluciones para hacerlo mejor, si se puede.

         En medio de todo esto, un personaje del adviento. Un personaje de esperanza que ha luchado contra toda esperanza porque no daba crédito a lo que el ángel le había dicho: María. María que va a visitar a su prima. Dos mujeres que dan a luz y que en el fondo no entienden lo que se les avecina, ni por qué a ellas, pero que asumen, aceptan, acatan... un mensaje que no todo el mundo es capaz de entender.

         ¿Por qué preguntar, si lo que se nos ofrece merece la pena? A veces en la vida damos vueltas y vueltas, cual rumiante con la comida en vez de saborear los manjares de la vida. En nuestra vida de Iglesia a veces damos vueltas y vueltas antes de actuar cuando la decisión tiene que ser inminente. María es que no se lo pensó dos veces, es que no había que pensarlo... la ocasión merece la pena, ánimo, adelante... el proyecto deja de ser esperanza y se convierte en realidad.

         Es curioso como las buenas noticias no se callan. Las buenas noticias no quedan en el vientre por los siglos de los siglos. Las buenas noticias se comparten, se paren,  se iluminan. Por eso María va de prisa, corriendo a la montaña. El mensaje de Jesús, ya desde el vientre materno, es un mensaje de encuentro. Nosotros estamos en un mundo en el que éste no viene a nosotros, nosotros tenemos que ir al encuentro, como María, de él. Un encuentro de alegría, de gozo, de ilusión, de ganas, de entusiasmo.... Dice el texto que en cuanto supo del saludo, la criatura saltó de gozo.

         Quizás es hora de preguntarnos si nuestros encuentros lo son de ganas, de ilusión, de entusiasmo, o por el contrario en nosotros no salta nada ni nadie porque no irradiamos lo que nos une. Es curioso como Isabel, dice el texto, responde a voz en grito. ¡Que pena me da cuando en nuestras celebraciones, en nuestros testimonios nadie salta de alegría porque no insuflamos precisamente alegría!.

         Debemos abrir las puertas de nuestra casa. Dejemos que María entre en ella. Dejemos que quien lleva al salvador dentro de sí, también nos visite, nos ayude a desvelar los secretos de su gran fe y amor. No siempre estamos dispuestos a ello y ella es lo que quiere hacer con nosotros. María hizo lo que dice la carta a los Hebreos, aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Preguntemos y tomemos como ejemplo a María para hacer la voluntad de Jesús. Un niño al que le queda muy poquito para nacer, pero que lo hará con ejemplo de humildad, sencillez, alegría, bondad....

         Ojalá que nosotros, cuando nos visite la madre de Jesús, también saltemos de gozo y alegría, porque el Señor viene.

         Desde aquí mi recuerdo y mi abrazo desde el cariño a Suso Vega Ufff. Se lo vengo diciendo: cada vez veo más cerca Belén, ¿ustedes?

        Hasta la próxima.
         Paco Mira


viernes, 9 de octubre de 2015

SINODO: AL ATARDECER ESTABAN TODOS REUNIDOS Y...MARÍA EN MEDIO DE ELLOS

Escribe Paco Mira:
SINODO: 
AL ATARDECER ESTABAN TODOS REUNIDOS 
Y...MARÍA EN MEDIO DE ELLOS.

              Partiendo de la base que el Evangelio, como todas las noticias buenas, tiene que ser filtrado en su lectura por aquello de los géneros literarios, me quiero imaginar la escena: un grupo de seguidores de un crucificado, quizás decepcionados al pensar que su lucha había quedado en la nada, reunidos en una sala preguntándose qué hay que hacer o qué habría que hacer a partir de ahora; quizás las ganas de arrojar la toalla imperaban más que las de continuar en una batalla que, entre otras cosas por cuestiones de ideología, de política, de miedo podría ser que no tuviera futuro... en definitiva la escena de lo que hoy podríamos decir decepcionante.

