Mostrando entradas con la etiqueta Asís. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asís. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de octubre de 2017

SAN FRANCISCO DE ASÍS

HOY, DÍA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,

porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
(Francisco de  Asís)



sábado, 4 de octubre de 2014

PACO, EL DE ASÍS: Y ENCIMA SANTO


Escribe Paco Mira:

PACO, EL DE ASÍS:

 Y ENCIMA SANTO

            Con ese deje o ese acento canario, quizás alguno se atrevería a decirle Paquillo. Paquillo sí, el de Pietro, el de Pedro Bernardone, ese afamado y fanfurrón comerciante de telas italiano, a quien su vida le cambió no por los negocios que él hizo (que también), sino por la bondad y la amabilidad de su hijo. Un hijo, a quien un encuentro fortuito, un encuentro de casualidad hizo que su vida cambiara. Lo más probable que es que no hubo ningún espaviento, ninguna manifestación extraña, hubo un encuentro personal que inicia una conversación y que al final le dice “ve y repara mi Iglesia que amenaza ruina”.

         Los grandes acontecimientos de la historia empiezan en el silencio, empiezan en conversaciones más o menos privadas. Francisco supo abrir el oído y el corazón e iniciar la escucha con un interlocutor que no era cualquier cosa. Una conversación que le lleva a no andar con medias tintas, una conversación que le lleva a la radicalidad más absoluta desde el convencimiento de que el mensaje que quiere merece la pena. Un convencimiento que le lleva a ser pobre, a ser obediente y a ser casto: hay que renunciar para poder ganar.

         Un acontecimiento, el de Francisco, que supo contagiar. Un acontecimiento que supo marcar y dejar huella. Tras él se fue Bernardo, se fue Domingo, se fue Clara… ¡Si es que en el mensaje de Jesús la pluralidad es la que cuenta!. Una huella que ha dejado en ellos y que tenían unos destinatarios muy concretos: los pobres y necesitados. Aquellos leprosos de la época le marcaron de tal manera que fue capaz de amarlos y besarlos como si estuvieran sanos.

         Un Francisco, un Paquillo, que supo entender que somos hijos de un mismo Padre y por ello todos somos hermanos: hermana luna, hermano sol, hermano lobo, hermana muerte corporal….loado seas mi Señor por todos ellos, por todas las criaturas que tú has creado.

         Este fin de semana, el evangelio nos volverá a invitar a la viña. Nos dirá que en esa viña que nos tiene preparada para trabajar con el Padre, no es un viñedo donde todo es maravilloso. Es un viñedo con dificultades, es un viñedo donde no todo es un vergel… Es un viñedo donde los trabajadores pueden ser apaleados, e incluso donde puede haber viñadores homicida. Me viene a la mente todos esos lugares donde se quiere vivir el evangelio de una forma sosegada y tranquila y  no se puede. Esos lugares donde los cristianos no pueden vivir con total libertad, porque siempre hay alguno que presume, por desgracia, que no queriendo conocer a Jesús, encima hay que prohibírselo a los demás.

         Francisco el de Asís, hizo suyo que amar al otro es amar a Jesús de Nazaret y amándolo a él estamos cumpliendo la ley del evangelio. Él mismo llegó a decir que incluso si hace falta, que anunciemos el evangelio con palabras. No por mucho hablar se convence mejor. Hoy vivimos en una sociedad en la que falta testimonio, faltan los ejemplos, falta el tomar la iniciativa y contemplar que Jesús tiene cabida en el mundo en el que vivimos.

         Francisco tenía un truco: Provocar el encuentro con Jesús. Dice su biógrafo más experto, Tomás de Celano, que los encuentros de Francisco en la oración, a veces, eran interminables. Las conversaciones con Jesús eran “eternas”. Creo que muchas veces a nosotros nos faltan ese tipo de encuentros.

         Por eso Francisco es el patrono de muchas cosas: de la ecología, de la naturaleza, etc… Todo el mundo lo quiere coger como modelo. Me gustaría que todos, en esta semana, nos leyésemos un trocito de su vida. Les aseguro que merece la pena y lo más probable es que algo cambiaría en nuestra vida. La noche del 3 de Octubre de 1.226 nos deja con solo 44 años. ¡Si es que lo bueno se acaba pronto!, pero el ejemplo dura toda la vida.

