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sábado, 27 de agosto de 2016

OJO CON LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA

Escribe Paco Mira:
OJO CON LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA: HUMILDAD SE ESCRIBE CON " H "

           Si nos damos cuenta, la vida es como un libro." Es como ", no. Es un libro, en el que vamos escribiendo cada día que nos levantamos y nos acostamos. Cada uno va escribiendo su propio libro, hecho por él, animado por los que le rodean, condicionado por lo que le va sucediendo en la vida de cada día, con sus alegrías y sus penas, con sus lágrimas y sus sonrisas, con sus achaques y sus largas caminatas que nos hacen contemplar puestas de sol y amaneceres maravillosos. Aunque nos cueste, ¡que bello es ese libro!.

         Pero vivimos en una sociedad y como tal, el libro no es individual, aunque aparezca nuestro nombre, sino que es un libro en el que compartimos un montón de cosas. Un libro que desde pequeñitos nos enseñan a leer y a escribir y a escribir procurando no tener faltas de ortografía. Cada falta de ortografía no deja de ser un borrón en la escritura y lo más probable que algún daño haga.


         Este fin de semana, Jesús nos enseña una palabra y nos enseña cómo se escribe (Lc , 14,1), y además es una palabra que la solemos emplear con mucha frecuencia: Humildad. Una palabra que hay que aplicarla al libro de nuestra vida diaria. Aplicarla en nuestras comunidades parroquiales: en los grupos de catequistas: ¡cuántos hay que no dejan hueco a las nuevas generaciones!, ¡cuántos hay que siempre escogen a los niños, procurando que sean los mejores!. Aplicarla a los grupos de liturgia: hay gente que siempre quiere leer, gente que siempre tiene que llevar las ofrendas.... y se olvidan que "cuando te inviten a una boda, no te sientes en el asiento principal". Aplicarla a nuestros pastores, que sepan reconocer los errores, que sepan admitir que se equivocan y sobre todo que el ser cura no es síntoma de verdad absoluta. Aplicarla a nuestros dirigentes religiosos, Obispos, cardenales.... que la sencillez de palabra y de obra, que los gestos diarios, son símbolos de una buena escritura de la palabra humildad. Creo que el Papa Francisco la aprendió y la está enseñando.

         Me gustaría que la palabra también la escribieran nuestros políticos con h, con corrección. Cuando hace dos años Aylan era recogido de una playa sin vida; cuando el otro día un niño con la cara ensangrentada esperaba en una ambulancia...; cuando la gente sigue saltando la valla en Melilla; cuando sigue habiendo colas en los comedores sociales; cuando caritas cada día atiende a más personas, cuando hay gente que no está llegando a fin de mes.... me he dado cuenta que no estamos escribiendo bien, que cometemos un montón de faltas de ortografía y entre ellas, la palabra humildad.

         Estoy por asegurar que si siguiéramos los consejos que Jesús propone en el evangelio de este domingo, estaríamos escribiendo en condiciones la escritura de la vida. A veces pensamos que el cristianismo es una religión de super-héroes y es todo lo contrario: es una religión de gente sencilla, que tiene que procurar no sentarse en los primeros bancos, que tiene que cuando se hace algo por convencimiento no hay que llamar a la prensa para que lo publique.

         Si nos damos cuenta, ¡ qué dificil es ser sencillos, mansos y humildes de corazón!. ¡Qué difícil es renunciar a los premios que nos dan en favor de otros!. Esta semana estaba en La Palma y en un sorteo uno de los que iba con nosotros le tocaron - casualidades - dos premios en dos números diferentes. Palabras del amigo: "que vuelvan a sortear para que le toque a otro porque yo ya tengo un premio".
         ¿Cómo escribimos nosotros la palabra humildad?

      Hasta la próxima.

          Paco Mira

sábado, 19 de marzo de 2016

HUMILDAD Y DISCRECIÓN

Escribe Paco Mira


HUMILDAD Y DISCRECIÓN.
CLAVES DEL TRIUNFO

         Vamos  a entrar en una semana clave: la semana santa. Es una semana, que como los disfraces de carnaval, sirve para muchas cosas: para ir de apartamento, para estrenar la playa en Canarias, para viajar, para comer sancocho, etc... y lo más probable es que pocos, muy pocos la utilicen para lo que se ha creado, para un fin religioso, mejor dicho, para conmemorar el sentido auténtico de la fe cristiana: la muerte y resurrección de quien da sentido a la vida de todos y cada uno de nosotros.

