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lunes, 10 de julio de 2017

QUIERO VERANEAR CONTIGO, SEÑOR

QUIERO VERANEAR CONTIGO, SEÑOR
Jesús, que nos muestras al Dios del descanso y 
Del verano y del día séptimo…
Escucha mi plegaria, atiende mi oración.
Quiero veranear contigo, Señor,
En Betania, en la casa de tus amigos Marta, María y Lázaro.
Que este verano abra mi corazón  a tus hijos, mis hermanos,
Y convierta  mis vacaciones  en lugar de acogida y de amistad.

Quiero veranear contigo, Señor, en el lago de Galilea,
Junto a Pedro y Andrés, Juan y Santiago.
Que este verano me moje echando las redes a mis hermanos
Haciendo amigos para Ti.  
Que pueda llenar la cesta de amigos para tu Reino.

Quiero veranear contigo, Señor, en la región de Samaría, junto a los que son mal vistos.
Que este verano cambie la “tarjeta Visa” por el botiquín de primeros auxilios
Para socorrer a los más pobres  como el buen “veraneante” (samaritano)

Jesús, Tú que nos muestras  al Dios del descanso  y de las vacaciones
Del verano y del día séptimo…
Este año quiero veranear contigo. ¡Nos vamos juntos de vacaciones!

(Pastoral Juvenil Salesianos)

viernes, 9 de junio de 2017

TRES EN UNO

Escribe Paco Mira:

¡TRES EN UNO. UFF
¡Un poco complicado!

            Nada más mencionar lo de tres en uno, todo el mundo ya sabe a lo que nos atenemos. Un problema atascado, un poco de tres en uno y se soluciona el mismo. ¡De cuantos problemas nos ha sacado el desatascador! Pero es verdad que no es duradero, y de vez en cuando hay que volver a aplicarlo. Pero esa es la historia.

         Recuerdo que un niño una vez me preguntó, “Paco, ¿qué es eso de la Trinidad”. Sobre la marcha se me ocurrió decirle que era un Misterio. No mentía, pero probablemente no solucionara la duda del niño, y recurrí a lo más fácil: ¿Tienes un papá, verdad? Sí; ¿a qué se dedica?, trabaja en un banco; ¿tiene alguna afición? Sí, hace natación. Le dije yo, ah, ¿tienes tres papás? No, Paco, uno solo, con un tono de extrañeza por mi ignorancia. Le dije eso es como la Trinidad: tres en uno, pero no distintos, el mismo.

         Eso es lo que celebramos este domingo. Por ello me gustaría compartir el modo de proceder de Dios en el mundo de hoy. Nuestro Dios, no es un Dios lejano que se queda impasible ante el dolor y el sufrimiento de cientos de miles de sus hijos. Probablemente muchos se preguntarán ¿dónde estaba Dios cuando la muerte tocó en la puerta de Londres o de Paris? Pues seguro que no estaba con quien habla por medio del silbido de las balas o de las bombas.

         Probablemente nosotros estamos viviendo la globalización de la indiferencia, la anestesia que produce la civilización del espectáculo y la impotencia que sentimos ante los mercaderes de la muerte, que incluso nos quitan hasta las ganas de implicarnos en causas justas. Me gustaría que fuésemos capaces de mirar con la mirada de Dios, capaces de mirar a nuestro alrededor para ser capaces de implicarnos.

         El resultado de esa mirada es la llamada a la redención del género humano. Dios nos ama tanto que abandonando su condición divina, hace que su Hijo, asuma la condición humana y se haga solidario con nuestra historia: aquel Dios lejano del Antiguo Testamento, inaccesible, se hace carne, camino, verdad y vida, ya que Dios no envía su hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo.


         Cuando la gente pregunta, ante la barbarie, donde está Dios, habrá que responder que estaba sufriendo con las víctimas, llorando con las viudas y con los huérfanos, naufragando en las pateras con los inmigrantes, haciendo jirones en la piel cuando saltan las vallas que separan los pueblos hermanos, pasando hambre y frio con los  habitantes de la calle, cargando piedras para construir puentes de reconciliación.

         Nosotros podemos echarle una mano a Dios. Nuestras voces pueden ser un susurro en medio del atronador ruido de las balas y de los cuchillos. Por ello muchos susurros puede convertirse en una auténtica coral que acalle fusiles y levante la voz para  cantar a la vida, a la justicia, a la paz, a la reconciliación y al amor.

