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viernes, 5 de julio de 2019

Escribe Paco Mira: ¿Nos estamos quedando sin trabajadores para tanta miés?


Escribe Paco Mira:

 ¿NOS ESTAMOS QUEDANDO SIN TRABAJADORES PARA TANTA MIES?

            ¡Eterno problema!. Cada vez que aparece Lucas con su evangelio, con su capítulo 10, volvemos a retomar el viejo problema de que nos estamos quedando con lo justo y a veces ni con eso. Esto me hace recordar que en el verano los equipos de fútbol ya están planificando sus plantillas para la temporada que viene, los despachos están echando humo donde se cuece todo lo que va a deparar la ilusión de un montón de aficionados para la temporada que viene: la flor y nada irá a parar a los equipos que desembolsen un dinero en condiciones y los que no tengan para tanto, pues tendrán que conformarse, quizás con las migajas que otros no quieren, y sobre todo mi respeto y admiración para quien no juega en un equipo de los llamados grandes y ustedes me entienden.
         Si me permiten, nuestro equipo eclesial está pasando por una mala racha. Este equipo que tiene como entrenador de banquillo al Papa Francisco, no está en los mejores momentos y su clasificación está lejos, probablemente, de jugar la liga de campeones, es decir la Champions ligue. Pero claro, probablemente los resultados de los últimos tiempos son los que nos llevan a afirmar que probablemente no jugaremos la liga de campeones: siempre somos los mismos, somos los mismos pero más viejos, no hay jóvenes en las parroquias, no se asiste a las reuniones,  nos duplicamos en las tareas, etc.
         Y siempre he dicho que a "vino nuevo, odres nuevos". Todos los años hacemos una vendimia nueva y una nueva cosecha y nos empeñamos en mantener los odres de toda la vida que fueron, y probablemente muchos siguen valiendo, pero las "necesidades del mercado"          hacen que hay que adaptarse a las nuevas corrientes. No hace mucho alguien me decía, cuando se comentaba que no había tantos curas como antes: "Paco: cuando se acabe la generación que va a misa y se tenga que cerrar puertas, han de sobrar curas".
         Aquello me dejó pensando Y es ¡que seguimos viendo una mies, una Iglesia clericalizada". Seguimos pensando que tenemos una plantilla para jugar la liga de campeones, pero la plantilla que tenemos probablemente sea una plantilla para jugar en la división de honor pero no tanto para la liga de campeones. Probablemente seguimos creyendo que no hay seglares con capacidad para llevar adelante un torneo capaz de sacar buenos triunfos y estamos equivocados.
         El evangelio de este fin de semana nos dice que mandemos obreros a la mies puesto que esta es abundante y los obreros son pocos. Aprovechemos a los obreros que sin alforja, con sandalias, con humildad, sin túnica aparente, con simplemente un bastón como autoridad de apoyo para el camino, con la capacidad suficiente para ver en el otro un hermano ... son capaces de atender una mies que puede dar un fruto muy abundante.
         Cada uno tiene que sentirse orgulloso de ocupar el puesto que ocupa en el equipo de primera división el que juega nunca pregunta por qué lo hace. Creo que podemos poner en duda si realmente nos faltan trabajadores para trabajar en la mies de nuestro querido mundo o de nuestra iglesia, santa y pecadora. Probablemente escaseemos de obreros ordenados, pero los hay, que sin tener la etiqueta de la ordenación, son capaces de llevar a buen puerto la gran noticia de que Jesús de Nazaret sigue teniendo vigencia.
         Solo hay que darle confianza. Solo hay que creer que no somos los mejores y hay quienes conviven con nosotros que son mejores que uno. Solo sacudirse el polvo de las sandalias.
         Hasta la próxima
         Paco Mira



