viernes, 6 de mayo de 2016

Escribe Paco Mira: 

¿HASTA LUEGO o ADIÓS? 
CHACHO, ¡ESPABILA!

         Saben. Yo no soy muy dado a las despedidas, sin embargo estas son inevitables, pero en todos los órdenes de la vida. Unas son tristes, amargas, que no quisiéramos pasar, pero con el atenuante de que nos acompañan muchos que dicen llamarse amigos, otros que realmente lo son, conocidos, etc. y hay otro tipo de despedidas que son las deseadas, aquellas que estamos deseando que sucedan, las que cuanto antes las materialicemos pues mucho mejor. ¿Con cuál nos quedamos?

         El hasta luego siempre deja una puerta, si no abierta, por lo menos entreabierta a la posibilidad de un reencuentro, de una nueva cita, de un volver a - si queremos - revivir tiempos que se me antojan que han sido muy buenos. El adiós parece más lacónico, más taxativo, más imperativo. Es como si a nuestras espaldas se diera un portazo con aquellos portones de hierro que nada más oír el chirrido de bisagras desengrasadas, daba no respeto, miedo.

         Este fin de semana celebramos uno de los jueves reconvertidos en domingo. Ya no podremos volver a mencionar aquello que hay tres jueves que brillan más que el sol. No lo podremos hacer porque los hemos pasado a los domingos, pero en la retina de la memoria seguirán siendo jueves. Este fin de semana es la ascensión. Claro, todo lo que empieza, termina. Eso es lo que debieron pensar aquellos brutos, pero sinceros amigos del nazareno. Me imagino aquella cara de abobados mirando a no sé que lugar, boca abierta, ojos perdidos.... y alguien que dándoles una palmada y en lenguaje canario le diría: chacho, espabila.

         Pues yo creo que es lo que este fin de semana se nos dice a todos. No se nos dice que adiós y ahí te quedas, sino que se nos dice hasta luego y con ustedes. A veces pensamos que en ciertas circunstancias de la vida, nos solemos preguntar ¿dónde está Dios?. Parece como si Dios nos dijera que en su vida en la tierra, su misión había acabado y que no tenía nada más que hacer aquí. Sin duda estamos equivocados: Dios nunca abandona la tarea que ha comenzado. Dios nunca deja a medias su obra.

         Jesús nos ha marcado el camino. Nos ha iniciado la tarea. Nos ha trazado las líneas maestras por donde nosotros tenemos que circular. A veces estropeamos su obra; a veces escribimos torcidamente a propósito.... es como si dijésemos con cierta frecuencia adiós. Como si no tuviéramos ganas de volver a ver lo bueno que han comenzado otros.

         Dios, en Jesús, nos ha dicho y nos dice, hasta luego. Seguro que nos volvemos a ver. Seguro que nos encontramos en los lugares donde menos lo esperamos; seguro que en el caminar de la vida las circunstancias nos llevarán a pensar que la puerta del hasta luego sigue abierta. Hoy , la sociedad, a veces nos empuja y anima a que cerremos las puertas y digamos adiós a Dios.

         Como se nos dirá en la primera lectura, Jesús no se ha ido para desentenderse de este mundo, porque además él es fiel a su promesa. Ahora los ángeles nos dirán a cada uno y por nuestro nombre que qué hacemos mirando al cielo. Que parecemos hombres y mujeres tristes, sin alegría. Que parece que vivimos soñando toda la vida. Ahora es el momento de dar cuenta de todo lo que hemos aprendido. Ahora es el momento de poner en práctica todo aquello que dijimos en la pascua que tenemos que hacer. Ahora es el momento de poner en práctica, como gente adulta, aquello de lo que estamos convencidos: que tienen hambre, que necesitan ayuda, que tenemos que visitar... que las obras de misericordia siguen teniendo vigencia.

         Por eso, no nos dejemos engañar y que los inmigrantes, como nosotros, son seres humanos y no valen 250.000€. No digamos adiós, sino hasta luego.
         Por cierto, un saludo a nuestros hermanos argentinos, porque María, como nuestra señora de Luján, está de fiesta el día 8.

      Hasta la próxima.
       
          Paco Mira


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