         Es la hora de levantar nuestra voz y juntar nuestras manos para ayudar a Dios a hacer la redención del género humano. Es la hora de la unidad, siguiendo el ejemplo de la comunidad trinitaria, aportemos lo mejor de cada uno de nosotros a la tarea de reconstruir el mundo. No fijemos nuestra mirada en lo que nos separa, sino en lo que nos une.

         Echar una mano a Dios implica ser capaces de dejar nuestro lugar de confort para lanzarnos a la búsqueda creativa de alternativas de convivencia que hagan posible otra forma de vivir en el mundo.

         Probablemente el niño que me preguntó no entienda mucho lo que acabo de escribir, pero seguro que sus padres sí. Por ello eduquemos desde la infancia al susurro de la unidad en la diversidad. La Trinidad es la que nos tiene que servir de unidad en la consecución de los logros que nos proponemos. Por ello nos debemos invitar a por lo menos intentarlo.

      Hasta la próxima.
          
          Paco Mira



viernes, 30 de diciembre de 2016

A QUIEN DIOS NO LE DA HIJOS...

DIARIO DE UN CURA
A QUIEN DIOS NO
LE DA HIJOS…

Hace unos días  recibí el correo de Teresa, una lectora de La Provincia. Además de algunas llamadas de atención y algunos piropos (todo se recibe muy bien), ponía una pregunta: Ya que usted publica su diario,  me gustaría saber cómo celebra un cura las Navidades.   Podría contestar a mi lectora que, probablemente, no hay demasiada diferencia entre ella y yo si los dos tenemos fe. Habrá algunos matices pero en general, seguro que hay muchas coincidencias. Bastaría hacer un cóctel donde se mezcle  familia, fe y solidaridad. Es una mezcla formidable que produce una gran dosis de  paz y de alegría.  

Pero voy a ser más explícito. En los días previos a la Navidad, muchos curas participamos en actividades como éstas: un encuentro de oración personal, visita a los enfermos de la parroquia, o acompañar en la acogida que Cáritas hace a las familias necesitadas.  Y en mi caso, además, celebrar la eucaristía en el centro de mayores que hay en el pueblo. Por cierto que  en esta ocasión participaron también  los jóvenes que están en catequesis de confirmación y contaron a todos cómo les gustaría vivir esta  Navidad. Fue un buen regalo para los acogidos en el centro sentarse junto a los muchachos  y escuchar sus mensajes espontáneos y alegres.

Y ya en la Nochebuena, nos toca a los curas celebrar el nacimiento de Jesús intentando que la misa no fuera un simple rito, sino transmitir de la mejor forma posible el mensaje siempre nuevo del evangelio. A veces no resulta fácil, sobre todo cuando debemos estar en más de una parroquia y, por tanto,  celebrar dos o tres veces seguidas el nacimiento de Jesús. Una tentación, es caer en la rutina. Por supuesto que intentamos evitarla.

La misa de Nochebuena procuramos que sea viva y muy participada. No es fácil acertar con la hora adecuada para que todos podamos compaginar la misa y la cena. En mi parroquia hemos procurado  que los niños y los jóvenes tuvieran su espacio en la eucaristía escenificando el pasaje del evangelio de Navidad.  Acabada la misa,  con el besapiés o la caricia a la imagen del Niño  Jesús terminamos con el compromiso de transmitir esa “caricia” a quienes necesitan un gesto de amabilidad, de cariño o  de escucha. Como ves, una primera parte muy semejante a la de cualquier otro cristiano que no se conforma con sólo estar en misa.

Y después,  como la mayoría de las  personas,  vivimos el encuentro familiar. El mío fue con algunos hermanos, sobrinos y cuñadas. Dicen algunos que a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos. No creo que sea así. La familia de los curas suelen ser los sobrinos y los padres de los sobrinos. Y también la parroquia. Normalmente  nos sentimos acogidos, comprendidos y apoyados por las buenas familias que acuden a la iglesia. Y cuando un cura no tiene aquí familia como son los de otra Isla o de la península o de lugares más lejanos, siempre encuentran entre los feligreses quienes le inviten a cenar y pasar un rato en cálido ambiente familiar. 