sábado, 29 de septiembre de 2018


Escribe Paco Mira:
LA SOCIEDAD DEL ESCÁNDALO

            Los que me conocen saben que me gusta leer el periódico. Probablemente leo más las grandes letras que la menudencia que rellena hojas y que el final hace que la prensa, al menos la escrita, sea cada vez más barata. Ahora con las nuevas tecnologías probablemente el papel va a tender a quedar para el recuerdo o la galería del coleccionista y con el paso de los años volverá a su color amarillo que la edad le va asignando.
         No hace mucho un sociólogo norteamericano - quizás no podría ser otro - escribía que estamos en la sociedad del escándalo. Escándalo en todos los órdenes de la vida: social (a la gente le da igual lo que los demás puedan decir de uno en función de lo que haga o diga); escándalo económico ( no tenemos escrúpulos en quedarnos con el dinero de otros y si es para enriquecimiento personal pues mejor que mejor); escándalo religioso (los casos de pederastia que últimamente han hecho tambalear los cimientos de nuestra iglesia, así lo atestiguan); escándalo cibernético (nos da igual el contenido de las páginas de internet e incluso nos da igual quien pueda acceder a dichas páginas), escándalo amoroso ( ya el valor de lo sincero en nuestras relaciones va a quedar relegado a un segundo plano y probablemente prime más el valor del yo por encima del nosotros); escándalo literario (¡ pues anda que no salen plagios últimamente) etc.... y así seguía enumerando los escándalos que en nuestro mundo iban surgiendo. Pero lo más que me llamó la atención es que él llegaba a la conclusión y ahí el peligro: que nos estamos acostumbrando al escándalo. Ya éste forma parte de nuestras vidas y es uno más de nuestra familia. Cuando no hay escándalo, nos falta algo y, además,  ya lo cantaba Raphael: " escándalo, es un escándalo"
         Este fin de semana, Jesús (Marcos 9) nos habla también del escándalo. Pero con un matiz: rueda de molino al cuello y arrojo al mar. La piedra probablemente es por si uno sabe nadar y sale a flote. Quizás, Newmann, es decir el sociólogo que mencioné antes, se le olvidó lo de la piedra.
         Creo que soñar un mundo mejor y atreverse a gestarlo con la colaboración de todos no tiene dueño. Todas las personas e instituciones de buena voluntad caben en el equipo de trabajadores por la vida. Todo esfuerzo es bien acogido... quien no está contra nosotros está a favor nuestro, le va a decir Jesús a sus amigos. La diversidad es una riqueza. Nuestra mirada sobre la vida y la historia están por esta labor, no somos nadie para censurar y apartar. Al contrario, en el diálogo constructivo y la colaboración con otros, encontramos nueva fuerza que hacen que el impacto en favor de los últimos crezca.
         Con humildad tenemos que reconocer y pedir perdón por los tropiezos que hemos puesto a muchas personas para acercarse a Jesús. La vida de muchos de los que nos consideramos cristianos de fe con acuse de recibo puede considerarse escandalosa y por ello tenemos que pedir perdón y reconocer con humildad que no lo hemos hecho bien. Los bienes y los lujos que restan credibilidad a nuestro anuncio de una vida austera; el afán de poder de no pocos de nosotros. La división entre sectores entre nosotros como hermanos que llega a poner en tela de juicio la autoridad de nuestro hermano mayor en la tierra el Papa Francisco; en definitiva todo aquello que ensombrece el anuncio limpio y sincero de un mensaje que merece la pena, por el que damos gracias y llamamos evangelio.
         No tomemos al pie de la letra las palabras de Jesús: que nos cortemos una mano si pecamos, que nos pongan ruedas de molino.... pero sí que nos tenemos que plantear hasta qué punto nuestra palabra es acorde a nuestros gestos, sobre todo a la hora de dar testimonio de nuestra fe. Probablemente muchos seguirán a Jesús o no en función de nuestra vida.
         Les recuerdo que entramos en Octubre. 
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 21 de septiembre de 2018


Escribe Paco Mira:

PERDONA, ¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO?