         Sin embargo, y he aquí la gran paradoja, aquella gente - lejos de arrojar la toalla - se ha mantenido en que lo que para otros puede parecer una contradicción y es simbología de ánimo y de seguir adelante a pesar de todas las dificultades a sabiendas que los caminos por los que ahora van a deambular y a recorrer no van a ser nada fáciles. Las mujeres, como y con María a la cabeza, van a ser determinantes en muchas de las decisiones que a partir de ahora, aquella comunidad insignificante ha generado lo que ahora tenemos.

         Fíjense las curiosidades de la vida. La semana pasada comienza en Roma un Sínodo (reunión de representantes de un colectivo para un fin determinado), en el que se va a tratar,  a debatir ... lo fundamental del ser humano. Se va a debatir la esencia del núcleo en donde hemos nacido, crecido, alimentado y que nos marcará para el resto de nuestros días: la familia.

         Los tiempos han cambiado, pero quizás muchas de las connotaciones que hace dos mil años se dieron, se pueden reproducir hoy también. En aquellos tiempos estaban encerrados por miedo. A mí me gustaría que mi Iglesia, en los tiempos actuales, no se encierre ni tenga miedo. Que sea una Iglesia abierta y valiente porque también es verdad que como diría Santa Teresa, "corren tiempos recios", tiempos difíciles y complicados en los que la sociedad, los propios cristianos, le exigen, le piden a la Iglesia, a su Iglesia, que vaya con ella y con ellos en los tiempos en los que nos movemos.

         Me gustaría que mi Iglesia, a través del sínodo,  no fuese como el joven del evangelio de este fin de semana que le cuesta desprenderse de lo que no le es necesario. Quiero que mi Iglesia se humilde, sencilla, amable, cariñosa, no apegada a los que no pueden entrar por el ojo de una aguja, porque eso significa que cada vez más está en la línea del crucificado y más cerca de aquellos primeros que también se reunían, entre otras cosas, para rezar.

         Y me alegra que rezando tengamos una iglesia que en las palabras del Papa Francisco  sea accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad". Por eso los primeros cristianos lo entendieron muy bien y no siguieron encerrados en sus propios criterios, sino que entendieron que lo que le sigue al crucificado es anunciar su mensaje.

         Me alegra que en el Sínodo de la familia, la mujer esté presente. Quien nos da la vida, pueda seguir anunciando la Vida, incluso dentro de la responsabilidad de la propia Iglesia. María, es ejemplo de ello. Ella es Pilar por lo consistente y por su firmeza en su convicción. María nos dio la Vida y sigue apoyando la vida.

         Apoyemos el sínodo. Ojalá que nos sirva a todos y que como dice el salmo de este fin de semana, sácianos de tu misericordia, y nuestra vida será alegría"

         Mi recuerdo para Adrián y Nicanor. La Diócesis se alegra por ustedes.

      Hasta la próxima.

         Paco Mira


viernes, 14 de agosto de 2015

¡QUE PENA: SU MAGNIFICAT NO ES EL NUESTRO!

Escribe Paco Mira:

¡QUE PENA: SU MAGNIFICAT 
NO 

ES EL NUESTRO!