Cuando me tocó estar lejos de mi familia siendo  párroco  en Tías (Lanzarote) o Antigua y Betancuria (Fuerteventura), nunca me faltó una familia, y más de una,  con quien compartir estas fiestas del Nacimiento de Jesús y el fin de año.
Como ves, Teresa, la Navidad de los curas no tiene mucho de extraordinario. Ojalá aprendamos también los sacerdotes  a que nuestras casas parroquiales estén disponibles para algún hermano que pueda sentirse  solo en estas fechas. Por cierto que ayer, Día de la Sagrada Familia de Nazaret,  celebré con algunos de mis actuales y antiguos feligreses, los cuarenta y cinco años de sacerdocio. Fue una ocasión para fortalecer los lazos familiares con todos ellos. Por eso me gusta corregir el refrán y decir más bien que,  A quien Dios no le da hijos, Él mismo le  multiplica las familias.

P.D. Que el nuevo año 2017 traiga mucha paz, más trabajo,  más solidaridad y familias acogedoras para todos.
________________________________
susovega@hotmail.com




viernes, 20 de mayo de 2016

EL DESATASCADOR

Escribe Paco Mira:

¿CÓMO UN DESATASCADOR SE

 NOS PUEDE ATASCAR? 

         Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Uff y no me pregunten como puede ser eso, porque yo a lo mejor no lo tengo claro. Si voy a la ferretería y le digo al vendedor que lo que he comprado con una finalidad se me ha vuelto en contra mía, lo más probable es que el hombre interprete que no sé utilizarlo, que no he leído las instrucciones, que no he atendido a las explicaciones que me daban cuando el propio vendedor me las ha dado, etc.... Claro son muchos los interrogantes, pero no se si son válidas todas las respuestas.

         Sin embargo sí entiendo que hay ciertas realidades en la vida, que son como el misterio que hoy nos ocupa, y que sin embargo no me ofrecen dificultad. Es más, las entiendo tan rápido que incluso soy capaz de explicarlas. Si yo les pregunto que quién es José, pues lo más probable es que no lo sepan. Si les digo que es mi padre, pues muchos no lo conocen, ni interés en hacerlo. Si al mismo tiempo les digo que es vendedor de coches, pues algunos dirán que maravilloso. Y si para rematar la faena les digo que es carpintero por hobby, pues fabuloso. Es decir que mi padre es al mismo tiempo tres cosas en una misma persona. Si me dicen, Paco ¿lo entiendes?, no podré decir que no, que eso lo entiende cualquiera.

         Pero claro si les digo que El Padre, el Hijo y el Espíritu son tres personas pero una sola naturaleza, pues me dirían, hablemos de otra cosa porque eso no me interesa y además es que no lo entiendo. Y es curioso, como el Amor se puede manifestar en una sola naturaleza como desatascador de tantos atascos que en nuestra vida se nos ofrecen. Parte de culpa, se lo confieso la ha tenido la propia Iglesia: a lo largo de la historia se ha encargado de hacer infinidad de tratados que nadie, nada más que ellos, eran capaces de entender, e incluso dudo que muchos de ellos lo entendieran.

         Si les digo que el Amor - éste con mayúsculas - tiene que ser una unión en comunión, es imposible que el Padre, el Hijo y el Espíritu no estén en la misma tesitura y es imposible que no seamos capaces de reconocer la Unidad. El Padre no puede quedarse al margen del Hijo, porque este es la encarnación del propio Dios en la tierra y ambos no pueden estar al margen de lo que nosotros, por medio del Espíritu tenemos que hacer en la misión que se nos ha encomendado. No es fácil, pero sí es necesario llevarla a la práctica.

         La vida nos da muchas vueltas. Es más la vida nos va a dar infinidad de bandazos; vamos a lidiar con infinidad de tribulaciones y sin embargo la esperanza de que las cosas pueden ser mejores siempre estará en la meta de todo, entre otras cosas porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.

         La vida no deja de ser un misterio. Un maravilloso misterio al que nosotros nos toca poco a poco ir descubriendo. Ese descubrimiento lo hacemos cada día que pasa y en las pequeñas cosas que se nos ofrecen en nuestra vida. ¡Que hermoso es descubrir ese misterio en las oportunidades diarias!. Quizás habrá que preguntarse, ¿qué cosas son para mí un misterio y sin embargo las utilizo porque creo que son útiles aunque muchas veces no sepan como funcionan?.

