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lunes, 14 de mayo de 2012

LA PRIMERA...Y LA SEGUNDA COMUNIÓN

LA PRIMERA…Y LA SEGUNDA COMUNIÓN




En estos días, los chiquillos de nueve años andan como locos. Y tal vez, mucho más, sus padres. Y es que lo de la primera comunión puede trastornar a cualquier familia. Según cuentan algunos, celebrar la primera eucaristía hoy día sale por un ojo de la cara…¡Hasta dos mil euros! Ya saben que nadie se priva de los recordatorios, las fotos y vídeo y el traje y la fiestecilla posterior. Algunos padres, todavía están pagando al banco el préstamo que pidieron el año pasado para la comunión del niño.

Y ya ven, se trata de un acto religioso que es totalmente gratuito, que se puede celebrar cualquier día, que no exige ningún boato externo sino la preparación previa en la catequesis. Pero es que, a la hora de la verdad, parece como si se diera el disparo de salida y todo el mundo se volviera loco para gastar y comprar y no quedar en inferioridad ante ningún niño o niña. En la parroquia hay dos o tres trajes de primera comunión, flamantes, con un solo uso, a disposición de quien quiera ahorrarse el dinero de una compra innecesaria. Y, sin embargo, a pesar de la crisis, parece que nadie está dispuesto a ponerse la ropa de otro niño.

Los días de primera comunión suelen ser ocasión para que los catequistas y los párrocos conscientes lloren un poco. Y no porque sea malo vestirse de bonito o irse a comer con los amigos y la familia a un restaurante. Lo malo es que toda la primera comunión se reduzca a eso. Y que se le dé más importancia a la foto que al acto. A veces, por querer grabar una imagen, nos perdemos la alegría de vivirla “en directo” y guardarla en el álbum del corazón.

Y lo peor. No es lógico que, por valorar tanto la “primera” comunión, se le quite toda importancia a la “Segunda”. Y a la tercera y a todas las que sigan…Para bastantes niños y niñas ésta es la Primera y la Última comunión de su vida. Qué pena que no gastemos también energías para animar a que los niños sigan participando en la eucaristía, que es de lo que se trata. Con razón, a la hora de hablar ya no se dice tanto “primera comunión” sino “la comunión”. “Mi niño va a recibir la comunión, dice algún padre todo feliz. Y dice muy bien “la comunión”: la única.

Por eso habrá que seguir trabajando desde las parroquias para que los niños hagan su segunda comunión, liberados ya de de los zapatos que aprietan, libros, regalos, guantes, rosarios, fotos y todo eso que, muchas veces, sólo sirve para despistar de algo tan grande como que Jesús se hace Pan para estar en la vida del niño. A los niños de mi parroquia les invito siempre a hacer la Segunda comunión. Y alguna vez me llevo una bonita sorpresa. Antonio, que hizo su primera comunión el año pasado volvió el domingo siguiente muy feliz a hacer su segunda comunión, a servir de monaguillo y a darme la alegría del día cuando, muy contento, me aseguró:

-Esta segunda comunión me ha gustado más que la primera porque no estoy nervioso. Y voy a seguir comulgando.

Gracias, Antonio, Marina, David, Leticia, Paqui, Kilian. Gracias porque ustedes han comprendido, con nueve añitos que la primera comunión no es un jueguito, no es la excusa para una fiesta sino el comienzo de un encuentro con Jesús. Y que no hay primera si no hay segunda. Gracias.

P. D. Mi felicitación a todos los niños y niñas que hace una semana hicieron su Primera Comunión en Playa de Arinaga. Y a todos los que en los próximos días van a celebrarla en Cruce de Arinaga y Las Rosas. Deseo que estén viviendo estos días con mucha ilusión. Y ya que no me es posible estar en la Primera, espero compartir pronto  con ustedes la segunda la tercera... o la quinta. Felicidades también a sus padres y sus catequistas que tanto le ayudan a vivir su amistad con Jesús.