          La ilusión de una persona joven, cuando termina su larga preparación universitaria es ingresar, ojala lo más pronto posible, en eso que ahora se denomina el "mercado laboral". Si a la prontitud se le agrega el deseo de trabajar en algo relacionado con su formación y que las condiciones de trabajo sean más o menos aceptables, la tarea no es nada fácil. La primera tarea que ha de hacer el joven profesional es estudiar las ofertas de trabajo que hay en su entorno: perfil profesional requerido, condiciones del puesto de trabajo, experiencia previa, etc y hecho esto debe elaborar una compleja hoja de vida en la que aparezcan sus títulos legítimamente conseguidos, la experiencia laboral y las habilidades que, a juicio del empleador, pudieran calificarlo como la persona más apta para el trabajo.
         Hoy nos piden el currÍculo y en él ha de estar como condición, la humildad.  Hoy no  somos humildes. Probablemente ayer tampoco, pero seguro que no nos acordamos del tiempo pretérito. Yo les confieso que me cuesta mucho llevar como bandera la humildad. Hoy vivimos en un mundo en el que el fantasma del pasado, de tiempos anteriores con otros criterios familiares, sociales, religiosos, culturales... sigue siendo vigente en muchos ambientes y familias, y no somos receptivos a que alguien más joven, con gran capacidad de reacción ante los tiempos que corremos, nos adelante en la carrera de la vida.
         Discutimos, nos cabreamos, no asumimos.....y el evangelio de esta semana (Marcos 9,30) nos dice que tenemos que ser como niños. El evangelio no nos dice que tenemos que ser infantiles, sino niños con el corazón limpio, con el corazón que es capaz de bombear sin la nicotina y contaminación de la sociedad en la que vivimos. Tenemos que ser niños para mirar con la mirada de la inocencia y no ver siempre la doble intención de quien no tiene por que ser peor que nosotros.
         Hoy el evangelio nos cuestiona y el mismo Jesús también lo hace, ¿de qué discutimos en el camino de nuestra vida?, Perdona, ¿qué me estás contando?. Probablemente ellos, los discípulos no contestaron, pero nosotros en el ejercicio de la sinceridad, hemos y debemos de contestar.
         En casa, en el trabajo, con los amigos, en la parroquia... discutimos. Nuestra vida, a veces, se convierte en una continua discusión. Y probablemente nuestra discusión es vieja, tiene dos mil años, es la misma que la de los discípulos, ¿quién es el más importante?: el deseo de figurar o de hacerse notar, el deseo de que se reconozca lo que hacemos aunque lo disfracemos de una falsa modestia.... ¡cómo es nuestra reacción cuando no se hacen las cosas como nosotros pensamos!. No se trata de que no tengamos razón, sino de razonar lo que hacemos y que probablemente a los que nos escuchan o nos ven, tendremos que convencerles con los gestos y las actitudes.
         El fin de semana pasada, Santiago nos recordaba que "yo por las obras te demostraré mi fe". ¡qué lejos nos queda todavía el que seamos capaces de asumir y ver que las buenas noticias del evangelio, no son tan complicadas si somos capaces de tener la humildad y la sencillez de un niño.
         Perdona, ¿qué me estás contando? Es sin duda la reacción de muchos de nosotros que no asumimos lo que muchos nos cuentan en alguna corrección fraterna. ¡ Quién quiera ser el primero que sea el último!. Ahora que se lleva la moda de criticar muchos de los aspectos de la Iglesia, ¡cuánta gente humilde trabajó y trabaja en ella!. ¡ Cuántos "niños" de más de cuarenta años viven el evangelio y que nos dan ejemplo para ello. No nos queda nada.
         Felicidades a los Miguel que celebran su honomástica
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 7 de septiembre de 2018


Escribe Paco Mira:
EPHETA

            Si vamos al diccionario, el verbo abrir probablemente es de los verbos que más aplicaciones tiene o por lo menos significados. Uno de ellos es destapar aquello que está cerrado, por ejemplo. El evangelio de este fin de semana nos habla de ello, de aquello que tenemos oculto, de aquello que no vemos, de aquello que está por descubrir y que por diferentes causas no se acaba de de ver.
         Jesús se encuentra con un sordo. Probablemente si fuera real, hoy en día iría a un otorrino y le diagnosticaría aquello que creyese oportuno. Dice el texto que no solamente el hombre no hablaba sino que además era tartamudo. ¡ desde luego, más complicaciones no se pueden dar!. Untó un poco de barro con saliva y parece ser que le curó el oído. ¡Fuerte milagro, que probablemente no sea histórico, pero que quizás nos recuerde las cerrazones con las que hoy en día nos encontramos.
         Aprovechando que este fin de semana es la Natividad de nuestra madre María, la virgen del Pino, me gustaría pedirle que:
         Nos abramos a la alegría: vivimos en un mundo triste, quizás motivado por los acontecimientos que estamos viviendo y que el futuro parece que no queremos que sea mejor. El Señor le dice a María “alégrate llena de gracia”. Y es el mismo mensaje que a nosotros se nos da. Los cristianos tenemos que abrirnos a la alegría del mensaje de Jesús de Nazaret, a la alegría de su evangelio como dice el Papa Francisco. ¡cuánto tenemos que aprender de María!
         Nos abramos a la solidaridad. Creo que hablamos mucho, pero hacemos poco. Casi siempre ante hecatombes humanitarias no solo no miramos para otro lado, sino que buscamos argumentos políticos para dar solución a temas que probablemente si estuviéramos en el lugar de ellos solicitaríamos urgencia en las conclusiones.
         Nos abramos a la participación igualitaria, incluso en mi Iglesia diocesana. Creo que todavía queda mucho por hacer y probablemente estemos en ello. Todavía hay mujeres que en la iglesia parecen de segunda división; seglares que probablemente puedan ocupar puestos que sirven de ejemplo y de testimonio, incluso como diáconos permanentes. Ojalá que el servicio a esta iglesia que amamos sea la bandera que enarbolemos.
         Nos abramos al amor. Quizás debería ser la primera de las aperturas, pero estoy convencido que todo aquello que hagamos con y por amor tiene una recompensa mayor de lo que esperamos. Decía Agustín, aquel gran santo de Hipona, que amando se puede hacer lo que queramos. Ojalá que nos ayude el amor a poder.
         Nos abramos a la justicia. No seamos falsos testigos de juicios injustos, en función de aquello que nos conviene. No hace mucho decía alguien que si fuéramos un poquito más justos de lo que somos, el mundo caminaría de otra manera e incluso con un paso más firme que el actual, justicia con el mundo de la prostitución, de la hostelería, del mundo de servicios a la comunidad, de la inmigración…..
         Mamá María. Mamá virgen del Pino. FELICIDADES. Celebramos su nacimiento, y cualquier nacimiento supone un "Epheta", un abrirse a lo desconocido, a lo que nos puede llenar, a lo que nos colma de aquello que anhelamos y necesitamos.
         Que nuestra Madre nos ayude a conseguir lo que solicitamos como apertura. Vayamos a Teror, pero con devoción y fe. Vayamos con alegría, pero sabiendo que vamos a celebrar y conmemorar un cumpleaños. Ojalá que María sea el camino, no solo el de Teror, que nos conduce a Jesús, nuestro hermano.
         Por cierto, Feliz inicio de curso
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 31 de agosto de 2018