         ¡Qué hermoso es tener un desatascador que en los momentos de duda me saca de ella y me ayuda en la vida!. La Trinidad es de esos misterios que no entiendo mucho, pero que no puedo vivir sin ellos.

         Ojala que el desatascador sirviese para sacar brillo, pero no a las medallas de quienes dan palos a los que buscan los que esos que dan palos tienen y es la libertad, no a los que por llevar un uniforme abusan de una autoridad que todos les hemos dado. Ojala que la Trinidad sirva para sacar brillo, pero a los corazones de todos, con o sin uniforme.

         Para terminar, dos cosas: Una que santa Rita, lo que se da no se quita y mi recuerdo cariñoso para Miguel de la Quadra Salcedo
     
      Hasta la próxima.
         
          Paco Mira


jueves, 7 de abril de 2016

Hijos de un mismo Dios

El rinconcito
 "Hijos de un mismo Dios"

Durante la tarde del pasado viernes, se trató detenidamente la temática que lleva el lema del Encuentro Diocesano de Jóvenes; “Conecta, conmuévete… y cambiará el mundo”.

En primer lugar, empezamos la catequesis de una manera distinta y divertida pero un poco comprometida ya que teníamos que ser muy sinceros, a través de un juego.

El juego consistía en acercarse a una línea blanca colocada en el suelo, según las respuestas a las preguntas que Paco nos hacía. Si era afirmativa, tenías que aproximarte a la línea, y si era negativa, te quedabas en el mismo lugar o a la mitad. Así que nos dividimos en dos grupos y Paco nos puso a prueba; ¿Los que están a tu alrededor son hermanos tuyos?, ¿somos hijos de Dios?, ¿has discutido o peleado con alguien esta semana?, ¿siguen enfadados?, ¿has solucionado el problema a día de hoy?, etc.

En segundo lugar, al terminar el juego, se planteó una situación actual relacionada con la conexión a través de los medios de comunicación y, reflexionamos sobre unas preguntas vinculadas a ello: ¿Estamos conectados?, ¿a qué o a quién estamos conectados?, ¿qué es lo que nos mantiene conectados?, ¿qué tienes que hacer para conectarte con Jesús?

Javier Álvarez García
En tercer lugar, escuchamos y analizamos la canción “Hijos de un mismo Dios” de Macaco, tratando de averiguar qué nos quiere transmitir. He aquí el estribillo:

Si somos hijos, hijos de un mismo Dios
¿Por qué siempre caen los mismos, por qué? 
Oye, dímelo.
Si somos hijos, hijos de un mismo Dios
¿Por qué los ojos se nublan?
¿Por qué los ojos se acostumbran a todo este dolor? …

Escuchamos a varios de los chicos y llegamos a la conclusión de que si todos somos iguales, ¿por qué algunos nos sentimos inferiores?

Por último, elaboramos la entrevista que le haríamos al Obispo, D. Francisco, con la ayuda de todos, en el Encuentro Diocesano de Jóvenes y determinamos que nos veríamos el  domingo 3 de abril a las 7:30 de la mañana en la Iglesia para ir a dicho encuentro.

Hasta el viernes 8 de abril a las 7 de la tarde.




Está muy interesante el juego. Y la canción muy apropiada. Enhorabuena a Javier


domingo, 20 de marzo de 2016

El rinconcito...La Palabra de Dios

EL RINCONCITO
La Palabra de Dios

Este pasado viernes por la tarde, comenzamos con algo curioso escrito en la pizarra, "Palabra". Nuestro catequista, en este caso Paco, nos preguntó con qué podríamos relacionarla. Rubén, muy seguro, contestó "danza" y Lorena extrañada preguntó por qué lo relacionaba a la danza. Paco decidió entonces continuar y dejar eso a un lado, para leer lo escrito por Paula en el blog de la parroquia la semana pasada. Una vez terminamos lo anterior, continuamos con la palabra escrita; fue entonces cuando Paco finalizó con la explicación, la cual era la danza de la palabra.

