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viernes, 23 de febrero de 2018

¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

Escribe Paco Mira

DEL PDP, ASISTENCIAS, VIGILIAS
Y.... ¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!,
PERO ¿DE QUÉ?

            No sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero en la vida uno va pasando por diferentes etapas que si probablemente le preguntara a un sicoanalista, me daría una respuesta más convincente que a las conclusiones caseras a las que pueda llegar yo: cuando uno es pequeño todo es vitalidad, carreras, alegría, fiesta, no hay problemas en la vida. En la adolescencia y juventud son las hormonas las que marcan las pautas y las horas de la vida. En la madurez - como la que uno tiene ahora, al menos en años - la vida nos la tomamos con cierta serenidad, sin prisas - quizás sin pausas - pero con la posibilidad de escoger aquello que uno quiere y disfrutarlo. Es como el que tiene alguna colección: cada vez que la mira, la disfruta.

        Con la fe me pasa algo parecido: en una infancia en la que uno no sabe ni quien es Dios, en la juventud búsqueda y probable discernimiento y en ahora el disfrute de aquello que uno ha escogido. Casi como Pedro, ¡"qué bien se está aquí"!. ¡Qué bueno es creer y vivir aquello que se cree y sobre todo que bueno es compartirlo con otros que hacen lo mismo que tú!.

        Pero claro, no todo en la vida son alegrías y en la fe pasa algo parecido. Probablemente uno piense que los demás que dicen que viven la fe, han pasado por el mismo procedimiento de discernimiento que uno, pero me da la impresión que estoy muy equivocado y que esa apreciación no tiene cabida en los planteamientos actuales.

        No hace mucho ha sido la revisión del PDP - de tres arciprestazgos, desde Ingenio a Mogán, con una población que puede rondar las setenta y cinco mil personas - y teniendo en cuenta que cambió de día, pues estaríamos en torno a las veinticinco personas solamente en aquella reunión. Es más: algún agente de pastoral pregunta "¿qué es el pdp?" cuando es algo que se ha trabajado en muchos de los momentos. Claro ante esto me vuelvo a preguntar, ¿"realmente se está bien aquí"?

        Hace muy poquito hemos celebrado la Vigilia de cuaresma. Aquí ha habido un poco más de gente, pero que para los agentes de pastoral que somos, el número ha sido irrisorio. Era y es el inicio de la preparación a la gran fiesta que se nos avecina. Y claro, como antes, me vuelvo a preguntar si sigue estando vigente lo de "¡qué bien se está aquí!".

        Bueno y podríamos seguir afirmando que a diferentes reuniones da la impresión que hay gente que por prescripción facultativa ni va ni se le tiene que esperar, porque probablemente no va con ella. Y ojo: estoy hablando de gente muy cercana a las parroquias, gente que probablemente sean agentes de pastoral en alguna de las ramificaciones que cualquiera de las parroquias tiene, etc.... Claro yo no sé si Pedro, cuando exclamó lo bien que estaba allí, tuvo que dejar muchas cosas - entre otras a lo mejor a la mujer y a la suegra -, pero tuvo claro que el compromiso había que cumplirlo hasta el final.

        Yo no soy quien para juzgar a nadie, pero sí para dejar la reflexión en todo lo alto de la mesa. A mí mismo, a los agentes de pastoral que tienen alguna misión dentro de la Iglesia y de la Parroquia, a los propios curas... me lleva a plantearme la pregunta de que si el mensaje de Jesús me permite exclamar en lo que hago y anuncio, "¡qué bien se está aquí!". Me lleva a preguntarme si la cuaresma que se ha iniciado con aquello de conviértete y cree en el evangelio, continúa con la transfiguración, con el qué bien se está aquí, está haciendo mella, al menos en mí.

        Amigos me invito y les invito a que nos replanteemos nuestra vida de testimonio vestido de agentes de pastoral o de pastores comprometidos, o de hermanos nuestros en búsqueda. Este fin de semana se nos invita a dejar el desierto e ir al encuentro del que decimos que da sentido a nuestra vida aunque sea en lo alto de una montaña. Ojalá que la invitación nos lleve a proclamar a los cuatro vientos, ¡"qué bien se está aquí"! y probablemente el PDP, las reuniones, las vigilias... cobren otro sentido, pero con sentido.

        Por ello déjenme que les diga, Feliz Cuaresma.

        Hasta la próxima.

        Paco Mira


viernes, 10 de marzo de 2017

FOLLOW ME

                  
Escribe Paco Mira

FOLLOW ME (SÍGUEME) 
     
            Todo tiempo tiene su afán, todo el mundo se tranquiliza en la medida que van pasando los días. Las heridas se van cicatrizando y se forma una costra que con el paso del tiempo se irá cayendo. A los "borrachillos", cuando se les pasa la resaca, recordarán el momento, quizás amargo en alguno de los casos, y hasta la siguiente. Creo que a todos, no sé si por desgracia o por suerte, la resaca carnavalera ha quedado en un gran cabreo, quizás justificado, y ahora la vida continúa.