         Pero este año, el calendario - no se si caprichosamente o no - ha querido que nos detengamos en recordar, conmemorar ... a alguien a quien hay que tocar en el hombro en más de una ocasión para que nos demos cuenta que vive, pues de lo contrario lo más probable es que no suceda de esa manera: José el carpintero, el esposo de María, el "padre putativo", el personaje del que se dice poco o nada en los evangelios, pero que su importancia ha sido vital.

         José es el prototipo de hombre que acepta las decisiones sin preguntar porque aunque en su interior dude o tema, como por ejemplo cuando le dicen que tiene que asumir a una mujer embarazada de no se sabe quien, no tiene que repudiarla. Me gustaría recordar a tantos y tantos sacristanes de nuestras parroquias, o gente que trabaja desinteresadamente en ellas que aceptan decisiones de los párrocos, que incluso puede que no estén de acuerdo con ellos, pero que por el bien de la comunidad siguen adelante.

             ¡Cómo no mencionar en mi parroquia a Carmelo o a Ceni!.

         Creo que José, desde su humildad, es también el prototipo  de muchos padres que con su labor callada son capaces de sacar adelante una familia con una circunstancia especial que ellos no han buscado pero que les viene dada. Padres y hombres que desde la discreción son capaces de soportar calladamente las adversidades de un compromiso derivado de una fe religiosa.

         ¡Ay, que la semana santa da para mucho!. Como me imagino que aquella Jerusalén también daba para mucho hace dos mil años. Muchos subían para la fiesta, otros eran curiosos que observaban lo que se movía, otros sencillamente paseaban y... en medio de todo ello unos niños que agitaban unos ramos al paso de un personaje que hoy en día bien merece un recuerdo presencial de quienes nos decimos y llevamos el apellido de cristianos.

         Un personaje, Jesús, al que le va a pasar de todo, pero que como su padre biológico José, con humildad y discreción llegará al triunfo. Un triunfo que como veremos el jueves, no asume pero acepta; un triunfo que exige sacrificio y él asume por voluntad de su padre, porque sabe que el premio final tiene su recompensa.

         Sería bueno que disfrutemos de esta semana. Sería bueno que acompañáramos al que da sentido a nuestra vida en todo su camino hacia la salvación. Seguro y además es verdad, tendremos tiempo a todo. Tenemos tiempo a la playa, tenemos tiempo para los amigos, tenemos tiempo para el relax. Es más. En cualquier sitio que nos encontremos tendremos espacio y lugar para compartir con otros lo mismo que sentimos.

         Unámonos a lo que Pablo comparte que: a pesar de su condición no hizo alarde, al contrario se despojó de sí mismo. Quizás esa es la actitud del cristiano: no hacer alarde para no imponer; despojarnos de nosotros mismos, siendo humildes y discretos... y seguro que entre otras cosas la semana santa nos servirá para vivir la fe en la resurrección.

         Ya, desde este domingo, nos vamos a encontrar con la cruz y con un crucificado. No demos la vuelta. Plantémosle y pongámosle cara. Hoy hay muchas.

      Hasta la próxima.

         Paco Mira

viernes, 18 de septiembre de 2015

ISTIC: CULTURA Y HUMILDAD

Escribe Paco Mira

LAS SIGLAS DENOTAN CULTURA 


HUMILDAD. POR EJEMPLO ISTIC

            No se si desde que entraron en nuestras vidas las nuevas tecnologías, o por la prisa con la que nos movemos en la sociedad que nos ha tocado vivir, cada vez son más las abreviaturas que tenemos - o dicen que tenemos - que utilizar para poder comunicarnos. No hace falta nada más que mirar un móvil de cualquiera de nuestros jóvenes y como no estemos en la "onda", lo más probable es que no nos enteremos de la conversación que les ocupa.

