DIARIO DE UN CURA. Me encanta la LA SEGUNDA COMUNIÓN
>> domingo, 9 de mayo de 2010
Ayer y hoy he tenido primeras comuniones en la parroquia y eso me supone preocupación, un poco de nerviosismo... y alegría. Lo de la alegría lo digo en tercer lugar aunque me gustaría que fuera lo primero. En cambio la segunda comunión de los niños, como la tercera y otras, sólo me produce alegría. Ahora, cuando escribo estas notas del Diario, queda solamente el gozo. Y es que la primera comunión trae mucha tensión en la familia que luego se va transmitiendo a los niños, a los catequistas, al cura...Tiene de negativo que, para muchos, es simplemente un acto social. Como la fiesta de Los Quince Años en América. Vestimos de largo a los niños, les hacemos una fiesta y metemos a los invitados en la iglesia. Y el templo se convierte en un hervidero donde tenemos a los niños en primer lugar, que, por ejemplo ayer y hoy, estaban nerviosos pero muy atentos y respetuosos. Ponemos detrás a los padres que, salvo algún caso extremo, mantienen las formas, saben a lo que están seguido de los abuelos, algunas personas piadosas de la parroquia y después... una masa grande de personas que están allí porque fueron invitadas al banquete y no conectan con el acto religioso. Aquello no les dice nada y, como cuando yo voy a una cabalgata de lo que sea, miro el "espectáculo" y comento en voz alta , y me río, y no estoy "dentro de la celebración" que es lo que uno inocentemente pretende de todos los que allí están.
Termino el día lleno de satisfacción por los niños, por los catequistas, por quienes han colaborado a intentar que la fiesta de la Primera Comunión sea algo serio, por quienes han preparado las canciones, por la actitud de bastantes padres y madres. Gracias a todos. Y, como cantamos este mediodía: Gracias, gracias Señor muchas gracias; Gracias amigo Jesús.







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