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martes, 27 de diciembre de 2016

PENSANDO Y ESCRIBIENDO

PENSANDO Y ESCRIBIENDO
Por Fanny Abba (Playa de Arinaga )

Hace tiempo que no escribía, pero ahora voy a intentar retomar esta buena costumbre, en el que escribir me venía muy bien para desahogar aquellas cosas que llevo muy dentro y que por lo general no cuento a nadie.
                       Y todo esto viene porque hace un par de días me encontré con una vieja conocida; hacía bastante tiempo que no la veía, y hablando de todo un poco terminó contándome cómo está llevando  su vida.
                       Me contó que se siente desilusionada, se ha apartado de sus amigos, casi ni va a misa, y que se siente olvidada por aquellos con quienes en otro tiempo compartió muchos momentos en la parroquia y en otros  lugares donde había estado colaborando de alguna manera.
                       Dice que poco a poco se ha ido alejando,  porque se dio cuenta que nadie la necesita donde antes parecía que si, o al menos  eso le hacían sentir.
                       Apenas si la saludan, y hay veces en que pasan días enteros sin que alguien le escriba ni siquiera un  simple “wasap”
                       Se pregunta  si es ella la que ha hecho algo para que su vida se haya transformado en una simple rutina día tras día, eso si, aquellos días que consigue salir más temprano de la cama, porque muchas veces no le apetece ni siquiera levantarse; si lo hace es porque la casa “debe seguir funcionando”, ropa que lavar y planchar; comida que preparar para el resto de la familia; mantener el orden para que todo tenga la esperada apariencia de que funciona bien.
                       Lo único que no ha perdido es la fe en Dios, un Dios que la observa desde la cruz, que tiene en la entrada de su casa, y que llegó a sus manos de una forma inesperada, ese Dios que siente que la acompaña siempre, con quien habla, discute si hace falta, le reclama, le pide, y siente que El la escucha, y que le dice en su corazón que tenga paciencia.

Pero ella no quiere resignarse a que sus días, sean simples y rutinarios; algunas veces siente que se va apagando, se siente cansada como si sus piernas cargaran pesas que la harán caer en cualquier momento. En su familia, se apoyan en ella, por lo que se suma que no puede “estar mal”, porque no sabrían que hacer. Entonces se pone “el traje de estar bien”, e intenta con las escasas fuerzas que tiene llevar ese día; un día a la vez, como buenamente pueda..
                       Estas son fechas difíciles para muchos, todos o la mayoría andan con el Feliz Navidad…Feliz año Nuevo…y se escuchan risas, se compran regalos ( los que pueden); pero la mayoría se olvidan de aquellos que no les sale el saludito de turno, y responden como pueden a esos saludos de los demás.
                       No todo es risa, no todo es felicidad, hace falta mirar más allá de nuestras narices, y ver más allá de una mirada, quien está sufriendo, quien necesita de una palabra de cariño, de un abrazo; algunas veces nos dejamos llevar por la apariencia de fortaleza de algunas personas, y creemos que se lo están pasando genial y en realidad aquellos que menos se quejan, lo están llevando mal. Se sienten solos, lejos de sus familias y poco escuchados por la gente que tiene en derredor.
                       Y entonces…me quedé sin palabras, porque sentí que ella necesitaba algo más que un simple..."ya pasará", o "verás que cuando menos te des cuenta estarás mejor"...o alguna de esas frases  que utilizamos para salir del paso.
y , si te encuentras con esta vieja conocida, ¿qué le dirías o qué harías?

Fanny E. Abba    


lunes, 12 de octubre de 2015

USAR EL BOLÍGRAFO VERDE

Escribe Fanny Abba, de Arinaga

USAR EL BOLÍGRAFO VERDE

Hoy, estaba leyendo un artículo sobre una madre que contaba como había enseñado a su hija a escribir sus primeras letras antes de comenzar el colegio…

Ella, en lugar de resaltar con color rojo todo lo que la niña hacía mal, decidió utilizar un bolígrafo verde para marcar lo que hacía bien…, así que la pequeña cada vez que terminaba una tarea se la entregaba a su madre feliz e ilusionada para ver cuando círculos verdes destacaban en su escritura…

El artículo hace una conclusión en cuanto a la educación,…los profesores desde siempre han usado un bolígrafo rojo, para remarcar o subrayar los errores que cometíamos en nuestras tareas escolares, y si hubieran usado uno verde para resaltar lo bueno?...

Esto me hace pensar un poco….-estamos tan acostumbrados a ver en el prójimo los errores, las equivocaciones, a opinar que mejor hubiera sido que lo hubiese hecho  de otra manera; casi siempre escuchamos críticas,  o si llega alguien que no conocemos, empezamos primero viendo los defectos, las cosas negativas, lo que no nos gusta, o lo que es peor aún, nos transformamos en  jueces implacables…

Y entonces me digo: “¿y, si usáramos más el bolígrafo verde para resaltar lo bueno en cada persona?”

Ya sea en nuestro trabajo, nuestra comunidad, nuestro entorno más cercano, bien podríamos comenzar diciendo a ese compañero lo bien que hace la tarea que le ha tocado en suerte, intentar mirar lo bueno, darnos tiempo para conocer al que está a nuestro lado, sin juzgar, ni criticar…


Tal vez…solo tal vez…se me ocurre que esto podría hacer que lo bueno, aumentara…y nos sentiríamos todos, un poquito más cerca del amor que Dios, nos pide que demos al prójimo.-