Escribe Paco Mira
UFF, ESTO ME PONE NERVIOSO

            Ufff. ¡chiquito verano nos estamos llevando!. Así comenzaba y compartía mi reflexión la semana pasada. Y eso venía a cuento por el perdón de la Iglesia en palabras del Papa. Sin embargo, estoy viendo en el ambiente, no clerical, sino social, ciertas actitudes que me hacen poner nervioso. Porque me da la impresión que estamos pasado del negro al blanco o viceversa, sin pasar por el gris como término medio.
         Esta semana veía que en Alemania, estaban surgiendo ciertos movimientos anti-inmigratorios y pensaba que eso se había acabado con la liberación de Alemania, al acabar la segunda guerra mundial. Pensaba que mantener en pie los campos de concentración era el fiel reflejo de lo que no hay que volver a hacer y por eso ha de servir de ejemplo para las generaciones futuras. Pero claro viendo las trifulcas que había con la policía pensaba que eso no se había acabado.
         Pero viendo lo que a veces se ve en relación al Valle de los Caídos, ese querer resurgir de las cenizas al ave fénix, ese recordar - brazo en alto- hazañas pasadas, me hace transportar a un tiempo pretérito que creía que ya estaba superado, pero veo que no.
         Viendo, también, como de una forma expres  se devuelve a los inmigrantes que saltan la valla, cuando hasta ahora no se había hecho de una forma común; viendo cómo nos da igual cual será el destino de los que han sido y son víctimas de las mafias a los que se les paga sin arriesgar sin que nadie haga nada, pues me pone nervioso.
         No hace mucho, Monseñor Agrelo, decía que los inmigrantes son votos que garantizan ciertas actuaciones políticas y que no siempre estas son las mejores ni las más acertadas, me hace pensar lo que no quería: que jugamos con los seres humanos como el que juega al monopoly y que además especulamos sobre ellos como moneda de cambio que nos da cierta seguridad a la hora de afirmar tú dijiste pero no has hecho.
         Probablemente los seres humanos que saltan las vallas o que van a países huyendo del suyo, no lo hacen como los que hicimos las maletas hace treinta días para aprovechar unas vacaciones, quizás merecidas, sino que con lo puesto, con lo que son y tienen, sin más que el miedo y la incertidumbre de lo que les puede ocurrir, esos seres humanos huyen de la muerte que tarde o temprano y no de manera natural, les va a tocar.
         No defiendo ciertas actitudes de ellos, actitudes violentas que son del todo deprobables, pero cuando en televisión, en ciertos programas vomitivos, pero que todos vemos, oímos que alguno/a dice yo por mi..... mato y teniendo todos los adelantos y sueldos habidos y por haber, ¡que no harán estos pobres hombres/mujeres que no tienen las posibilidades que tienen los televisivos o no televisivos!.. Eso me pone nervioso.
         El evangelio de Marcos (Mc 7) de este fin de semana, nos habla de lo que nos sale del corazón. Probablemente muchos podremos hacer un montón de cosas pero lo que nos sale con ganas, lo que nos sale desde la sinceridad coronaria, es lo que, a veces, no podemos arreglar. No porque siempre se hizo así; no porque la ley diga ciertas cosas, no se puede ir contra los derechos de los seres humanos y entre ellos el de la vida y garantizarla. Ojo: no solamente para los inmigrantes, sino para los que vivimos y estamos dentro.
         No ganemos votos a costa del ser humano. Ganemos votos en favor del ser humano, de la vida, de la integración, de la socilacización, nunca desde la imposición... y así estaremos dando sentido al evangelio.
         No nos olvidemos de visitar, el fin de semana que viene , a mamá María bajo la advocación del Pino.
         Feliz verano
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 24 de agosto de 2018


Escribe Paco Mira:



PERDÓN. SÍ,PERDÓN

            Ufff. ¡chiquito verano nos estamos llevando!. Estarán de acuerdo conmigo que nuestro vocabulario, nuestro diccionario es rico en pluralidad de palabras. Incluso una misma palabra puede significar varias cosas al mismo tiempo, de ahí la riqueza del vocabulario. Pero claro está, cuando usamos en exceso una palabra - o cualquier otra cosa - corremos el riesgo que esa palabra pierda el significado para el que ha surgido la palabra, o su uso no tenga la fuerza necesaria para poder utilizarla en su contexto y en su justa medida.
         Si van al diccionario, y buscan la palabra perdón van a encontrar cinco o seis acepciones que utilizan el mismo vocablo, pero con significación, en algunos casos, diferente. Pero para la palabra perdón déjenme que recurra a lo que una vez un amigo me dijo: " Paco, es la sensación de expresar lo que tú primero has experimentado". Claro. Rápidamente lo entendí: perdonar significa haber sentido la experiencia de que alguien te ha perdonado primero. No puedes dar aquello que no tienes. Y.... claro está: cuando una palabra la utilizamos en exceso sin pensar lo que realmente significa, puede perder todo su valor: amor, sinceridad, honestidad, comprensión, perdón...
         Estos días, la Iglesia por medio de su máxima autoridad el Papa Francisco, ante los avatares que la sociedad clerical estaba manifestando, ha corrido y desde la sinceridad, desde lo más profundo de su corazón que es el corazón de la Iglesia, dijo PERDÓN. El efecto "Francisco" no se hizo esperar y sus gestos y palabras llenaron rápidamente las páginas y los titulares de los medios de comunicación social.
         El Papa pedía perdón por los abusos de pederastia. La Iglesia no es una fábrica de pederastas. Por desgracia en el mundo hay muchos pederastas y no solamente en la Iglesia. Pero es verdad que la Iglesia requiere de una renovación y no solamente hay que cargar en las espaldas del Papa toda la responsabilidad. En la carta que escribía el 20 de agosto, nos invitaba como pueblo de Dios, a asumir nuestra responsabilidad. Estamos desafiados a asumir el dolor de nuestros hermanos. Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy se quiere que la solidaridad entendida en su sentido más hondo, profundo y desafiante, se convierta en una forma de hacer la historia presente y futura, nos decía el Papa.
         Cuando se pide perdón es sencillamente para aceptar que todos nos equivocamos y que desde el corazón podemos sentirnos humildes en la acogida de los demás y eso nos reconforta. A todos nos debe doler lo sucedido. Todos debemos ser implacables con quien no entiende que el amor no es igual a abuso, por el papel de importancia social que en algún tiempo se tuvo. Es por ello que no es cuestión de generalizar lo que no tiene que ser generalizado: no todos en la iglesia somos pederastas. Somos humanos y nos equivocamos y no justificamos hechos que no tienen que ser justificados, pero tampoco somos peores que otros.
         Probablemente en estos momentos lo mejor sería arrojar la toalla y decir que esto ya no sirve y que nos han estado engañando. Pero como dirá Pedro en el evangelio de este domingo (Marcos 6,60), "Señor, ¿a quién iríamos?. En situaciones como esta no tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y mas convincente. Si no seguimos a Jesús, nos quedaremos sin saber a quien seguir. No hay que precipitarse. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
         " Señor, tú tienes palabras de vida eterna". Esas palabras son las que me invitan a compartir con ustedes, igual que con el Papa, Perdón. Pero no por ello metamos la cabeza debajo del ala. No nos avergonzamos de pedir perdón, con la cabeza bien alta, Jesús es nuestro guía, como lo fue para Pedro.
         Feliz verano
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 3 de agosto de 2018


