viernes, 22 de abril de 2016

LA PEDAGOGÍA DE Y EN LA IGLESIA

Escribe Paco Mira

LA PEDAGOGÍA DE Y EN

 LA IGLESIA

         Los que tenemos ciertos años, hemos visto como a lo largo de la historia, tanto la forma de aprender como la forma de enseñar no siempre ha sido la misma. Es más, en todos los sistemas que hemos vivido lo que siempre se ha buscado han sido los resultados: si los chiquillos aprenden más o menos, si los alumnos saben más o menos sobre cada una de las materias, etc... Claro, antiguamente había que hacerlo porque así estaba mandado, y ahora lo más probable es que se busque un resultado divertido, es decir que el alumno se divierta con lo que hace. ¡Cuán largo me lo fiáis, diría el Quijote!.

        Pero también es curioso que desde antaño, todos los partidos políticos han intentado elaborar una ley educativa que contentara a todo el mundo, a sabiendas que no es posible, o que por lo menos durase lo más posible. Y siempre pasa lo mismo: cada gobierno que pasa cambia la ley. Luego es que hay algo que no funciona. A veces, hemos aprendido que la letra con sangre entraba, otras veces había que copiar más de cincuenta veces que no se hablaba en ciertos lugares, o nos ponían de rodillas por no hacer caso a quien nos mandaba. Lo más probable es que supiéramos de memoria los reyes godos (en Canarias sigue habiendo ese tipo de reyes), o todas las cordilleras de Europa. ¿Era eso lo que se buscaba?. Hoy parece que aquello no funciona a pesar de no saber los reyes godos o actuales o no sabemos cuántos municipios tiene nuestra isla.

        Se preguntarán que qué tiene que ver con nuestro domingo. Y es que Pablo y Bernabé... ¡ eran dos maestros! Hoy en día también nos preguntamos cómo es la pedagogía de nuestra querida Iglesia, de cómo enseña. Miramos alrededor y lo más probable es que la veamos como una mera administradora o expendedora de sacramentos que burocráticamente se van dando poco a poco: bautizos, bodas (cada vez menos), entierros.... y en estas fechas primeras y últimas comuniones. Ahora le toca la fiebre a las tan traídas y llevadas celebraciones por primera vez de la Eucaristía.

        Claro, la pregunta siempre es la misma, igual que con el sistema educativo de nuestro país: ¿nos sabemos de memoria los sacramentos, el credo, el padrenuestro....?, o ¿sabemos que tenemos un Dios que nos ama y por eso acudo todos los domingos a compartir mi fe con otros?, ¿anunciamos con poder de Cristo vive, ha resucitado, y que merece la pena seguirlo, y juntarme no a recibir la última comunión sino la primera de muchos?

        Uff, ¿qué sistema de fe tenemos en nuestra Iglesia?. ¿Qué pedagogía aplicamos para que se cumpla aquello que predicamos?. La verdad que no es fácil. Me gustaría ahora que llegan las primeras comuniones que fuéramos el ejemplo de unos niños que han comenzado un proceso y que lo más probable es que lo dejen creyendo que han cumplido, entre otras cosas porque nosotros no animamos a aquello que decimos que creemos;  entre otras cosas porque lo más probable es que nosotros no servimos de ejemplo como ellos quieren que nosotros les demos. Hoy en el evangelio, dirá "miren como se aman" (Jn 13).


        Quizás la pedagogía de los tiempos de antes no fuera tan mala aunque no fuese la más adecuada ni la de ahora es tan buena que tenga que desterrar lo más básico. No desterremos los modelos que nos puedan ayudar a descubrir la verdad de un mensaje. No desterremos la posibilidad de que unos niños que descubren a Jesús por primera vez, no vuelvan a compartir con nosotros la fe que dicen que profesan. No desterremos como padres, la posibilidad de ayudar, acompañar y aconsejar - como obra de misericordia - a unos niños a los que probablemente seamos espejo donde tenemos que mirarnos.
       
     Hasta la próxima.

        Paco Mira

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