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viernes, 5 de enero de 2018

Escribe Paco Mira:

UNA MANIFESTACIÓN
SIN SINDICATOS,
PERO COMPROMETIDA

            Los que peinamos ciertas canas, no nos las pintamos, y tenemos ciertos años, recordamos - no se si con cierta nostalgia o no - tiempos pretéritos en los que estrenábamos democracia y además todo lo que ello conllevaba: libertad de expresión (oral y escrita), libertad de reunión (pública y privada), libertad de manifestación. Pero como hasta la fecha no habíamos tenido esa oportunidad, no se sabía cómo había que hacerlo y para ello surgen los sindicatos, para ayudarnos - según ellos - a reivindicar lo que nos corresponde o por lo menos a lo que tenemos derecho.

         Pero claro: quizás todo tenga un pero: lo que nace como una novedad maravillosa, como una oportunidad de ser lo que no éramos, se convierte en una rutina que mata la idea original: nos manifestamos por todo, hasta por toser. Y todo lo que se generaliza - como los medicamentos - acaba perdiendo su efecto. Solo basta ver las manifestaciones de hace diez años con las de ahora. No tienen nada que ver y como el día de la manifestación esté soleado, probablemente haya más gente en la playa que aguantando una pancarta.

         Se preguntarán a qué viene lo que estoy contando. Y es que este fin de semana hay una manifestación. Una manifestación sin pancarta escrita, porque la sola presencia del protagonista es ya la pancarta. Una manifestación en la que no hacen falta sindicatos que nos convoquen a ella, puesto que la convocatoria ya viene impresa en el rostro del manifestante. Este fin de semana celebramos una epifanía: Dios en Jesús, por si no lo teníamos claro, se da a conocer a todo el mundo. En todas las manifestaciones hay un manifiesto final, aquí no hace falta escribir nada, no hace falta micrófono... hace falta ver y contemplar un pesebre, una indigencia en un portal, para darnos cuenta que el mensaje tiene que ser asumido e interiorizado.

         Es curioso como tres eminencias, tres representaciones de todo el mundo, se arrodillan (no es al revés) ante la evidencia. Se arrodillan ante la reivindicación de los derechos de los pobres, de los humildes, de los sencillos, de los inmigrantes, de los que son desahuciados, de los que se quedan en el paro, de los que son asesinados sin causa o simplemente por hacer como los magos de arrodillarse ante el niño hecho carne, de las/los que son víctimas de la violencia de género..... Y probablemente muchos de nosotros, hoy, nos arrodillamos ante el móvil de última generación que ha salido al mercado.

         Pero el fin de semana también es una llamada al compromiso. Si los sindicatos - en su momento - tenían que estar comprometidos con la causa, nosotros también tenemos que estar comprometidos con la causa de Jesús de Nazaret y eso lo hacemos a través del Bautismo. El agua que han derramado en nuestras cabezas, no es más que el carnet que nos obliga a continuar con la causa que les llevó a los Magos a recorrer unos cuantos kilómetros y que nos sigue obligando a nosotros a continuar con esa labor. Estamos en época de crisis "e afiliación", pero los que todavía estamos dentro, somos los que tenemos que convencer, con el ejemplo y el testimonio, a los demás que esto merece la pena.

         La Epifanía y el bautismo de Jesús, es una manifestación sin sindicatos, pero comprometida con nosotros y con los que nos rodean. Pero la epifanía es también el momento de la ilusión compartida. Especialmente los niños, pero también los mayores, nos ilusionamos no solo esta noche sino que tenemos que ilusionarnos cada día que amanece. Vivimos a veces sumidos en la tristeza. Les confieso que yo también tengo ilusiones y deseos. Me ilusiono y deseo que la vida me/nos sonría como el niño de Belén en gesto de agradecimiento; me ilusiona y deseo que los gestos, las caricias, los abrazos, los silencios, las compañías - a veces inesperadas - marquen las pautas a seguir en los siguientes trescientos cincuenta y ocho días que quedan para el próximo recuerdo de la manifestación de Dios.

         Para terminar, mi felicitación a un grupo de padres que este fin de semana ratifican su fe en Jesús a través del sacramento de la confirmación. En gestos así, sigue habiendo Epifanía.
        
          Hasta la próxima.         

         Paco Mira

sábado, 29 de septiembre de 2012

CARTA AL VIENTO: EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO

CARTA AL VIENTO

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO

Por pura casualidad, la semana pasada coincidí en Madrid con la violenta manifestación del 25 S en la Carrera de San Jerónimo. Allí, en el modesto Hostal Centrosol se hospedaban unos amigos y cuando quise visitarles, no era posible el acceso. Mientras esperaba, intenté escuchar lo que algunos hablaban en los corrillos, los gritos e insultos que otros proferían contra la policía o los movimientos de las fuerzas de seguridad para impedir que nadie se acercarse al Congreso de los diputados.
 
Mientras ocurrían los enfrentamientos físicos o verbales entre los dos bandos, pensaba: ¿Dónde está el enemigo? . Los policías que impiden la manifestación están sufriendo los mismos males que los manifestantes denuncian. Los que, con palabras o pancartas, culpaban a los políticos de la difícil situación económica y social que vivimos, se peleaban con trabajadores como ellos. Cada grupo, intentando salvar su derecho. Unos el derecho a expresarse y otros el derecho a trabajar. Era una “guerra” de víctimas contra víctimas. Aquí hubiese valido lo del humorista Gila que llamaba por teléfono al “enemigo” y se ponían de acuerdo en cuándo atacaría uno y cuándo el otro.
Lo malo es que “guerras” de este estilo suceden muy a menudo. A mí me estafa por ejemplo la compañía de teléfonos y yo pongo verde al empleado que tiene que dar la cara y que no tiene ninguna culpa de lo que ocurre. Simplemente está allí para defender a la compañía estafadora que es quien le paga el sueldo a final de mes. Otras veces hay quien la toma con la Iglesia y se mete con el cura del pueblo que tal vez está haciendo una excelente labor y nada tiene que ver con otras realidades que ocurren muy lejos y muy ajenas a él.
He visto que en algunos pueblos hay diferentes colectivos con fines parecidos y que están enfrentados entre sí. Dos Asociaciones de vecinos, por ejemplo, que en teoría están, una y otra, para ayudar al progreso del mismo pueblo, pero que gastan energías en acusaciones inútiles porque sienten mermado su protagonismo. O las riñas tontas e infantiles, con perdón de los niños, entre miembros de un mismo grupo político o religioso. Como si los éxitos de uno molestasen al otro.
En el evangelio de Marcos se cuenta que Juan el apóstol, una buena persona que curaba a enfermos y ayudaba a gente con problemas, dijo a Jesús que él y sus compañeros habían querido impedir que otro hiciera también curaciones. Pensaba el pobre Juan que el otro era su enemigo…porque también ayudaba y le quitaba protagonismo, claro. Y Jesús se lo dejó claro con unas palabras lapidarias:
 
-El que no está contra nosotros está a nuestro favor.
Cuando en la manifestación de Madrid veía los palos y oía los insultos caí en la cuenta de que, en casi todas las confrontaciones, los que se pelean no son enemigos entre sí. Policías y manifestantes peleándose como si fueran enemigos. Y el enemigo sin embargo, estaba en otro sitio. O muy lejos, sin dejarse ver, o muy cerca porque en muchas ocasiones el enemigo está dentro mismo de nosotros. Pero es más fácil dar palos al otro.

www.parroquiasdearinaga.com