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domingo, 14 de noviembre de 2010

DIARIO DE UN CURA : TESTAMENTO, SOLIDARIDAD Y AMISTAD

Diario de un cura: 
TESTAMENTO de SOLIDARIDAD Y AMISTAD
No, no sé como empezar y no porque me falte tema, qué va. Lo que pasa es que en este diario "personal" y al mismo tiempo tan público, no todo vale. Y no sabe uno (o sea, no lo sé yo) cuál es el límite de lo que conviene o no escribir, aunque también eso pasa en los "diarios" que se ponen bajo llave y después viene alguien, encuentra la llave... y se acabaron los secretos. He puesto arriba esta primera foto porque es actual, de anoche mismo. Y porque corresponde a unos chicos, los de "Ponte en marcha" de Tamaraceite, que merecen un gran reconocimiento por su trabajo, su entrega, su amistad, su constancia... Lo veníamos hablando anoche con Carmelo Y Mensa que me acompañaron a la Cena solidaria en favor de Benin y que organizaron varios grupos relacionados con la parroquia de San Antonio Abad. A la misa hora, anoche, había otra fiesta de solidaridad en Ingenio a la que me hubiera gustado asistir también, pero el cuerpo sólo es uno. Se trataba de apoyar varios proyectos en Mozambique.  Le alegra a uno que en esta época se sigan repitiendo estos gestos  en favor de los que más lo necesitan.  Para mí son una llamada a compartir más, a darme más a los demás. Muchas veces pienso  en lo que voy a dejar a mi paso por el mundo. Y sé que lo que realmente vale, lo que de verdad queda, son los valores que uno ha trabajado y desarrollado. Pero incluso esas cosas materiales que uno quiere y que va guardando (un libro, un disco, un ordenador, un cuadro...) pudieran también disfrutarlo otras personas. Me he propuesto hacer testamento esta semana (qué duro me resulta escribir estas cosas, no te extrañe que mañana o pasado lo borre todo). Y pienso ¿para quién queda mi casa o cualquier otra cosa de mi propiedad que tenga algún valor? Mis herederos serán mi Familia y lo he puesto con mayúscula porque es una Gran Familia: los sobrinos con los que he sido bendecido, las dos parroquias en las que ahora estoy, Radio Tamaraceite de la que me siento padre y la Virgen de Candelaria de Ingenio de la que me siento hijo. No sé cómo se dirá todo esto ante un notario. Pero lo tengo ya muy claro después de varios años pensándolo. Al fin y al cabo espero que sea una forma válida de dar las gracias a quienes me han ayudado a ser feliz.
     Por lo demás, este domingo con la misa añadida de Temisas, la visita siempre querida de Montse y Óscar, el diálogo agradable con las catequistas en una parroquia y otra, la lectura de los comentarios valientes y sensatos de la joven Paola en el blog, el testimonio de Paco que, se acuesta a las 7 de la mañana por su trabajo, está en la misa de 11 de la mañana y de 12, 30 para volver a trabajar a las dos... todo eso compensa con creces la pena que te deja otros comentarios injustos hacia las personas de la parroquia que están dando el callo cada día. Son tantas cosas... Con su paciencia, con su perseverancia salvarán sus almas, decía el evangelio de hoy. Ojala persevere yo y pereseveren tantas buenas personas de la parroquia en los gestos de solidaridad y amistad. Ese sí que es un buen testamento. 

