martes, 29 de marzo de 2011

DIARIO DE UN CURA. De amores y desamores

DIARIO DE UN CURA. De amores y desamores
     Hace ya bastantes días que no escribo en mi Diario. Pero no por falta de ganas. Y es que a veces el ritmo de la parroquia no me da para más. Acabo de subir del "Taller de Oración" que estamos haciendo. Fue un grupo bueno de gente, y no sólo de los que participan habituamnete. Hoy fue la oración ante un icono. Me gustó la actitud de silencio y acogida de los participantes. Y me gustó que  Carmen quisiera aclarar el malentendido de la pasada semana. Y, con el icono del Buen Amigo que me miraba profundamente fui recordando a las personas con las que en estos últimos días he tenido ocasión de estar más detenidamente. Me daba cuenta que, casi todas las historias, se resumen con una  palabra:  amor o desamor.
     Me dio mucha alegría ver a M.C. siempre animosa y decidida y ahora, además, viviendo un nuevo proyecto de vida. La vi feliz. O a Martita que muy temprano me mandaba este mensaje: I am very happy y me explicó más tarde el motivo de su "happy". Muy distintos fueron los mensajes de A ó de C que transmitían tristeza y desencanto. Y al final, quien está gobernando nuestras vidas es el amor o el desamor que nos hace felices o infelices. Seguramente a eso se refería el evangelio del domingo (La samaritana) . Cuando uno quiere o se siente querido, es feliz, Aunque viva pobremente. Y lo contrario.  Y yo me pregunto muchas veces qué aportamos los curas a la sociedad. Cuando nos aferramos a imponer normas y a "cumplir" o "hacer cumplir" sobre todas las cosas, fácilmente estamos añadiendo más  cargas y problemas a la gente como si tuvieran poco. Y quien lo echa de menos. Como el joven C. de La Goleta que parece necesitado de normas y reglamentos.  Cuando proponemos el espíritu abierto y talante de Jesús, probablemente estemos aportando una buena dosis de felicidad. Lo expresaba muy bien  el pasado viernes Arístides Moreno en el estreno del teatro de Cruce de Arinaga cuando cantaba:
     
Ella es una cosita chiquita y transparente que me da la paz. Me deja tranquilitamente. Y es como una esencia, y es una necesidad y todos la buscan pa'poderla disfrutar. Unos la buscan en el amor, otros la buscan en el dinero. Y en comprarse una casa, y una tele o un coche nuevo... pero lo tienen claro a la hora de llegar, que las cosas materiales no dan la felicidad. ¡Que las cosas materiales no dan la felicidad! Felicidaaad, felicidaaad. Unos tienen tanto, y tantos que no tienen ná' ...
Y en la espiritualidad, y en el autoconocimiento.
y en el amor de Dios. Y en el autopadecimiento.
Sabes que no hay secreto, que no hay nada detrás,
que dentro de ti mismo tu la puedes encontrar.
        El rato de oración de esta tarde, la conversación con Antonio Jesús, escuchar a Mari, reunirme con los niños, o rezar el salmo en el funeral de Manolín, eso, Arístides Moreno, también ayuda a dar felicidad. Porque donde hay amor allí esta la Felicidad. O sea Dios.

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