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viernes, 6 de enero de 2017

MUCHA ILUSIÓN, PERO... ¿AHORA QUÉ?

Escribe Paco Mira

MUCHA ILUSIÓN,
PERO...¿AHORA QUÉ?

            Creo que ya se lo dije, pero lo vuelvo a repetir, FELIZ AÑO. Quizás sea una frase como muy utilizada, usada, no sé si gastada, pero es un deseo personal. Es más: me lo propongo todos los años y no siempre lo consigo, pero bueno.

        ¡Fíjense!. Hace menos de un mes, (algunos más, por supuesto) todos con una ilusión tremenda preparábamos los adornos navideños. En una carta anterior les comentaba que a muchos, incluyéndome, nos hace una ilusión tremenda estas fiestas. Hace menos de un mes desempolvábamos los adornos, las figuras del belén, completábamos aquello que nos faltaba, algunos montaban árbol y belén. Incluso los abuelos llaman a los nietos para que les ayuden a decorar la casa. Soñamos, primero con Papá Nöel, luego con los reyes.... ¡cuanta ilusión!. Pero una ilusión sana.

        Sin embargo, ahora que se acaba toda la parafernalia de la época en cuestión, me da la impresión que guardamos las cosas no con la ilusión para el año que viene, sino con el cabreo de quien nos ha manchado la casa, con el cabreo de unas fiestas que nos hicieron coger no sé cuántos kilos, con el desastre de haber gastado un montón de dinero.... pero cabreados.

        Me pregunto ¿qué hace que en veinte días, mal contados, nos cambie el sentido del humor siendo prácticamente el mes el mismo?. ¡Qué rápido ganamos y qué rápido perdemos las ilusiones!. Así nos va. Los niños, los grandes protagonistas humanos y mundanos de la fiesta que celebramos, son los que nos dan lecciones de cómo no hay que perder la ilusión, de cómo hay que caminar por la vida, sin la tristeza impregnada en la cara, de cómo hay que salir corriendo porque la caravana de sus majestades pasa y lo más probable es que no me de tiempo a contemplarla.

        Dios se ha manifestado a los pueblos. Sigo preguntando lo mismo, ¿lo hemos visto, contemplado, saboreado...? o por el contrario, como hemos hecho con el belén de casa, ¿estábamos deseando que se acabaran los tiempos de navidad, para recoger de prisa y corriendo para poder limpiar y dejar las cosas como estaban?. Si es así, así nos va. Nuestra fe, lo más probable es que vaya a trompicones y se mueva en función de los tiempos que nos invitan a vivir ciertos acontecimientos, pero pasajeros.

        Jesús se bautiza. Una voz dice que ese es su Hijo, el amado, el predilecto. Nosotros que ya estamos bautizados, ¿qué voces oímos y escuchamos? y mejor, ¿nosotros decimos que Jesús es el amado, nuestro predilecto, el faro que nos guía en la vida?. ¿Somos capaces de descubrir al que contemplamos en un pesebre hace muy poquito y al que le catábamos villancicos?.

        Uff, me da la impresión que cambiamos rápidamente de tesitura. El bautismo, nuestro bautismo nos tiene que dar una identidad lo suficientemente fuerte como para dar razón de nuestra esperanza allí donde quiera que vayamos. Tenemos que hacer como Pedro, que cuando pregunta si conocen lo que pasó en Galilea que un tal Jesús pasó haciendo el bien.

        Esa tiene que ser nuestra razón de ser. Hacer el bien. Hacer el Belén con ilusión y mantenerla trescientos sesenta y cinco días y que cuando llegue diciembre recargar las pilas, pero no perder la ilusión de lo que decimos que queremos y no hacemos. Dios siempre da otra oportunidad y en este caso no da un montón de ellas.

        Recojamos lo iniciado, pero pensemos en el momento de guardar cada una de las figuras de lo que pueden significar en nuestras vidas y con quien las identificamos.
       
       Hasta la próxima.

        Paco Mira

martes, 16 de febrero de 2010

PREGÓN DE CUARESMA

He vuelto de Fuerteventura. Largas conversaciones con Higinio el cura de Antigua. Familiar almuerzo con Dulce, Inma y Ruth, Convivencia amplia y amistosa con Tinín, Habiba, Malak, Lourdes y Francisco. Encuentro cordial con Aurelio, Asun, Pino, Juan y Manolo Lasso y Juanín Évora.  Espera de encuentro con Vito y Miguel, con Lidia y  Soraya. Lluvia, visita rápida por Valles de Ortega, Agua de Bueyes y la pena de no poder llegar a Betancuria y ver a Celeste, Petra y demás amigos. Tampoco se pudo más en tan corto tiempo. Ahora, al regreso, me queda la Cuaresma. La quiero vivir con ilusión. Quiero que en estas comunidades donde estoy la vivamos con ilusión como en el dibujo de la derecha, con todo el corazón. Aprovecho un texto de Ulibarri que me envía Mariano y lo hago mío. Pongo en rojo algunas palabras en las que quiero detenerme...¡Feliz cuaresma, amigos!

Ustedes los que han sido bautizados,
los que han escuchado la voz del Espíritu,
los que han acogido la revelación del Dios vivo,
los que han descubierto que son sus hijos,
¡entren en el desierto sin miedo
y caminen con paso ligero!


Cuaresma es ese tiempo que viene y va,
tiempo para vivirlo en camino,
sin instalarse, sin retenerlo, sin lamento,
con la esperanza siempre a flor de piel
y la mirada fija en otro tiempo,
la Pascua, que es definitivo.

Entren en Cuaresma convencidos,
listos para el combate, ligeros de equipaje, la mente despejada,
entrañas llenas de ternura y misericordia,
calzado apropiado,
y mucha paciencia con ustedes mismos.

Déjense mecer por la brisa del Espíritu;
pongan su corazón en sintonía
con los latidos de Dios
y el grito de los afligidos,
beban en los manantiales de la vida
y no se dejen engañar por los espejismos del desierto.

Bajen del monte a los caminos de la vida,
bajen sin miedo y llenos de misterio.
No profanen los templos vivos,
busquen de noche como Nicodemo
y, como aquellos griegos,
pregunten a discípulos y amigos
por Jesús y su Reino
y cómo sembrarse en el campo del mundo
para germinar a su estilo.
Vivan la Cuaresma bien despiertos, caminando en comunidad,
con fe, esperanza y amor,
fijos los ojos en Jesús.
¡Dense esa oportunidad!