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martes, 26 de agosto de 2014

CARTA AL VIENTO Mis recuerdos de Ramón Echarren

CARTA AL VIENTO

Mis recuerdos de 
Ramón Echarren


Ramón Echarren, obispo de Canarias durante 27 años, ha fallecido.  Y ahora, claro, se amontonan los recuerdos. Como ocurre siempre, gracias a Dios, en estos momentos olvidamos lo malo y recordamos al Ramón Echarren bueno, sonriente, cercano, defensor de los pobres. Ramón , como a él le gustaba que le llamáramos (“llámame de tú”) tuvo siempre palabras amables para conmigo, incluso cuando estábamos en desacuerdo. Al llegar como obispo de Canarias, en 1978, estaba yo de párroco en Tías (Lanzarote). Me visitó una tarde y pasamos un rato agradable  viendo y comentando con humor algunos apuntes  de los libros del Archivo parroquial, donde también dejó escritas sus impresiones. Nos tomamos un café  y le enseñé la casa que un grupo de chicas de la parroquia tenían limpia como los chorros del oro. Al final vio el pequeño patio y se sorprendió al ver quince macetas, todas con la misma planta. Me preguntó y le dije que era marihuana. Me miró con incredulidad, hasta que le expliqué por qué estaban allí. Una joven amiga que vivía en Puerto del Carmen me  había dicho que en el jardín de su casa, a la orilla de la carretera,  tenía varias plantas para ella consumir. Y yo, muy intrépido por eso de la juventud, le dije que pasaría por su casa y se las quitaría pues se estaba arriesgando por consumir y por tenerlas a la vista. Efectivamente pasé una tarde delante de su casa  y me las traje a la parroquia  con la idea de quemarlas.  Al obispo le hizo mucha gracia. Tanto, que cada vez que me veía, hasta hace dos años en la catedral, me recordaba siempre: ¿cómo va la “plantación”?
Ramón Echarren José Ramírez y Jesús Vega en Vecindario
Ese mismo año el obispo me dijo que quería que dejara Lanzarote y me fuera de formador al seminario Menor en Gran Canaria. Le pedí por todos los medios que me dejara allí. Que yo quería ser párroco y no formador de seminaristas. Pero él era muy testarudo. A todas mis argumentaciones él replicaba que veía claro que yo reunía las cualidades para trabajar con adolescentes y que le hacía falta. Por supuesto lo consiguió aunque me  costó un tremendo disgusto.
Ya estando en Gran Canaria me preguntaba con frecuencia si estaba contento en el Seminario. Mi respuesta fue siempre que sí, pero que mi verdadera  vocación era la de estar en una parroquia.  Por eso a los tres años de estar de formador me envió a Vecindario. Allí lo invitaba cada año a tener un diálogo abierto con toda la gente. Ramón Echarren era muy espontáneo y respondía a todas las preguntas que le hicieran. Lo hacía con sinceridad. Por eso más de una vez sus palabras, acertadas o no, sirvieron de titular de portada  en los periódicos de la isla y de la península.  En una ocasión, a partir de unas preguntas que le hicieron en el salón parroquial de Vecindario,  se enfadó mucho cuando vio lo que un periodista escribió en Diario de Las Palmas.
Cuando Ramón Echarren llegaba a una parroquia lo primero que preguntaba al párroco era si en aquella comunidad había grupo de Cáritas. Una parroquia sin Cáritas, solía decir, es una mesa a la que le falta la pata principal. Y cuando le decíamos que había dieciocho catequistas y sólo cuatro voluntarios de Cáritas nos exigía trabajar para al menos eqiuparar el número entre un grupo y otro. 
Guardo muchas cartas personales de Ramón Echarren. Siendo yo párroco de Tamaraceite le escribí en bastantes ocasiones: para contarle  la situación del barrio y la parroquia, para solicitarle que todavía no me cambiara  a otro lugar como ya se me había anunciado, en relación al uso del “ustedes” en la celebración de la misa, etc. Don  Ramón tenía la virtud de contestar todas las cartas y de forma rápida.  Su Vicario Isidoro me había comentado que el mejor modo de comunicarse con Ramón Echarren, para centrar el tema era hacerlo por escrito. Y por eso siempre lo hacía así.
Este obispo al que hoy despedimos fue también un ejemplo de hombre de oración. Era normal encontrarlo en cualquier  lugar leyendo y rezando la Liturgia de las Horas. Su valentía y su defensa de los más necesitados eran actitudes nacidas con la meditación diaria del evangelio.
Ramón se dejó querer y los canarios nos encariñamos con él. Vivió pobre por propia voluntad. Y, hasta en sus últimos años, se rodeó de gente buena y sencilla como Tere y Paco Millares que le trataron como a un abuelo. Gracias, Ramón por el trozo de camino que hemos andado juntos. Gracias por lo que nos han enseñado con tu vida y tu palabra.  Seguramente, si lees desde el cielo esta carta me vas a preguntar otra vez.
-Suso, ¿cómo va la “plantación”?