Escribe Paco Mira:
DIOS TAMBIÉN ESTÁ EN PLAYA DEL INGLÉS, EN LA HUELGA DEL TAXI O EN LAS PATERAS

            Lo que voy a decir probablemente no tenga excesiva importancia para muchos. Pero en el verano lo que me gusta hacer es todo aquello que durante el año no puedo hacer por trabajo, reuniones, etc... y la playa me relaja. ¡A quién no le relaja o no le da fatiga el ver una llama en una hoguera!. ¡A quién no le relaja escuchar las olas del mar!. Pues a mí me pasa algo parecido: el fuego - siempre que esté controlado -, el agua del mar.... me relaja. Me relaja el caminar por la orilla de la playa, da igual solo que acompañado, aunque prefiero lo último. Tomar un poquito el sol, bañarme... y... llega uno a casa como nuevo, aunque eso por los año no es muy fiable.
         Estos días, uno de los que he ido a caminar solo por playa del inglés, esos días en los que la marea parece que te dice que la arena es toda tuya y que las piedras las dejamos para otro momento, me encontré con un amigo y que después de saludarnos, le pregunté: "¿caminando solito?. No. Vamos dos. Dios viene conmigo". Y es verdad. Ahora que el evangelio de estos días nos habla de pan, quizás material, como el domingo pasado, y este domingo también nos habla de algo parecido. Nos habla de fundamento, en una sociedad en la que como decía un filósofo, es una sociedad líquida.
         Cuando este filósofo hablaba de este tema, lo hacía en contraposición a sociedades anteriores en las que parecían más sólidos: se hacían proyectos a medio y largo plazo, porque había unos pilares lo suficientemente sólidos para poder soñar de esa manera: trabajo fijo, relación sentimental estable, valores sociales que todo el mundo aceptaba y eran asumidos..... Hoy todo eso no solo se ha debilitado, sino que se ha convertido en algo líquido. No parece haber nada duradero: ni el trabajo, ni las relaciones sociales, ni valores.... todo camina a una gran velocidad y tenemos un fuerte sentimiento de inestabilidad, porque no podemos apoyarnos en nada que nos ofrezca solidez. Se nos escurre como el agua entre los dedos.
         A veces pienso si para muchos, nuestra idea de Dios es como el agua que se nos escurre. Por eso cuando mi amigo me dijo que no iba solo por la playa sino que Dios iba con él, está claro que Dios no coge vacaciones en verano. Es más. Me dio una lección, porque cuando yo iba caminando probablemente no iba pensando en Dios.
         El evangelio de este domingo nos va a invitar a saciarnos de lo que no nos dará más hambre. ¿Cómo pasar correctamente de lo líquido a lo sólido?, el evangelio es claro: trabajemos por el alimento que perdura no por el alimento que perece; por el alimento que nos dará la vida eterna. Aunque vivamos en una sociedad en la que solamente encontramos alimentos perecederos como la olla de carne de los israelitas en la primera lectura, creo que caminar - como mi amigo - con Jesús en el verano, no es mala idea. Y no es mala idea que Jesús esté de huelga con los taxistas, siempre y cuando estos tengan razón, además que siempre viaja en patera con los más débiles.
         Me resulta curioso cuando veo nuestras eucaristías, la cantidad de bancos vacíos. Siempre me pregunto dónde se encuentran todos esos agentes de pastoral que durante los cursos catequéticos nos damos golpes de pecho, nos apuntamos a dieciocho mil reuniones, solicitamos planes de formación, probablemente negamos ciertos sacramentos porque algún padre ha faltado más de la cuenta y tenemos que ser implacables con la norma impuesta por la parroquia.... pero los bancos siguen vacíos.

viernes, 15 de junio de 2018



Escribe Paco Mira
EL AQUARIUS ¿ ES BUENO PARA EL CORAZÓN?