         Creo que todos hemos viajado en avión en más de alguna ocasión y siempre que llegamos a un aeropuerto hay un coche (amarillo o de otro color) que tiene unas letras rotuladas que pone "follow me", sígueme que te voy a llevar al lugar donde te vas a quedar, quizás no por mucho tiempo.

         Muchos de nosotros hemos ido de excursión fuera de nuestro entorno, hemos ido como turistas y normalmente no vamos mucho tiempo, una semana, diez días y lo que procuramos es ver mucho, caminar un montón, muchos monumentos, calles, lugares, espacios.... y al final del trayecto decir "pues estuve en tal sitio y lo conozco", cuando en realidad nos quedamos con poquitos lugares, algún bosquejo fotográfico que me recuerda alguna anécdota, pero que no puedo afirmar que conozco a fondo los lugares, entre otras cosas porque el guía me dice "follow me" y además con cierta prisa.

         El evangelio de este fin de semana me invita a lo contrario del título de esta pequeña reflexión: a pararnos, a pensar, a saborear, a disfrutar.... a decir como Pedro ¡que bien se está aquí!  Aquí en Canarias, quizás por los horarios, no es fácil que la gente pueda comer con tranquilidad, con pausa, saborear la comida... compartir la sobremesa... entre otras cosas porque el tiempo para comer es justo y escaso y por ello no da tiempo.

         ¡Que bien se está aquí!, dan ganas de quedarse, dan ganas de hacer tres tiendas, dan ganas de no moverse. Hoy nuestro cristianismo que pasa por una crisis, que pasa por ciertos momentos de incertidumbre, pocas veces se nos ocurre decir que bien se está aquí. No nos lo decimos a nosotros mismos y por ello, quizás, no lo podemos decir a los demás. No podemos decirles a otros que hagan lo que nosotros no sentimos.

         El evangelio de esta semana es quizás, también, una invitación a la oración. A saborear lo que nos tiene que dar fuerza para continuar en nuestro camino de cada día. Nos invita a no ser como los turistas que ven un montón de cosas y se quedan con muy poquitas, porque no tienen tiempo para más. Hoy tenemos que tener la valentía como Pedro de decir, ¡qué bien se está aquí!. Tenemos que tener la valentía de que cuando miramos el reloj, podamos afirmar que se nos pasó el tiempo sin darnos cuenta.


         Por desgracia no sucede eso y tenemos, quizás, la fe del turista: misas rapiditas, que el cura no se enrolle demasiado; reuniones para compartir mi fe, compartir con otros agentes de pastoral las inquietudes que la parroquia y la sociedad me oferta, pues cuanto menos mejor; algún curso que pueda haber para reciclarme o ponerme al día, pues que no me pongan más de las que están estipuladas.... y al final, probablemente tendremos la capacidad de criticar a los que no lo hacen, cuando si puedo me escaqueo tanto o más que los otros.

         Oremos, dialoguemos con nuestro Padre en la cuaresma. Un Padre que nos invita a mirar hacia adentro, a saborear la sobremesa de mi vida diaria, a saborear los monumentos de la fe, de forma que la fotografía no sea la que me tiene que recordar el lugar, sino mi propia experiencia es la que tiene que dar el testimonio que oferte a los demás un monte Tabor de la vida y que sea yo el que diga, ¡qué bien se está aquí! .

         Feliz cuaresma para todos.
     
     Hasta la próxima

         Paco Mira

viernes, 19 de febrero de 2016

CUARESMA Y TRANSFIGURACIÓN

Escribe Paco Mira:

CON UN PADRENUESTRO ASÍ, PODREMOS DECIR: ¡QUE BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

            Quizás el de este fin de semana, sea de esos evangelios que no sean de los más fáciles, como tampoco es fácil la situación de incertidumbre que estamos viviendo en nuestra vida diaria. Queremos volver a exclamar en muchas circunstancias, aquello de ¡qué bien se está aquí!, ¡ qué bien estamos en infinidad de situaciones que antes se volvían claras y que ahora cierta oscuridad parece que es la tónica dominante!.

         Sin embargo la vida nos oferta momentos en los que no nos gustaría exclamar lo bien que estamos: la violencia sigue desgarrando muchos de los corazones; el Papa le tira de las orejas a los Obispos mejicanos (y por extensión a todos, no solo Obispos, los que nos sentimos comprometidos y llamados a anunciar buenas noticias que nosotros llamamos evangelio); la corrupción parece que nos asalta a cada paso que estamos dando... y sin embargo, Jesús, este fin de semana nos invita a decir ¡qué bien se está aquí!

