
He escuchado a mucha gente hablar con entusiasmo de la Semana santa vivida en su parroquia: la participación, la alegría, el buen ambiente, los jóvenes… Pero les he escuchado hablar en pasado, como si hubiera sido una cosa puntual que ya pasó. También yo he caído en ese error, como si la Pascua de Jesús resucitado hubiera acabado el domingo de resurrección.
Hoy quiero soñar y desear y animar una parroquia que viva la Pascua. Me gustaría una Parroquia llen
a del Espíritu de la Pascua, el Espíritu de Jesús resucitado, en donde todos tengan cabida y nadie sea rechazado.Quiero una parroquia con jóvenes y con espíritu joven. Sin que nadie se escandalice de los errores, porque sólo se equivoca el que se mueve, el que trabaja.
Quiero una parroquia que transmita alegría y optimismo. Que sea lenta para condenar y rápida para felicitar y animar.
Me gustaría una Iglesia donde no tengan nunca cabida los miedos, ni los celos, ni las envidias ni las murmuraciones.
Deseo una Parroquia cercana a los enfermos y a los ancianos y a los alejados.
Deseo una Iglesia que comparta por igual con todos sin distinción: canarios, sudamericanos, africanos, seguidores de Jesús, del profeta Mahoma o ateos.
Deseo y busco una Iglesia viva, siempre renovándose, siempre comprometida, siempre de puertas abiertas.
Deseo una Iglesia en donde la Pascua la celebremos cada semana santa y la vivamos todos los días del año. ¡Feliz Pascua de Resurrección!
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