         Pero no solamente nuestros jóvenes. Los medios de comunicación social se encargan de hablar de ciertos organismos nacionales o extranjeros, de economía o de política... que son los que dominan el orbe en el que nos movemos. Hasta la Iglesia ha caído, no sé si en la trampa, pero sí en las siglas. Si hablamos del G.9, ¿sabríamos decirle a la gente lo que significa en el Vaticano?. Y es curioso que es una de las revoluciones que el Papa Francisco ha puesto en marcha en su pontificado. Pues nada: voy a dejar que investiguen.

         Claro no digamos si hablamos de FMI, PIB, ONU, NASA, ONG, etc....todas seguro que nos suenan, pero ¿sabemos lo que significan todas?, pues a lo mejor no. Y si les pregunto ¿qué es ISTIC, sabríamos decir a quien nos pregunte lo que es y significa?.


         Precisamente la semana pasada la colecta iba destinada a esas siglas, a esas abreviaturas. Y lo curioso del caso, como claro en el de los jóvenes cuando hablan por el móvil, es que detrás de las siglas hay personas, hay trabajo, hay cultura, hay ganas, hay ilusión, hay entusiasmo, hay compañerismo, hay ganas de vida y de vivir, aunque esas siglas signifiquen Instituto Superior de Teología Islas Canarias.


         El ISTIC es un centro de cultura, de cultura teológica, filosófica y humana. Es un centro de convivencia entre la fe asentada de muchos y de la fe incipiente de otros; es una convivencia de quien está en período de búsqueda y aquellos en los que las pistas de la vida lo van teniendo un poco más claro. El ISTIC quizás no tenga una fama como la facultad de medicina de no sé dónde o la facultad de ingenería aeroespacial de la Nasa, pero sí tiene la suficiente cercanía para no tener nunca la puerta cerrada y que pueda entrar todo aquel que busca y quiere encontrar más todavía.

         Es curioso como el evangelio de este fin de semana pone a un niño en medio de una discusión. Quizás ese niño puede ser Aylan, el que apareció muerto en la orilla de la playa. La sencillez, la humildad... son los signos que tienen que marcar el ámbito cultural. Cuando la cultura se convierte en un arma para poder destacar por encima de quien no tiene acceso a ella, es un arma peligrosa y el ISTIC es el prototipo de la sencillez y humildad de quien desde la pequeñez quiere buscar la grandeza en el saber.

         Esta semana entra el otoño. Esa estación, que con la caída de la hoja, deja a cada uno con su grandeza y miseria a la vista de todos. Seguro que el ISTIC podría ser mejor o plantearse de otra manera, pero es el que tenemos y que entre todos tenemos que quererlo, amarlo, mimarlo, apoyarlo y desde la razón que nos da su sabiduría corregirlo si es preciso. Sin duda el centro teológico es una oferta que Dios hace y sentimos miedo y nos aferramos más a las ofertas de los hombres.

         Amigos, aprovechemos las ofertas que la vida nos da, que nos pone a nuestro alcance. No descartemos el saber, nunca es tarde. Nosotros en el ISTIC tenemos una maravillosa oportunidad de formación para transmitir un mensaje que se me antoja único y sin siglas. Animo y adelante.

         
         Por cierto me uno a los que se cabrean y lloran por "rompesuelas" el toro de la Vega de Tordesillas, pero ¿nos cabreamos y lloramos por los inmigrantes que tocan en las puertas de nuestros corazones?.
      
Hasta la próxima

Paco Mira


sábado, 22 de agosto de 2015

HUMILDAD Y SINCERIDAD SE IDENTIFICAN

REFLEXIÓN PARA LA LITURGIA DE ESTE DOMINGO (XXI del Tiempo Ordinario

HUMILDAD Y SINCERIDAD SE IDENTIFICAN
Por Antonio García-Moreno


1.- PROFESIÓN DE AMOR.- Josué ha sido el sucesor de Moisés que, con brazo seguro y pie firme, ha entrado en la Tierra Prometida. Consciente de la misión que Yahvé, el Dios vivo, le ha encomendado, reúne a todo el pueblo de Israel: a los ancianos, a los jefes, a los jueces, a los magistrados. Y allí, invocando al Señor, les propone algo decisivo para la historia del pueblo: su entrega incondicional y su consagración a Dios. Josué propone a los suyos: "Si no os parece bien servir al Señor, escoged a quien servir: a los dioses a quienes sirvieron vuestros antepasados al este del Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis". Son libres de volver a los ídolos que adoraron antes de conocer a Yahvé, o de postrarse ante los dioses de los amorreos.