         

miércoles, 2 de noviembre de 2011

PEREGRINACIÓN A ROMA, CASCIA Y ASÍS DEL 9 AL 14 DE ABRIL


PEREGRINACIÓN A ROMA, CASCIA Y ASÍS  DEL 9 AL 14 DE ABRIL 

DIA 1º   GRAN CANARIA-ROMA

Presentación en el aeropuerto de Gran Canaria a la hora y mostrador previamente indicados para realizar los trámites de facturación y embarque de vuelo regular con destino Roma. Llegada, visita panorámica de la ciudad: Plaza de Venecia y Colina del Capitolio; Avenida de los Foros Imperiales, el Coliseo; Arco de Constantino, etc Traslado al hotel. Cena Y alojamiento


DIA 2º   ROMA
Desayuno en el hotel. Por la mañana Basílicas Mayores, San Juan de Letrán, Santa Mª la Mayor y Catacumba de San Calixto, celebración de la Eucaristía. Almuerzo y por la tarde visita de la Roma Barroca, con sus bellas plazas como Piazza Navona y fuentes como la Fontana de Trevi. Cena y alojamiento


DIA 3º         ROMA
Desayuno. Por la mañana traslado a Vaticano para asistir a la Audiencia con Su Santidad. Almuerzo. Por la tarde visita de los Museos Vaticanos y Capilla Sixtina. Cena y.alojamiento.



DIA 4º         ROMA-CASCIA-ASIS
Desayuno y salida hacia Cascia, visita del santuario de Santa Rita, donde vivió durante 40 años y murío, conservando alli sus restos. Celebración de la Eucaristía.  Almuerzo y salida a última hora salida hacia  Asis, patria de San Francisco. Cena y alojamiento.


DIA 5º   ASIS-ROMA
Desayuno y almuerzo. Dia para visitar la ciudad, Basílica de S.Francisco sus bellos frescos y la Tumba del Santo. Celebración de la Eucaristía. Seguimos visitando la ciudad, Santa Clara, Sta.María de los Angeles con la Porciúncula, donde S.Francisco comenzó la orden franciscana… a última hora regreso a Roma. Cena y alojamiento.

DIA 6º   ROMA-LAS PALMAS
Desayuno y mañana libre en Roma para actividades personales. A la hora indicada traslado al aeropuerto para realizar los trámites de facturación y embarque de vuelo de regreso a Las Palmas, via Madrid. Fin de nuestros servicios.




                                   HOJA DE CONDICIONES

                                       35pers         40 pers        50 pers.
PRECIO POR PERSONA HAB. DOBLE   :1055€             1030€              1000€
Suplemento habitación individual:  180Euros

NUESTRO PRECIO INCLUYE:
- Billete de avión línea regular para los trayectos Las Palmas-Roma-Las Palmas.Sujetos a disponibilidad en el momento de la reserva.
-Tasas hasta 122€
- Autocar de última línea para todo el recorrido.
- Estancia en hoteles de 4**** con baño/ducha.
- Régimen de pensión completa.
- Visita panorámica de Roma y visita de Roma Barroca, acompañados por guía local de habla española.
- Visitas de las Basílicas Mayores y Catacumba, acompañados por guía
local de habla española y entrada.
- Visita de Museos Vaticanos y Capilla Sixtina, con guía local de habla
española y entradas.
- Excursión a Asis y Cascia.
- Guía acompañante durante todo el recorrido.
- Seguro turístico. Bolsa de Pertur.
NUESTRO PRECIO NO INCLUYE
Seguro de anulación. Bebidas, teléfonos, lavandería o cualquier otro servicio no especificado en el apartado "Nuestro precio incluye".
NOTA: Este precio está basado en un grupo mínimo de 35-40/50 personas, en las tarifas y cambios vigentes al día de la fecha; aumento del precio del combustible o por falta de disponibilidad en los servicios cotizados. Cualquier alteración de los mismos repercutiría en el precio de venta presentación de la documentación correspondiente. Madrid, Noviembre 2011




martes, 4 de octubre de 2011

HOY, DÍA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS






San Francisco de Asís 4 de octubre 
Oración atribuida a San Francisco    

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el  Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación,
que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque
tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

P
orque es 
dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.


