martes, 21 de abril de 2009

FIESTAS DE SAN JOSÉ OBRERO EN CRUCE DE ARINAGA





(Fotos cedidas por Antonio Estupiñán Sánchez. Gracias.)



Fiestas de San José Obrero en el Cruce de Arinaga. Noticia publicada en la revista TARA-ACTUALIDAD

Por Antonio Estupiñán Sánchez.

El popular y laborioso barrio del Cruce de Arinaga, (segunda población más importante del municipio de Agüímes) está celebrando sus tradicionales fiestas en honor a su santo Patrón San José Obrero. Los actos cívicos-religiosos comenzaron desde el pasado día 23 de Abril y culmina el tres de Mayo. Dentro del programa religioso, destaca el jueves 30 de abril a las 18:30 horas, desde la Iglesia del Cruce de Arinaga, el “Rezo del Santo Rosario” que será retransmitido en directo para toda España por Radio María. La Iglesia permanecerá abierta todo el día para la recogida de alimentos para Cáritas. El viernes 1 de mayo, festividad de San José Obrero, a las 11:30 horas Solemne Eucaristía Concelebrada por todos los sacerdotes del arciprestazgo. Presidirá Don Juan Jesús García Morales (Párroco de Ingenio y Profesor del Instituto Superior de Teología de Canarias), a continuación procesión de las imágenes de San José Obrero y la Virgen de la Milagrosa por las calles del pueblo, acompañada por el clero, fieles devotos, la banda municipal de música y la Agrupación Musical, Tambores y Mayorets de la Salle de Agüímes, a su final desfilará ante las veneradas imágenes. El párroco del Cruce de Arinaga Don Jesús Vega Mesa dijo en el Saluda a modo de pastoral que….”Las fiestas de San José Obrero llegan éste año con la razonable preocupación de que estamos en crisis económica. Pero a pesar de todo, habrá fiesta. Porque hacer una fiesta no es sinónimo de derrochar. Con menos dinero, pero con el entusiasmo que se vive siempre en el Cruce de Arinaga , es posible tener unos días de convivencia, de alegría y de solidaridad. La situación de crisis puede ser una ocasión para tomar conciencia de la situación que viven muchas familias de nuestro pueblo y en general en todo el país, y eso nos exige ser austeros en nuestros gastos y compartir con los más necesitados. Nuestras Fiestas éste año tiene que ser una llamada a ser más solidarios, San José Obrero, en el día que el mundo entero celebra el Día del Trabajo, nos hace una llamada a colaborar para que todo el mundo pueda disfrutar de todos sus derechos, entre ellos el de tener un trabajo digno. Nuestra Parroquia quiere invitarle a acercarse a nuestro Santo Patrón y en estos momentos difíciles, aprender de él en su actitud reflexiva y de oración y su esfuerzo para mantener a su familia sin olvidarse de los más necesitados. El Cruce de Arinaga tiene en San José el carpintero, el esposo de la Virgen, el hombre fiel y prudente, un modelo para ésta época, aprendamos de él, hagamos fiesta, alegrémonos, juntémonos y defendamos en todo momento a los que buscan empleo. Qué este año podamos celebrar las fiestas más solidarias, de más unión y al mismo tiempo de mayor alegría. En la medida que compartimos y renunciamos a algunos actos para beneficio de los que no tienen, en ésa medida crecerá nuestro gozo y sentiremos que la Fiesta nace dentro de nuestros corazones”.