-Tranquilo, obispo, que todo aquello se quemó. Y que la chica de Puerto del Carmen hace tiempo que dejó de fumar “esas cosas”. Bendícenos. Que nuestra Diócesis siga creciendo en caridad, trabajando por la justicia, ahora de la mano del obispo Francisco con quien tú has sabido convivir sin interferir para nada en sus decisiones. ¡Eres un ejemplo, querido Ramón Echarren!    

Gracias. 

DON RAMÓN NO. RAMON SÍ. PERDÓN, RAMÓN NO, DON RAMÓN SÍ

Escribe Paco Mira

DON RAMÓN NO. RAMON SÍ. PERDÓN, RAMÓN NO,
DON RAMÓN SÍ
Parece un juego de palabras pero no lo es. Quizás estén marcando un poco la filosofía,  la forma de ver y de entender la vida desde el episcopado de este pequeño y gran hombre que fue Ramón Echarren, que para mí, a partir de ahora, será Don Ramón.


Mucho se habló en su momento del por qué vino a estas tierras afortunadas; mucho se habló de la escuela de donde  venía,  ( de la academia de Mons. Tarancón) mucho se escribió sobre su forma de hacer pastoral.... pero está claro que quiso y fue un pastor. Nunca se le subió el episcopado a la cabeza, nunca tuvo el báculo y la mitra como bandera, sino que siempre ondeó en su pensamiento que "el que roba para comer, no tiene pecado". Por eso, para mí, siempre fue un consecuente evangélico de los pies a la cabeza, y por eso merece la pena que le llame D. Ramón.

El domingo pasado, Jesús nos llamaba a todos y cada uno de nosotros a dejarnos edificar por él. Nos llamaba por nuestro nombre ( tú eres Paco, Tina, Félix...Pedro)  y en cada uno de nosotros quiere quedarse a vivir porque somos su proyecto vivo. A D. Ramón,  también lo llamó por su nombre para edificar en él y que él fuera el pastor de una Iglesia en medio del Atlántico azotada por el viento, pero acompañada por el sol que ilumina los pasos de quienes vivimos en ella.

        Lo social fue su gran impulso. Caritas era lo más importante.  El trato con la gente, con los que acudían a él era prioritario, por eso siempre decía "mi madre no me puso monseñor,  me puso Ramón" casi llegó a convertirse en una obsesión. A veces, creo, que el propio clero, su clero, se sentía celoso de los necesitados. En alguna ocasión puede ser que pensaran que " pensaba" más en la gente que en los curas; creo que los discípulos, a veces, tampoco entendían al maestro.