jueves, 5 de mayo de 2011

ESTE SÁBADO, PRIMERA COMUNIÓN EN LAS ROSAS

ESTE SÁBADO, PRIMERA COMUNIÓN EN LAS ROSAS
Cinco niños harán su primera comunión este sábado en la iglesia de Las Rosas. Los niños han asistido a las catequesis durante dos años con la catequista Rosi. La celebración está prevista para las cuatro y media de la tarde.  Los niños recibieron hace pocos días el sacramento del Perdón y participan habitualmente en la misa que, cada15 días, se celebra en el barrio.
Felicitamos a los niños y a sus padres y les animamos a seguir participando en la misa y en los demás actos que se organizan en el barrio y en la parroquia.
Las primeras comuniones en Cruce de Arinaga serán el 28, 29 y 30 de Mayo. Y en Playa de Arinaga el 11 y 12 de Junio. 

domingo, 6 de septiembre de 2009

PRIMERA COMUNIÓN DE TRES ADOLESCENTES



Tres jóvenes de arinaga participaron plenamenente en la Eucaristía por vez primera el domingo 6 de septiembre en la Parroquia de Nuestra señora del Pino de Playa de Arinaga. Los tres muchachos son Rafa, Michelle y Cecilia a quienes vemos en las dos fotos. En una de las fotos aparecen con las catequistas que les han estado preparando, Cristina y Eli. En la otra foto están con el Párroco. Los tres muchachos se han estado preparando con mucho interés e ilusión y seguirán participando en la vida parroquial. Los feligreses que llenaban la hermosa iglesia de Arinaga aplaudieron y felicitaron con entusiasmo a los tes jóvenes. También nosotros les felicitamos y les animamos a vivir la experiencia de ser amigos y seguidores de Jesús al que ya han recibido en el sacramento de la eucaristía.

viernes, 5 de junio de 2009

CRISTIÁN: UN HOMENAJE PARA TU AUSENCIA


Una parroquia del sur de Gran Canaria le hizo el sábado un homenaje a Cristián Briales, un cura fallecido hace ya 10 años. Fue cura de San Pedro Mártir de Doctoral en la zona de Vecindario. Y Cristián Briales fue el cura más original, carismático, alegre, simpático, pobre y cercano a los pobres que uno puede imaginarse. Lo digo yo que conviví con él cinco años y disfruté de sus virtudes y de sus manías, porque nadie es perfecto y él tampoco lo era. Lo que no le quita bondad sino todo lo contrario.
De Cristián he escrito y hablado muchísimas veces porque fue de esas personas que dejan huella por donde pasa y en mí dejó marcas imborrables.
Pero mi comentario de hoy quiere valorar, sobre todo, a quienes hacen el homenaje, el reconocimiento. A la parroquia de Doctoral y a todos los grupos, colectivos o personas particulares de cualquier lugar que saben mirar y agradecer lo bueno de los demás.
Hace unos días, en una de las parroquias en las que estoy, en Playa de Arinaga, vinieron dos señoras a decirme:
-Nuestros hijos hicieron la primera comunión la pasada semana. Cuando terminó la misa nos marchamos y nos dimos cuenta después de que no le habíamos dado las gracias. Qué fácil, y que inmensamente bueno, es decir gracias, del modo que sea. Simplemente diciéndolo, o con un gesto o, como en el caso de Cristián Briales, con un homenaje, música, palabras, fotos y hasta la edición de un pequeño libro.
Ahora, cuando el curso está a punto de acabar, uno se pone a pensar y piensa: Cuántas personas en nuestras parroquias, colegios, asociaciones han estado trabajando, a veces con serias dificultades, y no hemos tenido ese pequeño detalle de reconocer y agradecer lo que han estado haciendo día a día. Tengo que pensar en Pepita o Dámaso, Fela, Pepe, Fela, María Dolores,… (Lolita la sacristana, Paco el de Casa Santa…) y una larguísima lista de personas que, sin buscar nada a cambio, han estado o están en los momentos fáciles y difíciles. Dar gracias o hacer un homenaje es una necesidad. No tanto para aquel a quien se agradece o felicita sino para quien hace el homenaje. Qué bien se siente uno cuando da las gracias. Qué bien se siente uno cuando reconoce los méritos de las otras personas. Qué bien se siente un pueblo cuando es agradecido. Qué bien dormirán mañana los vecinos de Doctoral después de recordar y valorar la figura pequeña, simpática y testaruda de Cristián. Lo malo de la gente santa como él es que también obliga a uno a serlo un poco.
En una ocasión, viviendo Cristián, Bernardo y yo en la casa parroquial de Vecindario, vino un señor de fuera y pretendió engañarnos. Supimos que era un delincuente y la policía lo llevó al cuartelillo. A los tres días salió del calabozo y tuvo la cara de volver a la casa parroquial de Vecindario para pedir que le diéramos unos zapatos. Yo no estaba, pero sí el buenazo de Cristián. Y Cristián, que todo lo daba, le regaló unos zapatos nuevecitos. Eso estaba bien, pero había un inconveniuente. Los zapatos que le dio…eran míos. Y cuando se lo reproché, Cristián se limitó a echarse aquella carcajadita tan suya y decirme:
-je je je, así te ayudo también a ser generoso.
Gracias Cristián, por intentar hacerme generoso. Gracias Doctoral y gracias a todos aquellos que saben decir gracias. Mañana a la noche, con Pablo Milanés se puede cantar : Un homenaje para tu ausencia. Lo llenas todo con tu presencia.
¡Cristián, siempre presente!