martes, 13 de abril de 2010

DIARIO DE UN CURA

De la familia y los amigos
Los lunes son días que dedico unas horas a la familia. Por la tarde nos reunimos los hermanos en El Burrero y yo lo paso muy bien. Hace tiempo, en mis primeros años de cura, recuerdo que yo no valoraba tanto compartir con mi familia. Lo consideraba casi un tiempo perdido, pues todo lo que dedicaba a la parroquia me parecía poco. No es que haya cambiado mucho mi pensamiento, pero ahora considero necesario ese espacio distinto, relajado, de estar con los hermanos, hablar, ponernos al día, jugar a la baraja…  Es como un respiro en la tarea habitual.
     Lo mismo digo con respecto a los amigos. Cuando uno deja una parroquia necesariamente tiene que cortar con muchas cosas, pero siempre va quedando un pequeño grupo con el que sigues manteniendo una buena relación. Los fines de semana por la noche suelo quedar con amigos de Tamaraceite o Vecindario sobre todo. Cenar juntos, dialogar, ponernos al día de las novedades de cada sitio, todo eso ayuda a sentirte más persona.
     Este sábado me tocó compartir con dos parejas amigas de Tamaraceite: Marta y Jose y Elva y Tino. Nos fuimos a cenar a Agüimes y allí comentamos de todo: el embarazo de Marta, la próxima boda de Tino y Elva, la página web de la parroquia, el grupo de solidaridad... Luego vino el domingo con toda la alegría pascual y las celebraciones de la misa en La Goleta y en las iglesias parroquiales. Escribí a Augustín, el cura polaco amigo para solidarizarme con él en este momento que Polonia sufre por el accidente aéreo en el que murieron noventa y pico personas, entre ellas el Presidente del país. En Playa de Arinaga comenté con María y Fefina los acontecimientos en torno a la Semana Santa. Me vinieron a visitar Juani Gil de Piletas, Mari, Rafael, Carmelo de Tamaraceite, Luci de Vecindario. Y con mis sobrinos, que son nada menos que 32,  he mantenido un diálogo conjunto a través de Internet. Un diálogo lleno de bromas que, por meterme yo con ellos, soy quien más “palos “ recibe.
 Bueno, pues con un fin y principio de semana tan relacionado con amigos y familiares, los días que siguen de la semana se presentan animados, con ganas de comerse uno el mundo. El tiempo se hace cortísimo y, aunque casi todas las horas del día las tenga uno ocupadas en las variadas tareas parroquiales, lo hace uno con mucha alegría. Lo bueno de cada día en la parroquia es que termina uno cansado pero muy lleno. Espero que así continúe la semana y que pueda seguir compartiendo la Pascua con los queridos feligreses de Arinaga y Cruce de Arinaga. 

domingo, 28 de marzo de 2010

DIARIO DE UN CURA. Domingo de Ramos

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Se va acercando la hora del descanso y lo que siento ahora mismo es cansancio. Un cansancio agradecido después de un fin de semana rico, intenso en el que he disfrutado mucho aunque también ha habido sus peros. De entrada ya le alegra a uno ver tanta gente en la iglesia. Tanto en una parroquia como en otra , a pesar de que había cambiado la hora y había que venir antes a la iglesia, la participación muy grande y se veía a la gente contenta. Esto se transmite. Si ves a la gente mal, aburrida, tristona, uno también se va contagiando. Seguramente los feligreses pueden decir lo mismo: Si el cura está alegre, uno también se alegra. Y si el cura está soso o pesado, pues también lo traslada a los demás. Bueno, pues hoy hemos tenido suerte porque creo que tanto el pueblo como yo estábamos muy animados. No me pasó lo mismo el pasado domingo ya que la intromisión del joven rumano me hizo sentir nervioso y, seguro, que también eso se transmitió a los demás. Por cierto que ayer tuve el juicio por amenazas. Sentí pena cuando lo llevaron esposado. Después de la reprimenda que le hizo el juez ("Que Ud. estuviera borracho no justifica su comportamiento, pida disculpas, ya nos conocemos de otro juicio y no me gustaría volverle a ver más por aquí, entonces habrá que tomar otra medida"...etc.) y Albert (así se llama el rumano) muy modosito me pidió perdón y me dio un abrazo agradeciendo que, cuando el juez me dijo si pedía algo para él yo sólo pidiera que no volviera más a molestar en la iglesia. Me costó bastante ir al juicio e incluso estuve pensando no comparecer. Pero creo que fue mejor haber ido. Espero que Albert reflexione, aunque me da que el pobre muchacho tiene algún problema sicológico, no sé. Al final, después de darme las gracias, se puso todo eufórico diciéndome: ¡Ahora, ¡¡fiesta!!, ¡¡Maspalomas!!...
Por la noche estuve en Espinales. Me gustó el espectáculo que se hizo recordando "el acarreo del agua". Además, un buen rato con mis ahijados Gonzalo y Ani además de Conchi.
El domingo, con tres celebraciones ya que también me tocó estar en temisas y dos entierros, uno en cada parroquia, me impidió compartir un poco más con la familia. Porque hoy, Marianna -la venezolana- y Mario invitaron a toda la famila a un asadero en "La Meseta". Creo que nunca hemos tenido una reunión familiar con tanta gente. Y sólo estábamos los hermanos (toditos) gran parte de los sobrinos y muchos resobrinos. Estuve con ellos casi dos horas y lo más destacable para mí fue el buen humor y entendimiento de los más de 30 sobrinos. Allí me tuve que aguantar las bromas sobre todo de José Luis, Juan Gabriel, Mario y Sara. Es que eso de tener un tío cura ofrece mucha materia para los chistes. Y yo contento de que ellos se metieran conmigo mientras yo daba cuenta de la pata de cerdo y el pan recién salido del horno. Lástima que tuve que marcharme muy pronto.
Ahora, con la jornada ya terminada, ¿puede uno decir a Dios otra cosa que no sea Gracias?