2.- Estos hombres tienen ante ellos al Señor de los cielos y tierra, al Señor que los ha librado de la esclavitud y los ha guiado por un duro desierto, interminable. A ese Dios que tiene derecho a la entrega sin condiciones del pueblo israelita que tanto, todo cuanto es, le debe. Pero el Señor quiere una decisión nacida del amor, una decisión libérrima. Por eso plantea la cuestión en tales términos. Al contemplar este modo tan atrayente de querernos, de pedirnos por amor lo que te debemos por justicia, te decimos que somos totalmente tuyos, que sólo a ti te vamos a servir, que sólo a ti te vamos a amar, en ti vamos a creer y a esperar.

3.- El pueblo ha visto muchas cosas, ha presenciado en mil ocasiones cómo el Señor les demostraba su desvelo, su empeño de cuidarles con el esmero y la ternura de una buena madre, con la previsión de un padre sabio y fuerte. Movidos por esa experiencia, exclaman: "El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de Egipto, de la esclavitud; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos entre los pueblos por donde cruzamos. Nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios". Cada uno podría contarnos cómo el Señor le ha mostrado su presencia. Todos, estoy seguro, hemos notado que Dios estaba interviniendo en nuestro favor. Es un detalle, es una coincidencia, es una "casualidad", algo que no podemos explicar más que refiriéndolo al Señor, ese Dios que no se ve con los ojos de la cara, pero sí con los del alma.

4.- Al recordar tanto amor, tanta providencia, tanto desvelo, queremos reconocerte como Señor y dueño de nuestra existencia. Y lograr que todo nuestro quehacer sea un vivir para ti, feliz al saber que aceptas y miras complacido nuestras pequeñas y sencillas acciones, esas que constituyen el entramado de nuestra vida. Esos gestos ordinarios y corrientes que tratamos de que sean grandes, extraordinarios por el amor y esmero que en ellos ponemos. Sí y siempre sí: "Nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios.

5.- SÓLO LOS HUMILDES.- Este modo de hablar es inadmisible, dijeron muchos de los que escucharon las palabras del Maestro divino. Hoy también hay quienes repiten lo mismo, quienes se echan atrás a la hora de ser consecuentes con las exigencias, a veces duras, que comporta la fe. Son los que ven las cosas con criterios humanos, juzgan los hechos con medidas terrenas; olvidan que sólo con la fe y la esperanza, con un grande y profundo amor, podremos entender y aceptar la revelación de Dios. Jesús les explica de alguna manera el sentido de sus palabras sobre la Eucaristía. Les hace comprender que lo que ha dicho tiene un sentido más profundo, del que parece a simple vista. Su carne y su sangre son ciertamente comida y bebida, pero no en un sentido meramente físico, como si se tratase de una forma de canibalismo. Se trata de algo muy distinto que, en definitiva, sólo por medio de la fe se puede aceptar y, en cierto modo, hasta entender.

6.- Lo que sí hay que destacar es que Jesús no se desdice de lo que ha dicho acerca de su presencia real en la Eucaristía, y sobre la inmolación de su cuerpo y su sangre en sacrificio redentor por todos los hombres. Por otra parte, es preciso subrayar que en ocasiones seguir a Cristo supone negarse a Sí mismo, dejar el propio criterio y abandonarse en la palabra y en las manos de Dios. Para eso hay que ser muy humildes y sinceros con nosotros mismos. En el fondo, humildad y sinceridad se identifican. Se trata, en una palabra, de reconocer la propia limitación de entendimiento y comprensión, aceptar que uno es muy poca cosa para captar bien lo referente a Dios. Fiarse del más sabio y del más fuerte, saberse pequeño y torpe, escuchar con sencillez al Señor.