Para mí seguirás siendo Ramón,  pero mereces que te llamen D. Ramón.  Tu Osasuna, ha quedado huérfana, aunque sea en segunda; tabacalera, también. Los políticos te echarán en falta; a alguno también le has señalado con el dedo. Tus homilías no eran teológicas, eran sociales y aunque los medios de comunicación no eran lo tuyo, has ocupado la portada de algún periódico, cosa que no le pasa a muchos.

Ramón,  descansa en paz. Pediremos (muchos) por ti; intercede tú también por nosotros, sobre todo por esta tierra a la que has querido y amado; intercede por tus sucesores y por tu clero; intercede por tu Iglesia canaria: tú no eres Pedro, pero Jesús por ti, edificó una etapa de esta Iglesia canaria.

Hasta la próxima.

Paco Mira

lunes, 25 de agosto de 2014

Falleció hoy Ramón Echarren, que fue obispo de Canarias, a los 84 años de edad

Falleció hoy Ramón Echarren,

que fue obispo de Canarias.  

Tenía  84 años de edad

Fue obispo de la Diócesis de Canarias desde 1979 hasta 2005. La capilla ardiente estará situada en la Casa de la Iglesia, calle Doctor Chil, 17 del barrio de Vegueta.

El que fuera obispo de la Diócesis de Canarias, Ramón Echarren, ha fallecido este lunes a los 84 años de edad, según ha confirmado  el Obispado de Canarias.
Echarren fue nombrado obispo de la Diócesis de Canarias el 29 de noviembre de 1978 de la que tomó posesión el 13 de enero de 1979, permaneciendo en ella hasta 2005, en que se le aceptó la renuncia presentada tras cumplir los 75 años. Fue sustituido por el actual obispo, Francisco Cases. Echarren fue miembro de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española. 
La capilla ardiente del obispo emérito de la Diócesis de Canarias estará situada en la Casa de la Iglesia, calle Doctor Chil, 17 del barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria a partir de las 15.00 horas de esta tarde hasta las 09.00 horas del miércoles 27 de agosto, momento en que será trasladado a la Catedral Basílica de Santa Ana, donde se celebrará la Misa Funeral que estará presidida por el Obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Francisco Cases. Una vez finalizado el funeral, sus restos serán trasladados a la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores de la Catedral.
Breve biografía de Ramón Echarren:

El 29 de noviembre de 1978 fue nombrado Obispo de esta Diócesis de Canarias. Desde esa fecha y hasta el 26 de noviembre de 2005, fecha en la que fue aceptada su renuncia por motivos de edad, gobernó esta Diócesis de Canarias impregnando su quehacer laboral con las características de su personalidad que le hicieron merecedor del reconocimiento y cariño de todos los canarios. La corresponsabilidad en la tarea evangelizadora de todos los que formamos la Iglesia diocesana fue uno de sus objetivos en su misión episcopal, sin olvidar su profundo interés y cariño por quienes más sufrían la pobreza, un tema que desarrolló como miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1984 a 1990, y que trató en conferencias, artículos de prensa y revistas especializadas.


Durante etapa como Obispo de Canarias organizó e impulsó el Sinodo Diócesano de 1992, el primero en el que se contó con la presencia de seglares; y puso especial énfasis en que se mantuviera abierto un diálogo permanente entre la fe y la cultura.

Nació en Vitoria el 13 de noviembre de 1929 y fue ordenado sacerdote en 1958. Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Lovaina en Bélgica. El 22 de diciembre de 1969 le nombran Obispo Auxiliar de Madrid, donde realiza una intensa labor pastoral y social junto al Cardenal Vicente Enrique Tarancón.

En la Conferencia Episcopal, además de ser miembro de la Comisión de Pastoral Social, ocupó los cargos de Director de la Comisión Episcopal del Clero desde 1968 a 1970 y continuó formando parte de la misma hasta 1975, a la vez que formaba parte de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social. Desde 1972 a 1984 fue miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral y desde 1975 a 1978 de la Comisión Episcopal de la CEAS.