            Probablemente todos hemos tenido algún malestar de estómago. Hoy hay infinidad de remedios. Cuando yo era pequeño, recuerdo que mi abuelo, que solía tener lo que conocemos como “ardores de estómago” se tomaba bicarbonato, pero a veces en cantidades industriales. Decía que le aliviaba y que le sentaba bien. Y es curioso que hoy en día, normalmente no se oye que la gente siga tomando bicarbonato.
         Uno de los productos estrella para los problemas estomacales es sin duda “Aquarius”; una bebida tonificante, quizás medio dulzona, pero que los entendidos en ese tipo de problemas de estómago dicen que “”les sienta la barriga”. Probablemente esto será como todo: a algunos les viene de maravilla y a otros no les sienta nada bien.
         Pero hoy me gustaría reflexionar sobre el Aquarius, no como bebida que  me reconforta en los problemas estomacales, sino como el espacio o el medio que me lleva a aliviar las cargas que a veces la suciedad del corazón no me deja ver. Quiero reflexionar sobre el Aquarios , ese barco que con 629 personas a bordo se le cierran las puertas en diferentes puertos, en los que cada marinero le gustaría tener un amor, pero que esas 629 personas, con un solo corazón amoroso le bastaría para reconocer en los demás el rostro, el corazón – en el mes del Sagrado Corazón de Jesús – de un tal Jesús de Nazaret.
         El recién estrenado gobierno de España, a través de nuestro presidente, ha dicho que aquí estamos para lo que haga falta. Ojalá que no sea para subir en el escalafón de las encuestas o para ganarse las medallas de los votos cuando corresponda. Gestos de este tipo nos honran y le honran, pero volvemos, de nuevo, a tener que mirar al mar. Decía la canción “mirando al mar soñé, que estaba junto a tí”. Nosotros, por regla general no estamos junto a ellos. Necesitamos una solución a la política migratoria ya. Hoy son ellos, mañana podemos ser nosotros.
         El evangelio de este fin de semana, nos lleva al grano de mostaza. Pequeñas semillas, pequeños gestos… dan como suma grandes resultados. No hace mucho veía una serie de televisión en la que el protagonista decía que “por ser católico está lleno de culpas”. Probablemente a lo largo de la historia nos hemos recreado más en el pecado y en la culpabilidad que llevan las acciones no muy buenas, que hemos llegado a afirmar: “por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”. ¡por favor: un poco de ternura, de amor, de corazón abierto!.
         Probablemente habrá voces que ya digan que ¿dónde está la Iglesia ante la llegada de los 629 emigrantes?. Me ha reconfortado que la diócesis de Valencia se ha movilizado ante la llegada; muchas organizaciones se han ofrecido, más de doscientos ayuntamientos han dicho que cuenten con ellos…. Sin duda es como el grano de mostaza que se va plantando y que se contagia para poder llegar a donde tiene que hacerlo. El/los cristianos tenemos que ser hombres de confianza, puesto que nuestra fe no tiene que ser de culpabilidad, sino de liberación, pero no una liberación basada en nuestras fuerzas, sino en ese Jesús que echa la semilla en tierra y espera que crezca.
         Amigos, probablemente pensemos de todo ante la llegada del Aquarios, pero este barco tiene que ser tonificante para nuestro corazón, tiene que ser no el que cierre puertas sino que abra sentimientos evangélicos como signo de que el Reino de Dios está presente entre nosotros.
        
      Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 25 de mayo de 2018

A PESAR DE TODO, SIGO CREYENDO


Escribe Paco Mira:

A PESAR DE TODO,
SIGO CREYENDO

         Saben que a veces los acontecimientos de la semana pueden marcar una reflexión y creo que esta semana  es propicio para ello. ¿Saben donde está la línea roja entre la libertad de expresión, el insulto y la ofensa? Pues yo creía saber donde estaba, pero me he dado cuenta que no.

         Esta semana el actor – entre otras cosas – Willy Toledo, decía – con perdón – (eso lo digo yo) que “c. en Dios, no es una blasfemia, sino libertad de expresión”. Les puedo confesar, que cada vez entiendo menos este maravilloso mundo en el que vivimos y del que tengo el honor, sin escogerlo, de poder compartirlo con un montón de gente. Siempre he entendido que la ley del Oeste americano, la ley del país donde no había leyes y que estas se solucionaban con una pistola al más rápido, pues esa ley, en teoría se ha acabado y que todos entendemos que mi libertad termina donde empieza la tuya y viceversa. Y por eso somos libres, pero de aquella manera.

         Probablemente si a Willy le dijera que yo me acordaba de su madre en un tono jocoso, burlesco y con palabras mal sonantes …. entiendo que él lo interpretaría de una manera que no es razonable y probablemente yo haría lo mismo. Seguro que él no lo interpretaría como libertad de expresión sino como un insulto de alguien que no conoce y menos a su madre.

         Pero creo que tampoco el marco, le ha ayudado. No puedo meterme en la boca del lobo, para denunciar que el lobo es peligroso. Creo que las iglesias no son el mejor lugar para la blasfemia disfrazando esta de libertad. Tampoco los amigos. Me resulta curioso que los que nunca entran en una Iglesia (eso sí que es respetable ) por el motivo que sea, en esta ocasión lo hagan para una reivindicación insultante. Bueno amigo, Willy: a pesar de toda tu libertad de expresión mal sonante, sigo creyendo.

         Pero también este fin de semana se acumulan las complicaciones. Hay que hablar de la Trinidad. Créanme que no es fácil. No es fácil dar con el ejemplo básico que nos ayude a entender un misterio que se me antoja complicado. Yo a mis alumnos lo que les digo que es como aquel hombre/mujer que es médico, hace deporte y además está federado en un equipo de ajedrez. ¿Son tres personas diferentes?. No. Son tres en una sola unidos por el amor.