                                        ¡ Y es que los personajes bíblicos, no por ello menos reales, nos dan palos por todos los lados! Y es que encima no aprendemos. Hoy le toca a María, a nuestra madre, que precisamente como buena madre, no hace falta que diga mucho, sino que lo que hace, lo hace con la garantía suficiente como para dar lecciones aunque sea desde la sombra!.
                                                            Y es que su magnificat no es el nuestro. Y no es el nuestro porque cada vez más a los de mi especie a mí mismo resulta que me conozco menos. Déjenme que me haga, y comparta con ustedes, una pregunta: ¿cómo es posible que sea debate no sólo nacional, sino mundial, que Cecil haya sido abatido a tiros?. En mi casa, por un motivo u otro, siempre ha habido una mascota: cuando no era un perrillo, era un pajarito.... siempre hemos procurado educar en el respeto a los animales. Pero, por supuesto, teniendo claro que nosotros somos seres humanos y ellos animales. ¿Cómo es posible que sin mirar el nivel económico, social, cultural de un país... el problema sea un león?. ¿Cómo es posible que el problema de un país sea un león cuando anualmente desaparecen - por un motivo o por otro - cerca de 40.000 niños al año? Me gustaría que todas las organizaciones que apoyan a Cecil, apoyasen económicamente, con políticas sociales, culturales, de desarrollo, etc... a Zimbawe. Está claro que su magníficat no es el nuestro.
                                                            Tampoco es nuestro magníficat, por desgracia, el mar Mediterráneo. Cintas y cintas; minutos y minutos de los telediarios rellenan nuestras horas de almuerzo para recordarnos que seres humanos como nosotros buscan lo que nosotros tenemos y el que Papa Francisco ha recordado: que la tierra es de todos y hay que compartirla. Pero me da la impresión que seguimos poniendo tapones cual nadador para que no le entre agua en los oídos, no vaya a ser que tenga que darme cuenta que quien me está golpeando cuando tranquilamente almuerzo es un hermano mío, aunque no hable mi misma lengua o no tenga el mismo color de piel.
                                                            "Proclama mi alma la grandeza del Señor", solamente lo puede decir quien asume e interioriza el mensaje sencillo de Jesús de Nazaret. Solamente lo puede decir aquella madre que entiende al 100% el mensaje de su hijo. Solamente lo puede decir aquellos que asumen y entienden que la buena noticia sigue teniendo vigencia en el mundo en el que vivimos. Solo quien asume el mensaje de Jesús entiende que no hay cabida para los soberbios de corazón, que se puede derribar del trono a quien no es representativo de su propia identidad, que tenemos que darnos cuenta que a los hambrientos los va a colmar de bienes, que a los ricos los despedirá vacíos y que enaltecerá a los humildes.... Por eso su magníficat no es nuestro magníficat.
                                                            ¡Qué grande es María!. Qué grande son las mujeres que conscientes de lo que significa ser madre, luchan por una causa maravillosa y que los hijos enarbolan como bandera. Qué grande es María que en el momento de aceptar y asumir que el mensaje de Dios era válido, se pone en camino, corre... y anuncia que el mensaje merece la pena. ¡Qué pena me da de nosotros, de mí mismo que como, como si en el Mediterráneo no pasase nada o como, como si el león de Zimbawe solucionase el problema del mundo!
                                                            Seguro, como María en su Asunción, que quien asimila lo del evangelio del domingo, que dice "yo soy el pan vivo que baja del cielo, el que me coma vivirá para siempre" (Jn 6, 51), asumiremos que mucho de lo que pasa por ahí delante, por esos mundos de Dios también es problema nuestro. ¿Cuándo nosotros seremos capaces de decir: proclama mi alma la grandeza del Señor?

                                      Hasta la próxima

                                                            Paco Mira

viernes, 1 de mayo de 2015

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, ABRAZAR, BESAR...

