viernes, 13 de mayo de 2016

ESPÍRITU, ¿DÓNDE ESTÁS?

Escribe Paco Mira:

ESPÍRITU, ¿DÓNDE ESTÁS?

      Creo que puede ser la pregunta de muchos o que muchos se hacen, no solamente ahora, sino que siempre se hicieron. Pero claro, si ahondamos un poco más, lo curioso es que muchos se preguntarán, ¿qué es el espíritu?. Sin duda es una palabra que se utiliza para mucho y por muchos y quizás sea la respuesta de pocos o de nada. Si nos acercamos al diccionario, las respuestas son tantas y tan variadas que uno no sabe con cuál quedarse.  Pero el espíritu por ahí anda.

         Sin embargo si les pregunto y me pregunto, pero ¿no lo notan o no lo notamos?. ¿No notan que el espíritu tiene que estar flotando en el ambiente?. Uff, Paco, ¡que complicado me lo pongo o nos lo ponemos!. Pablo, cuando llega a la comunidad de Efeso, se da cuenta que muchos han oído hablar del Espíritu, pero que no lo ubican en ninguna parte, no lo notan por ningún lado y lo que es peor: ni quieren ubicarlo. Pablo, su labor, va a ser que por lo menos sepan identificar las señales de ese Espíritu.

            Este fin de semana es Pentecostés, la fiesta del Espíritu por excelencia. Y no es Pentecostés porque vayamos caminando hacia la aldea donde vamos a ver a la Virgen del Rocío. Es Pentecostés, porque pasados cincuenta días, alguien nos dijo que recibiéramos el Espíritu Santo. Seguro que también sopla en la Aldea del Rocío, pero no solamente este fin de semana, sino todo el año. Seguro que sopló y sigue soplando en Fátima, cuando a principios del siglo XX, María, nuestra madre, dicen que se apareció a Lucía, Francisco y Jacinta. María no dejó de interceder, de escuchar la plegaria y las súplicas de sus hijos. El Espíritu del Padre, desde entonces, antes y ahora sigue y seguirá soplando.

         Me gustaría que no nos fijásemos solamente en los días que marca el calendario para hacer aquello que tenemos que hacer. Lo más probable es cuando el “ espíritu del 15M” soplaba en la puerta del sol, el aire fresco que muchos notamos en la cara y quizás también en el corazón de cada uno en relación a nuestra vida social, nos impulsaba a pensar que podíamos hacer un montón de cosas que no están hechas y que había que hacer. Se fue aquella fecha y parece que también se fue el espíritu porque volvemos a estar en lo mismo.

         Quiero fijarme en que a través del Papa Francisco, el aire que despide el espíritu en nuestra Iglesia es un aire fresco que invita a la frescura y a la alegría; que invita al contagio; que invita a seguir buscando alternativas de renovación, a pesar que puede haber voces, incluso dentro de la Iglesia, que no quieren que esa renovación se produzca. No creo que ese sea un espíritu malo, porque el Espíritu siempre es bueno.

         Alegría me produce cuando el Espíritu sopla en tantos y tantos corazones solidarios que simplemente por su compromiso del que nos ha dicho “reciban el Espíritu Santo”, entregan su vida desinteresadamente para que otros crezcan o que por lo menos puedan tener lo mínimo para poder sobrevivir. ¡Cuántas Ong, cuantos organismos oficiales, cuantas personas anónimas…. Que hablan en nombre de un gran acontecimiento que llamamos buena noticia y traducimos por evangelio.

         Ya ven como se puede responder a la pregunta, ¿espíritu, dónde soplas?. Siempre sigue soplando, siempre sigue dando posibilidades de acogida y de ayuda; siempre quiere tener una palabra oportuna en el lugar adecuado y en el momento oportuno. En Efeso quizás no tenían la oportunidad que nosotros tenemos hoy, por eso Pablo se encontró la comunidad que se encontró. Hoy podemos decir con la canción: “..,. y déjame sentir, el fuego de tu amor aquí en mi corazón, Señor”

      Hasta la próxima.
         
          Paco Mira

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