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lunes, 20 de abril de 2009

ANGELITOS AL CIELO: Un cura bromista y servicial

No sé si fue buena o mala suerte, pero me tocó estar en el funeral de un cura amigo. Se llamaba Ángel, muchos le llamábamos Angelito o D. Ángel. Todo valía porque era un ser excepcional. Angelito fue uno de esos curas que dejan detrás una leyenda, miles de anécdotas, millones de buenas obras y un recuerdo inolvidable. Por donde quiera que pasó fue un vendaval: Tejeda, Agüimes, Cruce de Arinaga, Hoya de la Plata…recuerdan el carácter, la simpatía, el trabajo, la originalidad de un cura que hace unos meses, a punto de cumplir 89 años, nos dijo adiós. Las enormes torres casi gemelas de la iglesia de Cruce de Arinaga son un testimonio del tesón de este hombre que, cuando se proponía algo, siempre lo conseguía. Confiaba en los amigos. Les daba y les pedía. Cazador, bromista, espontáneo, libre, espléndido y hasta “curandero”. Se recuerda con simpatía cuando, dando una de sus bromas a veces algo pesadas, apuntó con la escopeta de caza a un amigo tartamudo. D. Ángel pensaba que la escopeta estaba descargada, pero no. El cartucho explotó en el rostro y garganta de aquel hombre gago que, a partir de entonces, qué sorpresa, empezó a hablar correctamente.
Angelito, el Cura del Cruce, vivió aquellos años de la posguerra realizando multitud de pequeños servicios a la gente sencilla de los barrios por los que pasaba. Cuando alguien necesitaba un trabajo, una casa, un solar, un permiso para salir del cuartel o material para una obra, sabía que, si acudía a D. Ángel, lo más probable es que lo conseguía. Su mejor predicación era hacer el bien, ayudar. Angelito era el cura al que se le veía siempre con la gente del pueblo: en la calle, en el bar, trasladando a la gente que no tenía coche, ayudando. Tuvo un carácter fuerte, fiel siempre a sus principios y así vivió hasta el final de sus días, a pesar de que la enfermedad le fue arrebatando, poco a poco, la posibilidad de caminar e incluso la de ver. Pero Angelito contó siempre con amigos leales como el vecino Antonio Monzón en quien depositó toda su confianza.
Tuve la suerte de estar muy cerca de D. Ángel estos últimos meses. Estaba rodeado de respeto, afecto y simpatía por parte de la familia cubana que le atendía, siempre apoyada por Antonio y los vecinos más cercanos, como la familia de Pepito el Kíkere. En estos meses tuve muchos momentos de diálogo y de oración con él. Se sentía ya débil y cansado y estaba deseando que llegara el momento de encontrarse con Dios. Ocurrió en la mañana del día 2 de febrero, fiesta de la Virgen de Candelaria. Con sus casi noventa años, Angelito seguía interesado en la vida política y eclesial. El día de su entierro, la iglesia del Cruce de Arinaga que había sido construida en sus años de párroco en ella, acogió a sus mejores amigos y un número importante de compañeros sacerdotes. El obispo Francisco Cases que lo visitaba con frecuencia, presidió la eucaristía. Fue una celebración religiosa, llena de cariño y emoción en donde se le pudo expresar el afecto y simpatía que fue dejando a su paso. La vida de D. Ángel, a pesar de sus muchos años, parece el vuelo fugaz del ángel del bien. Pasó sembrando humor, evangelio, trabajo, alegría, libertad… Angelitos al cielo.

domingo, 19 de abril de 2009

LA CRISIS: Un cuento de Gabriel García Márquez

Crisis... Otra Perspectiva. Gabriel García Márquez.
Me ha llegado un e-mail (gracias Javi) con esta parábola de García Márquez. Cuanto menos, da que pensar en cómo afrontar las situaciones. Creo que merece una reflexión por parte de todos. Si nos ponemos pesimistas (qué mal está la economía, qué mal está el mundo, qué mal está la Iglesia, que mal está la vida, van a quitar las pensiones a los mayores, ...) acabará estando... peor. Pero lee lo que escribe el gran novelista García Márquez: Color del texto

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
- 'No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo'.
El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: 'Te apuesto un peso a que no la haces'. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla, y él contesta: 'Es Cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo'. Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su peso y le dice : 'Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto. ¿Y porqué es un tonto?, Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.' Y su madre le dice: 'No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.'
Una pariente que estaba oyendo esto y va a comprar carne y le dice al carnicero: 'Déme un kilo de carne', y en el momento que la está cortando, le dice: 'Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado'. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: 'mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas'. Entonces la vieja responde: 'Tengo varios hijos, mejor déme cuatro kilos...' Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde. Alguien dice: '¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!' Sin embargo, dice uno, 'a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy.'
Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: 'Hay un pajarito en la plaza'. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito. 'Pero señores', dice uno, 'siempre ha habido pajaritos que bajan aquí.
-Sí, pero nunca a esta hora.' Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. 'Yo sí soy muy macho', grita uno. 'Yo me voy.' Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: 'Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos'.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: 'Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa', y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
'¿Viste mijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?'

viernes, 17 de abril de 2009

UNA PARROQUIA QUE VIVE LA PASCUA



He escuchado a mucha gente hablar con entusiasmo de la Semana santa vivida en su parroquia: la participación, la alegría, el buen ambiente, los jóvenes… Pero les he escuchado hablar en pasado, como si hubiera sido una cosa puntual que ya pasó. También yo he caído en ese error, como si la Pascua de Jesús resucitado hubiera acabado el domingo de resurrección.
Hoy quiero soñar y desear y animar una parroquia que viva la Pascua. Me gustaría una Parroquia llenColor del textoa del Espíritu de la Pascua, el Espíritu de Jesús resucitado, en donde todos tengan cabida y nadie sea rechazado.
Quiero una parroquia con jóvenes y con espíritu joven. Sin que nadie se escandalice de los errores, porque sólo se equivoca el que se mueve, el que trabaja.
Quiero una parroquia que transmita alegría y optimismo. Que sea lenta para condenar y rápida para felicitar y animar.
Me gustaría una Iglesia donde no tengan nunca cabida los miedos, ni los celos, ni las envidias ni las murmuraciones.
Deseo una Parroquia cercana a los enfermos y a los ancianos y a los alejados.
Deseo una Iglesia que comparta por igual con todos sin distinción: canarios, sudamericanos, africanos, seguidores de Jesús, del profeta Mahoma o ateos.
Deseo y busco una Iglesia viva, siempre renovándose, siempre comprometida, siempre de puertas abiertas.
Deseo una Iglesia en donde la Pascua la celebremos cada semana santa y la vivamos todos los días del año. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

