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jueves, 5 de abril de 2012

JUEVES SANTO y EL DIARIO DE MARÍA
Comienza hoy el Triduo Pascual, hoy es un día muy grande donde la Palabra del Señor se pone de manifiesto en cada uno de nosotros. Celebramos la institución de la Eucaristía y también rememoramos hoy un acto en el que Jesús se pone a los pies de cada uno de sus discípulos dando muestras de servicialidad. También celebramos la institución del sacerdocio.
Recordaremos aquellas palabras de Jesús : " Un mandamiento nuevo les doy, que se amen  los unos a los otros como yo les he amado."

Reflexión para este día:

Al lavar los pies a sus discípulos –gesto de humildad y de servicio- Jesús nos está diciendo y enseñando lo que debe ser y hacer un cristiano.
Cristiano es: el que sirve a los demás; el que se despoja y da incluso de lo que él necesita; el que se pone a los pies del hermano, incluso del enemigo; el que ama, el que ayuda, el que escucha, el que comprende, el que perdona.
La gran revelación de Jesús sobre Dios, es decir, lo más importante que Jesús nos dijo sobre Dios: no es que Dios existe, sino que nos ama; no es que Dios es Dios, sino que es nuestro Padre; no es que Dios es todopoderoso, sino que es misericordioso; No es que Dios es un Dios lejano, que está en el cielo, sino que es un Dios cercano, que está dentro de nosotros.
Por eso, el mayor dolor de Dios es no poder amar a todos los hombres a quienes ama, porque no todos los hombres se dejan amar por Dios. Así como el mayor dolor de Cristo fue no poder amar a Judas, que dio la espalda al amor de Jesús.
Si el amor de Dios a los hombres es lo más importante del mensaje de Jesús, lo más consolador de nuestra fe, debe haber –por parte nuestra- una respuesta de amor a los demás.
¿Qué hacemos nosotros por los demás, especialmente por los más débiles, por los indefensos, por los más necesitados? ¿Rezar por ellos? ¿Compadecernos de ellos? ¿Echar la culpa a los poderosos, a los ricos? ¿Decir que tiene que ser así?
¿Qué hizo Cristo? Abrir su corazón y ayudar a los más necesitados; compartir las necesidades de los demás; defender a los más débiles; perdonar; servir.
En este día de Jueves Santo, de tanto contenido y significado para los cristianos, renovemos nuestro deseo sincero de amarnos unos a otros como Jesús nos amó.
En nuestras parroquias hoy también repetiremos los gestos de Jesús: Escucharemos su  Palabra, partiremos el pan, como Jesús, lavaremos los pies a un grupo de personas y sentiremos su Presencia viva y real entre nosotros. Acabada la misa habrá Hora Santa y Vía Crucis por las calles. La Hora santa en Playa de Arinaga la dirigirá Bernardo Valerón. En Cruce de Arinaga, Antonio Espada.
Tanto hoy como mañana, en voces de jóvenes  de nuestra tierra Mónica, Adriana y Tania) escucharemos el canto DIARIO DE MARÍA.

Diario de María. Lo que María pensaría al ver a su Hijo en la Cruz

Te miro a los ojos y entre tanto llanto,
parece mentira que te hallan clavado,
que seas el pequeño al que he acunado
y que se dormía tan pronto en mis brazos
el que se reía al mirar el cielo
y cuando rezaba se ponía serio.

Sobre este madero veo aquel pequeño
que entre los doctores hablaba en el templo
que cuando pregunte respondió con calma
que de los asuntos de Dios se encargaba
ese mismo niño el que está en la cruz
el rey de los hombres se llama Jesus.

Ese mismo hombre ya no era un niño
cuando en esa boda le pedí mas vino
que dio de comer a un millar de gente
a pobres y a enfermos los miro de frente
rio con aquellos a quienes más quiso
y lloro en silencio al morir su amigo.

Ya cae la tarde se nublan los cielos
pronto volverás a tu padre eterno
duérmete pequeño duérmete mi niño
que yo te he entregado todo mi cariño
como en Nazareth aquella mañana
he aquí tu sierva he aquí tu esclava.

