martes, 7 de abril de 2009

Carta al viento:¿es santa la Semana Santa?



Le pregunté a Marina si ya estaba preparándose para la Semana Santa y me dijo muy contenta que sí. Y yo me alegré.
-A mí me gusta, siguió después de decirme que sí, preparar las cosas con tiempo. Este año nos vamos a Lanzarote y, claro, son muchas las cosas que hay que llevar. Vamos a estar en La Santa, muy cerquita de la playa…
Yo quedé algo confundido porque mi pregunta no iba por ahí, pero dejé que Marina siguiera contándome todos los preparativos: el coche, la comida, la ropa que ahora hay que llevar de invierno y de verano porque no se sabe, y otras muchas cosas que fue detallándome.
Está claro que el lenguaje nos traiciona a veces. Para mí la semana santa está claro que tiene que ver con el sentido religioso de estos próximos días. Para Marina y para otros muchos, Semana Santa huele más bien a mar, a vacaciones, a apartamento en el sur, a descanso,… y no es que me parezca mal todo eso, sino que es otra forma de ver la vida y de utilizar este tiempo determinado. Al menos Marina coincide en que va a disfrutar la Semana…a La Santa. Algo es algo.
Pero no es que todo el mundo se vaya a la playa estos días. Nuestras iglesias, casi todas se abarrotan de gente en el triduo pascual. Y no es que a quienes vamos a la iglesia no nos guste la playa, la fiesta y pasear y el cine. Claro que nos gusta, pero una cosa no está reñida con la otra. Todo lo contrario. Porque tampoco somos defensores de los santurrones, los beatos metidos día y noche en la sacristía sin querer saber nada de lo que ocurre fuera de los templos, al margen de la política, de la actualidad, del deporte, de la vida.
A lo mejor habría que reinventar la semana santa. Una semana en la que tiene cabida dormir un poco más que de costumbre, leerse un libro, ir a la playa si el tiempo lo permite, rezar un poco más, participar en los cultos religiosos, meterse en la piel de los que sufren, tener gestos de misericordia con los desfavorecidos, sentirse pueblo de Dios en camino, en actitud de mejora.
Porque no me digan. Una semana de sólo playa no es una Semana santa. Pero una semana de de sólo iglesia, tampoco es semana santa. Será santa cuando la semana quede “bendecida” por actitudes santas en las que no debe faltar el respeto, la solidaridad, el compartir.
Algunas comunidades organizan pascuas Juveniles que tienen ese enfoque religioso y social. Sé, por ejemplo, de las Dominicas que invitan a jóvenes creyentes a reunirse estos días para reflexionar juntos, conocer realidades duras de la vida con el contacto con inmigrantes o ancianos o reclusos y a celebrar la fe en una comunidad parroquial. Tal vez ese sería el esquema de una verdadera santa semana. Lo que no sé por qué alguna parroquia no se plantea algo parecido ya no solamente con los jóvenes sino con toda la comunidad.
Quiero terminar preguntándote, amigo lector, lo mismo que pregunté a Marina:
¿Ya tienes pensado qué hacer en esta Semana santa?
A lo mejor también has pensado pasarla en algún lugar descansando. Estupendo, pero añádele lo necesario para que sea santa. Al menos incluye con el bañador y la toalla un ejemplar del evangelio…y utilízalo.
Y si me dices que sí, que no te vas a perder ninguna procesión, lo mismo te digo: acompáñalo de evangelio y de amor a los pobres. Porque las procesiones por sí solas no son suficientes para que una semana santa sea semana santa. De la forma que sea, como la vayas a pasar, te la deseo muy feliz. Susovega@hotmail.com

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