domingo, 7 de agosto de 2016

DIARIO DE UN CURA

DIARIO
ENTRE ALEGRÍA Y CANCIONES
Domingo 8 de agosto de 2016
Con Raquel y Sara en Tías
Estoy contento. Contentísimo. La experiencia de los días vividos en Lanzarote con la presentación del libro, el encuentro con mucha  gente amiga y la convivencia  con mis “sobrinas” Raquel y Sara me tienen  eufórico.  Aunque es un verano sin vacaciones “oficiales” me estoy tomando los días con bastante calma y optimismo, que no siempre es fácil, pero ayuda a descansar .
            La misa de la mañana en Cruce de Arinaga, a pesar de que en el verano faltan los niños (hay cuatro o cinco que sí son constantes y se han mantenido fieles), estuvo animadilla. Y como el mensaje de hoy era valorar el tesoro de la fe y no desanimarnos aunque encontremos dificultades, también intento vivirlo así. Con Paco y Paki me fui al Burrero y constantemente salió en la conversación el tema de los jóvenes. Precisamente, en el cuaderno donde estoy anotando ideas para el curso próximo, lo primero que he apuntado tiene que ver con ellos, con la Asociación que estamos creando y alguna propuesta que ojalá salga adelante.

            En estos días, aprovechando este tiempo más relajado,  he escuchado y cantado  muchas canciones. No todas religiosas. Por momentos redescubro mi lado más sentimental porque la melodía y las letras me transportan a momentos vividos que han sido significativos. En temas religiosos va en el número 1 “Alma misionera” que además la cantamos en la misa de este fin de semana. Es un mensaje que comparto y me da muchos ánimos.  Y en  música  pop, aunque la letra no me guste especialmente, la que más he escuchado es “El perdón” de Nicky Jam.  Y mientras escucho música, espero la visita prometida de dos jóvenes, Tati y Vero. Sé que, aunque la puntualidad no es su mejor virtud, ellas vendrán.  He hecho un paréntesis para buscar la oración que mañana enviaré a mis doscientos “abonados”. Y aunque mi estado de ánimo no tiene nada que ver con el enfado, de eso va la plegaria de mañana y  que ahora mismo también hago mía:

DESDE EL ENFADO
Señor, dame ingenio
para afrontar los problemas,
cordura para responder
en las horas de conflicto,
libertad
para defender mis razones
y madurez para entender
los motivos ajenos.
Dame sentido del amor
para discutir con calma;
y sentido del humor
para mirarme al espejo
cuando la cara habla de
enfados y mosqueos.

Dame, en fin, la paz y la mansedumbre
de los bienaventurados,
que, sin perder la coherencia,
se niegan a perder la sonrisa.
(José María R. Olaizola)


Eso espero. Y que me siga ayudando Dios, la música y la buena gente amiga. 

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