viernes, 5 de febrero de 2016

SER PESCADOR NO ES CUESTIÓN DE MURGAS

Escribe Paco Mira:

SER PESCADOR (de hombres), 
NO ES CUESTIÓN DE MURGAS.

         Ya estamos metidos de lleno en harina y no porque vayamos hacer un plato suculento de comida. Estamos metidos en lo que en parte caracteriza a estas islas que son los carnavales. Quizás aquello de “carnaval, carnaval, carnaval te quiero” cobra fuerza. La gente tiene ganas de ser lo que realmente en el año no es, no puede o no quiere ser. La gente tiene ganas de desahogarse y liberar tensiones acumuladas a lo largo de todo el año y... si no me conocen pues mejor.

         Hoy nos vuelven a invitar a ser lo que somos, no nos invitan a ser lo que normalmente no somos y por ello lo disimulamos disfrazándonos. Pedro y sus amigos eran pescadores expertos. Lo más probable que eran de los mejores de la zona; lo más seguro que podrían ser la envidia de muchos porque de pesca, de mar, … quizás no los habría mejores. Sin embargo alguien, Alguien les dice que vuelvan a remar, que vuelvan a echar las redes y ellos, aún con cierta desconfianza, lo hacen y el resultado es magnífico.

         Esta semana leía la carta que Monseñor Agrelo escribía en relación a la historia de Esteban Velázquez. A Esteban lo conocí hace más de quince años. Quizás esté equivocado en muchas cosas; quizás haya sido el blanco de muchas críticas incluso de las jerarquías, pero lo que no le podemos negar a Esteban es que allí donde va, vuelve a echar las redes, y deja su sello en ellas. Incluso con tiempos adversos (como le pasó en América Latina), quizás con tormentas (como ahora en Marruecos), pero siempre echa redes. Mi admiración a Monseñor Agrelo, que en defensa del evangelio, pide el respeto y la oración para un pescador bregado como Esteban. Me uno.

         La llamada de Jesús de esta semana es una invitación a no desistir ante las dificultades. Lo más probable es que los pescadores de entonces, quizás como los de ahora, alguna vez tuvieron un mal dia, o un mal mes o un mal año. Nosotros hoy en día también lo más probable es que tengamos no uno, sino muchos malos momentos, en los que es absurdo seguir echando las redes, en los que no merece la pena continuar una batalla en la que probablemente no le veamos mucho futuro. Ante esto surge de nuevo el mensaje de Jesús, el propio Jesús que dice: porfi, vuelve a echar las redes.

         Estamos ante tiempos convulsos, tiempos de incertidumbre ante los nuevos acontecimientos políticos, por ejemplo. Pero incluso en ríos de agua turbia, en mares de cierto oleaje, en océanos de grandes corrientes, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Hay una oportunidad para no desanimarse. Hay una nueva ocasión para corregir lo que en un momento determinado no nos ha salido como quisiéramos.

         Es curioso que en muchos de los casos, la profesión de pescador, es una profesión que se hereda. Pablo se lo dice a la comunidad de Corinto. Les dice que lo que otros vieron, lo transmitieron y por ello creemos que es verdad y no tenemos que dudar de ello. Claro, nosotros tenemos que ser fieles a un mensaje. Fieles a un mensaje que no es la letra de una murga, de una comparsa o de una chirigota, aunque muchos piensen que la buena noticia que nosotros predicamos y ejemplarizamos pueda parecerse a ello. No nos reímos de nadie, aunque muchos se rían de nosotros. Quizás nos reímos con los demás porque el evangelio es alegría que brota del corazón más humilde, aunque seamos polvo, pero con la intención de convertirnos. Pero tenemos claro que aunque estemos en carnaval, esto no es un carnaval.

      Hasta la próxima.

          Paco Mira


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