 Historia de su Vida


Vida de San Francisco
Nació en Asís (Italia), en el año 1182. Después de una juventud disipada en diversiones, se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que luego fueron aprobadas por la Santa Sede. Fundó una Orden de frailes y su primera seguidora mujer, Santa Clara que funda las Clarisas, inspirada por El.

Un santo para todosCiertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él, tanto entre católicos como entre los protestantes y aun entre los no cristianos. San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia con la pureza y fuerza de un testimonio radical.
Llegó a ser conocido como el Pobre de Asís por su matrimonio con la pobreza, su amor por los pajarillos y toda la naturaleza. Todo ello refleja un alma en la que Dios lo era todo sin división, un alma que se nutría de las verdades de la fe católica y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.

Nacimiento y vida familiar de un caballeroFrancisco nació en Asís, ciudad de Umbría, en el año 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era comerciante. El nombre de su madre era Pica y algunos autores afirman que pertenecía a una noble familia de la Provenza. Tanto el padre como la madre de Francisco eran personas acomodadas.
Pedro Bernardone comerciaba especialmente en Francia. Como se hallase en dicho país cuando nació su hijo, la gente le apodó "Francesco" (el francés), por más que en el bautismo recibió el nombre de Juan.

En su juventud, Francisco era muy dado a las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores. Disponía de dinero en abundancia y lo gastaba pródigamente, con ostentación. Ni los negocios de su padre, ni los estudios le interesaban mucho, sino el divertirse en cosas vanas que comúnmente se les llama "gozar de la vida". Sin embargo, no era de costumbres licenciosas y era muy generoso con los pobres que le pedían por amor de Dios.

Hallazgo de un tesoroCuando Francisco tenía unos 20, estalló la discordia entre las ciudades de Perugia y Asís, y en la guerra, el joven cayó prisionero de los peruginos. La prisión duró un año, y Francisco la soportó alegremente. Sin embargo, cuando recobró la libertad, cayó gravemente enfermo. La enfermedad, en la que el joven probó una vez más su paciencia, fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se sintió con fuerzas suficientes, determinó ir a combatir en el ejército de Galterío y Briena, en el sur de Italia. Con ese fin, se compró una costosa armadura y un hermoso manto. Pero un día en que paseaba ataviado con su nuevo atuendo, se topó con un caballero mal vestido que había caído en la pobreza; movido a compasión ante aquel infortunio, Francisco cambió sus ricos vestidos por los del caballero pobre. Esa noche vio en sueños un espléndido palacio con salas colmadas de armas, sobre las cuales se hallaba grabado el signo de la cruz y le pareció oír una voz que le decía que esas armas le pertenecían a él y a sus soldados.

Francisco partió a Apulia con el alma ligera y la seguridad de triunfar, pero nunca llegó al frente de batalla. En Espoleto, ciudad del camino de Asís a Roma, cayó nuevamente enfermo y, durante la enfermedad, oyó una voz celestial que le exhortaba a "servir al amo y no al siervo". El joven obedeció. Al principio volvió a su antigua vida, aunque tomándola menos a la ligera. La gente, al verle ensimismado, le decían que estaba enamorado. "Sí", replicaba Francisco, "voy a casarme con una joven más bella y más noble que todas las que conocéis". Poco a poco, con mucha oración, fue concibiendo el deseo de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio.

