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jueves, 16 de mayo de 2013


 Iglesia con TODOS, por una sociedad mejor”, 
Campaña XTANTOS 2013
La campaña de la Renta 2013 invita a los contribuyentes a marcar la X a favor de la Iglesia en la Declaración de la Renta. Como cada año, el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española (CEE) anima a los católicos y a todas las personas que aprecian la labor de la Iglesia a marcar la X, en esta ocasión con el lema “La IGLESIA con TODOS; por una sociedad mejor”.
Con formatos muy similares a los del año pasado, ahorrando en costes de producción y creatividad, los anuncios publicitarios se vienen emitiendo desde mediados de abril como menciones radiofónicas y desde el 6 de mayo en prensa, televisión, medios digitales, vallas publicitarias y redes sociales. Estarán presentes en distintos medios hasta el 29 de junio.
Como viene siendo habitual en los últimos años, se ha lanzado también una publicación con formato de periódico (XTANTOS), con noticias, artículos de opinión y reportajes en torno al sostenimiento económico de la Iglesia. Se ha realizado una tirada de 2 millones de ejemplares, un millón para distribuir en parroquias y otro para encartar en los principales diarios nacionales.
Todos estos contenidos están disponibles en la página web de la CEE (www.conferenciaepiscopal.es) y en www.portantos.es. XTANTOS está presente también en las principales redes sociales. En Facebook: www.facebook.com/xtantos y en Twitter: @Xtantos.
Desde el año 2007, la Campaña gira en torno a XTANTOS, una marca que identifica todas las acciones que se lleven a cabo dentro del Programa de Sostenimiento Económico y expresa de una forma clara y atractiva la labor de la Iglesia. Son muchos los que, en la Iglesia, dedican generosamente su vida a los demás (Por tantos que necesitan tanto).
9,1 millones de declarantes asignaron a favor de la Iglesia
En el último Ejercicio, correspondiente al IRPF 2011 (Campaña de la Renta 2012) un total de 7.357.037 declaraciones fueron a favor de la Iglesia Católica, lo que supone que la cantidad total recaudada por Asignación Tributaria fue de 247,1 millones de euros. Teniendo en cuenta que el 23,24% de las declaraciones son conjuntas, se puede estimar que en torno a 9,1 millones de declarantes asignaron a favor de la Iglesia, un millón más de los que asignaban en el año 2007.
Desde 2008, el sostenimiento de la Iglesia depende exclusivamente de los católicos y de todas aquellas personas que reconocen la labor de la Iglesia. Quienes libremente quieran hacerlo, pueden marcar la casilla de la Iglesia Católica en su Declaración. Un 0,7 por ciento de sus impuestos se dedicará así, sin coste adicional para el contribuyente, a la ingente labor que la Iglesia desarrolla. Es compatible con marcar la casilla llamada “Fines sociales”. El Estado dedicará entonces un 0,7% a esos “fines” y un 0,7% a la Iglesia.
Marcar la X a favor de la Iglesia es un gesto sencillo. No le supone a nadie ni pagar más, ni que le devuelvan menos. No cuesta nada y, sin embargo, rinde mucho, porque con él se contribuye a que la Iglesia pueda seguir trabajando, con todos, por una sociedad mejor.

Pentecostés
VIGILIA DE PENTECOSTÉS
ESTE VIERNES EN LA IGLESIA DE LOS LLANOS (CRUCE DE SARDINA) A LAS 8 DE LA TARDE PARA TODAS LAS PARROQUIAS DEL SUR

miércoles, 5 de enero de 2011

UN ATEO MARCA LA X PARA LA IGLESIA CATÓLICA EN SU DECLARACIÓN DE LA RENTA...Y DICE POR QUÉ

UN ateo que marca X para la Iglesia Católica

Tres razones de un no creyente para ayudar a la Iglesia
Ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica?”

Si es reprochable empezar hablando de uno mismo, también será esclarecedor decir de entrada que mi pensamiento y mi vida discurren ajenos a los dioses, en general, y al Dios de los católicos en particular. No comulgué ni fui confirmado, me casé por lo civil, mis dos hijos no fueron bautizados y han estudiado en escuelas laicas, como su padre. Por lo breve, digo, ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica? Algunos la tildarán de gracieta simplona, otros de contradicción incomprensible, de inane provocación, etcétera. Nada opongo a tales opiniones, menos aún si sustentan la idea, más o menos refinada, de que seré aproximadamente un gilipollas. Pero si alguien desea curiosear en por qué un ateo marca su X a favor de la Iglesia, quizá le interesen mis tres razones principales:
1ª. Ante las privaciones de muchos seres humanos (no solo en países subdesarrollados), es natural fomentar la ayuda y la cooperación. Que se describan con palabras como solidaridad, compasión, justicia o caridad es lo de menos; lo crucial es canalizarlas a través de organizaciones eficientes.
Ya sé que existen las recientes criaturas llamadas oenegés, pero cómo negar el papel histórico de las misiones católicas y de Cáritas en ese terreno. No estableceré un ranking de altruismo, pero yo, siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles: voto por mantenerlos.
2ª. Para explicar la idea de Europa -y no digamos la de España- a un extraterrestre, sería imposible obviar el catolicismo. Entre nosotros, terrícolas, sería fatigoso desgranar su legado intelectual, arquitectónico, ético y artístico. Asistí recientemente a la misa dominical en un convento de clarisas, con su olor inefable a musgo e incienso. A mediodía, las monjas ocupan un coro, allá por el ábside; los fieles llenan la pequeña nave y el cura lee sugestivos textos, y lo hace bien, y por un momento me siento parte de algo más grande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellísimas habaneras de tema religioso. Voto por ese espíritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente.
3ª. Justo por no serlo, me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional. Me espanta el fanático que se jacta de clausurar escuelas católicas o quemar frailes. No concibo que un absurdo revanchismo haga saludar a gobernantes infames como Chávez y ningunear al Papa, líder espiritual de muchos compatriotas. A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas y tengamos que resucitar a don Juan de Austria.
José Manuel López Vega es especialista del servicio de Oncología del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander.