DIARIO DE SORAYA
Viernes. Octubre 2013
Hola…dudo, dudo mucho al
escribir este Diario. No sé quiénes van a ser los lectores que se paren en
estas páginas ni sé cómo van a juzgarme. Y la verdad, me molesta mucho sentirme
juzgada. Así y todo he decidido expresar mis sentimientos. Por eso tengo un
poco de miedo. Mi nombre es Soraya. Soy creyente y me relaciono bastante con el
mundo de la Iglesia. Suelo pasarlo muy bien con mis amigos y en el
trabajo; pero hay días… hay días que
parece que todo sale al revés. Les
cuento uno de ellos. En el trabajo hablé largamente con Ramón. Es un
chico genial. Con las ideas muy claras y con una gran responsabilidad. La
verdad es que, eso mismo pensaba yo de mi misma. Siempre me he creído ecuánime
y responsable. Pero hoy he empezado a dudar. Cuando me encontré con los
compañeros de trabajo tanto Tomás el de arriba como el pequeño me acusaron de
favoritismo y de falta de afecto. Me sentí mal aunque intenté encajar bien la
crítica. Probablemente tengan razón y yo no he sido del todo consciente. Me
gustaría no ser así ni tampoco dar esa imagen. Soy un poco presumida y no me
gusta que se descubran mis defectos. Y
mucho menos esos que tanto odio. Porque yo soy de las que que me quejo en el
trabajo y hasta en la Iglesia cuando veo que no se mide de la misma forma a una
persona que a otra o a una institución que a otra.
Pero me deja mal. Reconozco que
he sido un poco brusca al responder y eso me deja mal. Después intento
suavizar… y no sé si lo conseguí. Creo que no.
En estos días pasados, no sé si
lo he escrito ya en páginas anteriores, he pensado mucho en mi pasado. Creo que
he sido una buena chica pero hay recuerdos que me desagradan. Me gustaría
borrarlos y al mismo tiempo reconocer que
esa es mi historia y tengo que aceptarla. He tenido muchos amigos.
Muchos más amigos que amigas. Bueno los he tenido y los tengo. Rezo, pero rezo
poco. Y cuando rezo el credo en la misa a veces hago un juego de palabras. En
vez de decir CREO en la Iglesia una, santa…. Digo QUIERO una Iglesia santa,
unida,…Me molesta la desunión entre la gente de la Iglesia. Sufro esa lejanía
que se crea entre personas que pertenecemos al mismo “club”…. Por eso hoy ha
sido un día un poco triste. Lo siento. Me gusta más contar alegrías, pero esta
es mi vida…hoy.
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