Aunque ignoraba lo que tenía que hacer para ello, una serie de claras inspiraciones sobrenaturales le hizo comprender que la batalla espiritual empieza por la mortificación y la victoria sobre los instintos. Paseándose en cierta ocasión a caballo por la llanura de Asís, encontró a un leproso. Las llagas del mendigo aterrorizaron a Francisco; pero, en vez de huir, se acercó al leproso, que le tendía la mano para recibir una limosna. Francisco comprendió que había llegado el momento de dar el paso al amor radical de Dios. A pesar de su repulsa natural a los leprosos, venció su voluntad, se le acercó y le dio un beso. Aquello cambió su vida. Fue un gesto movido por el Espíritu Santo, pidiéndole a Francisco una calidad de entrega, un "sí" que distingue a los santos de los mediocres.

San Buenaventura nos dice que después de este evento, Francisco frecuentaba lugares apartados donde se lamentaba y lloraba por sus pecados. Desahogando su alma fue escuchado por el Señor. Un día, mientras oraba, se le apareció Jesús crucificado. La memoria de la pasión del Señor se grabó en su corazón de tal forma, que cada vez que pensaba en ello, no podía contener sus lágrimas y sollozos.

"Francisco, repara mi Iglesia, pues ya ves que está en ruinas"A partir de entonces, comenzó a visitar y servir a los enfermos en los hospitales. Algunas veces regalaba a los pobres sus vestidos, otras, el dinero que llevaba. Les servía devotamente, porque el profeta Isaías nos dice que Cristo crucificado fue despreciado y tratado como un leproso. De este modo desarrollaba su espíritu de pobreza, su profundo sentido de humildad y su gran compasión. En cierta ocasión, mientras oraba en la iglesia de San Damián en las afueras de Asís, le pareció que el crucifijo le repetía tres veces: "Francisco, repara mi casa, pues ya ves que está en ruinas".

El santo, viendo que la iglesia se hallaba en muy mal estado, creyó que el Señor quería que la reparase; así pues, partió inmediatamente, tomó una buena cantidad de vestidos de la tienda de su padre y los vendió junto con su caballo. Enseguida llevó el dinero al pobre sacerdote que se encargaba de la iglesia de San Damián, y le pidió permiso de quedarse a vivir con él. El buen sacerdote consintió en que Francisco se quedase con él, pero se negó a aceptar el dinero. El joven lo depositó en el alféizar de la ventana. Pedro Bernardone, al enterarse de lo que había hecho su hijo, se dirigió indignado a San Damián. Pero Francisco había tenido buen cuidado de ocultarse.
Renuncia a la herencia de su padre Al cabo de algunos días pasados en oración y ayuno, Francisco volvió a entrar en la población, pero estaba tan desfigurado y mal vestido, que la gente se burlaba de él como si fuese un loco. Pedro Bernardone, muy desconcertado por la conducta de su hijo, le condujo a su casa, le golpeó furiosamente (Francisco tenía entonces 25 años), le puso grillos en los pies y le encerró en una habitación.

La madre de Francisco se encargó de ponerle en libertad cuando su marido se hallaba ausente y el joven retornó a San Damián. Su padre fue de nuevo a buscarle ahí, le golpeó en la cabeza y le conminó a volver inmediatamente a su casa o a renunciar a su herencia y pagarle el precio de los vestidos que le había tomado. Francisco no tuvo dificultad alguna en renunciar a la herencia, pero dijo a su padre que el dinero de los vestidos pertenecía a Dios y a los pobres.


Su padre le obligó a comparecer ante el obispo Guido de Asís, quien exhortó al joven a devolver el dinero y a tener confianza en Dios: "Dios no desea que su Iglesia goce de bienes injustamente adquiridos". Francisco obedeció a la letra la orden del obispo y añadió: "Los vestidos que llevo puestos pertenecen también a mi padre, de suerte que tengo que devolvérselos". Acto seguido se desnudó y entregó sus vestidos a su padre, diciéndole alegremente: "Hasta ahora tú has sido mi padre en la tierra. Pero en adelante podré decir: “Padre nuestro, que estás en los cielos”.' Pedro Bernardone abandonó el palacio episcopal "temblando de indignación y profundamente lastimado".

El Obispo regaló a Francisco un viejo vestido de labrador, que pertenecía a uno de sus siervos. Francisco recibió la primera limosna de su vida con gran agradecimiento, trazó la señal de la cruz sobre el vestido con un trozo de tiza y se lo puso.