7.- Entonces sí "comprenderemos", entonces sí aceptaremos. Dios que siente debilidad por los humildes, nos iluminará la mente y nos encenderá el corazón, para que la dicha y la paz inunden nuestro espíritu, en ese acercamiento supremo entre Dios y el hombre, que se realiza en la Sagrada Eucaristía.

domingo, 1 de septiembre de 2013

A PROPÓSITO DEL EVANGELIO DE ESTE DOMINGO

EL RUIDO DE LA CARRETA VACÍA 


Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó: 
“Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?”
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí: “Estoy escuchando el ruido de una carreta...”
“Eso es” -dijo mi padre- “es una carreta vacía”.
Pregunté a mi padre: “¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?”
Entonces mi padre respondió: 
“Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.
Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: 
“Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.. Nadie está más vacío, que aquel que esta lleno del ‘Yo mismo’. 

A la Virgen María le decimos lo mismo que le dijo su prima Isabel: DIOS TE SALVE MARÍA, LLENA ERES DE GRACIA
 (llena de virtudes: santa, generosa, buena, sencilla, solidaria, generosa… respetuosa, orante…)
¿Iba diciéndolo por ahí? No.  Calladita. Sin hacer ruido…

San José ¿cómo era?: Obediente a Dios, reflexivo, bueno, respetuoso…. ¿Lo iba diciendo por ahí? El evangelio no dice ni una sola palabra suya. Dice que era justo y que era bueno. Pero no lo decía él de sí. No hacía ruido.

Hay gente que anda pregonando todo lo que hace por los demás, todo lo que reza, lo trabajadora que es, las buenas notas que saca, el corazón que tiene, lo católicos que son… Y se creen importantes, sabios, listos…. Hay gente que se pelea por ser el primero… Hacen mucho ruido.

Jesús nos invita a no considerarnos mejores que nadie. A ser humildes. A valorar a los otros. A ocupar el último puesto. A no hacer ruido…



¿Valoramos a los demás? ¿Nos creemos mejores que los otros? ¿Andamos pregonando nuestras virtudes? ¿Queremos ser los primeros? 

sábado, 31 de agosto de 2013

A PROPÓSITO DEL EVANGELIO DE ESTE DOMINGO....

Siete pasos prácticos para ser humilde o para empezar a serlo

De todas las virtudes, la humildad puede considerarse una de las más difíciles de conseguir. Toda la literatura sobre el tema nos lo repite. Siempre recordamos frases de grandes hombres como Ruskin («estoy convencido que la primera prueba de un gran hombre consiste en la humildad») Cicerón («cuanto más alto estemos situados, más humildes debemos ser») y, por supuesto, de santos como el Cura de Ars («si no tienes humildad, puedes decir que no tienes nada»), San Agustín («sólo a pasos de humildad se sube a lo alto de los cielos») o Santa Teresa («aquélla que le parece que es tenida en menos entre todas se tenga por más dichosa»).

Es experiencia de todos sentir el aguijón de ese “yo” que nos impulsa a hacer lo que muchas veces no queremos realizar. ¡Cuántas veces nos arrepentimos de nuestras acciones y deseamos vivir con más sencillez y menos altanería! ¿Cómo ser humilde?

Dentro de las muchas presentaciones que me llegan, esta semana hubo una que me llamó particularmente la atención y que daba, justamente, siete pasos para conseguir la humildad. Me picó la curiosidad. Su lectura me ha ayudado mucho y he querido compartirla con todos ustedes, retocándola un poco (a cada consejo le he añadido un párrafo de algún santo que le dé más peso y contenido).

Ciertamente, estas líneas no pretenden ser un manual de “consígalo sin esfuerzo”. No hay rosa sin espinas. Pero tal vez la lectura de este artículo pueda ayudar a alguno a enderezar el camino, como si se tratase de un GPS que pide una reorientación de ruta. Espero, pues, que estos ocho pasos sirvan a más de uno. ¡Buena lectura!

****

1. Procura descubrir lo mejor de cada uno:

Todo ser humano ha tenido experiencias que tú no has tenido, y en esos aspectos te aventaja. Einstein, reputado como uno de los grandes cerebros de la humanidad, dijo: «Nunca he conocido a una persona tan ignorante que no tuviera algo que enseñarme».

«Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros, y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados. Es una manera de obrar que, aunque luego no se haga con perfección, se viene a ganar una gran virtud, que es tener a todos por mejores que nosotros, y comiénzase a ganar por aquí el favor de Dios» (Santa Teresa de JesúsVida, 13, 6).


2. Elogia sinceramente a los demás:

¿Cómo se va a desdeñar a una persona a la que se le está diciendo lo que se admira de ella? Cuanto más se mencionen las buenas cualidades de quienes rodean a uno, más virtudes se descubrirán en ellos, y será más difícil que uno caiga en la trampa del egocentrismo.

«La humildad es la virtud que lleva a descubrir que las muestras de respeto por la persona –por su honor, por su buena fe, por su intimidad–, no son convencionalismos exteriores, sino las primeras manifestaciones de la caridad y la justicia» (San José María Escrivá, Es Cristo que pasa, 72).


3. No te demores en admitir tus errores:

Dicen que la frase más difícil de pronunciar en cualquier idioma es: «Me equivoqué». Quienes se rehúsan a hacerlo por orgullo suelen volver a caer en los mismos errores (sólo el hombre cae dos veces en la misma piedra) y, además, terminan marginándose de los demás.

«La humildad es una antorcha que presenta a la luz del día nuestras imperfecciones; no consiste, pues, en palabras ni en obras, sino en el conocimiento de sí mismo, gracias al cual descubrimos en nuestro ser un cúmulo de defectos que el orgullo nos ocultaba hasta el presente» (Santo Cura de Ars, Sermón sobre el orgullo).


4. Sé el primero en disculparse después de una discusión:

Si la frase más difícil de pronunciar es: «Me equivoqué», la siguiente más difícil debe de ser: «Perdóname». Ese simple vocablo mata el orgullo (pues te reconoces tan pecador como él) y pone fin al altercado: dos pájaros muertos de un solo tiro. Pero para eso, es necesario reconocer que tanto él como yo podemos equivocarnos…

«Si vieres a alguno pecar públicamente, o cometer cosas graves, no te debes estimar por mejor: porque no sabes cuánto podrás tú perseverar en el bien. Todos somos flacos; mas tú no tengas a alguno por más flaco que a ti» (La Imitación de Cristo, I, 2, 4).


5. Admite tus limitaciones y necesidades:

Es parte de la naturaleza humana querer dar la impresión de ser fuerte y autosuficiente; eso normalmente no hace más que dificultar las cosas. Si manifiestas humildad pidiendo ayuda a los demás y aceptándola, sales ganando.

«Esto de no fiarse del propio parecer nace de la humildad. Por ello, el cap. II de los Proverbios dice que donde hay humildad, hay sabiduría. Los soberbios, en cambio, confían demasiado en sí mismos (Santo Tomás de Aquino, Sobre el Padrenuestro, l.c., 142).


6. Sirve a los demás:

Ofrécete a ayudar a los ancianos, los enfermos y los niños, o a prestar algún otro servicio comunitario. Saldrás beneficiado, pues aparte de adquirir humildad, te ganarás la gratitud y el cariño de muchas personas.

«Cuando se te presente la ocasión de prestar algún bajo y abyecto al prójimo, hazlo con alegría y con la humildad con que lo harías si  fueras el siervo de todos. De esta práctica sacarás tesoros inmensos de virtud y de gracia» (León XIII, Práctica de la humildad, 32).


7. Reconócele a Dios el mérito de toda cualidad que tengas y de todo lo bueno que te ayude a hacer:

Es importante abrir los ojos del alma y considerar que no se tiene nada nuestro de lo que debamos gloriarnos. Lo único que realmente tenemos es pecado y debilidad. Los dones de la naturaleza y de gracia que hay en nosotros, solamente merecen ser agradecidos a Dios, que nos lo ha dado cuando ha pensado en nosotros al crearnos.

«Nadie confíe en sí mismo al hablar; nadie confíe en sus propias fuerzas al sufrir la prueba, ya que, si hablamos con rectitud y prudencia, nuestra sabiduría proviene de Dios, y si sufrimos los males con fortaleza, nuestra paciencia es también don suyo» (San Agustín, Sermón 276).

martes, 26 de abril de 2011

RESULTADOS, una reflexión de Dolores Aleixandre sobre la Pascua


RESULTADOS 
(Artículo de Dolores Aleixandre)

 Dolores Aleixandre es una teóloga, Profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca y religiosa del Sagrado Corazón (Como las que están en Balos). Este artículo, escrito con mucha simpatía y mucha más fe en Jesús, puede animarnos a vivir la Pascua. Por eso lo ponemos aquí, claro.