sábado, 11 de abril de 2009

SEMANA SANTA EN LA PLAYA DE ARINAGA




FELIZ PASCUA DE
RESURRECCIÓN
Estamos en Pascua. Y aquí, en Arinaga, ha quedado un gusto agradable por las celebraciones que fueron presdididas, el jueves, el viernes y el sábado, por el sacerdote paúl David Carmona. Los comentarios que oigo son todos favorables. Y el domingo se celebró la eucaristía en la que se bautizaron dos jóvenes: María y Marina. Resultó muy emotiva la celebración. El Coro parroquial ha intervenido en todas las celebraciones.

SEMANA SANTA EN CRUCE DE ARINAGA




LA PARROQUIA TE DESEA
UNA
FELIZ PASCUA
DE RESURRECCIÓN
La participación en la semana santa ha sido muy numerosa. Ha habido un excelente ambiente de recogimiento, colaboración y alegría. La Vigilia Pascual llenó totalmente el templo y se vivieron momentos muy emotivos. Tres niños recibieron el bautismo: dos niñas de pocos meses y un niño de 9 años. Después de la celebración religiosa hubo una animada fiesta con la música de Paco Guedes y la abundante mesa compartida por todos.

martes, 7 de abril de 2009

Carta al viento:¿es santa la Semana Santa?



Le pregunté a Marina si ya estaba preparándose para la Semana Santa y me dijo muy contenta que sí. Y yo me alegré.
-A mí me gusta, siguió después de decirme que sí, preparar las cosas con tiempo. Este año nos vamos a Lanzarote y, claro, son muchas las cosas que hay que llevar. Vamos a estar en La Santa, muy cerquita de la playa…
Yo quedé algo confundido porque mi pregunta no iba por ahí, pero dejé que Marina siguiera contándome todos los preparativos: el coche, la comida, la ropa que ahora hay que llevar de invierno y de verano porque no se sabe, y otras muchas cosas que fue detallándome.
Está claro que el lenguaje nos traiciona a veces. Para mí la semana santa está claro que tiene que ver con el sentido religioso de estos próximos días. Para Marina y para otros muchos, Semana Santa huele más bien a mar, a vacaciones, a apartamento en el sur, a descanso,… y no es que me parezca mal todo eso, sino que es otra forma de ver la vida y de utilizar este tiempo determinado. Al menos Marina coincide en que va a disfrutar la Semana…a La Santa. Algo es algo.
Pero no es que todo el mundo se vaya a la playa estos días. Nuestras iglesias, casi todas se abarrotan de gente en el triduo pascual. Y no es que a quienes vamos a la iglesia no nos guste la playa, la fiesta y pasear y el cine. Claro que nos gusta, pero una cosa no está reñida con la otra. Todo lo contrario. Porque tampoco somos defensores de los santurrones, los beatos metidos día y noche en la sacristía sin querer saber nada de lo que ocurre fuera de los templos, al margen de la política, de la actualidad, del deporte, de la vida.
A lo mejor habría que reinventar la semana santa. Una semana en la que tiene cabida dormir un poco más que de costumbre, leerse un libro, ir a la playa si el tiempo lo permite, rezar un poco más, participar en los cultos religiosos, meterse en la piel de los que sufren, tener gestos de misericordia con los desfavorecidos, sentirse pueblo de Dios en camino, en actitud de mejora.
Porque no me digan. Una semana de sólo playa no es una Semana santa. Pero una semana de de sólo iglesia, tampoco es semana santa. Será santa cuando la semana quede “bendecida” por actitudes santas en las que no debe faltar el respeto, la solidaridad, el compartir.
Algunas comunidades organizan pascuas Juveniles que tienen ese enfoque religioso y social. Sé, por ejemplo, de las Dominicas que invitan a jóvenes creyentes a reunirse estos días para reflexionar juntos, conocer realidades duras de la vida con el contacto con inmigrantes o ancianos o reclusos y a celebrar la fe en una comunidad parroquial. Tal vez ese sería el esquema de una verdadera santa semana. Lo que no sé por qué alguna parroquia no se plantea algo parecido ya no solamente con los jóvenes sino con toda la comunidad.
Quiero terminar preguntándote, amigo lector, lo mismo que pregunté a Marina:
¿Ya tienes pensado qué hacer en esta Semana santa?
A lo mejor también has pensado pasarla en algún lugar descansando. Estupendo, pero añádele lo necesario para que sea santa. Al menos incluye con el bañador y la toalla un ejemplar del evangelio…y utilízalo.
Y si me dices que sí, que no te vas a perder ninguna procesión, lo mismo te digo: acompáñalo de evangelio y de amor a los pobres. Porque las procesiones por sí solas no son suficientes para que una semana santa sea semana santa. De la forma que sea, como la vayas a pasar, te la deseo muy feliz. Susovega@hotmail.com