Escribe Paco Mira

HOY TE QUIERO CANTAR, REZAR, 

ABRAZAR, BESAR...
  • Vaya por delante que yo no comparto los días en los que el calendario comercial me marca las fechas en las que tengo que hacer ciertas cosas. Estas, siempre lo he dicho, tienen que nacer del alma, del interior de cada ser humano... porque así lo siente y así lo expresa. Solo así tendrá su sentido. Este fin de semana, el calendario nos vuelve a recordar que comercialmente hay que felicitar a mamá, que es el día de las madres... todos decimos que no somos partidarios de ello, pero caemos en la trampa y aparecemos con un detalle para mamá.
  •          Hoy quiero mirar hacia arriba. Hoy quiero cantar, rezar, abrazar, besar, mimar, a esa Madre, (con mayúsculas)  que desde el anonimato ruidoso, siempre está presente en el devenir de la historia y en la historia particular de cada uno. Esa madre que aparece muy poquitas veces en los evangelios, pero que aparece cuanto tiene que hacerlo, cuando su presencia en la vida del protagonista de nuestra historia de fe así lo requiere. ¡qué grande eres María!
  •          Hoy quiero también reivindicar a todas y cada una de las mujeres que con su trabajo callado, con su tarea innegable, con su silencio preocupado nos tiene a todos como un "palmito". Unas mujeres que pierden su sueño, su propio quehacer diario, su vida en favor de otros, principalmente los más pequeños de su casa y ¡qué poco las valoramos!. Mujeres de lavadora, diaria, de cocina siempre encendida, de cepillos y fregonas siempre dispuestos, ¡qué grandes son nuestras madres!, y porque este fin de semana es el día del trabajo, vaya para ellas el nobel de un trabajo no remunerado, pero que sin él, muchos no seríamos nada.
  •          Hoy quiero reivindicar a todas esas madres serenas. Pero no solo serenas por tranquilas, serenas por vigilantes. Las que tienen siempre el ojo entreabierto en noches duras y crudas de invierno o de infatigable calor veraniego, pendientes siempre a esa tos que avisa de un peligro inminente o a esa temperatura a la que el termómetro dice que es necesario actuar. Reivindicar a esas mujeres-madres que sin decir nada con su mirada denotan una anomalía en el normal desarrollo de nuestra vida cotidiana..
  •          Hoy quiero reivindicar a todas esas mujeres infatigables que dentro de muchos estamentos, incluida la Iglesia, quieren hacerse un hueco, no por ser mujer solamente, sino por su valía, por su compromiso, por su lucha... en un mundo a veces injustamente dominado por los hombres que nos creemos como poseedores de una verdad que a lo mejor no siempre es absoluta.
  •          Hoy quiero recordar de una manera especial a todas esas madres del Nepal. A todas esas mujeres que lloran sin soltar ya lágrimas, por la pérdida de un ser querido. Quiero recordar a todas esas mujeres que independientemente de la raza, del color, de la cultura, de la religión... son mujeres y como tal hay que respetar, valorar y solidarizarse con ellas en momentos como los que ellas están viviendo.
  •          Para los que nos consideramos cristianos, este fin de semana, Juan, en su primera carta ( 1Jn 3) nos recuerda que no amemos de palabra y de boca, sino con el corazón y con obras. El corazón es lo que tiene que mover toda nuestra actividad, como seguro que movió a los Obispos en su reunión de la conferencia episcopal que pidieron perdón. ¡Que grande es la vida!, aún a pesar de los grandes sufrimientos.
  •          No nos agarremos a un clavo ardiendo, unámonos a la viña, al tronco de la vid, así daremos frutos y de abundancia. Creo que los acontecimientos nos llevan a seguir reflexionando de forma profunda. Nos lleva a ser más solidarios de lo que somos, si cabe. No celebremos días porque los comercios nos inviten a ello. Celebremos desde el corazón el sentimiento más profundo. Así  y solo así, valoraremos lo que tenemos, o quizás lo que se nos ha ido, como una madre.
  •                  
  •          Hasta la próxima