lunes, 18 de mayo de 2009

CARTA AL VIENTO:LA SEGUNDA COMUNIÓN



En estos días, los chiquillos de nueve años andan como locos. Mejor dicho, sus padres. Y es que lo de la primera comunión puede trastornar a cualquier familia. Según estudios recientes, celebrar la primera eucaristía hoy día sale por un ojo de la cara…¡Más de dos mil euros! Ya saben que nadie se priva de los recordatorios, las fotos y vídeo y el traje y la fiestecilla posterior. Yo sé de algunas madres que, todavía, están pagando al banco el préstamo que pidieron el año pasado para la comunión del niño.
Y ya ven, se trata de un acto religioso que es totalmente gratuito, que se puede celebrar cualquier día, que no exige ningún boato externo sino la preparación previa en la catequesis. Pero es que, a la hora de la verdad, parece como si se diera el disparo de salida y todo el mundo se volviera loco para gastar y comprar y no quedar en inferioridad ante ningún niño o niña. En mi casa tengo dos o tres trajes de primera comunión, flamantes, con un solo uso, a disposición de quien quiera ahorrarse el dinero de una compra inútil. Y, sin embargo, a pesar de la crisis, parece que nadie está dispuesto a ponerse la ropa de otro niño.
Los días de primera comunión suelen ser ocasión para que los catequistas y los párrocos conscientes lloren un poco. Y no porque sea malo vestirse de bonito o irse a comer con los amigos y la familia a un restaurante. Lo malo es que toda la primera comunión se reduzca a eso. Y que se le dé más importancia a la foto que al acto. A veces, por querer grabar una imagen, nos perdemos la alegría de vivirla “en directo” y guardarla en el álbum del corazón.
Y lo peor. No es lógico que, por valorar tanto la “primera” comunión, se le quite toda importancia a la “Segunda”. Y a la tercera y a todas las que sigan…Para bastantes niños y niñas ésta es la Primera y la Última comunión de su vida. Qué pena que no gastemos también energías para animar a que los niños sigan participando en la eucaristía, que es de lo que se trata. Con razón, a la hora de hablar ya no se dice tanto “primera comunión” sino “la comunión”. “Mi niño va a recibir la comunión, dice algún padre todo feliz. Y dice muy bien “la comunión”: la única.
Por eso habrá que empezar a trabajar desde las parroquias para que los niños hagan su segunda comunión, liberados ya de de los zapatos que aprietan, libros, regalos, guantes, rosarios, fotos y todo eso que, muchas veces, sólo sirve para estropear algo tan grande como que Jesús se hace Pan para estar en la vida del niño. A los niños de mi parroquia les invito siempre a hacer la Segunda comunión. Y alguna vez me llevo una buena sorpresa. Marina, que hizo su primera comunión hace quince días volvió este domingo feliz a hacer su segunda comunión, a servir de monaguilla y a darme la alegría del día cuando, muy contenta, me aseguró:
-Esta segunda comunión me ha gustado más que la primera. Y voy a seguir comulgando.
Gracias, Marina, David, Leticia, Paqui, Kilian. Gracias porque ustedes han comprendido, con nueve añitos que la primera comunión no es un jueguito, no es la excusa para una fiesta sino el comienzo de un encuentro con Jesús. Y que no hay primera si no hay segunda. Gracias.