jueves, 21 de abril de 2011

JUEVES SANTO. APUNTES PARA LA REFLEXIÓN

JUEVES SANTO. APUNTES PARA LA REFLEXIÓN 

     Esta noche habrá Luna Llena. Cuando esta tarde, acabada la misa y  mire al cielo, veré esa  gran  luna blanca, la misma que alumbró al pueblo judío para poder escapar  de la esclavitud en la que estaban en Egipto. Y recordaré que los  judíos, agradecidos, cada vez que llegaba esta fecha, miraban y siguen mirando a la luna para dar gracias a Dios porque fueron esclavos y Dios les permitió ser libres. Y la libertad es de los regalos más hermosos que podemos recibir.
Esta noche habrá Luna Llena. 
     Cuando esta tarde, acabada la misa y  mire al cielo,  veré esa  gran  luna blanca, la misma que vieron  Jesús y los apóstoles después de haber cenado juntos. La misma luna que cada jueves santo  nos recuerda que Jesús quiso poner luz en la oscuridad de los traidores, de los que no creen en la amistad, de los que se hacen esclavos del pecado, del odio, del egoísmo, como Judas. Que la esclavitud no viene de fuera sino que es uno mismo quien se esclaviza  al dinero, a los caprichos y  a la comodidad.
     En esta fecha de Jueves santo celebramos muchas cosas entrañables, que sólo se pueden mirar con la luz de la fe, mucho más fuerte que la luz de la luna.
     El Jueves santo Jesús lavó lo pies a los discípulos para enseñarles a ser servidores de los demás, ellos que creían que ser discípulo de Jesús, ser apóstol,  era un prilegio y Jesús le dijo que no. Como ahora. Nos está diciendo Jesús que ser cura no es para que le laven a uno los pies sino para lavárselos a los demás. O que los voluntarios de cáritas y los agentes de pastoral, los catequistas, los que colaboran en las iglesias no tenemos un puesto para mandar, para imponer, sino para srevir, para ayudar, para darnos a los demás.
      Y el jueves santo Jesús se estaba dando cuenta de lo que estaba tramando Judas. Y de otras traiciones nuestras. De las infedilidades en muchas parejas y en muchos amigos y en muchos cristianos que prometimos ser fieles a Dios o al amigo, o a la mujer o al novio…y no. La fidelidad no es un valor caducado. Hace falta gente fiel, gente clara, gente que esté dispuesta a sacrificar sus caprichos y egoísmos por algo tan grande y hermosos como la amistad, como el amor. 
Y el Jueves santo Jesús celebró, con la última cena… la primera misa. Dijo que él se quedaba en el pan, porque no quería apartarse de nosotros más nunca.  Los seguidores de Jesús empezaron a repetir lo que hacía Jesús porque así lo tenían presente..
     Yo sé de muchas personas que están lejos de su familia o de sus amigos. Encienden el ordenador. Encienden la cámara y, se conectan con esa persona a la que quieren aunque ella está allá en Venezuela o en Argentina. Y le ve el rostro y la sonrisa y le escucha… Se están viendo a través de una pantalla…
La misa es algo así. Encendemos la pantalla… Conectamos la cámara… y resulta que Jesús se hace presente. Lo vemos, lo sentimos…nos ve, nos habla…¡Y de manera presente! Hay personas a quienes aburre la misa. ¿No será que no están “escuchando, hablando con Jesús?
     Hay personas que no dan importancia a la misa, que no la valoran, que no le encuentran sentido ¿Será que, a quien no dan importancia, a quien no valoran, a quien no le ven sentido  es a Jesús?
¡El regalo más grande que nos dejó Jesús fue la misa!. Porque nos dio la posibilidad de estar con él, de escucharlo, de decirle mil veces que queremos ser sus amigos, de sentirnos amigos todos los que somos sus amigos.
     Es muy difícil, muy difícil ser cristiano si no se valora estos momentos. Cuando uno deja de hablar, de ver, de interesarse por un amigo… también deja de ser amigo.
     Cuando uno deja de escuchar la palabra de Dios, deja de visitarlo en el sagrario, deja de reunirse con otros amigos en la misa… es que la amistad se ha perdido.
     Queridos amigos. Yo quiero hoy renovar ante ustedes mi compromiso de ser cura, ¡para servirles! Y pido perdón por las veces que no he sido buen cura.
Quiero renovar ante ustedes mi compromiso de GUSTAR, SABOREAR, GOZAR LA MISA, con la misma alegría que cuando mi mejor amigo me llama por teléfono o me encuentro con él. Quiero tener ansiedad  por vivir la eucaristía.
     Y quiero estar ansioso de vivir en la parroquia, de estar con ustedes los feligreses, mis hermanos a donde el señor me ha mandado.
     Cuando esta noche mire la luna, la luna llena de cada Jueves santo, recordaré que un día así fue cuando Jesús pensó en cada uno de nosotros y nos invitó a vivir con alegría la suerte de ser sus amigos. 
         Los horarios de estos días de la semana santa, tanto en Cruce de Arinaga como en Playa de Arinaga pueden verlo en la franja izquierda de esta página, debajo del número de lectores.

viernes, 2 de abril de 2010

FOTOS DEL JUEVES SANTO EN ARINAGA Y CRUCE DE ARINAGA

Aquí puedes ver algunas fotos del Jueves Santo en las parroquias de Arinaga y Cruce de Arinaga. Las del Cruce de Arinaga fueron tomadas por el joven Roberto Guedes que nos las hizo llegar a la parroquia. Gracias.

viernes, 26 de marzo de 2010

JUEVES SANTO AL MEDIODÍA

 Saray, una joven de Cruce de Arinaga que se prepara para ser madre, nos ha enviado unos versos que con mucho gusto incluyo en el blog. Es una de esas poesías que los padres enseñaban y enseñan a sus hijos y que se van transmitiendo de generación en generación. Yo no conocía estos versos y me gustaron mucho. Y mucho más la colaboración de personas que entran al blog de la parroquia y participan. Gracias, Saray. Esto es lo que ella nos escribe:

Hace  años, cuando yo era muy pequeñita, mi abuelo (el padre de mi padre), al que todo el mundo conocía por "Manolito el panadero", me enseñó un rezo, por así llamarlo, dedicado a la Semana Santa.  Sepa que de todos los nietos, la única que lo sabe soy yo, se lo enseñé a mi sobrina la mayor, y espero seguir con la tradición con mi hijo (que ya falta poco para verle su carita).
Saray de la Nuez
Bueno, aquí se lo mando:


Jueves Santo al mediodía, 
Jesucristo caminaba, 
con una soga en el cuello 
de un comerín y larga,
otra lleva a la cintura,
por donde el traidor tiraba, 
toda vez que el traidor tira,
Jesuscristo arrodillaba, 
donde quiera que arrodille 
la sangre deja encharcada.
Allá en Monte del Calvario,
tres Marías le lloraban, 
una era Magdalena, 
otra era Marta su hermana, 
y otra era la Virgen pura,
la que más dolor pasaba.
Tate tate Magdalena, 
no me vengas a limpiar, 
que estas son las cinco llagas 
que debemos de pasar, 
entre chiquitos y grandes,
y toda la cristiandad.