jueves, 26 de mayo de 2016

DE BANDERAS, ALFOMBRAS Y.... MUCHO AMOR

Escribe Paco Mira:


DE BANDERAS, ALFOMBRAS 
Y.... MUCHO AMOR

         Dicen los más veteranos de este país, que había tres jueves que alumbraban más que el sol: el santo, la ascensión y el corpus. De esos jueves ya no queda nada, por eso digo que había. Y no queda nada porque todos los han pasado al domingo. Había que levantar el país y por eso no se podía dejar de trabajar un jueves. Curioso que el país todavía no se ha levantado, incluso por quitar tres días de fiesta. Pero bueno, dos ya los hemos pasado y ahora queda el último, el de las alfombras, el Corpus.

         Chiquito follón el que se montó la semana pasada con las banderas por un evento deportivo. Chiquito follón, porque incluso el gobierno quiso intervenir en ello, el juez tuvo que dirimir, hubo que dictaminar una resolución que iba a misa, etc.... Amigos, de verdad les digo que cada vez entiendo menos el mundo en el que vivimos, aunque me encanta esta vida.

         También les digo la verdad, que si hay cierta simbología que nos tiene que unir e identificar como pueblo, más allá de ciertas consideraciones partidistas y esa simbología no nos une sino que nos divide, es que hay algo que falla. Es que nuestra identidad como pueblo que sale unido de las adversidades, es que nuestra identidad como pueblo que lucha por ideales comunes en los momentos de apuro, no lo está haciendo y hay que replantearse de nuevo nuestro origen.

         Espero que esto no nos pase a nivel religioso. Las alfombras no son la bandera que nos tiene que dividir, las alfombras son el reconocimiento al amor de quien da la vida por otros para que estos se salven.

         Celebramos el corpus. Celebramos el signo por excelencia que nos tiene que identificar a todos los cristianos. Si a la bandera y al himno se le pita es porque quizás no identifica a cierto colectivo. A los cristianos, la Eucaristía nos tiene que llevar a la vida. Nos tiene que llevar a la calle con la fuerza necesaria para que podamos acallar los malos rollos que en un momento determinado puedan suceder.

         Las alfombras no dejan de ser más que un símbolo, no de sumisión, sino de respeto, de veneración, de esfuerzo y amor compartido y sobre todo de esfuerzo y amor repartido. Por eso es también el día de mucho amor, es el día de caritas, es el día en el que el discurso del monte se convierte en realidad y más en nuestros días: ¡cuántos voluntarios han entendido este mensaje!.¡cuánta gente buena nos rodea!.¡ cuánta gente que desde el anonimato es capaz de entregar su esfuerzo en favor de otros.

         Ya vemos como los símbolos y los signos también nos pueden identificar. Nunca perdamos el norte de lo común que tiene que unir. Que el trabajo colectivo, siendo colectivo, la efectividad será mayor. Casi como en el deporte: los aplausos de todos tienen más eco que el aplauso de uno solo. Que el aplauso a lo que nos une sea la unanimidad de lo que sentimos, amamos y por ello expresamos.

         Amigos, vamos a estar de fiesta. Fiesta de nuestra comunidad. Fiesta de todos los que nos identificamos con unos símbolos que también nos tienen que unir: bandera, himno, forma de hablar, una gastronomía, costumbres…..Celebremos la fiesta. Disfrutemos de la fiesta. Amemos la fiesta. Los cristianos también celebremos y amemos lo que nos da sentido, lo que nos hace coger fuerza para seguir adelante. “tomen y coman todos del mismo”. Tomen, repártanse y pártanse por lo mismo y en el mismo camino. No busquemos símbolos que nos separen, sino que nos unan.

         Por cierto felicidades a Suso Vega por echar al viento sus pensamientos y compartirlos.
        
     Hasta la próxima.
         Paco Mira


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