  •          Paco Mira

lunes, 15 de diciembre de 2014

RELATO DE NAVIDAD

RELATO DE NAVIDAD
Escrito por Juan Santana Méndez, de Playa de Arinaga 

Resulta que en un pueblo cualquiera de nuestra geografía española, vivía un hombre que se llamaba Mateo. Era un “cascarrabias”, sobre todo a la hora de hablar de la Navidad, pues detestaba esta celebración, aunque la verdad es que al ser un solitario, estaba en contra de todo lo que hiciera concentrar a muchas personas.
En este caso era la Navidad, que por mucho que se la adornaran, no había forma humana de hacerle cambiar de opinión.
Ajeno a todo lo que se preparaba en las calles del pueblo, Mateo estaba esa noche en su casa, tan a gusto en un sofá, mirando la televisión, donde ponían su programa preferido, cuando de repente sonaron unos toques en la puerta, que si bien sorprendieron a Mateo, enseguida pensó en no levantarse, pero ante la insistencia en los golpes, este optó por levantarse, murmurando y preguntándose por la identidad del que osaba suspender su descanso.  
Al abrir la puerta se dio cuenta de que no era una sola persona la que llamaba a su puerta, sino que eran un hombre y una mujer, la cual tenía un niño en sus brazos.
A pesar de que el bebé sonreía bien despierto, Mateo ni abrió la boca para preguntar a los recién llegados sobre el motivo de su visita, aunque con su expresión, nada agradable, lo decía todo. Pero el hombre que había llegado a su puerta dijo: ¿Señor, puede dejarnos pasar la noche en su casa, aunque sea en el establo?
Mateo no decía nada, pero viendo su mala cara, la mujer dijo a su esposo: ¡Vámonos José, que estamos molestando a este señor, que ya dormiremos en otro lugar!
Su marido le respondió: ¡Sí María, ya nos marchamos!
Mateo cerró la puerta de su casa, sintiéndose victorioso por impedir que aquellos forasteros durmieran en su casa, pero por otro lado no podía borrar de su mente la expresión del niño, que tenía una manchita muy pequeña en su cara.
Después de haberse acostado, no se apartaba de su mente la cara de aquel niño, que él creía haber visto en algún otro lugar, pero el caso es que no sabía dónde.   Con ese pensamiento se quedó dormido, hasta que a la mañana siguiente, los petardos típicos de la fiesta le despertaron, poniéndole de más mal humor de lo normal, pero se levantó de la cama y después de arreglarse, se encaminó hacia el bar donde todos los días se tomaba el café.    
 Allí le esperaba otra contrariedad, porque ese día no abrían por ser fiesta. Ya se iba, cuando un vecino suyo le invitó a visitar el Belén del pueblo. De nada sirvieron las excusas que dio, porque su vecino acabó convenciéndole.
Ya delante del Portal, tuvo que ser su acompañante el que le requiriera para que viera las figuras del Belén, aunque al girar la cabeza y mirar, se quedó de piedra, pues observó que el niño del portal era el mismo que había visto la noche anterior, teniendo la misma mancha, pero que le sonreía desde su cunita.
Él no dijo nada, pero a partir de aquel día, sus vecinos no se explicaban el cambio de Mateo, que defendía “a capa y espada” la Navidad, aunque él nunca dijo el porqué de su cambio, asegurándose en su interior que el Niño Jesús le había visitado la noche anterior. Había sido un milagro. 
 
Juan Santana Méndez


sábado, 7 de diciembre de 2013

MENOS MENSAJES Y MÁS DIÁLOGO PERSONAL

     La foto nos la envía Soraya, la del "Diario de Soraya" (que por cierto hace tiempo que no nos envía nada). Es una foto que vale para reflexionar. Y no sólo para los muchachillos jóvenes. También para los adultos que nos podemos acostumbrar a enfriar las relaciones, que no "perdemos el tiempo" con los amigos o con la familia. Que dedicamos horas a la televisión y al Internet y no encontramos momentos para hablar y para ESCUCHAR  al otro. ¿Será por eso que hay tanta agresividad incluso entre los más cercanos?
     Hoy empieza la segunda semana de Adviento. Una buena espera del Señor puede ser la ESCUCHA, el diálogo. Busquemos más tiempo para estar con el Señor. Busquemos más tiempo para estar con las personas amigas. Sin necesidad de tanto "guasap". En el día de la Inmaculada Concepción recordamos a María la Virgen que fue a ver a su prima Isabel. Y durante varios meses estuvo con ella ayudándole en las dificultades del embarazo. Que el ejemplo de María nos ayude. Buen fin de semana, buen adviento