No hay que olvidar la narración del tío Juan. Todos nos quedamos atónitos al escuchar el nombre del relato, pero pronto lo entendimos todo. Era el caso de un joven como nosotros, que tenía como hábito, ir desde pequeño a acompañar a su mamá a la casa de Dios, todos los domingos. Cierto día el pequeño ya era todo un adolescente y cuando su madre le invitó a ir a misa, él se negó. Su mamá no comprendía nada y dijo que esa negación era obra de su hermano, el tío Juan. Tras reñirles, citó a su hijo y al tío Juan para hablar después de venir de la misa.

Mientras, el tío Juan y su sobrino tuvieron una charla sobre lo sucedido. Finalmente descubrió que su sobrino veía a Dios como un "policía": alguien que si no haces bien las cosas te manda al infierno. El tío Juan  le explicó a su sobrino que Dios está para ayudarnos y cuidarnos. Su sobrino entendió lo que Dios nos aporta y decidió no volver a perder la fe.

Por otra parte, al escuchar lo narrado, muchos de los jóvenes se sintieron identificados con ello, porque la acción del cuento ya se encontraba en las vivencias de cada uno. Continuamos con una canción, que seguro que conocerás:

ESCUCHA TÚ, LA PALABRA DE DIOS,
NO SÓLO CON TUS OÍDOS,
TAMBIÉN CON TU CORAZÓN.
ESCUCHA TÚ, LA PALABRA DE DIOS
Y ESTATE SIEMPRE ATENTO A SU VOZ.

Después de la canción, contemplamos la danza de la palabra para hacernos una idea de lo que interpretaremos el sábado de pascua.

Para finalizar, citamos los próximos días de encuentro para que los anotes en tu agenda.

Este lunes 21 de marzo a las 7,30 nos llevamos la merienda y luego  ensayaremos la danza de la palabra y las lecturas de la misa del sábado.

El día 26 de marzo, les invito a que vengan a participar en la misa más bonita del año. Se  sorprenderán.

El día 3 de abril, convivencia para todos los jóvenes en La Aldea de San Nicolás. Salimos muy temprano.

Hasta el lunes a las 19:30, para ensayar. Buen fin de semana a todos.

Aída Almeida González

miércoles, 25 de noviembre de 2015

UN ACERCAMIENTO AL SEÑOR A TRAVÉS DE LA MAGIA


UN ACERCAMIENTO AL SEÑOR 
A TRAVÉS DE LA MAGIA 

En este video me soprenden varias cosas. Pero la que más es que, al final de los trucos, todos aceptan hacer la oración que les propone el ilusionista. Un video simpático que ayuda a pensar... 

viernes, 21 de agosto de 2015

EL FÚTBOL: ¿DIOS NACIONAL O EXTRANJERO?

Escribe Paco Mira:

EL FÚTBOL: ¿DIOS NACIONAL O

 EXTRANJERO?

