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viernes, 24 de agosto de 2018


Escribe Paco Mira:



PERDÓN. SÍ,PERDÓN

            Ufff. ¡chiquito verano nos estamos llevando!. Estarán de acuerdo conmigo que nuestro vocabulario, nuestro diccionario es rico en pluralidad de palabras. Incluso una misma palabra puede significar varias cosas al mismo tiempo, de ahí la riqueza del vocabulario. Pero claro está, cuando usamos en exceso una palabra - o cualquier otra cosa - corremos el riesgo que esa palabra pierda el significado para el que ha surgido la palabra, o su uso no tenga la fuerza necesaria para poder utilizarla en su contexto y en su justa medida.
         Si van al diccionario, y buscan la palabra perdón van a encontrar cinco o seis acepciones que utilizan el mismo vocablo, pero con significación, en algunos casos, diferente. Pero para la palabra perdón déjenme que recurra a lo que una vez un amigo me dijo: " Paco, es la sensación de expresar lo que tú primero has experimentado". Claro. Rápidamente lo entendí: perdonar significa haber sentido la experiencia de que alguien te ha perdonado primero. No puedes dar aquello que no tienes. Y.... claro está: cuando una palabra la utilizamos en exceso sin pensar lo que realmente significa, puede perder todo su valor: amor, sinceridad, honestidad, comprensión, perdón...
         Estos días, la Iglesia por medio de su máxima autoridad el Papa Francisco, ante los avatares que la sociedad clerical estaba manifestando, ha corrido y desde la sinceridad, desde lo más profundo de su corazón que es el corazón de la Iglesia, dijo PERDÓN. El efecto "Francisco" no se hizo esperar y sus gestos y palabras llenaron rápidamente las páginas y los titulares de los medios de comunicación social.
         El Papa pedía perdón por los abusos de pederastia. La Iglesia no es una fábrica de pederastas. Por desgracia en el mundo hay muchos pederastas y no solamente en la Iglesia. Pero es verdad que la Iglesia requiere de una renovación y no solamente hay que cargar en las espaldas del Papa toda la responsabilidad. En la carta que escribía el 20 de agosto, nos invitaba como pueblo de Dios, a asumir nuestra responsabilidad. Estamos desafiados a asumir el dolor de nuestros hermanos. Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy se quiere que la solidaridad entendida en su sentido más hondo, profundo y desafiante, se convierta en una forma de hacer la historia presente y futura, nos decía el Papa.
         Cuando se pide perdón es sencillamente para aceptar que todos nos equivocamos y que desde el corazón podemos sentirnos humildes en la acogida de los demás y eso nos reconforta. A todos nos debe doler lo sucedido. Todos debemos ser implacables con quien no entiende que el amor no es igual a abuso, por el papel de importancia social que en algún tiempo se tuvo. Es por ello que no es cuestión de generalizar lo que no tiene que ser generalizado: no todos en la iglesia somos pederastas. Somos humanos y nos equivocamos y no justificamos hechos que no tienen que ser justificados, pero tampoco somos peores que otros.
         Probablemente en estos momentos lo mejor sería arrojar la toalla y decir que esto ya no sirve y que nos han estado engañando. Pero como dirá Pedro en el evangelio de este domingo (Marcos 6,60), "Señor, ¿a quién iríamos?. En situaciones como esta no tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y mas convincente. Si no seguimos a Jesús, nos quedaremos sin saber a quien seguir. No hay que precipitarse. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
         " Señor, tú tienes palabras de vida eterna". Esas palabras son las que me invitan a compartir con ustedes, igual que con el Papa, Perdón. Pero no por ello metamos la cabeza debajo del ala. No nos avergonzamos de pedir perdón, con la cabeza bien alta, Jesús es nuestro guía, como lo fue para Pedro.
         Feliz verano
         Hasta la próxima
         Paco Mira

viernes, 18 de mayo de 2018

REUNIONES DE PADRES Y MADRES


DIARIO DE UN CURA

REUNIONES DE 
PADRES y MADRES

 Anoche  me reuní con un grupo de padres y madres que tienen niños en la catequesis. Hasta el curso pasado, eran otras las personas encargadas de la reunión. Cuando este año me hice cargo yo, la verdad que no me hacía mucha ilusión. Esperaba encontrarme con padres y madres con cara de malos amigos por tener que venir cada mes  a este encuentro. Pero resulta que no. Aunque para muchos  no es nada agradable terminar la jornada de trabajo, cansados,  y venirse a la iglesia a escuchar un posible tostón, resulta que me  han sorprendido. Me he encontrado con padres y madres simpáticos, que escuchan, que les cuesta hablar en público pero que por lo bajo te dicen lo que piensan y sienten y te cuentan las dificultades con los hijos y también  preguntan y aclaran cuestiones.

Me ha resultado una muy buena experiencia. Lo he pasado bien en las reuniones. Me he sentido a gusto y nunca he visto un mal gesto y mucho menos una respuesta  descortés. Incluso  lo he pasado divertido y eso que se tratan temas serios. Y que estoy hablando de más  de 300 padres o madres de niños niños. Unas 300 familias que participan en las diferentes catequesis y reuniones. 

