domingo, 1 de enero de 2017

PIN, PAN....¡SE ACABÓ!

Escribe Paco Mira

PIN, PAN....¡SE ACABÓ!

            Les digo la verdad que no sé si es el mejor título que le puedo poner a la reflexión de esta semana. Pero si echamos la vista a aquel uno de enero del 2016, todos los deseos eran pocos. A algunos ya los tenían cumplidos porque la lotería había asomado a la puerta, otros querían que esos deseos se cumplieran en el año que comenzaba. Miren por donde, que esos deseos, se cumplieran o no, ya no hay vuelta atrás.

         Acaba el año y volvemos a repetir el ritual de todos los años. Me pregunto, ¿tan difícil es poner de nuestra parte?. Estoy convencido que siempre que decimos que no podemos hacer nada, creo que no es verdad. Podemos, si queremos, hacer lo más cercano mejor. Podemos, si queremos, que aquello que nos rodea sea de otra manera.

         Es verdad que el año que termina viene marcado por el silbido de las balas, de los actos terroristas, de camiones asesinos contra gente inocente, por resolución de políticas y gobiernos que estaban indecisos, por gente que no ha podido, todavía, salir del paro, por jóvenes que todavía no han encontrado trabajo, por gente que en la curia vaticana quieren ir contra Francisco.... ¡cuántas cosas marcaron el 2016!.

         ¡Cuántas madres han llorado por la no felicidad de sus hijos o de sus familias!. Ahora volvemos a contemplar a María en el inicio del año. Volvemos a contemplar a María poniéndole nombre a su Hijo, poniendo nombre a todos y cada uno de nosotros. María, como Reina de la Paz, María como sufriente por algo que a nosotros se nos antoja imposible y que ella insiste en que la hagamos realidad.

         Lo más probable es que cuando este fin de semana nos hemos puesto los mejores trajes; lo más probable es que cuando este fin de semana hemos levantado la copa de cava; lo más probable que cuando hemos ido tomando las uvas, una a una, e ir acompasando cada una de ellas a los toques de los relojes, procurando no equivocarnos y acabar como marca la tradición.... hemos pensado en algo o en alguien.

         Lo más probable que al acabar las campanadas hemos ido, quizás corriendo, a besar, a abrazar a la persona que más marca nuestra vida.... con el fin de desear aquello que hemos pensado.... y quizás la vida continúe - como cantaba el gran Julio Iglesias - igual.
         La vida nos vuelve a dar la oportunidad de 365 días. No son pocos, son todo un año para poder hacer aquello que llevamos insistiendo y que no somos capaces de conseguirlo. Me gustaría que cuando acabe el 2017, fuésemos capaces de recurrir al título del estas letras: "pin, pan... se acabó". Que seamos capaces de decir que aquello que hemos deseado se ha cumplido.

         No queremos ser perfectos. No queremos ser el modelo de nadie, pero sí queremos ser los fieles cumplidores de un Nacimiento que acabamos de celebrar y que no acabamos de dar cumplimiento.

         Echemos la vista atrás, sí, pero corrijamos aquello en lo que nos hemos equivocado. Echemos la vista atrás, sí,  y tengamos la humildad para pedir perdón por aquello que no ha funcionado. Echemos la vista atrás, sí, pero sobre todo a los 365 días que nos quedan por delante, porque son 365 oportunidades nuevas con pensamientos que ya tenemos.

         Dios, en su Hijo, siempre nos dice que nunca es tarde para volver a empezar. Nunca se cansa para comenzar oportunidades que nos tocan en la puerta.

         Sí les digo que FELIZ AÑO, pero les digo Que nunca es tarde para ser felices y en nuestra mano está, en parte, el poder conseguirlo.

      Hasta la próxima.

          Paco Mira

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