         Pues la verdad es que no lo sé, y eso que este fin de semana empieza la vorágine más escandalosa de la vida del ser humano. No hace mucho alguien me comentaba que las grandes colas que había hoy en día en la vida eran contradictorias: el paro y las taquillas de los estadios. Es verdad. En un país como el nuestro, con cerca del 20% de paro en la población, ¿cómo es posible que la cola de las taquillas de un estadio sean de las más grandes?, ¿hay dinero o no lo hay?. Pues ahí el gran dilema.
         Hace unos diez días, la noticia nacional, deportivamente hablando, era si un jugador del Real Madrid, renovaba o no su contrato. La diferencia, al parecer, era de dos millones de euros y eso quedó solucionado. Me parece increíble, siento vergüenza ajena, no soy capaz de asimilar lo que leo... que un país como el nuestro, con las carencias que tenemos, con las debilidades que demostramos en muchas cosas, con lo que podríamos disfrutar en calidad de vida y no hacemos.... que discutamos si un jugador se queda o no en un equipo por la diferencia de dos millones de euros, la verdad es que me borro de la cola.
         Y me borro de la cola, porque siendo verdad que cada empresa puede hacer con su dinero lo que le de la gana, no deja de ser inmoral que mientras los comedores sociales se llenan de gente que a gritos piden para ellos y para sus hijos; que mientras hay gente que todavía duerme en la calle porque no tiene un lugar donde refugiarse... nosotros seguimos haciendo cola para retirar un abono para un club, o abonándonos a canales que nos atiborren al dios que ya no sé si es nacional o extranjero.
         Me resulta curioso que hace un montón de años, Josué (Josué 24,1)  reúne a las tribus y les pregunta si ante las dificultades prefieren adorar a algún dios extranjero. Ellos responden que por el momento no hay otro dios que el Dios de sus padres, que el Dios de Israel. Hoy la oferta que la sociedad nos hace, incluyendo rebaja de precios, ofertas de no se cuantos megas, bajada de los abonos si llevas a un amigo.... es casi como la pregunta que hace Josué, ¿a qué Dios quieren adorar?. Para algunos la respuesta puede ser un poco o bastante complicada.
         Sin embargo Pedro (Jn 6, 60) lo tuvo muy claro, "¡Señor, ¿a quién vamos a acudir si tú tienes palabras de vida eterna?. Si hoy nos preguntan a nosotros a quien acudimos y si tenemos las ideas claras, me da la impresión que no es muy de fiar la respuesta que podríamos dar. Lo más probable es que los fines de semana volveremos con la vorágine con la que acabamos la temporada pasada: gritos de ilusión y de enfado, rabietas por la pérdida de algún punto, cabreos porque el árbitro de turno dejó de pitar un penalti que a todas luces era muy claro.... Señor, ¿a quién acudiremos?.
         Amigos, creo que tendremos que volver a plantearnos donde tenemos que tener lo más importante de la vida. El fútbol no deja de ser un deporte de negocios o negocio deportivo. El fútbol, por desgracia, se ha convertido en una compra-venta de personas por el interés de la mayoría. Quizás no quejemos de lo que hacen otros en otros países. Quizás por tener un nivel cultural bajo o por ser de otro color, o raza criticamos sus "políticas poco democráticas", pero nosotros compramos personas para el disfrute y deleite durante los fines de semana. Es más: incluso hasta nos acordamos de la familia de los interesados, porque.... para eso pagamos.
         Señor, ¿a quién vamos a acudir, si tú tienes palabras de vida eterna?. Gusten y vean que bueno es el Señor.

      Hasta la próxima
         Paco Mira


martes, 13 de enero de 2015

...Y DIOS CREÓ A LOS VOLUNTARIOS

Y DIOS CREO A LOS VOLUNTARIOS...

Cuando Dios creó el mundo, un día antes de darlo por terminado,  encomendó a sus ángeles la tarea de recorrer de nuevo el mundo y ver si faltaba algo por hacer. Un ángel llamado Juan, le contestó: “Señor, mil veces nos has enviado a ver si faltaba algo, ya te hemos dicho que todo quedó muy bien.” Y Dios se fue a dormir.

 A la mañana siguiente, Dios madrugó más de lo normal, y aún en pijama se asomó a la ventana y vio que el hombre estaba talando bosques, matando focas, robando a sus empleados, e inventando armas para pelear por el petróleo, antes aún de descubrirlo. Dios mandó a sus ángeles bajar a la tierra a indagar que había hecho mal y corregirlo.


 Muchos días después, los ángeles subieron a Su presencia.
 - “Señor, te tenemos que dar una mala noticia. Toda tu obra ha quedado perfecta salvo una cosa: el corazón del hombre se rasga con cada palabra que pronuncian otros hombres, y en cada grieta se cuelan unos sentimientos extraños que Tú no creaste y que el hombre mismo les ha puesto nombre: odio, celos, rencores, ambición...” “Nosotros hemos cerrado sus heridas con Tus palabras y con Tus sentimientos, pero no basta con cerrarlas una vez; se vuelven a abrir continuamente, el corazón del hombre te ha quedado algo olvidadizo y frágil. Habría que estar todo el día a su lado.”

 Un ángel propuso: “Sólo cabe una solución, has de destruirlo y volverlo a crear de nuevo, mejorando su corazón; el de los elefantes te quedó muy bien, podrías copiárselo.”

 Dios contestó: “No sería mala idea si no les hubiese cogido ya tanto cariño, y hasta tengo escogido de entre ellos algunos para grandes misiones. Creo que es mejor solución la que dijiste antes: que haya ángeles en medio de ellos, constantemente cerca, para cerrar sus heridas y sanarles el corazón y para hablarles de mí y de nuestro proyecto común, a todas horas, en toda ocasión, a tiempo y a destiempo. Vayan todos, ¡Quédense sin trabajo en el cielo! Yo mismo iré también el próximo 25 de siembre...!