Valoro  la actitud de los padres y madres que, por el bien espiritual  de sus hijos  están  haciendo ese largo proceso aunque  para muchos termine el día de la primera comunión. Pero no seré yo el que tire la toalla.

También  quiero valorar a los niños porque, gracias a ellos, algunos padres y madres están despertando a la fe.  Se pensaba que los padres serían los acompañantes espirituales de sus hijos y resulta que,  en algunos casos, los acompañantes espirituales están siendo los niños. Muchas veces  se hace un balance negativo de la catequesis, de la primera comunión y de las reuniones. Hoy, que sigo siendo optimista, quiero hacer un acto de fe en los niños y en los padres. Creo en ellos y espero mucho de ellos. Es verdad que surgen dificultades y cuesta mucho la continuidad y que a veces los resultados no son los que uno desea. Pero los animadores tenemos que ser animadores siempre.  Estoy de acuerdo con Luis Fonsi cuando canta:

Yo, yo no me doy por vencido
Yo quiero un mundo contigo
Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro
Una señal del destino
No me canso, no me rindo, no me doy por vencido

P.D
He tenido una nueva oportunidad de conocer, escuchar y aprender de las madres y los padres que quisieron prepararse a la primera comunión participando en el sacramento del Perdón. En el diálogo personal  con cada uno me he sentido realmente feliz y emocionado. Nada más llegar a la casa le di gracias al Dios y lo hice  cantando y con fuerza. ¡Siempre está uno aprendiendo!


sábado, 16 de septiembre de 2017

PERDÓN

Escribe Paco Mira:

PERDÓN:  ¿ESO QUÉ ES?.
¿ESTÁ EN EL DICCIONARIO?

        Hay cosas en la vida que no sé si tocarlas, ¿o sí?. ¿Hablaré del diccionario, o no?. Pues estoy en la duda, porque si uno utiliza mucho el diccionario y utiliza palabras que normalmente no usa, lo pueden achacar de friki, pero si no utiliza palabras variadas, pues probablemente lo tachen de inculto. Pero les voy a decir que me gusta la variedad en el lenguaje e incluso con palabras que normalmente no se oye y que invitan a recurrir al diccionario para solucionarlas.

        El otro día en clase, les decía a mis interlocutores que muchos de ellos parecían indolentes. ¿indo qué? preguntaron la mayoría. Me di cuenta que mi interés por utilizar un vocabulario amplio no era consensuado por la mayoría de mis oyentes, con lo cual tuve que recurrir a lo común, a lo habitual, a lo de todos los días. Cuando acabó la hora, me preguntaba si había avanzado en algo y... tenía mis dudas.

        Esta semana, el evangelio (Mateo 18,21) no sé si nos habla de palabras extrañas o de matemáticas. Probablemente hable de las dos cosas. Probablemente muchos no lo entiendan. Probablemente muchos no querrán seguir leyéndolo. Probablemente alguno lo leerá más de dos veces.

        Un personaje como Pedro, tosco, rudo, pero probablemente con un corazón inigualable hace esta multiplicación: ¿setenta veces siete?, es decir, cuatrocientas noventa. Pedro quedaría tranquilo cumpliendo con las matemáticas, su conciencia ya no pensaría más, la ley es lo que tiene que ser y yo, como buen judío, la cumplo. Cuando llegue la cuatrocientas noventa y una, eso ya no es para mí. Pero claro, cuando acaba las matemáticas, le toca la clase de lengua: palabra, perdón.

        Seguro que Pedro también aprendió de memoria lo que significa la palabra. En más de una ocasión sacó la espada, en otra ocasión jamás te negaré... pero la teoría quedó muy lejos: mete la espada en la vaina o antes de que cante el gallo me negarás tres veces.

        Claro, eso fue hace dos mil años, pero ¿hoy?. Si este evangelio coincidiera sobre el veinte de agosto, fresquitos los atentados de Barcelona, pues probablemente no sé si tendríamos que volver a las matemáticas ¿setenta veces siete?. ¡Qué difícil, en el mundo en el que nos movemos, entender que sin perdón no tenemos hoja de ruta!. Estos días se nos recordaba que había que cargar con la cruz de cada día y en una semana que recordábamos la exaltación de la cruz, déjenme recordar con  Gabriela Mistral: "¿Cómo explicarte a tí mi soledad, cuando en la cruz alzado y solo estás?.¿ Cómo explicarte que no tengo amor, cuando tienes rasgado el corazón?"

        Nos podemos imaginar por un momento un mundo de perdón, de reconocimiento de errores, de saber que todos fallamos en un momento determinado, de no creernos que somos mejores que nadie, que a la hora de redactar documentos pensemos que a los que va dirigido es igual que nosotros, ¡cuántos conflictos se solucionarían!.

        Es curioso que cuantos hay que manifiestan, perdono, pero no olvido, ¿de qué sirve perdonar si durante toda la vida vas a estar acordándote de lo que dices que has perdonado?.¡Cómo mejorarían las relaciones en nuestra casa la Iglesia, si no echáramos tanto en cara tiempos pretéritos (pasados) en los que nos hemos equivocado e incluso nos hemos matado por ello!