DESEO LAVAR LOS PIES



Escribo desde mi parroquia en Arinaga y Cruce de Arinaga. Estoy aquí pero también estoy, de corazón, en Tamaraceite donde viví catorce semanas santas, catorce jueves santos como el de hoy.
Este jueves santo lo celebro con otra gente a la que también aprecio y con unos y otros me gustaría repetir ese gesto que esta tarde hacemos en las misas: Lavar los pies. Yo sé que antes en Tamaraceite y ahora en el sur donde estoy, tengo la oportunidad de lavar los pies a un grupo de creyentes, personas amigas, niños y adultos, gente buenísima, religiosa, cercana. Es agradable lavarle los pies, servir, ayudar a las personas que uno quiere.
Pero tengo otra gente a la que hoy me gustaría lavarle los pies.
A Carlos, aquel señor forastero que apareció un día por la casa parroquial, pidiendo mejor dicho exigiendo que le diese dinero para la guagua… Me gustaría haberle podido atender mejor, haberle lavado los pies, es decir escucharle, orientarle, animarle.
A Angelito el de Tamaraceite que no había acabado de desengancharse y que siempre te pedía para un café o para un bocadillo y que uno sabía que no era para lo uno ni para lo otro. Lavarle los pies no significa darle dinero, pero tampoco decirle que no sin más. Me gustaría poder estar más cercano y decirle que Dios lo quiere y desea ayudarle y que en la parroquia también le quieren y que quieren ayudarle sin limosnas para bocadillos ni para droga sino con lo que necesite para desengancharse y para vivir dignamente.
Al joven rumano, los sábados y domingos delante de la puerta de la iglesia con un cartel solicitando ayuda y sin pronunciar palabras. Recibió algunos euros y algunas miradas de indiferencias y algún reproche y algún consejo. Y yo sé que no basta, porque lavar los pies no es sólo eso.
Y a Miguel, el muchacho de apenas 16 años que llegó a la iglesia cuando estábamos reunidos y me dijo “Estoy buscando a Dios” y le invitamos a sentarse con nosotros y formar parte del grupo para preparar la semana santa. No sé si sigue buscando a Dios. Me gustaría lavarle los pies, saber orientarle, ayudarle, animarle.
Y a Dahelire, Miriam , Adriana, Josimar, David y otros jóvenes del barrio. Lavarles los pies y animarles a no abandonar el camino emprendido, ponerme a disposición de ellos para servirles, para escucharles, para ayudarles.
A la señora pesada que me cuenta historias, que me cansa, que me habla de lo que no quiero, que no me entiende cuando le hablo, que me interrumpe, que aparece siempre inoportunamente. Lavarle los pies a ella es reconocer mis fallos, mi impaciencia, mis egoísmos. Quiero lavarle los pies.
A Pedro que me traía el periódico a la casa o a Iraida y Marcelo que me lo venden ahora cada mañana con una sonrisa gratuita, A Agustín el sacristán, a Pepita y a Dámaso que me han hecho y hacen más llevadero el trabajo de la parroquia, a mis hermanos y mis sobrinos siempre atentos con el hermano y tío cura, a Esteban, a Gloria, a Luis, a Pepe, a los cientos de personas que han pasado por esta emisora…. ¡A cuántas personas tengo y quiero lavar los pies esta tarde y todos los días!
Hoy es Jueves Santo, día del Amor fraterno y cuando esta tarde me incline a lavar los pies a un grupo de cristianos, todas estas personas y todos ustedes, estarán también allí. Esto que yo hago con ustedes…. -Esto no lo digo yo, que lo dice el Señor- háganlo también ustedes a los demás. Laven los pies, sirvan, ayuden, respeten, escuchen, amen. Ese es el sentido de nuestro día.
Desde aquí, desde este rinconcito de Agüimes al lado de mi Ingenio natal, reafirmo hoy mi deseo de seguir siendo sacerdote, de seguir siendo amigo, de querer seguir sirviendo. También yo necesito que me laven los pies y que me animen y me ayuden. Lo mejor es que nos lavemos mutuamente los pies. Que nos sirvamos y ayudemos mutuamente.
El Señor es hoy quien se pone en nuestras manos para servirnos. Dejémonos lavar los pies por Jesús.