viernes, 16 de septiembre de 2016

CORRUPCIÓN

Escribe Paco Mira:

CORRUPCIÓN NO SIEMPRE ES IGUAL A CHAQUETA Y CORBATA Y  A POLÍTICA

           Creo que de un tiempo a esta parte, la palabra corrupción es la palabra de moda, es la que más se lleva y la que más se utiliza para dar a entender, en muchos de los casos, lo que nos rodea. Por supuesto lo que nos rodea no siempre es lo más aconsejable, pero también es cierto que las circunstancias en las que nos vemos inmersos, parece que nos invitan a justificar lo que no tiene justificación.

        Lo más probable es que identifiquemos que fulanito de tal, o menganito de cual... son unos corruptos, se venden al mejor postor, utilizan lo que no le corresponde en beneficio propio... tiene tal o cual siglas de un partido político, que cuando llegan al poder que la ciudadanía les ha otorgado democráticamente hacen lo que les da la gana... en el fondo la política es siempre sinónimo de corrupción.

        Sin embargo, el evangelio de este fin de semana (Lc 16,1), parece que Jesús invita a la corrupción, parece que Jesús está diciendo que no seamos bobos y que a río revuelto ganancia de pescadores. Sin embargo entiendo que el evangelio de este fin de semana es una invitación a la regeneración,  a la posibilidad de que si has robado, lo que robaste lo utilices en beneficio de los más pobres. No es la solución, pero sí es una forma de pagar tu culpa.

        Pero no nos olvidemos que aunque no llevemos chaqueta o corbata; aunque no llevemos un chófer que nos lleve y nos traiga... a veces con la corrupción es muy fácil culpar a los ricos, a los poderosos, a los políticos....y no sentirnos personalmente implicados. Dios nos dice este fin de semana: el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. No nos olvidemos que la corrupción tiene diferentes formas y grados, está presente en nuestra sociedad, en la Iglesia y en nosotros mismos.

        Jesús nos llama a revisar nuestras actitudes y comportamientos en lo menudo, en lo cotidiano, en lo diario... para comprobar nuestro grado de honradez y poder detectar nuestros pequeños casos de corrupción....que en el fondo pueden ser reflejo de los grandes.

        Dice que el propio Jesús, que nadie puede servir a dos amos, a Dios y al dinero, puesto que todos tenemos apetencias de ricos y de hecho caemos en diferentes grados de corrupción. Cuando oímos resonar voces en contra de la corrupción política o religiosa, (y ser corrupto dentro de la Iglesia, es tomar el nombre de Dios en vano y eso va contra los mandamientos de Dios) las cosas empiezan a cambiar solo cuando hay personas que se atreven a enfrentarse a su propia verdad y estamos dispuestos a transformar nuestra propia vida.

        ¡Cuántas veces oímos decir que solo el que tiene padrino se bautiza!, ¡cuántas veces alguno dice que ciertas cosas no se pueden pagar si  no es con dinero negro!. La mejor forma de blanquear el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres, que son, por desgracia, muchos. No se trata de esconder más el dinero para hacer crecer la bola de lo que no es ganado justa y limpiamente. La riqueza desmesurada puede hacernos caer en la tentación de quitarle el puesto al importante que es Dios.

        No nos olvidemos que todos somos responsables de que vivamos en un mundo más humano, lejos del engaño, del abuso, de la corrupción. Tenemos que cambiar nuestras estructuras mentales y de corazón; cuantas más veces estemos utilizando poderes de amistad, de influencia, ... en el fondo lo que estamos haciendo es quitarle la oportunidad a quien no la tiene y probablemente estamos cometiendo una cierta corrupción.

        Un seguidor de Jesús no puede hacer cualquier cosa con el dinero: hay un modo de ganar dinero, de gastarlo y de disfrutarlo que es injusto pues olvida a los más pobres. Nosotros , ¿qué hacemos?

      Hasta la próxima.

          Paco Mira

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