        Busquemos en el diccionario de nuestro corazón, la fórmula matemática para perdonar siempre aunque no nos perdonen. seguro que tendremos el termómetro de la vida (nuestra conciencia) mucho más tranquila, sosegada y serena. No nos olvidemos que al atardecer de la vida, nos van a examinar de la capacidad de perdonar. Bajo este prisma, muchos de los acontecimientos de la vida, se verán de otra manera.

        No quiero despedirme, sin recordar al ISTIC, cuyo día se celebra este fin de semana. Con más formación, el perdón - a veces - también puede ser más eficaz.

            Hasta la próxima     
           
            Paco Mira



viernes, 21 de febrero de 2014

ESCRIBE PACO MIRA ¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. CON PERDÓN

ESCRIBE PACO MIRA


¿ ES CUESTIÓN DE PELOTAS?. 

CON PERDÓN

            No me gustaría ser soez, ni maleducado. Ni lo pretendo ni es mi estilo. Sin embargo estos días atrás, en nuestro democrático congreso de los Diputados, se estuvo debatiendo si a los inmigrantes que quisieron entrar en España por la playa del Tarajal, en Ceuta, se les disuadió de que lo hicieran con pelotas, pero estas de goma. Ese Congreso, del que en teoría todos nos sentimos orgullosos, menos cuando nuestros diputados a los que todos pagamos se nos quedan dormidos o no van; ese Congreso que todavía tiene la huella después de 33 años de aquellos disparos (¡qué triste casualidad y coincidencia!) que a todos nos han irritado, incluso alguno se agachó por si acaso. Es curioso: primero fue que no (que no hubo disparos) y luego fue que sí (que hubo disparos). ¿nos engañan?.. Hubo más de 12 muertos.
            Tengo un amigo, que desde la humildad franciscana; desde el Paz y Bien, viene luchando contra la intolerancia de quien se cree tener la verdad y la única verdad que parece que se ve, es la de los más de 12 muertos. El es el arzobispo de Tánger y hace unos días me mandaba estas letras denunciando lo inaceptable y me gustaría compartir con ustedes:
“ Lo inaceptable:
Es inaceptable que la vida de un ser humano tenga menos valor que una supuesta seguridad o impermeabilidad de las fronteras de un estado.
Es inaceptable que una decisión política vaya llenando de sepulturas un camino que los pobres recorren con la fuerza de una esperanza.
Es inaceptable que mercancías y capitales gocen de más derechos que los pobres para entrar en un país.
Es inaceptable que las políticas migratorias de los llamados países desarrollados, ignoren a los empobrecidos de la tierra, vulneren sus derechos fundamentales, y se conviertan en el caldo de cultivo necesario para que se multiplique en los caminos de los emigrantes el poder de las mafias que los explotan.
Es inaceptable que se reclamen fronteras impermeables para los pacíficos de la tierra, y se toleren permeables para el dinero de la corrupción, para el turismo sexual, para la trata de personas, para el comercio de armas.
Es inaceptable que una política inhumana de fronteras obligue a las fuerzas del orden a cargar la vida entera con la memoria de muertes que nunca quisieron causar.
Es inaceptable que el mundo político no tenga una palabra creíble que dar y una mano firme que ofrecer a los excluidos de una vida digna.
Es inaceptable que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables, primero de su miseria, y luego de su muerte. Ellos no son agresores: han sido agredidos desde que sus corazones empezaron a latir al sur del Sahara, hasta que se paran para siempre, antes en nuestra indiferencia que en nuestras fronteras.
Es inaceptable que el negrero de ayer perviva en los gobiernos que hoy vuelven a encadenar la libertad de los africanos, supeditándola a los mismos intereses y al mismo poder opresor.”
Estoy totalmente de acuerdo, no solo con monseñor Agrelo en sus palabras. Estoy, también, de acuerdo con la ONU cuando le reclama a la Iglesia el nombre de los pederastas. Ojalá se los de. Pero igual de contundente que se muestra con nuestra madre santa y pecadora, tiene que mostrarse con aquellos que permiten que se den situaciones como las del Sahara, o las de Siria o las de la frontera con Ceuta o con Melilla. O ¿acaso es menos grave la guerra, las situaciones de desamparo, el tener que abandonar tu tierra, tus raíces, las violaciones, las torturas.. que la pederastia?. Quiero, hoy, unirme al libro del Levítico y decirle a la ONU: “reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado” y procuraré hacerle caso a Jesús que hoy a través de Mateo dice: recen por los que les persiguen y así seremos hijos de nuestro Padre del Cielo”.
Amigos, Jefes. No miren para otro lado. No discutan cuando la vida que nos han regalado está en juego. Solucionen el problema y miren que tipo de pelotas hay que utilizar (con perdón); y discusiones como las del Congreso de Diputados no tendrán sentido
            Este año de 2014, antes de poner nuestra ofrenda sobre el altar, todos habremos de pasar por la frontera de Ceuta por si pueden perdonarnos los muertos.
Hasta la próxima

            Paco Mira