Buscando en You Tube una conferencia reciente de Willigis Jager, veo otra más antigua con este título: “La humildad” pero, cuando intento dar con ella, lo que aparece en pantalla es: “esta búsqueda no obtiene resultados”.

No me extraña demasiado porque “humildad” y resultados” suelen estar de suyo bastante distanciados, salvo para un puñado de chalados por el Evangelio que andan sueltos por ahí.

Busco la palabra “resultado” en el diccionario de sinónimos y salen a mi encuentro: logro, éxito, provecho y productividad, todos vestidos de Armani, saludándome encantados y sonriéndome con sus dentaduras blanquísimas. Esto es ya otra cosa, pienso, y en este lenguaje ya nos entendemos todos, desde Botín hasta Mourinho, pasando por la SGA, la JMJ y el chino de la tienda de todo a cien, aunque él plonuncie lesultado.

Echándole imaginación, se me ocurre que es como si el Padre, después de arreglarle bien el nudo de la corbata al Hijo y comprobar que no le faltaba nada en el maletín, lo hubiera enviado con esta recomendación: “Hala hijo: a obtener resultados”. No le dio ningún ejemplar del Manual del Triunfador, pero quedaron en que se conectarían cada madrugada para diseñar juntos la estrategia del día.

Empezó por domiciliarse entre nosotros en un pueblo perdido que ni siquiera aparece en la guía Michelin (mal empezamos) y respondía al nombre de Jesús. Estudios, los justitos; el arameo, con acento galileo y el griego, lengua del imperio, flojísimo.

Se puso a currar en un taller y algunos pensaron que iba a montar un franquiciado de exportación de maderas. Pero no, fue un chasco para todos: esperó a cumplir los 30, edad evidentemente tardía cuando a esas alturas otros más jóvenes presentan ya resultados exitosos. Y él, sin pisar business school alguna, se puso a buscarlos con métodos rarísimos.

Ideas e innovación no le faltaban y parecía emprendedor pero en seguida los entendidos vieron que no paraba de cometer errores: “No está en sus cabales” comentaban los de su entorno (Mc 3,21): qué desperdicio de recursos y de posibilidades, qué mal le asesoran esos socios insolventes de los que se ha rodeado, qué falta le está haciendo un coach que le espabile y le ayude a establecer un plan en acción con mejores expectativas porque, con el marketing que emplea, que se despida de obtener ganancias.

No se puede ir por la vida confesando que no tiene dónde reclinar la cabeza, afirmando que el dinero es como un coágulo en la sangre que te detiene el flujo vital, que a los pobres no hay quien los gane en alegría y que no conoce mejor inversión en bolsa que la de ganarse amigos. Declaraciones como esas generan inestabilidad y alarman a los inversores. Vas derecho a la crisis, chaval, cotizas a la baja, prepárate a la suspensión de pagos o incluso a algo peor.

Y lo peor llegó: fracasó su empresa, se hundió su proyecto, se fugaron sus socios, todo se vino abajo, terminó por quebrarse él mismo. Se reían al verle tan hundido: “Mirad cómo ha acabado el que se empeñaba en arreglar el mundo…” Borraron su nombre de la lista de los vivos, los eficaces, los competentes y los VIPS y pusieron una losa encima de su recuerdo.

No lo consiguieron. Sigue vivo entre nosotros y su memoria continúa transmitiéndose de boca en boca y encandilando a muchos que dedican sus vidas a la empresa creada por él, empeñados en seguir sus mismos extraños métodos de gestión.

Con todos ellos esperamos en silencio el bonus que concede el Padre a los resultados de su Hijo y que inundará de luz la noche del Primer Día de la semana

Feliz Pascua a todos y enhorabuena: es tiempo de reparto de dividendos.  


Dolores Aleixandre
ALANDAR Abril 2011