  Y ASÍ FUE COMO DIOS CREO A LOS VOLUNTARIOS...
 (Texto enviado por Mariola de la Barriada Balos) 

sábado, 25 de octubre de 2014

EN LA FARMACIA DE DIOS, TODO ES GRATUITO

Escribe Paco Mira

EN LA FARMACIA DE DIOS, TODO ES GRATUITO

            Los días del calendario no sólo marcan la actividad laboral de cada uno de nosotros, sino que también nos van marcando los acontecimientos que al margen del trabajo, van configurando nuestra propia existencia. Pues ¿saben?, me gusta. Y me gusta, porque eso nos da un ritmo de vida que nos hace salir de lo cotidiano, de lo normal, de lo que acostumbramos…. Nos hace que todos los días le demos a cada uno su afán. Es más, diría que a veces el calendario hasta es caprichoso.

        Este fin de semana, mi pueblo de Vecindario celebra su fiesta. Y la fiesta tiene sentido cuando tenemos un motivo para celebrarlo; y tiene sentido cuando la fiesta es la expresión del sentimiento que llevamos dentro y si ese sentimiento es de alegría, de buenos recuerdos, de 364 días que han pasado como un suspiro… es porque el aliento que nos invade ha merecido la pena.

        Quizás alguno me pueda decir, que,  “paco, con la que está cayendo, ¿cómo puedo estar alegre?”,y es que claro, no solo hay que bailar siempre con la más guapa, todos tienen que tener una oportunidad, esa oportunidad la tenemos que provocar nosotros. Nosotros tenemos que provocar que la fiesta sea tal, nosotros tenemos que provocar que los demás denoten en nosotros que lo que celebramos merece la pena.

        Rafael, Rafa para los amigos, es la medicina. Una medicina que se vende en la farmacia de Dios. Una farmacia que no tiene copago; una farmacia donde los medicamentos no tienen un precio de transación o un precio comercial. Son precios gratuitos, pero precios donde a veces, el producto cuesta sudor, lágrimas, etc…

        El joven Tobías, un día esperaba. Vivimos en un mundo de impaciencia, de rapidez, de prontitud…Dios nunca tiene prisa. Cuando vamos a una farmacia tenemos que coger número y esperar un rato. En la gratuidad de la farmacia de Dios no hay prisa, no hay rapidez, no tenemos que empujar para que nos atiendan primero.

        El joven Tobías esperaba que un hombre bueno le acompañara. Creo que en nuestro pueblo hay gente no buena, muy buena. Gente que incluso no se acerca por la farmacia de Dios y los que normalmente vamos a la farmacia dejamos mucho que desear en cuanto bondad. Siempre es cuestión de mirar a los lados, de frente, atrás. Es cuestión de salir a los caminos de nuestra vida, de nuestros amigos, de nuestros conocidos y encontrar al que nos acompañe, al que sea nuestra bandera, nuestra guía. Quiero acordarme de todos aquellos, que desde la parroquia y desde la opción caritativo-social, hacen que la vida dura que llevan algunos, se les haga más llevadera.

        Rafael siempre lleva una calabaza. Rafael siempre lleva lo imprescindible para el viaje. Lleva agua, lleva lo que nos da la vida. Lleva lo gratuito de la grandeza del ser humano. Por eso, un año más nos invita al camino, a recorrer de nuevo, a comenzar desde el principio y a limar aquello que en el año que se acaba, ha resaltado, pero de forma negativa.

        En la farmacia de Dios, la gratuidad del amor es la que Rafael nos impulsa a motivar y a realizar. Que en Vecindario reine el amor. Frase bonita, pero difícil de cumplir. Lo más probable que si le preguntamos a Antonio María Claret, cuya fiesta celebramos este fin de semana, la respuesta sería la misma que la de Rafael, seamos guía y camino para el que nos lo pide.

        Quiero terminar dando un aplauso, porque Teresa, la del Ebola, se ha curado. Aplauso para ella, para los médicos y para la investigación que muchos hacen para que no exista más enfermedades como la de ella.

        Vivamos la alegría de la fe en la fiesta y seamos festivos porque tenemos fe. Vivamos en comunidad, lo que la comunidad nos ha dado y contagiemos a los demás que lo bueno tiene que perdurar.

Hasta la próxima.