         Pero también hay situaciones que nosotros provocamos para que no estemos bien. Cuando desde la intelectualidad más absurda e inculta se utiliza el padrenuestro para cualquier discurso, no se me ocurre otra cosa que pensar que en el país en el que vivo se pueda expresar, ¡qué bien estoy aquí!. Cuando escucho y leo un padrenuestro de una manera tan soez y justifico esa patada a  la cultura como libertad de expresión, entiendo que ciertas ideologías, convertidas en partidos políticos, se identifiquen así mismos y por ende nos están diciendo a los demás lo que no tenemos que hacer.

         El estar bien del evangelio de este fin de semana, viene de una afirmación que el propio Padre, sí,  el del padrenuestro, dice que “este es mi Hijo, escúchenlo”. Y escucharlo viene de asumir una noticia que no es el desprestigio, la profanación, el insulto chabacano, la falta de respeto... sino desde el amor, la comprensión, el cariño, el respeto... a todas y cada una de las posturas.

         No es trasnochado el ser y tener como referencia a un tal Jesús de Nazaret. No es trasnochado subir a los montes que la vida nos oferta y que a veces nos ofrecen una gran dificultad; no es trasnochado el compartir con otros  (quizás se llamen Moisés, Juan, María, Echedey, Mohamed, Fátima...) una misma ilusión en un mensaje que, a pesar de los años, no está ni viejo ni caduco, sino todo lo contrario, anima, empuja y alienta... como el espíritu en el monte Tabor.

         Quiero mantener la alegría de la llamada de Jesús. A los discípulos también los animó a subir con él a la montaña. Me gustaría que  no nos calláramos ante situaciones como las vividas. No es para rasgarse las vestiduras, pero si tener claro que en democracia no todo vale. Creo que va siendo hora que nos transfiguremos, que cambiemos, que seamos nosotros mismos, que no nos dejemos amedrentar por quienes intentan desestabilizarnos; ojalá que seamos capaces de afirmar con el salmista que “mi fuerza y mi poder es el Señor, ¿a quién temeré?

         Amigos, precioso el evangelio de este fin de semana. Jesús dice que en el monte se retiró a orar. No perdamos esa buena costumbre; no perdamos la oportunidad de enseñarle a nuestros hijos a dialogar con sus padres y por extensión a nuestro Padre Dios. Hay intelectuales que también hablan y rezan y no ofenden a quienes no lo hacen. La cultura tiene que ser fuente de libertad y también de respeto, aquí, en Barcelona o en Soria. No podemos exigir en otros lugares que se cumpla lo que en casa no hacemos.

      Hasta la próxima.

         Paco Mira

domingo, 4 de marzo de 2012

DIARIO DE UN CURA. Mirando con otros ojos, qué bien se está aquí



DIARIO DE UN CURA.
Mirando con otros ojos, qué bien se está aquí

             Sí, desde hace unos meses me sorprendo a mí mismo mirando la vida con otros ojos.  Y la veo distinta, creo que mejor. Y veo a la gente más buena y disfruto como nunca hablando y escuchando  a los amigos. Disfruto como cuando uno saborea un helado de turrón, mi postre favorito, y siente que  ya  se va a acabar.
           Los domingos, hoy lo es, mi mirada se pasea por cada una de las personas que entran o salen de la iglesia y por cada una de las personas con las que me voy tropezando por las calles. Me gustaría decirles que me caen bien, que son simpáticas. Cuando leí el evangelio de la misa de hoy, vi que Pedro se sintió enganchado a Dios, a la vida, a los amigos y exclamó:
-Qué bien se está aquí.
También yo lo digo: Qué bien se está aquí, compartiendo este clima, este ambiente, estos amigos. Hoy estuve en Corralillos con los catequistas más divertidos del mundo. Observé de cerca  la mirada  de cada uno, a mí que me cuesta tanto  mirar  a los ojos, y descubrí miradas tiernas, amables, sinceras, alegres…. Podríamos haber hecho allí tres tiendas o más…
Me gustaron los ojos de los chiquillos de Arinaga que hoy tenían ganas de reír y de jugar. Y los de  la gente de Las Rosas, todo amabilidad,  con la bonita música que pusieron las más jóvenes del lugar.
          Anoche, con la cabalgata de carnaval en el Cruce, algunas personas me saludaban y como iban disfrazadas, me obligaba a mirarles a los ojos. A muchos no pude reconocer, pero  se podía descubrir  que detrás de sus ojos había alguien bueno o alegre o simpático.
Esta semana quiero seguir mirando a la gente, contemplando paisajes, reteniendo momentos. Y saboreando este presente con ojos nuevos, con la mirada con que Dios miraría. Con que Dios mira.
Tal vez ser sacerdote consiste en eso: mirar con los ojos de Dios. Eso quiero.


P.D.
Miguel de Unamuno escribió un bello poema que habla de los ojos y las miradas. Dejo copia. Y también dejo constancia de algunos de los ojos con los que hoy tropecé mi mirada.  
Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.


Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, 
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.


En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.