         Eso entiendo que es la Trinidad: el amor que une los diferentes ministerios, posturas, realidades eclesiales. Si desde el amor somos capaces de realizar diferentes tareas, probablemente nuestra Iglesia, esa a la que Willy Toledo insulta, sería mejor de lo que es. No niego – nunca lo he hecho – que nuestra Iglesia pueda ser mejor de lo que es, pero es una realidad con la que tenemos que convivir y es lo que nos hace fuertes y capaces  de que cuando nos caemos nos volvemos a levantar.

         El amor es el motor que tiene que mover todo lo que hacemos los hombres y mujeres no solo en la Iglesia, sino en la sociedad en la que vivimos. Si somos capaces de vivir desde esa realidad, la Trinidad se convertirá en ese desatascador que sirve para desatascar esas  tuberías que a veces están obstruidas por el desaliento, por la envidia, por el egoísmo, por la falta de generosidad… por tantas y tantas realidades que en la vida nos hacen caminar de una manera determinada.

         Aún así, a pesar de todos los inconvenientes de la vida, vuelvo al principio: aún así, sigo creyendo.

         Hasta la próxima.

         Paco Mira


sábado, 19 de mayo de 2018

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y PENTECOSTÉS


Escribe Paco Mira:

LOS MEDIOS 
DE COMUNICACIÓN Y PENTECOSTÉS


         No hace mucho se celebraba la jornada de los medios de comunicación social. Se celebraba la jornada de los periodistas, de los que comunican, de los que dan noticias bien sea en la prensa, en la radio o en la televisión. Me planteaba que el mundo es una noticia constante, todos los días suceden cosas y probablemente cosas distintas. Todos los días, los medios de comunicación, nos permiten conectarnos, al mismo tiempo, en lugares muy dispersos. No es malo porque nos hace ser críticos con nosotros mismos y con quienes nos proporcionan las noticias.

         Cuando me hago esta reflexión, pienso que estamos en el fin de semana de Pentecostés, en el fin de semana del Espíritu, en el fin de semana en que nos invitan, nos obligan, nos exigen dar "noticias" a los periodistas, a los comunicadores cristianos, que somos todos, por medio del bautismo. Dar nosotros noticias, es dar la noticia buena, es dar a conocer el Evangelio. No es una noticia fácil de digerir, es una noticia que en más de una ocasión hace daño e hiere a más de uno, pero "la verdad nos hace libres" y muchos periodistas no se sienten libres o con libertad para poder dar a conocer las noticias.

         El Espíritu Santo es ese gran desconocido. El Espíritu Santo es el que no se asoma a la ventana, pero el que sí sopla en la ventana para que sintamos una bocanada de aire fresco que nos impulsa a no quedarnos bobos mirando para ninguna parte: "¿qué hacen mirando al cielo varones sin alegría?". ¡ Qué triste cuando un periodista no pone entusiasmo en la noticia que da!.¡Qué triste cuando un periodista no salta de alegría cuando da la primicia de que Jesús de Nazaret vive todavía entre nosotros. Que no nos ha dejado, que su Espíritu nos tiene que impulsar a que la brasa del amor encendido no se apague!. Pues oigan: ser periodista no es fácil.

         Probablemente estemos viviendo nuestro periodismo en un momento de calamidades, de guerras, de noticias - a veces - faltas de esperanza, de noticias a las que no le vemos mucho sentido... pues en medio de todo eso está el Espíritu que nos dice que otro tipo de noticias, de buenas noticias son posibles.

         Probablemente si tuviéramos que examinarnos de buen periodista de buenas noticias, habría que recurrir a los dones del Espíritu Santo, a las condiciones que tenemos que tener para dar esas noticias: Amor: quien no ama al Padre es imposible que anuncie el amor en los demás; Alegría: las dificultades son muchas. Que no decaiga la alegría en medio de ellas; Paz: paz a ustedes les dirá Jesús. No podemos dar lo que no tenemos; Paciencia, y más en el mundo en el que estamos; Longanimidad, es la fuerza de flaqueza, el coraje que tenemos que tener.; Benignidad, tenemos que saber dar cariño a los demás; Bondad, especialmente con los que más sufren; Mansedumbre, el freno a no dejarnos llevar por la ira; Fidelidad, nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús; Modestia, probablemente no salgamos en primera página, pero ahí estamos; Continencia, nos ayuda a saber controlarnos en situaciones nada fáciles; Castidad: dar buenas noticias, a veces, supone renunciar a muchas cosas.

         Ya ven que ese gran desconocido, poco a poco en nosotros, se va conociendo un poco mejor. Ojalá que estemos atentos a las actitudes del propio Espíritu. Que seamos periodistas que guiados por él demos Buenas Noticias.

         Hasta la próxima.

         Paco Mira