        Paco Mira
  

miércoles, 17 de septiembre de 2014

EL ZAPATERO Y DIOS

     Un día bajó el Señor a la tierra en forma de mendigo y se acercó a casa del zapatero y le dijo: “Hermano, hace tiempo que no como y me siento muy cansado. Aunque no tengo ni una sola moneda, quisiera pedirte que me arreglaras mis sandalias para poder seguir caminando”.

    El zapatero le respondió: 
    -“Yo soy muy pobre y ya estoy cansado de que todo el mundo viene a pedir y nadie viene a dar!”.
     El Señor le contestó: 
     -“Yo puedo darte lo que tú quieras”.

    El zapatero le pregunto: 
    -”¿Dinero inclusive?”.

    El Señor le respondió:
    -”Yo puedo darte 10 millones de dólares, pero a cambio de tus pierna “.
     - Para qué quiero yo 10 millones de dólares si no voy a poder caminar, bailar, moverme libremente?”, dijo el zapatero.

     Entonces el Señor replicó: 
     -“Esta bien, te podría dar 100 millones de dólares, a cambio de tus brazos”.
     El zapatero le contesto:

    -”¿Para qué quiero yo 100 millones de dólares si no voy a poder comer solo, trabajar, jugar con mis hijos, etc.?

    Entonces el Señor le dijo: 
     - “En ese caso, yo te puedo dar 1000 millones de dólares a cambio de tus ojos”.

     El zapatero respondió asustado:
      - “¿Para qué me sirven 1000 millones de dólares si no voy a poder ver el amanecer, ni a mi familia y mis amigos, ni todas las cosas que me rodean?”.

     Entonces el Señor le dijo:
     -“Ah hermano mío, ya ves qué fortuna tienes y no te das cuenta”.
….
    No nos damos cuenta. No valoramos muchas veces lo que tenemos…hasta que lo perdemos. Este día de hoy que estamos disfrutando no tiene precio. Esos amigos que tú y yo tenemos, que nos llaman, nos visitan, nos alegran,  es un regalo inmenso. Nuestra familia, atenta siempre a ayudarnos en los problemas que nos surgen; que sufren cuando nosotros sufrimos y se alegran cuando las cosas no nos van bien. No se puede cambiar por nada. Incluso estas cosas materiales que nos acompañan como el móvil o el ordenador, o las gafas o la tacita de café…nos ayudan a sentirnos bien. Valoremos lo que tenemos y disfrutemos de todo eso. Y digámosle al Señor eso tan difícil que pocas veces somos capaces de decir:

    -Te pido, señor, que nunca me gane la lotería, que nunca me encuentre una fortuna, que nunca desee tener dinero. Déjame así,. Déjame disfrutar de todo lo que ya me has regalado: Estas manos que utilizan el teclado, estos ojos que me permiten descubrir la belleza que hay en nuestro mundo, estos amigos con los que puedo contar,….. Gracias, Señor. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

ALMUERZO CON DIOS


Un niño pequeño quería conocer a Dios; sabía que era un largo viaje hasta donde Dios vive, así que empacó su maleta con pastelillos y refrescos, y empezó su jornada.
Cuando había caminado como tres cuadras, se encontró con una mujer anciana sentada en el parque, contemplando algunas palomas.  El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. 
Estaba a punto de beber su refresco, cuando notó que la anciana parecía hambrienta, así que le ofreció un pastelillo.
Ella agradecida aceptó el pastelillo y sonrió al niño. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció uno de sus refrescos.
De nuevo ella le sonrió. ¡El niño estaba encantado!
El se quedó toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos dijo una sola palabra. 


Al caer la tarde, el niño se percató de lo cansado que estaba, se levantó para irse, pero antes de seguir sobre sus pasos, dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo.

Ella, después de abrazarlo le dio la más grande sonrisa de su vida.


Cuando el niño llegó a su casa, abrió la puerta y saludó a su madre. Ella estaba sorprendida por la cara de felicidad que traía. Entonces le preguntó:

-Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?
El niño contestó:
-¡Hoy almorcé con Dios!...
Y antes de que su madre contestara algo, añadió: -¿Y sabes qué? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que he visto!


Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido por la expresión de paz en su cara, y preguntó:

-Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz? La anciana contestó:
-¡Comí con Dios en el parque!... Y antes de que su hijo respondiera, añadió:
-¿Y sabes? ¡Es más joven de lo que pensaba!